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Domingo, 20 de enero de 2019
Big Data y Fake News

La fórmula de la posverdad que está ganando elecciones y que ya aterrizó en Chile

Pedro P. Ramírez Hernández

Luego de la investigación que denuncia a Bolsonaro de crear una asociación criminal junto a empresarios para esparcir noticias falsas a través de WhatsApp, revivió el debate sobre el peso de las redes sociales en las elecciones populares. El big data y las noticias falsas han sido utilizadas con éxito por los partidarios del Brexit y Donald Trump. En el país, el fenómeno de chilezuela siguió la misma lógica durante la campaña y en Brasil, Bolsonaro ha desplegado una estrategia similar. La regulación de este tema, aún es escasa.

“A mí no me gustaría tener un país como Venezuela. Y lo digo sinceramente. No me gustaría que mis hijos vieran una realidad como la que vemos a través de los medios de comunicación”. Esta fue la frase que la recién electa diputada, Erika Olivera, utilizó el 21 de noviembre para comparar el proyecto de Alejandro Guillier con el de Nicolás Maduro, de cara a la segunda vuelta presidencial. 

Fue cosa de minutos y el mote de “chilezuela” asaltó las redes sociales. La frase se expandió por Facebook y en los grupos de WhatsApp del barrio alto y las iglesias evangélicas comenzaron a circular videos de venezolanos encendiendo las alarmas. 

Una semana más tarde, el actual Canciller, Roberto Ampuero, publicó en Twitter una imágen trucada donde Maduro le entregaba su apoyo a Alejandro Guillier, “el precandidato bolivariano a la presidencia”. La publicación se hizo viral.

No pasó ni un año y Jair Bolsonaro, el candidato presidencial de la ultraderecha en brasil, creó su propio “brasilzuela”. Su hijo, Eduardo, quien fue electo como el diputado más votado en la historia de Brasil, publicó en Twitter una información falsa, asegurando que los códigos de las urnas electrónicas habían sido enviados a Venezuela.  

Otra coincidencia fue el manto de duda que sembraron los seguidores de Bolsonaro al anunciar adulteraciones en las urnas de votación durante la primera vuelta. Esta fue una de las noticias falsas más viralizadas durante ese día, siguiendo una línea muy similar a la de Sebastián Piñera, quien el 4 de diciembre de 2017, tras dos semanas con la agenda copada por chilezuela, aseguró en una entrevista que durante la primera vuelta se entregaron votos marcados en favor de Beatriz Sánchez y Alejandro Guillier. 

Estas han sido algunas de las noticias falsas que han difundido desde el comando de Bolsonaro. Tanto así, que este jueves el diario Folha do Sao Paulo publicó una investigación donde se acusa a Jair Bolsonaro de crear una asociación criminal junto a un grupo de empresarios para invertir US$3,2 millones en el esparcimiento de noticias falsas a través de WhatsApp.

La estrategia de la campaña de Bolsonaro ha seguido el modelo inaugurado por el Brexit y copiado por Donald Trump, que dio vida al famoso escándalo de Cambridge Analytica,

Esta red social ha sido justamente uno de los pilares de la campaña de Bolsonaro, quien a diferencia de Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), no cuenta con una máquina partidaria con la musculatura suficientemente para levantar una campaña clásica. Es más, antes de la primera vuelta, Bolsonaro contó con tan solo 8 segundos durante la franja televisiva, al ser miembro del Partido Social Liberal (PSL), una tienda más pequeña que el elefante del PT. 

Pese a las críticas, Bolsonaro sigue siendo favorito tras su arrollador éxito en las urnas el domingo pasado, donde conquistó el 46% de las preferencias. La estrategia de su campaña ha seguido el modelo inaugurado por el Brexit y copiado por Donald Trump, que dio vida al famoso escándalo de Cambridge Analytica, cuando la consultora británica sustrajo datos personales de 83 millones de cuentas de Facebook para influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, en noviembre de 2016.

La fórmula consiste en entregarle a los electores mensajes políticos que se ajusten a sus preferencias, personalizando el discurso, ocultando aquellos elementos del programa que se diferencien de los postulados del elector. Para esto, se necesita conquistar una gran cantidad de datos personales que permitan perfilar a la población, ubicarla geográficamente y enviarle mensajes lo más personalizados posibles. 

