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Sábado, 21 de septiembre de 2019
Saga de La Araña

Historia de Patria y Libertad (2° parte): Thieme sale a disputar las calles a la izquierda

Manuel Salazar Salvo (*)

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Patria y Libertad se propuso disputar la calle con la izquierda
Patria y Libertad se propuso disputar la calle con la izquierda

Durante el gobierno de la Unidad Popular, el Frente Nacionalista Patria y Libertad se propuso disputar muro a muro los lugares donde hacer propaganda política en Santiago. A cargo de esa tarea -que requería de grandes dotes logísticos y capacidad de choque- estuvo Roberto Thieme, quien durante ese tiempo -como mueblista- incluso llegó a penetrar La Moneda de Salvador Allende.

Roberto Thieme -uno de los líderes más carismáticos de Patria y Libertad, y quien en tiempos más actuales ha figurado por ser un gran detractor de Augusto Pinochet y partidario de Beatriz Sánchez, pese a mantener sus banderas nacionalistas- al principio de la Unidad Popular estaba concentrado en rendir sus últimos exámenes para conseguir su licencia de piloto privado, meta que alcanzó el 4 de abril de 1971.

Ya había resuelto sumarse al movimiento y tras conseguir los teléfonos de la oficina de Pablo Rodríguez, concertó una entrevista a la que acudió con su amigo mueblista Roberto Allende Urrutia a las oficinas del abogado, en el décimo piso de Huérfanos 1147. 

Bastaron sólo unos pocos minutos para comprender que los unían metas similares. Sin perder más tiempo, el Rodríguez les pidió que consiguieran una camioneta y se volvieran a reunir esa noche en el mismo lugar a las 22 horas. Cuando llegaron con la camioneta prestada por Jorge Undurraga, una mujer les comunicó las instrucciones para trasladar a diez jóvenes vestidos con overoles que se disponían a salir a pintar la insignia y las iniciales del FNPL -Frente Nacionalista Patria y Libertad- por diversos barrios de Santiago.

Cuatro de ellos les pidieron que los llevaran hacia el barrio alto. Los otros caminarían por cuenta propia a pintar los rayados en la Alameda. 

Una vez instalados los muchachos y los materiales en el pick up de la camioneta, subieron hacia el barrio alto pintando cuanto muro encontraron por las avenidas Santa María y Vitacura, para luego continuar por Manquehue y bajar por Colón. El trabajo era lento, sucio y arriesgado. La pintura negra chorreaba por los muros, las letras eran gruesas y dispares y a cada momento debían ocultarse de los carabineros.

La tarea se extendió hasta las cuatro de la madrugada. 

- ¡Te felicito, la pintura ha quedado estupenda!, le dijo a Thieme un entusiasmado Rodríguez al responder el teléfono al día siguiente.

Poco después  el flamante piloto le expuso al abogado un completo plan para cubrir de rayados la capital.

- Trabajando como lo hicimos anoche conseguiremos escasos resultados. El trabajo es lento y los riesgos son altos. Encárgame la tarea y asígname 20 militantes. Yo me las arreglo con el resto, pidió Thieme. 

Rodríguez accedió de inmediato. En un papel escribió las consignas que se pintarían inicialmente: Fuerzas Armadas = Patria y Fuerzas Armadas = Libertad. 

Así nació el Frente de Propaganda de Patria y Libertad que inicialmente empezó a funcionar en un departamento de la madre de Thieme, ubicado en la calle Miguel Claro, muy cerca de la avenida Irarrázaval, en Ñuñoa. 

Con recursos propios y la contribución de empresarios e industriales amigos, el lugar fue equipado con todo lo necesario para cumplir la misión encomendada. En un enorme plano de Santiago se eligieron las arterias que cada noche serían asignadas a las tres camionetas con que contaban. 

En la fábrica de muebles de Jorge Eyzaguirre Correa, quien había emigrado a Buenos Aires dejando a cargo de la empresa a Roberto Allende, se confeccionaron unos timbres gigantes con espuma sintética y tampones de latón que permitían estampar en los muros las consignas, el nombre del movimiento y su signo. El resultado fue óptimo: en una noche cubrían cientos de muros con las frases bien claras, ordenadas y moldeadas. 

La araña en las calles de Santiago

En un par de meses la ciudad daba la impresión de haber sido pintada por todas partes. La insignia del FNPL, que simbolizaba una cadena con los eslabones rotos en sus extremos, representando la superación de la izquierda y la derecha, fue estampada por miles y la prensa de izquierda rápidamente la bautizó como la araña de Patria y Libertad.

Simultáneamente, mientras los brigadistas marcaban la impronta del grupo en las comunas céntricas y periféricas, Pablo Rodríguez adoctrinaba a unas 30 personas al día en su oficina de calle Huérfanos. 
Les decía que Patria y Libertad de 1971 se había constituido con dos finalidades: primeramente luchar para impedir que el gobierno de Salvador Allende derivara hacia una dictadura Castro-comunista dependiente de la Unión Soviética.

