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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Descontrol de fondos públicos

Equitas, la más grande y millonaria apuesta de Corfo que terminó en la quiebra

Héctor Cárcamo

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A partir de 2008 Corfo inició una serie de millonarios desembolsos a Equitas, dueña de la quebrada empresa Innovaciones Forestales (IF). Primero fueron 28.000 millones de pesos, y otros 25.000 millones el año pasado, que finalmente no se giraron. Se trata de recursos millonarios del fisco que, una vez más, no fueron a parar a ningún proyecto innovador.

Tras el terremoto de Chillán en 1938, el presidente Pedro Aguirre Cerda creó la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) con el objetivo de levantar y reindustrializar el país. Larga historia ha pasado desde entonces. Sin embargo, la entidad pública, administrada por gobiernos de distinto signo, ha dilapidado millonarios recursos en su camino y los casos de irregularidades siguen apareciendo. El último desfalco se llama Equitas, una Administradora de Fondos de Inversión que maneja la empresa Innovaciones Forestales (IF), asentada en Concepción, y a la cual el Estado le prestó cifras estratosféricas y que hoy está totalmente liquidada.

Entre 2008 y 2010, durante el primer gobierno de Bachelet, Corfo prestó a la firma dueña de la quebrada Innovaciones Forestales (IF) más de 28 mil millones de pesos de hoy. En marzo de 2017, adjudicó otros 25 mil millones, pero no se ha girado nada de eso. Contraloría indagó estas entregas de Corfo a esta y otras administradoras de fondos en 2012 y Equitas salió libre de polvo y paja. No obstabte, Inforsa debe más de US$ 8 millones a sus acreedores, pero poco podrá pagar y menos al Estado. Por el momento, el actual gobierno mira desde la galería: no ha iniciado acciones legales ni habría reclamado los créditos y espera auditoría del contralor.

En septiembre pasado revelamos que entre 2006 y 2009 el actual ministro de Hacienda, Felipe Larraín se unió a la Pontificia Universidad Católica y varios multimillonarios amigos para crear una cascada de sociedades (Prospectus Development, Expertus, Educa UC) que, separadas en distintas ‘pymes’, obtuvo 20 millones de dólares de la Corfo para lucrar con colegios y jardines infantiles privados y subvencionados.

En un periodo anterior lo hizo el ministro de Economía, José Ramon Valente, con su administradora Econsult, a través del fondo Halcón, para lucrar nuevamente con la educación, pero universitaria, a través de la Universidad San Tomas.

Sin embargo, la vaca lechera del Estado para proyectos sin afán innovador no termina. Desde 2017 y en total impunidad, la administradora de Fondos Equitas viene dando una batalla judicial para evitar pagar sus deudas con proveedores de factoring, disputa que la terminó llevando a la quiebra, lo que hoy se conoce como liquidación.

Entre 2008 y 2010 Equitas recibió más de 1 millón de UF en créditos a través de las líneas de Capital de Riesgo F2 y F3, hoy descontinuadas. La cifra, actualizada, supera los 28 mil millones de pesos, unos 42 millones de dólares.

En publicaciones de prensa, se calcula que la firma debería unos US$ 8 millones (casi 6 mil millones de pesos) y que, con su situación judicial actual, poco de eso podría devolver. Son varias las demandas civiles y querellas penales que enfrentan sus dueños, además de un tortuoso proceso en tribunales para evitar la liquidación y obtener la reorganización judicial.

Sin embargo, existe un acreedor anónimo y que tiene varias veces más dinero en juego: el Estado chileno.

El segundo mayor desembolso de Corfo

Entre 2008 y 2010, en el primer gobierno de Bachelet, Equitas recibió más de 1 millón de UF en créditos a través de las líneas de Capital de Riesgo F2 y F3, hoy descontinuadas. La cifra, actualizada, supera los 28 mil millones de pesos, unos 42 millones de dólares, más del doble de lo entregado al proyecto ‘pyme’ de Felipe Larraín y sus amigos.

Se trata del segundo mayor desembolso histórico de Corfo en estos programas, iniciados desde 2002 en adelante, en el gobierno de Ricardo Lagos para crear 'cluster' industriales que quitaran a Chile la dependencia del cobre.

Recientemente, en marzo de 2017, Corfo aprobó otras dos líneas, creadas por el gobierno primero de Piñera, por un total de 900 mil UF, es decir, casi equivalente a lo ya entregado, pero según el último informe de Corfo no se ha girado nada de ello.

Aunque el afán de estos fondos es impulsar empresas y apalancar, es decir, captar más recursos desde otros inversionistas no públicos, lo cierto es que a la fecha los privados sólo han invertido casi 3 mil millones de pesos, es decir menos del 10% del aporte de Corfo.

Estos últimos recursos asignados, pero aún no girados por Equitas, obedecen a dos programas creados por Cheyre: FT y FC. El primero orientado a "empresas en etapas tempranas que están en proceso de ingreso al mercado" y FC que "busca empresas más maduras que están en proceso de expansión", según la carta de Hernan Cheyre, vicepresidente ejecutivo de Corfo en el primer gobierno de Piñera, que encabeza la memoria de Corfo Capital de Riesgo entre 2010 y 2013.

Y aunque el problema parece haber surgido en el gobierno de Bachelet, Piñera no ha significado hasta ahora una mayor defensa del patrimonio del Estado.

