En una operación militar quirúrgica, que recordó a la muerte de Osama Bin Laden en 2011, tropas de élite de Estados Unidos capturaron en la madrugada de ayer sábado al presidente venezolano Nicolás Maduro en pleno Caracas, en medio de un operativo de helicópteros Black Hawk que incluyó el bombardeo de varios puntos estratégicos en la capital -como bases militares y aeropuertos-, y en al menos cinco otras ubicaciones en ese país.
Varias horas después, en una conferencia de prensa en su complejo privado en Mar-a-Lago, en el estado de Florida, el presidente Donald Trump dio a conocer mayores detalles de lo que ha sido la primera intervención armada directa de Estados Unidos en América Latina desde la invasión de Panamá en enero de 1990.
Como objetivo general, Trump señaló que Maduro es acusado de ser el líder del Cartel de los Soles, una supuesta organización criminal dedicada a la venta de drogas, en la que participarían oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas venezolanas. "Como se puede leer en su acta de acusación, supervisaba personalmente el nefasto cartel conocido como Cartel de los Soles, que inundó nuestra nación con veneno mortal y fue responsable de la muerte de innumerables estadounidenses", apuntó el mandatario estadounidense.
Sin embargo, también se refirió al control de la industria petrolera venezolana: “Vamos a tener a las más grandes empresas de Estados Unidos y el mundo, que van a gastar miles de millones de dólares para reparar la infraestructura de petróleo y empezar a generar dinero para el país”, afirmó.
Rodeado por su secretario de Estado Marco Rubio, descendiente de cubanos exiliados y vocal partidario de una mayor intervención de EE.UU. en la región, y de Peter Hegseth, excombatiente en el Medio Oriente y secretario de Defensa, Trump aseguró que ellos se harían cargo de “administrar” Venezuela hasta que se den las condiciones para una transición más calmada.
En la rueda de prensa, Trump descartó que la reciente Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, pueda asumir un gobierno de transición. “Es una mujer muy amable, pero no goza del respeto necesario”. Además, aseguró que su gobierno había estado en contacto con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y que ella les habría asegurado que haría todo lo que Washington pidiera para facilitar un cambio político armonioso en Venezuela.
“Hay una vicepresidenta que fue asignada por Maduro, que en este momento es la vicepresidenta y ella fue juramentada como vicepresidenta. Tuvo una larga conversación con Marco [Rubio] y dijo hacemos lo que ustedes necesiten. Creo que ella tuvo mucha gracia en esto, pero no tiene opción”, señaló Trump.
Ello contribuyó a una mayor confusión y acentuó el gran vacío de poder que se sentía anoche en Caracas, una ciudad de 3,5 millones de habitantes en la que ayer apenas había gente en las calles y donde casi todos los negocios estaban cerrados.
La posibilidad de que la vicepresidenta haya estado al tanto de este golpe y captura de Maduro, aumentó las sospechas de una traición dentro del círculo interior del madurismo. Más aún, cuando su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y, sobre papel, tercero en la línea de sucesión, no hizo aparición pública alguna, al menos hasta el cierre de esta edición.
Otros hombres fuertes del régimen, como Diosdado Cabello, ministro de Interior, y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, emitieron declaraciones públicas por redes sociales condenando este ataque sobre suelo venezolano, pero a todas luces no estaban coordinados, en una clara muestra de la sorpresa y confusión que causó la acción militar estadounidense en los altos círculos del poder chavista.
Rodeado de militares armados y con una bandera distintiva del periodo de la Guerra a Muerte pegada en el chaleco antibalas, Diosdado afirmó que “el pueblo (está) presto a cualquier situación para cualquier hecho que pretenda ir más allá de los ataques que cobardemente hicieron. Las fuerzas policiales, militares y nuestro pueblo están en esa función para garantizar la paz y la tranquilidad de nuestro país”.
Por su parte, Padrino emitió sus declaraciones en la soledad de un podio rodeado por los símbolos patrios venezolanos, refirmando su posición como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y que el país está “plenamente capacitado para defender su soberanía”
Poco antes de la rueda de prensa de Trump, Delcy Rodríguez había exigido una “prueba de vida” de Nicolás Maduro. Y unas horas después de que el presidente de EE.UU. afirmara que habían tenido conversaciones con ella respecto a una futura transición, la propia Rodríguez emitió un video en que exigía la “liberación” de Maduro y reafirmaba, con voz temerosa y poco convencida, la autonomía del “país del libertador Simón Bolívar”.
“Ya habíamos advertido que estaba en curso una agresión bajo falsas excusas, bajo falsos pretextos y que las caretas se habían caído y solamente tenía un objetivo, que era el cambio de régimen en Venezuela. Y que ese cambio de régimen permitiese además la captura de nuestros recursos energéticos, de nuestros recursos minerales, de nuestros recursos naturales. Que allí el objetivo verdadero, y el mundo y la comunidad internacional deben saber que es así. Hemos convocado este Consejo de Defensa de la Nación, donde participan los poderes públicos del Estado venezolano”, señaló Rodríguez, quien apuntó a Maduro como “el único presidente de Venezuela”.
Según analistas venezolanos, su intervención estaba destinada a asegurar a los confundidos líderes maduristas que ella no había traicionado a su país. Con todo, durante el día hubo muchas informaciones que la situaban en Moscú, en una gira previamente programada, o que había huido a Moscú, o que, al contrario, se encontraba en Caracas. Hasta el cierre de esta edición, no era posible confirmar su verdadero paradero ayer.
