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Sábado, 31 de octubre de 2020
Especial elecciones de 1970

La derecha se reorganiza para evitar que Salvador Allende llegue a La Moneda

Manuel Salazar Salvo

Jaime Guzmán y Jorge Alessandri.

Jaime Guzmán y Jorge Alessandri.
Jaime Guzmán y Jorge Alessandri.

Después que el candidato de la Unidad Popular resultara electo presidente, partidos políticos y grupos de choque de la derecha intentaron boicotear que asumiera. Entre estos se encontraba Patria y Libertad, quienes llevaron a cabo una serie de atentados, uno de los cuales terminó con la vida del entonces comandante en jefe del Ejército, René Schneider.

El 5 de septiembre de 1970, pocas horas después del triunfo de Salvador Allende en las urnas, el alessandrismo más duro sostuvo que el proceso eleccionario no había terminado y que la última palabra la tendría el Congreso Pleno. En ese tiempo no existía la segunda vuelta y el Parlamento debía votar para designar al candidato que ocuparía la Presidencia de la República.

Numerosas familias de los sectores más acomodados iniciaron un inmediato éxodo hacia Argentina y otros países, mientras en las calles céntricas de Santiago el domingo 6 se realizaban manifestaciones callejeras donde mujeres y jóvenes gritaban a favor de Jorge Alessandri y de “la libertad”. A través de los medios de prensa se denunció pánico financiero y un urgente retiro de fondos desde bancos y asociaciones de ahorro y préstamos.

Allende visitó al presidente Eduardo Frei Montalva en La Moneda y le expresó su preocupación por la situación económica. El Partido Socialista, en tanto, declaró que la  actitud de la derecha era de abierta sedición y llamó a los Comandos de la Unidad Popular, CUP, a mantenerse movilizados.

El presidente de la Central Única de Trabajadores, CUT, el comunista Luis Figueroa, expresó que “estamos conscientes de las maniobras que algunos sectores han echado a andar. Sin embargo, los trabajadores organizados estamos llanos a adoptar todas las medidas necesarias para defender nuestro triunfo”.

En la mañana del jueves 8, centenares de mujeres derechistas desfilaron en la Plaza de la Constitución gritando “Queremos libertad” y “Chile sí, Cuba no”. Al día siguiente, desconocidos dispararon desde un automóvil en contra de un carabinero de guardia en la embajada de Gran Bretaña. Aquel atentado marcó el inicio de una secreta operación para impedir que Allende fuera proclamado como nuevo presidente por el Congreso Pleno.

Los conjurados

En la conjura, promovida por el gobierno estadounidense a través de la CIA luego de una reunión en Washington en la que participó Agustín Edwards, el dueño del diario El Mercurio, se agruparon pequeñas y variopintas facciones de la ultraderecha que venían golpeando las puertas de los cuarteles militares desde mediados de la década del 60’ y que en la campaña de 1970 se congregaron en el Movimiento Alessandrista Independiente, MIA.

Allí estaban los gremialistas que conducía Jaime Guzmán Errázuriz; el Movimiento Alessandrista Democrático, MAD, que encabezaba Luciano Morgado; un sector de la juventud del Partido Nacional, liderada por Guido Poli Garaycochea; el grupo Tizona, de Juan Antonio Widow; una camarilla de choque dirigido por Luis Hurtado Arnés; la Casa de la Victoria, del químico Luis Gallardo Gallardo; el grupo nacionalsindicalista Tacna, representado por Juan Diego Dávila; y, otra pandilla de combate callejero proveniente de Fiducia, representado por Juan Luis Bulnes, Julio y Diego Izquierdo Menéndez. Todos ellos constituyeron el Frente Republicano Independiente, FRI, del que muy luego emanó el Movimiento Cívico Patria y Libertad, dirigido por el abogado Pablo Rodríguez Grez.

Uno de los principales instigadores del FRI fue el general (r) Héctor Martínez Amaro, militar nacionalista que en 1970 fundó con Franz Pfeiffer, el Partido Nacional Popular, en un intento por reagrupar vertientes nazis y a oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas. Martínez Amaro, además, era uno de los principales promotores del general (r) Roberto Viaux Marambio, líder de la rebelión militar conocida como el “Tacnazo”, registrada el 21 octubre de 1969, que inicialmente fue de exclusivas reivindicaciones castrenses y que luego derivó en ambiciones políticas. Martínez Amaro era el padre del fallecido almirante y senador de la UDI, Jorge Martínez Bush.

