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Sábado, 25 de mayo de 2019
La otra cruzada de los hermanos Mosciatti

Más allá de Rayén Araya: las prácticas antisindicales de Radio Bio Bio

Maximiliano Alarcón G.
Victoria Viñals

La demanda de la periodista es parte de un largo historial de conflictos laborales al interior de esa radio. Cada vez que en la emisora se comienzan a organizar los empleados, empiezan también los despidos de aquellos que tratan de formar un sindicato. 

El 7 de diciembre, Eduardo Ramírez Urquiza, juez titular del Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, falló la demanda interpuesta por Rayén Araya en contra de Radio Bio Bio. En ella la conductora de radio y televisión demandó la tutela de los tribunales por considerar que sus derechos fundamentales habían sido vulnerados en una seguidilla de hechos que, a su juicio, daban cuenta de acoso laboral y discriminación de género.

En la demanda, Araya solicitó cinco puntos. Que se declarara la existencia de relación laboral meses antes de firmara un contrato de trabajo; que su desvinculación fue con infracción de sus garantías fundamentales; que su despido se declarara como injustificado y que fuera anulado por el no pago de cotizaciones previsionales; y el pago de una indemnización por daño moral ascendente a $100 millones de pesos.

El fallo declaró que ninguna de las partes había sido totalmente vencida en la contienda y si bien no dio curso a la indemnización por $100 millones, sí consideró que la empresa de los hermanos Mosciatti debía pagarle a Rayén Araya la suma de $36 millones por concepto de deuda previsional y la nulidad del despido. 

También se reconoció la existencia de "situaciones agraviantes" para Araya. Sin embargo, no se pudo establecer que éstas hubiesen estado relacionadas con el despido y fueron atribuídas al estrés y los ánimos propios del ambiente radial. Ante esto, el abogado de Rayén Araya, Juan Luis Castro, explicó que están estudiando la posibilidad de presentar un recurso de nulidad. 

Con todo, Radio Bío Bío se autodeclaró vencedora del proceso. Y celebró con una carta enviada por Tomás Mosciatti a los colaboradores del medio y a través de una nota publicada en biobiochile.cl. 

En ambas comunicaciones, prácticamente idénticas, se refirió en duros términos respecto de su ex trabajadora:

“Eso significa que Rayén Araya mintió de forma reiterada cuando atacó públicamente a Radio Bío Bío y a muchos de sus trabajadores a través de sus múltiples declaraciones en medios de comunicación y redes sociales, en las que pretendió aparecer como víctima de una situación de discriminación de género, la que fue rechazada por el Tribunal (...) De igual manera, en el curso del juicio, al presentarse como periodista en la demanda, el Tribunal le ordenó exhibir su título, cosa que Rayén Araya nunca hizo. No sabemos si Araya, que durante años se ha presentado como periodista, efectivamente lo es”.

Meses antes, cuando todo comenzó, la denuncia de Rayén Araya abrió una serie de preguntas sobre las condiciones laborales en Radio Bío Bío y alimentó los ánimos de los trabajadores para conformar un sindicato. Y es que, pese a sus 52 años de existencia, la radio no contaba con una agrupación que velara por los derechos de sus empleados.

Los distintos testimonios obtenidos para este reportaje exponen cómo la compañía ha presionado cada intento de organización laboral mediante despidos, además de tener la barrera del multirut.

Primer intento: “Razones de la empresa”

El 24 de abril de 1966 comenzó sus transmisiones en Concepción Radio Bío Bío. Fundada por el hoy fallecido Nibaldo Mosciatti Moena. En los últimos años, esta emisora se ha convertido en uno de los medios más influyentes del país. Según el ranking Ipsos de 2017, es la quinta más escuchada , aunque la primera de corte informativo, concentrando un 6,2% de los oyentes. Tienen 43 frecuencias radiales a lo largo de Chile y mantiene una alianza editorial con el canal de televisión CNN Chile. En tanto, su versión web, BioBioChile, es el medio local más visto en Internet según el ranking Alexa de Amazon, con poco más de 70 millones de visitas totales en el último mes.

La radio sigue siendo administrada por sus dueños. La sociedad Bio Bio Inversiones Sociedad Anónima está compuesta por los hermanos Mosciatti Olivieri (Tomás, Mauro, Nibaldo, Piero y Ezio) y los hermanos Mosciatti Pavez (Cecilia, Florencia y Gean Piero), todos hijos del fundador. Aunque el liderazgo de la empresa lo ejercen principalmente el abogado y director de la radio en Santiago y Valparaíso, Tomás; junto con el ingeniero comercial Mauro, que es el representante legal.

Con cinco décadas de funcionamiento es difícil precisar quién tuvo la idea de organizar a los trabajadores por primera vez. Así, a lo largo de su historia, la pregunta de por qué no había un sindicato era recurrente. Hace 13 años la periodista Marcela Aguilera, en aquel entonces con 24 años, tuvo la misma duda.

