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Domingo, 28 de Noviembre de 2021
Color

Guiño a la revolución y alejamiento de la UE: El cambio en el tono de azul que impulsa Macron en la bandera de Francia

Joaquín Riffo

Aunque se utiliza en sus discursos desde 2018 y en edificios gubernamentales desde 2020, no se había reconocido oficialmente el cambio hacia el azul marino en la bandera francesa, en la que muchos ven un distanciamiento del intento de Giscard d'Estaing de acercarse a la Unión Europea en 1976 y un regreso al tono original que rememora los días de la Revolución Francesa. 

Por estos días, se ha conocido que la oficina del presidente francés Emmanuel Macron ha oscurecido el azul de las banderas francesas que ondean alrededor del Palacio del Elíseo para alinear el emblema tricolor con el aspecto que tenía después de la Revolución Francesa.

Los colores de esa bandera nacional -azul, blanco y rojo- han permanecido intactos desde 1794, con dos matices significativos. En 1976, el entonces mandatario Valery Giscard d’Estaing decidió modificar ligeramente el azul tradicional de la bandera francesa, dándole una tonalidad “cobalto”, interpretada como más “amable” y menos “brutal”, junto con ser “más próxima al azul de la bandera europea”. 

Cuarenta y cuatro años después, el presidente actual ha dado un giro en reversa. El cambio habría comenzado en 2018 cuando un consejero de Macron, Arnaud Jolens, le propuso cambiar al azul marino las banderas que aparecían en sus discursos. Poco después se ha ido extendiendo a las banderas del Elíseo y a otros edificios de la presidencia de Francia desde julio de 2020. Sin embargo, esta información no se había conocido hasta ahora. 

En 1976, el mandatario Valery Giscard d’Estaing decidió modificar ligeramente el azul tradicional de la bandera francesa, dándole una tonalidad “cobalto”, interpretada como más “amable” y menos “brutal”, junto con ser “más próxima al azul de la bandera europea”. 

La develación forma parte del libro Elysée Confidentiel (Elíseo confidencial) de los periodistas Eliot Blondet y Paul Larrouturou, publicado el 15 de septiembre de 2021. Ahí se da cuenta que detrás de la iniciativa del cambio del color azul estaba Jolens.

Además, se describe cómo desde 2018 Macron empezó a cambiar todas las banderas que ondean en edificios oficiales de Francia, lo que hasta el momento ha costado alrededor de 5.000 euros, aunque la operación aún no se ha completado. 

Pero este no es el único cambio en la bandera de Francia. Si bien el blanco y el rojo no se han modificado, en 2018 Macron añadió al logo de la presidencia la cruz de Lorena, utilizada por la Francia Libre del general Charles de Gaulle durante su lucha contra la ocupación de la Alemania nazi.

Detrás del tono

Distintas interpretaciones se han hecho en torno a la decisión presidencial de volver al azul marino original. 

El medio británico The Guardian destacó cómo el hecho había pasado desapercibido, y las discrepancia en cuanto a que algunos funcionarios consideraban que el azul marino era “más elegante”, pero también se consideraba que “reconectaba con un símbolo de la Revolución Francesa”, mientras otros tenían teorías más divisivas: que el azul más oscuro, ahora notablemente diferente al azul de la bandera de la Unión Europea, señalaba una brecha entre Francia y Europa.

El periódico español ABC apuntó a que Macron ha impuesto un azul más “viril, vigoroso y marcial” en la bandera nacional, lo que estaría relacionado con los valores y principios de una ambición presidencial más profunda.

Por su parte, el periódico español ABC apuntó a que Macron ha impuesto un azul más “viril, vigoroso y marcial” en la bandera nacional, lo que estaría relacionado con los valores y principios de una ambición presidencial más profunda: “presentar un proyecto político, una «casa común», donde pudieran tener cabida políticos y electores de centro, derecha, centro izquierda y centro derecha, enarbolando la bandera y el sable en ristre, a caballo y paso de carga de la magna tradición bonapartista”. 

En tanto, Euronews apuntó a que algunos comentaristas y usuarios de redes sociales critican que un cambio simbólico pero trascendental se haya operado casi en secreto y por la simple decisión del presidente.

Sin embargo, al elegir esta vuelta al azul marino, Emmanuel Macron hace uso de un privilegio presidencial: “Forma parte de un cierto número de privilegios, que llamamos el fait du prince. No hay que olvidar que Francia es en cierto modo una monarquía republicana”, explicó el historiador Jean Garrigues a la cadena France Info.

El medio La Voix du Nord respondió a los lectores que se preguntaban si esta decisión es Constitucional. Y la respuesta es que sí, porque la Constitución solo estipula que la bandera nacional es azul, blanca y roja.

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