Miembros del FRI con Viaux y sus partidarios coincidieron en septiembre de 1970 en los intentos por impedir que Allende llegara a La Moneda y en que la única forma de hacerlo era a través de un golpe militar. El paso previo, sin embargo, consistió en crear la suficiente alarma pública para justificar la acción castrense. Se buscó, entonces, la herramienta para ello y nació la Brigada Obrero Campesina, BOC, encargada de poner bombas y realizar todo tipo de atentados que la opinión pública atribuyera a la izquierda más radical que apoyaba a Allende.

A la BOC concurrieron los miembros más aguerridos de los movimientos reunidos en el FRI. La coordinación de operaciones se le encomendó a Enrique Arancibia Clavel, un ex alumno de la Escuela Militar que provenía de Tizona, una agrupación viñamarina vinculada a ciertos sectores de la Armada. Entre los encargados de la logística de la BOC estuvo Nicolás Díaz Pacheco, sindicado como estrecho colaborador de la CIA.

Arancibia también integró la Ofensiva Nacionalista de Liberación, ONL, constituida a fines de 1969 en torno a Viaux, general que le había pedido que se hiciera cargo del periódico clandestino “Presencia de Octubre”, destinado a mantener vivo el recuerdo del “Tacnazo”. En septiembre de 1970 las cosas habían cambiado y Viaux le solicitó a Arancibia que coordinara a los grupos de ultraderecha dispersos para que actuaran en conjunto y crearan el clima de inestabilidad necesario para evitar que Allende fuera confirmado por el Congreso Nacional.

A mediados de septiembre se designaron dos sedes del Movimiento Independiente Alessandrista, MIA, ubicadas en la calle Catedral 1900 y en Catedral 1589, en el centro de Santiago, para concentrar los reclutamientos. Arancibia también decidió ocupar su propia casa, en General del Canto 122, a pasos de lo que hoy es la estación Salvador del Metro.

Después del golpe militar de 1973, Arancibia Clavel se transformaría en uno de los hombres claves de la DINA en Buenos Aires.

Todos apelan al PDC

El 9 de septiembre de 1970, Jorge Alessandri anunció en declaración pública que de ser elegido por el Congreso Pleno, renunciaría al cargo. Sus partidarios indicaron que de ocurrir ello se efectuaría una nueva elección. Así, sería posible que se presentara como candidato de consenso Eduardo Frei Montalva, con el apoyo del centro y de la derecha.

Sin embargo, el presidente del PDC, Benjamín Prado, declaró que “si el señor Allende otorga de un modo real y eficaz las garantías necesarias que tenemos el deber de solicitar, en algunas materias vitales, puede esperar una decisión favorable de nuestra parte”.

Simultáneamente, se anunció la constitución del Movimiento Cívico Independiente Patria y Libertad. En el acto fundacional, Pablo Rodríguez afirmó que el pueblo elegiría entre democracia y marxismo y que actuarían por la razón o la fuerza.

El lunes 12, los movimientos alessandristas, por diversos medios, declararon que “la responsabilidad de defender nuestra soberanía y libertad recaerán principalmente en el PDC”. Al día siguiente, el martes 13, en Alameda con Cumming,  la Unidad Popular realizó su primera concentración post electoral, denominada “Defensa del triunfo de Allende”. En ella, Allende denunció un complot contra su persona y afirmó que tenía una lista con los nombres de los conjurados.

El miércoles 14, el secretario general del Movimiento Alessandrista, Ernesto Pinto Lagarrigue, afirmó que “la decisión de la DC preservará la democracia en nuestro país”. Dos días después, el general (r) Roberto Viaux emitió un comunicado manifestando que “la libertad no se negocia y la patria no se transa”. Mientras, ese mismo día, el diario Clarín tituló: “¡Arrancan los Ratones Yarur y los Edwards!”.

Las Fiestas Patrias concedieron una breve tregua en las calles y en las declaraciones. El 21, la  Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa, informó de una acentuada baja industrial y comercial. Poco después, Pablo Baraona, enlace entre la candidatura de Alessandri y el gobierno, envió una nota al ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar, expresándole que la causa de la crisis económica era la potencial designación de Allende como presidente.

El viernes 23, el PDC entregó a Allende un documento mediante el cual, según ese partido, se garantizaba el régimen democrático como condición previa para apoyar su nombre en la elección del Congreso Pleno. Esa noche, por cadena nacional de radio y televisión, Andrés Zaldívar dio a conocer una grave situación económica en el país.

En la mañana siguiente, los diarios El Mercurio, La Tercera de la Hora y El Diario Ilustrado destacaron “el inquietante discurso del ministro de Hacienda”. Informaron también, aunque en caracteres menores, de una declaración del Ejército dando cuenta de actividades subversivas de algunos oficiales.

La última semana de septiembre comenzaron los atentados explosivos en supermercados, torres de alta tensión, edificios de empresas extranjeras y medios de comunicación. En las inmediaciones aparecieron panfletos firmados por la Brigada Obrero Campesina, BOC.