El primero en hacerlo fue Barack Obama. En 2012, cuando el entonces presidente estadounidense enfrentó el balotaje que lo llevó a su relección, necesitaba imperiosamente aumentar el padrón de votantes demócratas. Para lograrlo, su equipo clasificó a los usuarios de las redes sociales a partir de las posiciones políticas que compartían sus amigos. Así, identificaron a 3,5 millones de potenciales demócratas no empadronados.

Trump les encargó el análisis de todos los ciudadanos en condiciones de votar. Obtuvieron la información a partir de una aplicación en Facebook creada por un investigador externo que decía utilizarla con fines académicos. 

Una vez que reconocieron a estos electores, analizaron la información que tenían de cada uno y los agruparon por intereses específicos. Finalmente, el comando preparó mensajes especiales para cada grupo y se los envió a través de Facebook. De esta forma, las propuestas en materia de género aparecían en la línea de tiempo de las mujeres feministas o los compromisos en contra del calentamiento global en el de los ecologistas. 

Tras el éxito alcanzado por Obama, Trump fue más agresivo y cruzó la frontera: contrató a la empresa británica Cambridge Analyitica, que utilizó este sistema para levantar la campaña a favor del Brexit. 

Trump les encargó el análisis de todos los ciudadanos en condiciones de votar. Obtuvieron la información a partir de una aplicación en Facebook creada por un investigador externo que decía utilizarla con fines académicos. 

Posteriormente, a partir de un modelo creado por el psicólogo Michal Kosinsky, que a través del análisis de 250 likes en Facebook es capaz de predecir la orientación sexual, las opiniones religiosas o el posicionamiento político de un elector, crearon más de 175 mil mensajes específicos que tuvieron dos finalidades: acercar a los electores a las propuestas de Trump y ensuciar la imagen de Hillary Clinton a través de noticias falsas. 

En las elecciones municipales celebradas en 2016, RN contrató el software Instagis, especializado en análisis de datos y la georeferenciación de mensajes. El resultado es incuestionable: el partido alcanzó el mayor número de alcaldes y concejales a nivel nacional. 

El pasado 4 de agosto, Eduardo Bolsonaro, se reunió con Steve Bannon, ex vicepresidente de Cambridge Analytica y el principal asesor de Trump durante su campaña. En la reunión conversaron sobre la estrategia de su padre y después de esta, Eduardo publicó en Twitter que se mantendrían en “contacto para unir fuerzas, especialmente contra el marxismo cultural”.

Si el debut de la minería de datos en la política planetaria fue con Obama, a nivel local la vanguardia la tomó Renovación Nacional (RN). En las elecciones municipales celebradas en 2016 contrataron el software Instagis, especializado en análisis de datos y la georeferenciación de mensajes. El resultado es incuestionable: el partido alcanzó el mayor número de alcaldes y concejales a nivel nacional. 

Durante las elecciones de 2017, el Presidente Sebastián Piñera utilizó el programa en su campaña, y formó un equipo de expertos que logró, al igual que Obama, aumentar los votos del candidato de Chile Vamos en una segunda vuelta donde la derecha “secó” prácticamente su padrón electoral. 

El uso de Instagis en la segunda vuelta tuvo para el comando un costo de $10.053.425 y de acuerdo a lo declarado ante el Servel, compraron $37.654.528 en avisos de Google y $49.970.000 en publicidad de Facebook. 

Estas redes no fueron las únicas utilizadas. Durante la segunda vuelta gastaron $16.749.250 en la empresa Telvoip Chile SPA, que se dedica a la distribución de mensajes a través de llamadas, sms y cadenas de WhatsApp. Por este mismo tipo de servicios, también registran pagos las empresas Natural Phone S.A. y Asesoría IGMA limitada, por $15.024.237 y $23.236.445, respectivamente. 

En cuanto a las empresas dedicadas a la minería de datos que aparecen en la lista de gastos de la segunda vuelta, se encuentra la Agencia Solar y Nielsen, que recibió $8.900.000 y cuya socia es Josefa Solar, esposa de Andrés Chadwick Costa, hijo del Ministro del Interior, quien también participó en la campaña, a través de su productora Camus Chadwick de la Cerca S.A.

La empresa Taller Digital SPA, también recibió dos pagos, uno por $5.000.000 y otro por $20.000.000, justificados como asesorías comunicacional y asesorías en medios digitales. 

Si en el plano internacional la protección de datos personales es absolutamente vulnerable, Chile ocupa uno de los niveles más bajos respecto a los países de la OCDE, y en la región se posiciona después de Colombia y Perú. 