Reacciones en América Latina
Varios líderes latinoamericanos de centroizquierda criticaron de manera abierta o con eufemismos la agresión militar estadounidense.
En el caso del presidente de Chile, Gabriel Boric, junto con condenar “las acciones militares que Estados Unidos ha estado desarrollando en Venezuela” apuntó que “la soberanía no es una formalidad, es la garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas, de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro“.
En la misma línea, el mandatario también señaló que “Chile va a actuar como siempre lo ha hecho, con responsabilidad, con coherencia y con firmeza, defendiendo principios que consideramos irrenunciables: la no violencia, la soberanía de los estados, la prohibición del uso de la fuerza o su amenaza, la solución pacifica de las controversias y la plena vigencia del derecho internacional”.
Por su parte, el presidente brasileño Lula da Silva sostuvo que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente cruzan una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
El jefe de estado carioca manifestó que “atacar a países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo (...) La condena del uso de la fuerza es coherente con la postura que Brasil siempre ha adoptado en situaciones recientes en otros países y regiones. Esta acción evoca los peores momentos de injerencia en la política de América Latina y el Caribe y amenaza la preservación de la región como zona de paz”
Claudia Sheinbaum, primera autoridad de México, dijo que su gobierno fijó una postura oficial a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores. “Nosotros defendemos la doctrina Estrada y lo que representa la política exterior de nuestro país que está establecida en la Constitución, que está en contra de las intervenciones y a favor de la solución pacífica de cualquier conflicto”, afirmó.
La presidenta Sheinbaum Pardo reafirmó que mantiene una buena relación con el gobierno de su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que el mandatario norteamericano dijo que “algo se tiene que hacer con México”, al acusar nuevamente que el país es gobernado por los cárteles de la droga.
Según Sheinbaum el país mantiene “una muy buena relación en términos de la seguridad y otros temas con Estados Unidos”, resaltando que “hay comunicación” y un entendimiento en dicha materia, “que se ha establecido en varias reuniones”.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó la “agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina”, en una de sus primeras reacciones a la intervención militar con la que Estados Unidos capturó de madrugada en Caracas a Nicolás Maduro.
“Se despliega la fuerza pública en la frontera, se despliega toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados”, manifestó Petro en un mensaje en su cuenta de X en el que añadió que estuvo siguiendo los acontecimientos en Venezuela en un consejo de seguridad durante la madrugada.
“El gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina. Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, afirmó el mandatario colombiano.
En su mensaje en X, Petro reiteró lo que dijo más temprano, de que Colombia, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, puesto que asumió este 1 de enero, buscará que ese organismo se pronuncie sobre la situación de Venezuela.
Otros jefes de estado, en cambio, se mostraron complacidos con la intervención norteamericana.
“Apoyo total a Estados Unidos, apoyo total a la moción de EEUU, no tenían forma de salir los venezolanos de este equilibrio siniestro en el que estaban metidos”, aseguró el presidente argentino, Javier Milei, en declaraciones a LN+.
Para Milei, la captura de Maduro “significa la caída del régimen de un dictador”, y consideró que “venía trampeando las elecciones, que en la última elección fue derrotado muy fuertemente y aún así quiso quedarse aferrado al poder”.
Además aseguró que él mismo fue afectado por el régimen de Maduro: “Yo lo he sufrido en la campaña del 23 con todas las letras, entonces acá queda bien claro quién está de un lado o del otro. Y por lo tanto estamos hablando de un terrorista y de un narcotraficante”.
Desde Ecuador, el presidente Daniel Noboa se pronunció este 3 de enero de 2026 sobre la situación política en Venezuela y lanzó un mensaje contundente contra lo que calificó como estructuras criminales ligadas al chavismo, asegurando que su influencia “terminará de caer en todo el continente”.
El pronunciamiento fue realizado a través de sus redes sociales, donde el mandatario ecuatoriano afirmó que “a todos los criminales narco chavistas les llega su hora”, en referencia a las redes que, según su postura, han operado durante años bajo el amparo del régimen venezolano.
El presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá la presidencia de Chile en marzo de este año, calificó de una “gran noticia para la región” la captura de Nicolás Maduro tras un operativo militar ejecutado por el gobierno de Donald Trump en Venezuela.
A través de X, Kast afirmó que Maduro permaneció en el poder sostenido por un“narcorégimen ilegítimo”, donde se expulsó a más de 8 millones de venezolanos y “desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”.
“Maduro no es el Presidente legítimo de Venezuela, y desde ese país operan estructuras criminales y terroristas que amenazan gravemente la paz y la seguridad regional”, añadió en la publicación.
Más allá de las reacciones de los gobernantes regionales, lo cierto es que América Latina nunca fue capaz de coordinar una política conjunta frente al masivo éxodo de venezolanos, calculado en más de ocho millones desde 2015. El enorme influjo de esos emigrantes económicos, y en menor medida políticos, ha sido la mayor ola inmigratoria que ha experimentado Sudamérica desde inicios del siglo 20. Y esa ola ha influenciado de manera importante la política y las elecciones en la región, en especial en Chile, donde tanto Sebastián Piñera en 2017, como José Antonio Kast en 2025, hicieron de esa inmigración uno de sus principales temas de campaña.








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