El martes 27, el diario comunista El Siglo aseguró que los cerebros de los atentados eran Joseph Vasile y Luis González G., acusados de ser agentes de la CIA. Pocas horas más tarde, la policía de Investigaciones detuvo como autores de los últimos ataques explosivos a cuatro jóvenes, miembros de la Democracia Radical, identificados como Enrique Schilling, Luis Alberto González, Luis Alberto Meza Llancapán y Norma Oviedo. La mujer fue dejada en libertad por falta de méritos.

Allende, el día 29, entregó su respuesta al documento de garantías del PDC. En la tarde se efectuó una “Marcha del silencio” convocada por Patria y Libertad. El 30, se reunió el consejo nacional del PDC para conocer la respuesta del presidente electo sobre el estatuto de garantías. Se acordó insistir en que dicho estatuto fuera ley antes del 24 de octubre, rechazando la promesa de Allende de hacerlo después de llegar al  gobierno.

Esa noche, el director de Investigaciones, Luis Jaspard, reveló que la policía civil estaba en antecedentes de la participación de Luis Enrique Yarur, hijo del principal magnate textil del país, en los actos terroristas y de sabotaje ocurridos en los últimos días.

Ola de bombazos

Octubre se inició con una manifestación de Patria y Libertad en la Universidad Católica. Allí, Pablo Rodríguez afirmó que “la libertad se mantendrá en nuestra tierra pase lo que pase y cueste lo que cueste”. Aquella noche una bomba de alto poder explotó en la Bolsa de Comercio. Dos horas después otro atentado dinamitero afectó la sucursal Providencia del Banco Francés e Italiano.

El día 3 de octubre, en la vigésima Junta Nacional del PDC, se acordó votar por Allende en el Congreso Pleno, siempre y cuando estuvieran aprobadas por el Parlamento las garantías constitucionales. Mientras, tres potentes bombas estallaron en distintos puntos de Santiago: una en un patio del Instituto Geográfico Militar; otra en el cerro San Cristóbal, cerca de las plantas transmisoras de TV; y, la tercera, en el edificio de las Torres de Tajamar, en Providencia.

el mercurio

El Mercurio informa sobre los atentados.
El Mercurio informa sobre los atentados.

Al día siguiente se conocieron detalles de la votación de la junta del PDC. El voto que propuso apoyar a Allende lo presentó Rafael Moreno y contó con el apoyo, entre otros, de Radomiro Tomic, Renán Fuentealba, Bernardo Leighton, Luis Maira, Luis Badilla, Benjamín Prado, Gabriel Valdés, Gustavo Lagos y Máximo Pacheco. El segundo voto, que planteaba presentar al Congreso el proyecto sobre garantías constitucionales, pero sin conversaciones previas con la Unidad Popular; lo presentó Juan de Dios Carmona, y contó con la adhesión, entre otros, de Patricio Aylwin, Jaime Castillo, Jorge Santibáñez, Héctor Galaz, Manuel Fernández, Patricio Rojas, Andrés Zaldívar y Carlos Figueroa. El voto de Moreno se impuso por 271 preferencias contra 191.

El día 6, la UP designó al senador Anselmo Sule (PR), a Orlando Millas (PC) y a Luis Herrera (PS) para incorporarse a la comisión mixta que junto con el PDC elaboraría el Estatuto de Garantías Constitucionales, que se acordó pocas horas más tarde. Ese anuncio fue seguido de una nueva ola de bombazos y de una campaña de terror telefónica que advertía sobre la colocación de bombas en algunos establecimientos escolares, cundiendo el pánico entre padres y apoderados.

La Segunda

La Segunda, difusora de los atentados de la derecha.
La Segunda, difusora de los atentados de la derecha.

Y mientras los bombazos se sucedían, el día 9, pobladores de los campamentos “26 de julio”, “Ranquil”, “Elmo Catalán”, “Magaly Honorato” y “La Unión”, ocuparon la Casa Central de la U. de Chile. Una veintena de ellos fueron detenidos en enfrentamientos con la policía. Todos iban armados de palos, laques y revólveres, además de vestir uniformes de tipo guerrilleros. Eran dirigidos por el mirista Víctor Toro.

Ese mismo día fueron arrestados cuatro sujetos portando una gran cantidad de dinamita y acusados de actos terroristas. Se les identificó como Dante Poli Garaycochea, Jorge Roberto Rodríguez, Mario Tapia Salazar  y Eladio Arancibia Hidalgo, capitán (r) de la Armada. La policía le atribuyó militancia en una denominada Vanguardia Nacional Libertadora, vinculada a Patria y Libertad y a la Democracia Radical.