De todas formas, el grueso del trabajo en el análisis de datos lo desarrolló Pablo Matamoros, encargado digital de la campaña, junto con Magdalena Piñera, hija del Presidente y coordinadora del comando online. Juntos trabajan en la empresa Amna, dedicada al big data, cuya oficina instalaron en Apoquindo 3000, el mismo edificio que Sebastián Piñera utilizó durante el año pasado como base de sus operaciones y donde historicamente se han ubicado sus fundaciones y Bancard (actualmente llamada Odisea), la oficina de inversión de su familia.

Los votos evangélicos y las regiones de la zona centro sur del país también se movilizaron dentro de este escenario, pero para estos últimos, el medio indicado no fue Facebook, ni WhatsApp, sino la radio. Fueron más de 200 estaciones las que transmitieron mensajes contratados por Piñera, cuyo costo significó alrededor de $114.000.000.

Si en el plano internacional la protección de datos personales es absolutamente vulnerable, Chile ocupa uno de los niveles más bajos respecto a los países de la OCDE, y en la región se posiciona después de Colombia y Perú. 

Para Romina Garrido, abogada y directora ejecutiva de Datos Protegidos, una organización sin fines de lucro dedicada a proteger los datos y la información privada de la ciudadanía, el tema en Chile es alarmante, pues la legislación “está obsoleta”. En efecto, la Ley Sobre Protección de la Vida Privada, 19.628, fue promulgada en 1999, cuando aún no existían los smartphones. 

Sin la actualización de la norma, Garrido advierte los riesgos: “Hoy en día, gracias a la tecnología, se puede llegar a un nivel muy invasivo a la hora de seducir a los votantes o a la ciudadanía. Se pueden producir mensajes ambiguos y personalizados para audiencias específicas”.

La abogada también manifiesta su preocupación ante la falta de fiscalización: “No existe ningún tipo de regulación; existen casos en que las empresas que analizan datos, les imponen cláusulas abusivas a otras compañías y se quedan con los datos del estudio. Nadie regula esto”. 

Piñera daclaró el pago de anuncios a Facebook Irlanda por más de $60 millones en primera vuelta y $49,9 millones en la segunda. 

El Servel también fiscaliza poco las campañas en redes sociales. Datos Protegidos, en noviembre de 2017, le solicitó al organismo los gastos relacionados a la compra de publicidad en redes sociales por parte de los candidatos que participaron en la primera vuelta presidencial. 

Para la sorpresa de Datos Protegidos, solo Beatriz Sánchez y Sebastián Piñera entregaron el formulario 105 donde debiese constar la declaración sobre medios digitales contratados para propaganda electoral. La primera declaró un gasto de  $946.647, o US$1.500;  mientras que el segundo, consignó $4.741.201, o  US$7.810.

Con posterioridad a los formularios declarados, y en cumplimiento de la ley de transparencia y gasto electoral, los candidatos publicaron sus informes reales. En ellos, Piñera daclaró el pago de anuncios a Facebook Irlanda por más de $60 millones en primera vuelta y $49,9 millones en la segunda. 

En el caso del candidato Alejandro Guillier, en el informe presentado no figura el pago de avisos a Facebook ni propaganda digital declarada. Sin embargo, existe un pago por la administración de su Fan Page por poco más de $11 millones a la Agencia Sur SPA.

Durante mayo el Senado aprobó el proyecto que convirtió la protección de datos personales en un derecho constitucional, pero este no modificó la Ley 19.628. El proyecto de ley que cambia dicha norma se encuentra actualmente en tramitación (primer trámite constitucional) e implica la creación de un organismo regulador llamado Agencia de Protección de Datos Personales que tendría el apoyo del Concejo Para la Transparencia (CPLT).

Para Garrido es importante que la legislación “cree un marco ético para el uso del big data y que la Agencia sea capaz de regular tanto a los organismos públicos como los privados”. 

Mientras este tipo de normativas no existan y esta actividad este desregulada, es probable que se sigan beneficiando candidaturas como la de Bolsonaro o la Trump. La victoria de las posiciones a favor el Brexit, el rechazo al proceso de paz en Colombia, el ascenso en Italia del ultraderechista Matteo Salvini, junto con el populista Movimiento 5 Estrellas y el crecimiento de Marine Le Pen en Francia, son solo algunos de los antecedentes. 

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