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Sábado, 8 de agosto de 2020
Redes sociales

Las lecciones del #MozartGate

Ricardo Martínez

Hace un par de días circula por YouTube un video creado por Jaime Altozano, un divulgador del conocimiento musical, sobre por qué Mozart no usaba el Si bemol que se ha convertido en trending topic en España por sus implicaciones para entender cómo funciona la red en estos días. Acá algunas de las lecciones que se pueden extraer de este fenómeno.

Este texto contiene spoilers, por lo que se espera que, o bien lo lean las personas que ya están enteradas del #MozartGate, o bien que se tomen tres cuartos de hora para ver el video en que se origina antes de seguir con la lectura. Acá está el video original.

En noviembre de 2019 se anunció en Chile la salida del aire de la Radio Beethoven, una frecuencia, la 96.5 FM, que había sido el último bastión de la llamada música selecta (que no “clásica”) luego de las desapariciones de otros puntos del dial en que se albergaban emisoras de este tipo, como la Andrés Bello.

Fue un escándalo.

Ello, porque se suponía, de un lado, que esto acababa con cierta aproximación masiva -las ondas del FM- a la música docta, y por otro, que, en medio de una tendencia global en el marco del turbocapitalismo a abandonar todo proyecto, en especial mediático, que no rinda comercialmente, este era un último ejemplo de la pérdida de la diversidad de la oferta cultural.

Lo de la Beethoven se vinculaba, así, a toda la debacle de la prensa, el periodismo y los mass media, y en especial a las turbulencias de Copesa, consorcio al cual la radio pertenecía.

“No está el horno para bollos”, parecía ser la consigna. La música selecta no tiene ninguna base de fans en la época actual.

Dos celebridades de las redes sociales, que han adquirido mucho renombre en los últimos meses o años, parecen, desde su vorágine, contradecir completamente esta idea. Una de ellas es Sheila Blanco, una cantante salmantina, quien ha posteado primero un video en Twitter en que sobre la melodía principal de una badiniere de Bach cuenta la biografía y el impacto del compositor alemán (alcanzando casi los cien mil likes en la red del pajarito celeste), y luego, hace un par de días, ha repetido el recurso a partir de la Sonata en piano 11 en La Mayor (K. 331) sobre la biografía y el impacto de Wolfgang Amadeus Mozart.

Estos videos han sido compartidos en diversas plataformas de las redes sociales como el mismo Twitter, así como Facebook, YouTube o Instagram y han motivado conversaciones, debates y comentarios no solo en la natal España de Sheila Blanco, sino que también en Chile.

La otra celebridad de redes sociales que parece contradecir la caída de la alta cultura y en especial de la música docta es Jaime Altozano. Altozano es un youtuber que dedica su canal básicamente a compartir conceptos musicales explicando con pelos y señales las claves compositivas y de teoría musical que están detrás de muchas tendencias contemporáneas. Desde hace un tiempo, sin embargo, como ha explicado en video recientes, ha hecho un giro desde la explicación de la música pop contemporánea, a desarrollar ya directamente y sin ambages, las claves de la música selecta. En parte debido a los problemas de derechos con la música actual que no operan sobre la música docta en la red del “play” rojo.

Y ha sido un éxito.

Su último video subido hace un par de días, sin embargo, se ha convertido en un fenómeno incluso mayor que todo lo que había hecho antes, superando este viernes las setecientas mil visualizaciones, con más de diez mil comentarios, y logrando instalar al #MozartGate como trending topic en España.

¿Por qué?

Porque trata un misterio de la obra de Mozart: ¿por qué no usaba el Si bemol?

Altozano entrevista a un par de especialistas en música selecta a quienes les consulta sobre un hallazgo antiguo: que en todas las obras de Mozart prácticamente nunca se encuentra un Si bemol. Un Si bemol específico, el que se conoce, por su posición en el teclado del piano, como “Sib3”.

Este patrón, explican los especialistas que Altozano entrevista, había sido detectado tardíamente en el siglo XIX por un investigador de la obra mozartiana llamado K. Van die Köt, quien, al haber estropeado la tecla correspondiente al Sib3 de su piano, se había dado cuenta de que aun así podía interpretar casi todo el repertorio del músico austriaco. Van die Köt, sostiene el video, se puso a la tarea de contar todas las notas de todas las partituras de Mozart y determinó que los Si bemoles estaban prácticamente ausentes en todo dicho repertorio.

El video, a partir de este primer hallazgo, empieza a presentar toda una serie de teorías sobre la ausencia del Si bemol tres en el opus mozartiano, no sin antes explicar que muchas de las versiones de las obras de Mozart que han llegado hasta nuestros días, han sido transpuestas, esto es, han sido cambiadas de escala, y que ello hace que en algunas de ellas aparezcan los Sib3 que en realidad estaban ausentes en las partituras originales.

Una de las hipótesis más interesantes para explicar el fenómeno de la ausencia de aquella nota, es que habría sido una especie de firma musical, con que el compositor del clasicismo trataba de responder a Bach, quien, es sabido, solía poner su nombre en sus partituras a partir de la nomenclatura alemana de las notas (Bach = B (Si bemol) A (La) C (Do) H (Si natural)), el célebre Motivo BACH.

Altozano presenta la idea de que el Si bemol 3 tiene una frecuencia de 242 hertzios, y que este número resulta de la suma del valor numérico de las letras de su nombre (Wolfgang Amadeus Mozart). Uno de los especialistas argumenta en el video que se trataría de una “presencia en la ausencia”.

