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Viernes, 19 de octubre de 2018
Invirtió en la Universidad Santo Tomás

La fórmula ‘Larraín’ que usó Valente con recursos de Corfo para lucrar con la educación

Héctor Cárcamo

El ministro de Economía, José Ramón Valente, obtuvo con el fondo de inversión Halcón, 1.900 millones de pesos con los que adquirió acciones de Santo Tomás S.A. en 2002, para luego venderlas en 2009 en más del doble. En marzo de 2016, un informe de Contraloría cuestionó la adjudicación de recursos y ahora será auscultado en la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que partirá a fin de mes.

Dice un diputado de un partido de oposición que desde que se conoció del viaje del ministro de Hacienda Felipe Larraín a Harvard a mediados de abril pasado, el jefe del Tesoro ha tenido un semblante más opaco y cabizbajo de lo común.

Cuando INTERFERENCIA dio a conocer el negocio que creó Larrain, un influyente economista cercano a la antigua Nueva Mayoría, comentó en privado que en ese submundo tecnocrático de elite, los comentarios de pasillo sobre el lado empresarial oculto del titular de Hacienda corrían a raudales.

Pero no sólo Larraín sabe de este tipo de negocios. También lo conoce su par de Economía, José Ramón Valente, quien maneja un historial similar con el uso de recursos de Corfo destinados por definición a pequeñas y medianas empresas que buscan crear nuevas tecnologías y negocios que permitan una transición del modelo productivo extractivista, a uno que esté a la altura de las aspiraciones de país desarrollado que tiene Chile.

Este grupo obtuvo, con Valente a la cabeza, 1.900 millones de pesos del fondo de Capital de Riesgo de Corfo, cuando lo gestionaba el gobierno de Ricardo Lagos y su vicepresidente ejecutivo era su yerno, Gonzalo Rivas.

En 2003 José Ramón Valente era socio principal de Econsult junto a Hernán Cheyre. Crearon el fondo de inversión Halcón, donde se unieron como socios, además de Econsult (Valente y Cheyre) con un 12%, grandes empresarios del país.

Entre ellos, figuraba el polémico ex ejecutivo de Enersis, cuando fue vendida a fines de los 90 a los españoles de Endesa, José Yurazeck, quien también controla empresas CIC y fue líder de Azul Azul, además de haber controlado la empresa Sal Lobos. Otro multimillonario involucrado fue Alvaro Saieh, que en ese momento ya controlada CorpBanca, que cedió en 2015 a los brasileños de Itaú y que es controlador del holding de supermercados SMU. Además maneja uno de los principales conglomerados de medios de comunicación del país, Copesa, que edita La Tercera, La Cuarta y tiene radios como Duna.

Al grupo se suma uno conocido de Felipe Larraín, José Antonio Garcés -quien participó de Expertus- socio principal de Embotelladora Andina y de la familia Hurtado Vicuña en el holding Consorcio Financiero. Y a Garcés se agrega el tercero gran accionista de Consorcio, Eduardo Fernández León, quien fue socio del grupo Penta en Banmédica, firma que vendieron a fines de 2017 a la estadounidense United Health.

Este grupo obtuvo, con Valente a la cabeza, 1.900 millones de pesos del fondo de Capital de Riesgo de Corfo, cuando lo gestionaba el gobierno de Ricardo Lagos y su vicepresidente ejecutivo era su yerno, Gonzalo Rivas.

Al igual que el fondo Expertus -creado un par de años después que Halcón- éste último no buscaba revolucionar la tecnología ni crear un producto que abaratara la vida de la gente. Simplemente, los dineros fueron destinados a comprar un porcentaje de la propiedad de una entidad educacional, la Universidad Santo Tomás, para lo cual adquirieron acciones de Santo Tomás, el buque madre de la firma que lideraba el hoy desaparecido Gerardo Rocha.

Cuando participó en el programa de TVN, Sin Corbata, el 29 de septiembre pasado, Valente se mostraba comprensivo con los emprendedores que intentan obtener apoyo vía financiamiento del Estado, por las complejidad de acceder a recursos. En esa oportunidad dio clases de cómo enfrentar el riesgo de emprender.

“Emprendimiento es un tema en que uno tiene una idea, la implementa, y tiene que estar dispuesto a que eventualmente no le vaya bien, dejarla morir y emprender de nuevo (…) El problema que tienen algunos de los programas de fomento es que la gente se aferra a ellos como si fueran una botella de oxígeno y se mantienen ahí en forma artificial. Nos hemos enfrentado a una Corfo que, desde el punto de vista de los emprendedores, es difícil. Tiene muchos programas. Para navegar en todos los programas de Corfo hay que ser demasiado experto y, cuando no lo eres, debes destinar recursos a intermediarios que se llevan parte del financiamiento del gobierno”, dijo.