El asesinato de un general

El 11 de octubre, al culminar un pleno del PS, Allende denunció que “agentes de la CIA y gusanos cubanos dirigen la sedición”. La policía civil multiplicaba los allanamientos y detenciones en busca de autores de atentados explosivos. El día 13, una comisión de la Cámara de Diputados aprobó en general el proyecto de reformas constitucionales conocido como Estatuto de Garantías Constitucionales.  

Al promediar octubre, asumió la Comandancia de la Armada el almirante Hugo Tirado Barros. Tres miembros de la derechista Vanguardia Nacionalista Libertadora, fueron puestos a disposición de la justicia como autores de una serie de atentados terroristas, entre ellos los bombazos en contra de Canal 9 y de la Bolsa de Comercio. Fueron identificados como Alejandro Cabrioler Moya, 31 años; Walter Abdul Malak Zacur, de 30; y Edison Torres Fernández, 37 años.

Patria y Libertad publicó una inserción en El Mercurio afirmando que las “mal llamadas garantías constitucionales son un gran fraude político al pueblo de Chile y entregan nuestra democracia sin reserva a la voracidad del marxismo”.

A los arrestos, se sumó un nuevo miembro de los grupos terroristas de la derecha, identificado como Silverio Villanueva Fruter, de 28 años, comerciante, quien reconoció la asesoría de extranjeros en el manejo de explosivos y armas.

El día 15, la Cámara de Diputados despachó el proyecto de Estatuto de Garantías, mientras el Banco Central acogía la denuncia de la UP sobre fuga de dólares y decidía rebajar las cuotas de dólares para los viajeros. El diario El Siglo, por su parte, afirmaba que terroristas de derecha prófugos se estaban reuniendo a conspirar en Mendoza.

Cuatro días después, el 19, en un espectacular allanamiento, Investigaciones detuvo al mayor (r) de Ejército, Arturo Marshall, quien reveló que su misión era asesinar a Allende antes de que asumiera la Presidencia de la República. Tras este incidente, Alessandri pidió a sus partidarios que no votaran por él en el Congreso Pleno. En tanto, el consejo nacional del PDC, por unanimidad, ordenó votar por Allende.

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Enrique Arancibia dirigía los atentados. Más tarde fue clave en las actividades e la DINA en Buenos Aires.
Enrique Arancibia dirigía los atentados. Más tarde fue clave en las actividades e la DINA en Buenos Aires.

El complot para evitar que Allende fuera proclamado presidente tuvo su episodio más dramático el 22 de octubre. Ese día en la mañana el automóvil en que viajaba el comandante en jefe del Ejército, general René Schneider, fue interceptado por cuatro vehículos. Tres sujetos se bajaron y uno de ellos disparó sobre el militar, hiriéndolo gravemente El gobierno de Frei decretó Estado de Emergencia y toque de queda en todo el país. El general Carlos Prats asumió como comandante en jefe subrogante.

El PDC declaró que “el crimen es contra el derecho del pueblo chileno para decidir su destino”, agregando que “procedimientos fascistas como éste deben ser extirpados sin vacilación y sin piedad de nuestra vida ciudadana”. El Senado despachó el proyecto de Estatuto de Garantías, quedando pendiente para su sanción por el Congreso Pleno.

La dirección de Investigaciones fue asumida por el general (r) Emilio Cheyre. Carabineros y la inteligencia militar se sumaron a las diligencias para identificar y detener a los autores del ataque a Schneider.

La CUT llamó a un paro nacional y pidió a los trabajadores que se mantuvieran en estado de alerta. La UP suspendió la concentración para celebrar el triunfo de su candidato. El día 24, el Congreso Pleno proclamó a Salvador Allende como presidente electo, al lograr 153 votos a su favor contra 35 para Jorge Alessandri, y siete votos en blanco.

El 25 murió el general René Schneider. Tres días después, el 28, fue detenido en su residencia particular el general Roberto Viaux. También fueron arrestados Jaime Melgoza, Carlos Silva Donoso y el coronel (r) Raúl Igualt, suegro de Viaux. 

En las semanas siguientes otros 30 miembros del complot fueron capturados y se empezó a conocer parte de la trama y a los actores del complot, aspectos que INTERFERENCIA abordará en el capítulo de mañana de este Especial.

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Reportaje histórico que revela hechos del pasado tan trascendentes e ignorados por tantos años. Nos muestra cómo se movían los tentáculos del poder y a la vez, darnos cuenta de la falta de información y conciencia de lo que realmente ocurrió en esa época.. La ignorancia (falta de conocimiento), nos lleva a emitir juicios u opiniones equivocadas que causan daño social y , que afectan la sana convivencia. Gran aporte de Interferencia. Felicitaciones y gracias por informar. Atte. ;

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