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Sábado, 21 de septiembre de 2019
Centro de torturas de la Dina

La historia de horror que le da valor patrimonial a la casa 'Venda Sexy'

Manuel Salazar Salvo

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Esta es la casa donde torturó la DINA, en calle Irán al llegar a Los Plátanos, en Macul
Esta es la casa donde torturó la DINA, en calle Irán al llegar a Los Plátanos, en Macul

En este inmueble, la Dina se ensañó particularmente contra miembros del MIR, lo que implicó la tortura, los abusos sexuales y la desaparición de varios de sus militantes.

Sergio Micco, el nuevo director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) calificó de “preocupante” la venta a una inmobiliaria de la casa llamada Venda Sexy, ubicada en la comuna de Macul, que fue centro de torturas y de exterminio de la Dina, ignorándose el destino que se la dará al lugar.

La venta se realizó a pesar de que el inmueble fue declarado Monumento Histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales.

En el INDH se informó que el 6 de mayo de 2019 la Sociedad de Inversiones Arriagui Limitada, adquirió el inmueble ubicado en calle Irán 3037, esquina con Los Plátanos, comuna de Macul, por compra a la sociedad Aluminios Centauro Limitada, según escritura de fecha 24 de abril del año 2019, por un precio de 211 millones de pesos.

Venda Sexy, así denominada por los detenidos en aquel lugar que lograron sobrevivir, es considerado un sitio de memoria y, por lo tanto, no puede ser alterado o modificado sin la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales.

Son muchas las razones por las cuales ese lugar debe ser conservado, pero, lo principal es que allí fueron salvajemente torturadas, violadas y hechas desaparecer personas por parte de los agentes de las brigadas represivas secretas que dirigía el coronel Manuel Contreras. 

El horror en la casa de calle Irán 3037 

Era una casa de dos pisos con los muros del sitio cubiertos de latón. Camionetas con toldos entraban y salían durante el día bajo la atenta vigilancia de hombres con lentes oscuros. Dos o tres sujetos permanecían siempre en la esquina de las calles Irán y Los Plátanos portando armas bajo sus ropas. Los vecinos escuchaban a diario una fuerte música que salía del interior. 

El inmueble, situado en lo que es hoy la comuna de Macul, muy cerca de la rotonda Quilín y a escasas cuadras de la avenida Américo Vespucio, pertenecía a Héctor Muñoz Muñoz, un vecino que tras el golpe militar abandonó el país y se radicó en Europa. El hermano de éste, Luis Muñoz, le arrendó la vivienda al teniente de Carabineros Miguel Hernández a comienzos de 1974. El uniformado le dijo que sería utilizada como residencia para colegas suyos que venían a Santiago desde las provincias. En los meses siguientes el mismo teniente pagó puntualmente y en dinero el canon acordado.

La casa tenía en la planta baja un hall de distribución y una amplia escalera de mármol que conducía al segundo piso. Había también un comedor en desnivel, un escritorio, un baño de visitas con una pequeña ventana redonda y una cocina que daba a un patio de servicio por donde se accedía a un subterráneo. Arriba se ubicaban tres dormitorios y el baño principal. Los pisos eran de parquet.

Música melódica y canciones de moda trataban de apagar los sonidos del espanto que se vivía en el interior de aquel cuartel de la Dina. Los prisioneros no sólo eran torturados sino que además se abusaba sexualmente de ellos. Muchas mujeres fueron violadas y sometidas a vejaciones inenarrables. 

Afirma el Informe Valech:

"Quienes estuvieron en la Venda Sexy denunciaron haber sido sometidos a interrogatorios y torturas que se desarrollaban en el subterráneo del inmueble. En este recinto se practicó con especial énfasis la tortura sexual. Eran frecuentes las vejaciones y violaciones sexuales de hombres y mujeres, para lo que también se valían de un perro adiestrado".

Los innumerables testimonios señalan que se torturaba mediante corriente eléctrica, con quemaduras de cigarrillos, rompimiento de dedos y muñecas de las manos por largos colgamientos y otros métodos crueles y degradantes.

Venda Sexy, nombre que le dieron los prisioneros que lograron salir vivos, fue un cuartel de detención e interrogatorios destinado a albergar principalmente a los miristas que integraban las estructuras estudiantiles y juveniles de ese partido de izquierda.