“Tenías productos tuyos en tres medios y te pagaban por uno. Yo ganaba 300 lucas, trabajando como china, a veces tenías turnos de fin de semana, editando noticieros de Concepción a Puerto Montt”

“Conversábamos a mediados de 2005 por qué no había sindicato en Radio Bío Bío. Le preguntábamos a los más viejos y siempre decían que nunca funcionaba, nadie decía por qué. Después de estos años podemos entender que los dueños de la radio se dedican a neutralizar cualquier intento sindical”, dijo la periodista a INTERFERENCIA.

A los pocos meses de trabajo en la emisora de Concepción, Aguilera era periodista y editora para la radio, también para Canal Regional (actual Canal 9 Bío Bío TV de Concepción) y además sus trabajos eran publicados en Publimetro, debido a un convenio que tenían los Mosciatti con ese diario que se reparte de manera gratuita en el metro de Santiago.

“Tenías productos tuyos en tres medios y te pagaban por uno. Yo ganaba 300 lucas, trabajando como china, a veces tenías turnos de fin de semana, editando noticieros de Concepción a Puerto Montt”, señaló.

Estas condiciones la llevaron a a organizar a sus colegas e iniciar las consultas en la Inspección del Trabajo, donde le señalaron que era posible tener un sindicato, puesto que Radio Bío Bío era conocida por tener una gran cantidad de trabajadores.

Tras conseguir a cerca de 15 empleados para oficializar la organización, todo se vio truncado cuando los jefes movieron las piezas y apuntaron a la cabeza de la iniciativa.

En marzo de 2006, Salvador Schwartzmann, antiguo director de prensa en Concepción, citó a la periodista a su oficina para informarle que estaba despedida por “necesidades de la empresa”. Aunque tras salir juntos del despacho él con cierta lástima agregó: “le dije que se quedara tranquila”.

La situación fue sospechosa para la periodista. Intuyó de inmediato que su desvinculación se debía a su avanzada por los derechos laborales, puesto que además, paralelamente, despidieron al locutor Jorge Castillo, otro de los que estaba organizando a los colegas. La misma sensación tuvo la Inspección del Trabajo, por lo que tras la marginación de ambos trabajadores, la entidad llegó hasta las oficinas de la radio en Concepción para revisar lo que estaba ocurriendo.

Marcela Aguilera y Jorge Castillo fueron expulsados en marzo de 2006, un mes particularmente agitado para los medios de comunicación, puesto que es un mes en que se inicia el período legislativo y, además, en esa ocasión también asumía bajo enormes expectativas la primera presidenta de Chile, Michelle Bachelet.

Semanas después del despido por “razones de la empresa”, los hermanos Mosciatti contrataron a otra persona para reemplazar las labores que ejercía la periodista. También, colegas de Santiago que se interesaron en el sindicato le comentaron a la reportera que los jefes en la oficina de la capital preguntaban por quiénes eran los más motivados en ser parte de la agrupación.

La fallida organización de 2006 en Concepción es sólo un caso. Cinco años después la historia se repetiría, y con mayor alcance.

Segundo intento: “Renovación de contratos”

El segundo intento vino desde Santiago. En 2011 un grupo de periodistas de Radio Bío Bío comenzó a dialogar acerca de los salarios, horarios y otras condiciones laborales al interior de la empresa. Ahí iniciaron la organización del primer sindicato, el que contrario al caso de Concepción, alcanzó a formalizarse el 26 de noviembre de aquel año.

Las presiones llegaron luego.

“Me dijeron que me saliera del sindicato porque sino me iba traer problemas, que me atuviera a las consecuencias“

“A pocos meses de constituido el sindicato, una de las presiones ejercidas por la empresa fue incentivar la firma de un anexo de contrato, el que según nuestro entender vulneraba derechos de los trabajadores, a la entrega de un celular, el que de todas formas sería propiedad de la radio. 

Sin embargo, dado la negativa del sindicato y sus afiliados de firmar dicho documento, procedieron a realizar despidos injustificados, lo que entendiblemente generó temor en los trabajadores”, dijo la periodista Pía Toro, ex presidenta de la agrupación.

Un ex reportero del área deportiva de la radio, Marco Antonio Escobar, indicó que a él un subeditor le manifestó explícitamente que si seguía en el sindicato tendría problemas con su renovación:  “Me dijeron que me saliera del sindicato porque sino me iba traer problemas, que me atuviera a las consecuencias“.

Tras esto, el sindicato decidió iniciar una negociación colectiva con los hermanos Mosciatti. Con este contexto, no sólo la directiva tendría el fuero que los protegería de ser despedidos, sino que esta condición también la gozarían el resto de los miembros de la agrupación. Pero una vez que terminó el diálogo formal con los empleadores, al poco tiempo se desvinculó a dos periodistas sindicalizados.

Estas salidas se concentraron en la emisora de Valparaíso, donde había dos sindicalizados. Ambos, Jonathan Galarce y Alejandro Núñez, fueron despedidos por “razones de la empresa”.