El caso de Equitas está judicializado hace casi dos años y ni el final de la administración 2 de Bachelet ni lo que lleva Piñera han movido un dedo para recuperar los dineros.

La historia involucra a conspicuos hombres de Sanhattan. Entre ellos el ex canciller de Austria, Alfred Gusenbaguer, el hermano del dueño de Cumplo.cl y exfuncionario en Corfo durante el primero gobierno de Piñera, Nicolás Shea, Cristián, y el empresario Vicente Pérez Fuentes. Paradojalmente, los Shea aparecen enfrentados pues Cumplo.cl –de Nicolás Shea- es también acreedor.

Además incluye al estudio jurídico Carey, uno de los más prominentes y requeridos en el mundo de las grandes empresas, y entre sus defensores ha tenido a una pléyade de figuras de grandes estudios jurídicos como Jorge Bofill, que defendió entre otros al ex gerente general y presidente de La Polar, Pablo Alcalde, y al ex abogado de la misma empresa Nelson Contador, respecto de los cuales ha habido polémica por los millonarios pagos que se han hecho, eventualmente con dineros de Corfo, como informó El Mostrador la semana pasada.

Además, según un artículo de El Mostrador de octubre de 2017, Gusembaguer tiene nexos directos con personeros de la ex Concertación y algunos de la Nueva Mayoría, en particular con el partido socialista, por su pasado previo a la caída del muro de Berlín

Vicente Pérez, en tanto, estuvo por 15 años vinculado al empresario de la octava región Jan Stengel, industrial pesquero, que ha tenido distintos roles gremiales en la cuestionada industria a propósito del caso Corpesca. De hecho, parte de los recursos entregados por Corfo fueron a proyectos acuícolas aunque Stengel no figura en la propiedad.

Pérez dejó en 2008 la relación formal con Stengel y asumió como ejecutivo a cargo en Chile del banco de Islandia, Glitnir, que más tarde sería intervenido por el gobierno de ese país en medio de la crisis financiera subprime de ese año que rápidamente impactó a Europa y a Islandia con particular importancia. Es 2008 de hecho el año en que Equitas comienza a obtener dineros de Corfo y se pierde el rastro del vínculo de Pérez con Islandia.

Estado a la chuña

Equitas viene incumpliendo hace largo tiempo su pago a proveedores, luego pidió su quiebra e intentó un proceso de reorganización judicial que impidiera la liquidación (quiebra antigua) y le permitiera seguir funcionando. Pero el poder de los factoring –las empresas a las que Equitas le entrega las boletas con deudas de proveedores para que luego las cobren- se transformó en un escollo insalvable. Antes de caer en la liquidación, los acreedores (factoring fundamentalmente y bancos) detectaron severas irregularidades en Inforsa, entre ellas, créditos a empresas relacionadas a los dueños.

Hasta ahora, Corfo no ha presentado demandas ni querellas y en el proceso de reorganización, en el que los acreedores deben reclamar procesalmente el pago de sus créditos (de lo contrario no se les reconoce que le adeudan dinero).

A partir de eso presentaron demandas civiles para obtener indemnizaciones y ya se han conocido al menos dos querellas penales por estafa y otros delitos contra ejecutivos y dueños de Equitas, pues además de hoyo financiero, habría un manejo fraudulento de las cifras financieras.

Mientras todo esto pasaba, Hasta ahora, Corfo no ha presentado demandas ni querellas y en el proceso de reorganización, en el que los acreedores deben reclamar procesalmente el pago de sus créditos (de lo contrario no se les reconoce que le adeudan dinero). No se le ha visto la nariz a la entidad que hoy dirige Sebastián Sichel. Fuentes allegadas a Corfo indicaron que están esperando un informe de auditoría de Contraloría y que no descartan acciones legales.

No obstante, Contraloría parece no ser seguro de nada. Se conoce la experiencia del informe que hizo contraloría en marzo de 2016 al uso de recursos de Capital de Riesgo que Corfo entregó a los fondos Halcon –Valente- por casi 2 mil millones de pesos y a Expertus –Larraín- por casi 14 mil millones de pesos, donde si bien detectó irregularidades, solo en el primero y al segundo no lo menciona en nada sustancial, en ninguno de los dos ordenó sumarios ni sanciones y todo quedó en nada.

Diputados como Gonzalo Winter y Giorgio Jackson del Frente Amplio, Luis Monsalve y Leonardo Soto del PS y Daniel Núñez, del Partido Comunista han anunciado comisiones investigadoras para abordar estos casos, pero hasta hoy no concretizan ninguna acción.

En el caso de Equitas, el último antecedente de acción de Contraloría fue en el gobierno de Piñera. En 2012, Contraloría a cargo de Ramiro Mendoza auditó a distintos Fondos, incluyendo a Equitas. La debilidad en los procesos de fiscalización y seguimiento por parte de Corfo a la entrega de estos dineros es vasta. Sin embargo, a Equitas no lo nombra, salvo para aludir en un apartado final a algunos de sus aportantes.

Según allegados a Corfo, Contraloría está auditando a Equitas y Sichel habría solicitado recién la semana pasada “toda la información pertinente”. Se consultó a Corfo cuánto adeudaba Equitas y por qué no habría verificado (reclamado) sus créditos en el proceso judicial con sus acreedores, pero no hubo respuesta.

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