Entre febrero y abril de 1974, la DINA reorganizó sus equipos operativos, en especial la denominada agrupación Purén, a cargo del mayor Raúl Eduardo Iturriaga. A comienzos de mayo, el comandante de la Fuerza Aérea Mario Jahn, subdirector entonces de la Dina, incorporó a Purén al capitán Gerardo Urrich, apodado Pantalón Cortito, quien había sido oficial de órdenes del coronel Manuel Contreras, el jefe de la Dina. 

En Purén ya estaban los capitanes Manuel Andrés Carevic Cubillos y Ciro Torré, y los tenientes Ricardo Lawrence y Miguel Hernández. Una parte de Purén operaba en el cuartel Ollagüe, otra en la Compañía de Teléfonos y una tercera en el cuartel central de Belgrado. 

Inicialmente, el teniente Hernández estuvo al mando del recinto de Irán con Los Plátanos y le correspondió iniciar las detenciones y traslados de detenidos desde y hacia la Villa Grimaldi. Un ex agente de Purén, el suboficial de Carabineros Segundo Gangas Godoy, alias Víctor Hugo, declaró ante la justicia que aquella brigada estuvo compuesta por cinco grupos operativos: Alce, encargada del área sindical; Ciervo, Chacal, Puma y Leopardo

Los analistas de Purén fueron destinados a Venda Sexy a mediados de 1974. Uno de ellos, el carabinero Alejandro Molina Cisterna, estaba a cargo de confeccionar las fichas de quienes iban a ocupar puestos de confianza en el gobierno militar, las que entregaba al capitán Carevic. Por esa misma fecha llegaron los detectives encargados de los interrogatorios rutinarios, dirigidos por  Risiére del Prado Altez España, apodado El Conde.

El 2 de noviembre de 1974, el capitán Urrich resultó herido en un enfrentamiento en el sector de Bilbao con Jorge Matte. Estuvo hospitalizado siete meses y lo reemplazó en la brigada Purén el capitán Manuel Vásquez Chahuan.

La casa de calle Irán también era frecuentada por Osvaldo Andrés Pincetti Gac, a quien desde 1974 el coronel Contreras lo envió a hipnotizar al personal de la Dina y medir su coeficiente intelectual, lo que hizo con unos 800 funcionarios, en Villa Grimaldi, Londres 38, José Domingo Cañas y en Venda Sexy

A mediados de 1974 los analistas de la Dina empezaron a encontrar numerosos vínculos y puntos de encuentro entre algunas estructuras miristas y militantes del Partido Socialista (PS). Los mandos decidieron entonces concentrar a varios grupos de tarea en el nuevo cuartel de calle Irán con Los Plátanos y reunir allí a los detenidos del PS. Decenas de jóvenes de ambos sexos con aquella militancia, muchos de ellos aprehendidos por agentes de Investigaciones y luego entregados a la Dina, han atestiguado su presencia en ese lugar entre agosto y septiembre, siendo sometidos a bárbaras torturas y frecuentes violaciones y abusos sexuales.

No obstante, en las semanas siguientes a la muerte de Miguel Enríquez, mientras las jefaturas decidían empezar a desocupar la casa de José Domingo Cañas, se redobló la ofensiva en contra del MIR.

El 19 de noviembre, los agentes de la Dina llegaron a la calle Joaquín Godoy, en la comuna de La Reina, y tras una breve espera capturaron a la arquitecta boliviana Ida Vera Almarza, de 32 años, al dirigente campesino Isidro Miguel Ángel Pizarro Meniconi, de 21 años, y a otros dos jóvenes. Los dos primeros fueron baleados cuando intentaron una desesperada resistencia.

El 20 arrestaron a Luis Mahuida Esquivel, de 25 años, profesor de Inglés, muy  cercano al buscado nuevo jefe del Grupo Político Militar 1 del MIR, GPM1. Dos días después, el 22, cerca de las cuatro de la madrugada, cinco hombres saltaron la reja de una casa en San Miguel e ingresaron violentamente a uno de los dormitorios, desde donde sacaron a Luis Genaro González Mella, de 25 años, estudiante de la Universidad Técnica del Esrado, UTE. Horas más tarde arrestaron en la población La Bandera a Antonio Patricio Soto Cerna 32 años, carpintero, miembro de la Fuerza Central del MIR.