La ganancia que obtuvo la pasada de Econsult por UST fue monumental. Y también para Corfo, que recibió casi 5 mil millones de pesos de vuelta.

Fue justamente el intermediario Halcón el que usó recursos de Corfo para invertir en la pyme que ellos y el mismo Corfo consideraron que era una innovación empresarial. Esa misma universidad más tarde sería cuestionadas por lucro con la educación, pese a que en dicho nivel educacional no se podía obtener retornos.

En 2009, tras la muerte del patriarca de la UST, su hijo asumió la conducción y en poco tiempo comenzaron los roces con Econsult, que decidió vender su participación. Después de un tiempo de negociaciones, Valente logró que Hurtado Vicuña, el socio controlador de Entel y Consorcio, le comprara su participación junto a Linzor Capital.

La ganancia que obtuvo la pasada de Econsult por UST fue monumental. Y también para Corfo, que recibió casi 5 mil millones de pesos de vuelta.

No obstante, pese al retorno que significó la inversión para el Estado y los empresarios que participaban, el oficio de noviembre de 2014 enviado por el diputado Giorgio Jackson pidiendo escudriñar a Halcon y Expertus, además del que dio pie a que Corfo apoyara el desarrollo de los jardines infantiles Vitamina, que presiden el ex ministro de Pinochet, Carlos Cáceres, terminó siendo una puñalada al emprendimiento de Valente.

Contraloría señala en la auditoría que los estatutos de Santo Tomás son explícitos en indicar entre sus actividades las relacionadas con el negocio inmobiliario.  Por ello, el contralor es explícito en que tales actividades están “fuera de los sectores económicos a los que podían pertenecer los entes receptores de la inversión, según se establece en las normas operativas del Programa de Financiamiento a Fondos de Inversión para el Fomento del capital de riesgo”, pertenecientes a la Línea 1 y aprobadas por Corfo.

Corfo, en ese momento dirigida por Eduardo Bitrán, justificó su actuación asegurando que los dineros fueron destinados a actividades educacionales. Para ello, hizo una breve descripción del proyecto y sector económico al que pertenece la UST, incluyendo datos como el gran número de estudiantes que alcanzó en el período en que estuvo Econsult, además de nivel socioeconómico abordado.

Jorge Bermúdez, pese a las conclusiones, no ordenó sumario ni proceso administrativo en Corfo para verificar responsabilidades.

Jorge Bermúdez, pese a las conclusiones, no ordenó sumario ni proceso administrativo en Corfo para verificar responsabilidades. Tampoco para revisar si los dineros efectivamente fueron a educación u otro negocio. Corfo tampoco ordenó sumarios internos, por lo que la situación no fue investigada por nadie posteriormente.

Valente sí tendrá que ir a dar explicaciones a la Cámara de Diputados, cuando a comienzos de noviembre comience a funcionar una comisión investigadora, según confirman algunos parlamentarios de oposición. Y también tendrá que hacerlo el Contralor, al que distintos parlamentarios que participarán de dicha comisión le están pidiendo antecedentes adicionales sobre el informe que descubrió el caso de Halcón.

Valente participó de una actividad donde supuestamente estaba prohibido obtener retornos. Pero el propio ex gerente general de Santo Tomas, Rodrigo Alarcón, afirmó que quienes invertían en ella buscaba un retorno y que se obtenía vendiendo la participación. El aumento del valor de la misma, a su vez, venía dado por la obtención de lucro en la universidad.

En esa línea, la Universidad Santo Tomas fue investigada hasta el año 2012, en plenas movilizaciones estudiantes en el primer gobierno de Piñera, donde era vicepresidente ejecutivo de Corfo, el ex socio de Valente en Econsult, Hernán Cheyre.

Desde el ministerio de Economía no quisieron referirse al caso. Pero fuentes cercanas aseguran que la situación de Valente es distinta a la de Larraín, pues se trataba de una pyme y porque el informe de Contraloría no determinó responsabilidades, sumarios ni cuestionamientos a la actuación de Econsult y del propio Valente.

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Comentarios

Comentarios

me parece muy bueno seguir las historias hasta sus desenlaces, por cualquiera que sean estos.

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