Luego viene otro golpe fenomenal a la cátedra. Altozano y los especialistas comentan un paper publicado en 2009 que revolucionó los estudios mozartianos, el de Alicia Hertzmann que propuso la tesis de que Mozart en realidad nunca fue un solo individuo, sino que un colectivo de músicos que bajo ese pseudónimo lograron patrocinar centenares de obras creadas por una diversidad de plumas compositivas.

El video abunda en detalles exquisitos y una erudición musical y cultural -a ratos apabullante- que va desde la relación de El Club Mozart con la masonería, hasta la tendencia de la composición actual de música urbana de eliminar por completo los Sib3, mediante técnicas de estudio, para conseguir el Efecto Mozart.

Hasta que llega el final

Altozano termina su periplo por este hallazgo descomunal sobre la historia de la música. Luego los créditos finales. Y a continuación hace la revelación sorpresiva: todo ha sido una gigantesca tomadura de pelo. Explica que hace como un año realizó un crowdfunding para elaborar este video, que en realidad se trata de un mockumentary (un documental falso) a través de la plataforma Patreon y que lo ha realizado porque quería mostrar la manera como se puede desacoplar la forma del contenido. Todo el video, editado de manera soberbia, lleva a creer todo lo que se está diciendo. Cada plano, cada imagen y secuencia, llevan a la audiencia a comprarle a Altozano lo que está sosteniendo.

Y acá llegan las lecciones del #MozartGate.

La primera lección corresponde a lo que los poetas románticos ingleses denominaron el pacto de verosimilitud. Cuando se lee ficción, pero también cuando se lee (o ve) no ficción, existe un pacto tácito entre el lector (o el veedor de videos de YouTube) en que todo se basa en la aceptación de este de que lo que le dicen o muestran es verdadero. Todo discurso descansa siempre en ese pacto: lo que me muestran es verdadero y tengo que darle sentido a lo que estoy recibiendo.

La profesora de lingüística Marianne Peronard, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso hizo un experimento bajo este mismo principio en 1992. Les pidió a muchas personas que leyeran el siguiente párrafo:

“La presidenta Corazón Aquino ha demostrado una dureza inesperada ante sus adversarios estos últimos días. La cumbre no fue una negociación, ni nada que condujera a un acuerdo. A estas dificultades se agrega el hostigamiento de la policía. Pero el asunto tiene sus riesgos. De todos modos, será necesario esperar la reacción del público”.

Luego les hizo una prueba de comprensión de lectura y las personas que habían leído el texto solieron responder adecuadamente a esas preguntas. 

El problema es que dicho texto no era un texto, sino que un textoide, esto es, un texto elaborado específicamente pata el test. Un texto falso. En este caso, el pegoteo de frases extraídas al azar desde distintas noticias del periódico de un día específico.

Los lectores y las lectoras daban coherencia al texto porque suponían que era auténtico.

En el caso del video de Altozano, en que están imbricadas como una majamama las verdades con las mentiras, se asigna verdad a lo dicho porque dialoga mucho de ello con conocimientos previos. Ejemplos: 1) cuando se dice que Mozart era un colectivo, algunas personas pueden pensar, “bueno, es lo mismo que sucedió con Homero, los evangelios o Shakespeare; tiene todo el sentido del mundo, máxime cuando Mozart compuso tanto y en tanta variedad en tan corta vida”, 2) cuando se bypassea los Si bemol en las interpretaciones actuales explicando que muchas de las partituras con que se interpreta a Mozart fueron transpuestas posteriormente a otras escalas, ahí se piensa, “ah, es lo mismo que pasó con la romantización de Bach y Pachelbel. Tiene todo el sentido del mundo”.

La segunda lección corresponde al quién lo dice. Altozano en el final del video, como él mismo explica, pretendía desacoplar la forma del contenido. Sin embargo, las y los lingüistas han descubierto, sobre todo en el presente siglo que en la comunicación no solo importa el “qué” (el contenido) y el “cómo” (la forma), sino que también el “quién”.

Un ejemplo: si una persona le dice, “no me gusta su corbata”, hay un qué y un cómo, pero también un quién. No es lo mismo que eso se lo diga a usted un compañero de trabajo que su jefe.

En este caso, si este video lo hubiera hecho un youtuber llamado JojoStar probablemente no se hubiera bajado las defensas. Como era un video de Altozano -reconocido youtuber serio- la audiencia se ha comprado el video hasta el final.

La tercera lección corresponde a lo que algunos especialistas en pensamiento crítico denominan Falacia ad YouTubium, que reza: “No, porque un vídeo de Youtube diga algo, ese algo no está más cerca de ser cierto”. Terraplanistas, antivacunistas, negacionistas de todo tipo, creyentes en las teorías más disparatadas, suelen usar como evidencia videos de YouTube que resultan más falsos que moneda de 37 pesos. Pero ahí están, alojados en medio del vértigo de las redes sociales, de la feroz competencia por la economía de la atención, de la dictadura del like.

Finalmente, Altozano ha hecho mediante el #MozartGate una clase sobre las comunicaciones, la divulgación cultural y el pensamiento crítico en 46 minutos que no tiene desperdicio.

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¡Muy buen artículo! ¡Impresionante! Para tenerlo en cuenta.

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