En Venda Sexy, en tanto, se aglomeraban los nuevos detenidos, las torturas se multiplicaban y los agentes obtenían nuevos nombres de contactos, enlaces y puntos de encuentro en diversos lugares de la ciudad. Los miembros de la brigada Purén acumulaban fotografías obtenidas en el Registro Civil y en los archivos del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, por donde habían pasado o incluso aún estaban muchos de los buscados.  

Arremetida contra el MIR

En la mañana del 27 de noviembre los hombres de la Dina se apostaron en los alrededores de la esquina de las calles Independencia y Olivos, a escasos metros del río Mapocho, en el centro de Santiago. Un dato obtenido bajo tortura les indicaba que hasta allí llegaría el jefe del GPM1, que comprendía la vasta zona de San Miguel, La Granja, el cordón industrial de San Joaquín, San Bernardo y Puente Alto. A las 7:45 horas en punto apareció Félix Santiago de la Jara Goyeneche (Diego Parra), de 24 años, ex estudiante del Pedagógico, quien fue reducido rápidamente.

La arremetida prosiguió el 9 de diciembre con la detención de Marta Silvia Adela Neira Muñoz, de 29 años, secretaria bilingüe, ex funcionaria de revista Ramona, en la desaparecida editorial estatal Quimantú, enlace o correo de César Arturo Negrete Peña (René), su pareja.

La mujer  fue capturada en los alrededores de las calles Bascuñan y San Alfonso, muy cerca de la Estación Central de ferrocarriles. Pocas horas más tarde los agentes llegaron hasta el domicilio de ambos, en las Torres San Borja, frente a la sede del gobierno militar, donde arrestaron a Arturo Negrete Peña, de 25 años, ingeniero comercial, natural de Tomé, segundo jefe del GPM1. 

En los días siguiente Marta Neira fue reiteradamente violada por perros que eran mantenidos en Venda Sexy, brutal odisea que fue testimoniada meses después por Laura Ramsay, hija de un diplomático que estuvo detenida en aquel cuartel de la Dina y cuyo relato fue publicado por la revista estadounidense Time.

Aquel mismo día fue aprehendido Mario Fernando Peña Solari, (Bruja o Boris) de 21 años, estudiante de arquitectura de la Universidad de Chile, jefe del GPM5, quien acudió a encontrarse con Cristián Mallol, dirigente mirista que permanecía detenido en Villa Grimaldi, donde era sometido a constantes torturas. 

Casi simultáneamente, cayeron también en manos de la Dina varios enlaces de Peña Solari, integrantes de la Red de Resistencia de Medicina, asentada en la facultad que se encuentra junto al Hospital José Joaquín Aguirre, en la comuna de Independencia, al norte del centro de la capital.

A la caída de Mario Peña, le siguió el día 10 la detención de su hermana, Nilda Patricia Peña Solari, 23 años, estudiante de Biología de la Universidad de Chile, encargada de la impresión de la publicación clandestina El Rebelde, quien vivía en un departamento en calle Valentín Letelier, a escasos metros del palacio de La Moneda.

El joven Peña Solari no pudo soportar el ver como torturaban a su hermana y para evitarlo entregó algunos puntos de contacto y acompañó a los agentes de la Dina a efectuar las detenciones 

El 12 cayeron Jorge Ortiz Moraga, de 20 años, estudiante de Medicina de la Universidad de Chile, encargado de las tareas militares del GPM5; Carlos Terán de la Jara, de 25 años, dibujante proyectista; y, Renato Sepúlveda Guajardo, de 21 años, estudiante de medicina de la Universidad de Chile; el 13, fue detenido Jorge Antonio Herrera Cofré, de 18 años, estudiante secundario; el 14, Ramón Labrador Urrutia, de 24 años, comerciante; el 17, Luis Dagoberto San Martín Vergara (Peluca), de 22 años, estudiante de Agronomía de la Universidad de Chile. 

Este último estuvo detenido en muy malas condiciones, torturado hasta lo indecible, con sus dedos y muñecas quebrados, incapaz de sostenerse en pie, afectado además por un infarto cardíaco; la última vez que fue visto, lo conducían a una clínica de la Dina, el 18 o 19 de diciembre de 1974.

El ciclo se cerró el 20 de diciembre con la detención de María Joui Petersen, de19 años, estudiante de economía de la Universidad de Chile; y de Francisco Rosas Contador, de 22 años, fotógrafo.

Todos los arriba mencionados, que estuvieron en Venda Sexy, fueron  hechos desaparecer sin que hasta hoy se sepa su destino.

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