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Lunes, 19 de abril de 2021
Estados Unidos

Judicializar la elección: El precedente de 2000 en Florida que asoma tras la votación de EE.UU.

Joaquín Riffo

En las elecciones que enfrentaron a George W. Bush con Al Gore a comienzos de siglo, el conteo de votos en el estado sureño se judicializó y sólo se destrabó tras la intervención de la Corte Suprema que dio como ganador al candidato republicano. Un año más tarde, distintas investigaciones independientes cuestionaron si en realidad fue el candidato demócrata quien debió ganar el recuento y -por ende- ser electo presidente. En la elección actual, Trump ya anunció acciones legales en varios estados.

En las últimas horas, en las redes sociales se viralizó ampliamente una entrevista realizada el 23 de octubre al senador y ex candidato presidencial estadounidense Bernie Sanders, quien en entrevista con el presentador de televisión Jimmy Fallon en su programa The Tonight Show, anticipó detalladamente cómo se daría el proceso electoral en las elecciones que enfrentan a Joe Biden con el actual mandatario, Donald Trump. 

En la entrevista, Sanders explicó -más de dos semanas atrás- que lo más probable es que si bien las elecciones se realizaron el 3 de noviembre, los resultados finales no se conocerían sino hasta días después. Lo anterior, explicó el senador, dice relación con la forma en que se lleva a cabo el conteo de votos, lo que aportaría más incertidumbre a quienes estuvieran siguiendo de cerca los resultados de las elecciones minuto a minuto. 

Esto, según expresó Sanders, se debería principalmente a que, según muestran encuestas y estudios, es que “por la razón que sea, los demócratas son más dados a usar el voto por correo. Los republicanos son más dados a acudir a votar a las urnas el día de los comicios”. De esa forma, “estos (los republicanos) serán los que primeramente serán recontados”. 

Por eso Sanders señalaba que él no sabía qué iba a ocurrir, pero sí que “es probable que a las 10 horas (pm) de la noche electoral Trump ganará en Michigan, Pensilvania, Wisconsin… y esto es lo que se dirá en televisión”, lo que sucedió exactamente este miércoles con el correspondiente discurso de Trump al respecto.

“Pero el día siguiente y los siguientes los votos por correo seguirán siendo escrutados y entonces todo se torcerá a favor de Biden, quien habrá ganado en esos estados”, apuntaba Sanders, aludiendo a que en ese punto Donald Trump diría que el voto había sido fraudulento, cosa que también ha afirmado en las últimas horas, proyectando que llevaría a los tribunales la votación. 

Cabe mencionar que en estos comicios, el voto por correo ha adquirido gran relevancia, ya que casi 100 millones de personas han votado por adelantado, un dato que representa el 72,3% de los que votaron en 2016.

En efecto, desde septiembre que Trump viene anunciando un proceso de judicialización de las elecciones, de no resultar ganador. Así lo ha señalado en distintas oportunidades y ayer, por medio de su cuenta de Twitter, volvió a levantar los rumores de fraude y a anunciar acciones legales al respecto, mientras el candidato demócrata y sus partidarios apuntaban a la consigna de “contar cada voto”. 

Así, mientras los resultados durante este jueves se fueron inclinando favorablemente hacia el candidato demócrata, la sombra de llevar el conteo de votos a instancias judiciales, tal como ocurrió en Florida para las elecciones de 2000, se cierne sobre el proceso electoral, con el actual presidente negándose a reconocer una eventual derrota en las urnas. 

En un reciente artículo de The Atlantic, el periodista Barton Gellman, dijo sobre las posibilidades de Trump de impugnar la votación que “a los buenos abogados se les paga para encontrar ambigüedades donde antes no se ha detectado ninguna. La campaña de Trump buscará cualquier falla técnica en los procedimientos o en las boletas por correo que aún no se hayan contado. Los conservadores de la Corte Suprema han señalado que pueden dar primacía a las palabras exactas de los estatutos estatales, y Trump buscará interpretaciones de aquellos que entren en conflicto con las prácticas actuales de las autoridades electorales”.

El problema en caso de que Trump no acepte la derrota es que la Constitución estadounidense estipula claramente que el mandato del presidente arranca el 20 de enero. Pero para que esto sea posible, hay que cumplir con una serie de pasos previos que no dan margen para la dilatación del proceso. Según la legislación, los estados tienen que haber dirimido cualquier eventual controversia o problema con el resultado antes del 8 de diciembre ya que el Colegio Electoral se reunirá el 14 de diciembre para emitir su voto.