En segundo lugar, afirmaba que la llegada al poder de una coalición marxista se debía al agotamiento del sistema democrático liberal capitalista dependiente y, en consecuencia, proponía una revolución cívico militar de signo nacionalista, basada en un Estado integrador, moderno y conductor; un gobierno autoritario, del tipo portaliano; y una democracia funcional y orgánica, a ese propósito.

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Pablo Rodríguez Grez pasa revista a los militantes de Patria y Libertad que deberán disputar la calle con la UP
Pablo Rodríguez Grez pasa revista a los militantes de Patria y Libertad que deberán disputar la calle con la UP

Sostenía, además, que era necesario un programa juvenil que diera igualdad de oportunidades y empresas con participación de los trabajadores en la propiedad, la gestión y los beneficios. Finalmente, les entregaba una edición del proyecto político-ideológico resumido en un ensayo escrito por el mismo Rodríguez que se titulaba Manifiesto Nacionalista

Thieme y sus pintores, así como los otros miembros del nuevo movimiento, creían que las instituciones republicanas y los partidos políticos no iban a ser capaces de impedir la instauración de una dictadura comunista a la cubana, dependiente de la Unión Soviética. La única salida que veían era la intervención de las Fuerzas Armadas, y por ello todas las actividades del FNPL se concentraron en crear conciencia al respecto y en organizar una base civil de apoyo a los militares.

Algunos, entre ellos Thieme, también tenían esperanzas a más largo plazo y pensaban en la destrucción del estado burgués liberal-capitalista y en la instauración de un gobierno cívico militar, en la creación de un estado nacionalista, desarrollista e iberoamericanista. 

Una vez que los nuevos simpatizantes recibían el primer barniz con el ideario político de Patria y Libertad, se les instruía para que captaran a cuatro nuevos adherentes con los que se constituía una célula y el reclutador pasaba a ser el jefe de ella, creándose así una estructura piramidal. En los últimos meses de 1971 y dado el crecimiento logrado, se decidió dividir a la organización en cuatro frentes, manteniendo el sistema celular. 

Surgieron entonces el Frente Femenino, el Frente de Hombres, el Frente Juvenil y el Frente Invisible. Este último estaba integrado secretamente por personas que -dada su actividad profesional, situación política, institucional u otra- no podían aparecer públicamente como integrantes de la estructura. 

Dentro de cada Frente se crearon a su vez distintos departamentos. Por ejemplo, para el trabajo de pintura callejera se formó el Grupo de Abogados, de modo que los jefes de célula que salían a pintar llevaban los datos de los abogados que se turnaban cada noche para asistir a los detenidos por Carabineros.

También se articularon equipos médicos que atendían privadamente a los militantes cuando éstos resultaban heridos después de los constantes enfrentamientos con miembros de las brigadas de los partidos de izquierda, que disputaban los mejores muros para pintar. 

El trabajo de propaganda callejera pasó a ser una prueba obligada para cada nuevo militante joven o adulto que deseara ingresar al FNPL, y se mantuvo en constante actividad durante casi todo el gobierno de Allende. Se trataba de ganar las calles. 

Roberto Thieme destinaba media jornada de trabajo en el departamento de propaganda de Miguel Claro y el resto del tiempo lo dedicaba a su asesoría en la fabricación de muebles. A fines de mayo de 1971 ambas actividades se hicieron incompatibles y el efusivo propagandista tomó la decisión de dedicarse por completo a la política.

Consideraba que la organización tenía que extenderse a todo Chile. Conversó con Jorge Undurraga Aninat y acordaron cancelar los proyectos comerciales en Argentina abocándose a tiempo completo a luchar en las calles en contra de la Unidad Popular (UP).

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La jefatura de Patria y Libertad durante una marcha en Temuco en mayo de 1973
La jefatura de Patria y Libertad durante una marcha en Temuco en mayo de 1973

La penetración de La Moneda

Su permanencia en Muebles Undurraga SA comprometía además a la empresa, dado que su mercado principal seguía siendo el sector público. Thieme en persona había acudido a la Presidencia de la República, luego que la secretaria de Allende, Miria Contreras, visitara la fábrica solicitando muebles para alhajar las oficinas del mandatario. 

Él también había confeccionado los planos de distribución del área que se estaba remodelando e incluso más de una vez había conversado con el propio Allende sobre detalles de los muebles para su oficina personal y el anexo de descanso.

El encargado de propaganda de Patria y Libertad pudo alternar además bajo esa cobertura con el ministro del Interior, José Tohá, los asesores presidenciales Jorge Arrate, Arsenio Poupin y otros funcionarios de la UP. La última vez que había pisado La Moneda fue en los días antes al 21 de mayo de 1971, cuando Allende preparaba su primer mensaje en el Congreso Nacional y cuyo texto íntegro ya estaba impreso en formato de libro. 

Mañana: Las primeras tareas del Frente de Operaciones.

(*) Extractos editados del libro El rebelde de Patria y Libertad, del periodista Manuel Salazar Salvo, autor de esta serie de artículos.

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Excelente reportaje. Investigación objetiva sin sesgo político

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