El precedente de 2000

Las elecciones presidenciales estadounidenses de principio de siglo enfrentaban a Al Gore, entonces vicepresidente en el mandato de Bill Clinton (1993-2001) versus George W. Bush, quien en ese momento se desempeñaba como gobernador de Texas. 

En esa ocasión, la polémica se centró en los sufragios de Florida, estado clave para decidir la elección, por lo que el asunto tuvo que resolverlo el Tribunal Supremo, el que dio la victoria a George W. Bush por 537 votos sobre Al Gore en el estado sureño y con ello la mayoría en el Colegio Electoral antes de la fecha prevista. El alto tribunal consideró anticonstitucionales los recuentos manuales impulsados en Florida por el candidato demócrata.

El recuento estuvo rodeado de incidentes. Entre ellos el célebre ‘Brooks Brothers Riot’, donde un grupo de agentes republicanos pagados asistieron a impedir que se desarrollara con normalidad el recuento de votos -algo que recordó lo sucedido este miércoles en Michigan cuando una turba de seguidores de Donald Trump intentó acceder al centro de procesamiento de votos de Detroit al grito de “¡dejad de contar votos!”-. 

Pese a lo anterior, tras la victoria de Bush persistió la duda respecto a si en un recuento manual amplio -que no solicitó Gore- el resultado se hubiese inclinado para el candidato demócrata. El sitio factcheck.org recuerda que un estudio encargado en su momento por los medios Associated Press, New York Times, Wall Street Journal, CNN, St. Petersburg Times, Palm Beach Post, Washington Post y Tribune Co., señaló distintos escenarios. 

Por ejemplo, George W. Bush probablemente aún habría ganado incluso si la Corte Suprema de Estados Unidos había permitido un recuento de votos en todo el estado limitada a ir hacia adelante según lo ordenado por el máximo tribunal de Florida.

A su vez, Bush probablemente también hubiera ganado si el estado hubiera realizado el recuento limitado de sólo cuatro condados fuertemente demócratas que pidió Al Gore, según la investigación.

Por otro lado, el estudio también encontró que Gore probablemente habría ganado, por un rango de 42 a 171 votos de los 6 millones emitidos, si hubiera habido un recuento amplio de todas las papeletas en disputa en todo el estado. Sin embargo, Gore nunca solicitó tal recuento. La Corte Suprema de Florida ordenó solo un recuento de los llamados "votos insuficientes", alrededor de 62,000 boletas donde las máquinas de votación no detectaron ningún voto para un candidato presidencial.

En su momento, el medio The Guardian, recogiendo encuestas del Washington Post y del Palm Beach Post, señaló que “Gore tenía una mayoría de casi tres a uno entre los 56.000 votantes de Florida cuyas papeletas de votación del 7 de noviembre fueron descontadas porque contenían más de un agujero perforado” y que “Gore habría ganado 784 votos más que George Bush si se hubieran contado todos los papeles excluidos que llevaran algún tipo de marca junto al nombre de un candidato. La papeleta de mariposa, que tiene los nombres de los candidatos en páginas opuestas con una fila de agujeros perforados en el medio, confundió a miles de votantes en el bastión demócrata, que fue una de las áreas en el centro de la batalla por el recuento postelectoral”.

En el mismo medio, y referido esta vez al contexto actual, el periodista y columnista Richard Wolffe formuló una columna titulada “Por qué 2020 no será una repetición de Gore v Bush en 2000” donde aborda distintos puntos de diferencia respecto de los comicios de comienzos de siglo. 

En el texto, el autor manifiesta que “puede haber múltiples disputas legales, pero la campaña de Biden no comete los mismos errores que la campaña de Al Gore”. En esa línea, argumenta que una de las diferencias principales entre ambos candidatos demócratas se da en que durante varias semanas, el equipo de Gore luchó por rechazar la presunción de victoria de Bush, “mientras defendían en la corte un recuento del escaso margen de victoria de 537 votos. Mientras tanto, el equipo de Bush insistió en que sus rivales intentaban revertir un resultado que, de hecho, no era definitivo. Joe Biden intentó detener ese tren antes de que saliera de la estación la noche de las elecciones”.

Asimismo, Wolffe explica que “luego está el factor X de la absoluta incompetencia del equipo de Trump. La campaña de Bush reunió a un equipo de abogados de primera, incluidos dos abogados que más tarde se convertirían en jueces de la Corte Suprema de Trump, pero nadie espera que Trump reúna nada parecido al mismo poder de fuego legal”.

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