Galarce era editor de mañana en la emisora porteña y hoy recuerda a Radio Bío Bío como “buena escuela, mala empresa”. Un día, tras leer un boletín, fue llamado a la oficina, donde el director Mauricio Barrientos (aún en el cargo) le anunció su despido. El periodista no supo qué responder, sólo el tiempo le hizo pensar que su salida se debía a que fue uno de los que se negó a firmar el nuevo contrato.

Tras salir del despacho de Barrientos entró Alejandro Núñez, quien recibió el mismo mensaje. Despido por “razones de la empresa”.

“Era muy evidente que las dos únicas personas desvinculadas fueran las que estaban en el sindicato. Además eran los dos editores. ¿Cómo desarmas el equipo así? Te creo que primero saques a un editor y buscas otro, pero sacaron a los dos. Nos sacan a nosotros, justo a los que estábamos en el sindicato”, dijo Núñez a INTERFERENCIA.

El periodista también relató que su decisión de sindicalizarse ocurrió después de que Tomás Mosciatti fuera hasta Valparaíso para plantear que como empresa preferían el trato “persona a persona”.

“Otras de las presiones que ejerció la empresa sobre los trabajadores fue ofrecer mejoras laborales individuales para que se desafiliaran del sindicato. Eso hizo que existieran trabajadores que optaran por retirarse y aceptar las condiciones que estaba proponiendo la radio, pues de otra forma corrían el riesgo de ser despedidos”, relató Pía Toro.

Con el tiempo la organización se fue diluyendo. Tanto los despedidos de Valparaíso como los que estuvieron en el sindicato en Santiago afirman que la alta rotación de periodistas, algo que perdura hasta hoy, afecta la consolidación de una agrupación de este tipo.

“Estas -y otras- son situaciones realmente lamentables y muy dolorosas, porque el sindicato surge y surgió en ese momento para garantizar el respeto de los derechos de los trabajadores y para conseguir mejoras que en ese momento estaban dificultando el buen desempeño laboral. Todo esto con el objetivo de que la empresa siguiera creciendo, pero con el debido respeto a los derechos de sus trabajadores, que son en definitiva los que hacen la radio”, dijo la ex presidenta del sindicato.

Tercer intento: Más “necesidades de la empresa”

Pese a los malos antecedentes, en Radio Bío Bío se conformó un nuevo sindicato. El 26 de marzo de este año se oficializó la inscripción y sus demandas están en desarrollo. Pero tal como en los casos anteriores, han habido despidos.

El 27 de abril, el sindicato de la radio publicó un comunicado donde se refirió a la desvinculación de los periodistas Francisco Gómez e Ignacia Jiménez, a quienes no se les renovó el contrato.

“Queremos dejar constancia de que un día antes de que se concretara la no renovación de los contratos de los dos periodistas, el sindicato envió un correo informando al empleador que ambos trabajadores pertenecían a la organización sindical. Y, considerando que el sindicato se constituyó recién el pasado 26 de marzo, les pedimos reconsiderar la medida para buscar otras opciones a través de las cuales se podrían generar ahorros, con el fin de evitar que esto afecte a los colaboradores y, por consiguiente, el desarrollo del sindicato. Sin embargo, el empleador hizo caso omiso de lo anterior y ejecutó la medida pese a los argumentos que esgrimimos”, se lee en la misiva.

Tiempo después hubo nuevas salidas, también de sindicalizados.

Estas causaron mayor sorpresa, puesto que afectó a la unidad de investigación, una apuesta exitosa que dio golpes periodísticos como el caso Exalmar o las pruebas falsas de la Operación Huracán. El 7 de junio los periodistas Sergio Jara (editor del área y actual periodista-colaborador de nuestro medio) y Juan Pablo Figueroa fueron despedidos por Tomás Mosciatti.

“Un miembro de la directiva se reunió con un grupo de trabajadores en la operación de la radio en Osorno, tras lo cual uno de ellos fue amonestado por la empresa por haber asistido dentro de su horario laboral, pese a que la reunión había sido autorizada por el director de la operación"

En un comunicado emitido por el sindicato señalan que tras los despidos de Ignacia Jiménez y Francisco Gómez, la empresa se comprometió a frenar las desvinculaciones, sin embargo continuaron con la práctica. Posterior a la unidad de investigación, la radio ha despedido a otros sesis trabajadores esgrimiendo "razones de la empresa".¿Qué los une? Todos ellos estaban sindicalizados. En el caso de Miguel Guerra, ex editor de los programas de la radio, se encontró reemplazo de inmediato. En el caso de Guillermo Salinas, ex editor de redes sociales, se comenzó a buscar reemplazo inmediatamente pero aún no se ha encontrado. Esta medida de la empresa permite que los ex funcionarios puedan demandar por despido injustificado. 

Con INTERFERENCIA conversó Gabriel Álvarez, ex periodista de la unidad de investigación de la radio y ex tesorero del sindicato, quien aseguró haber sido testigo de actos que impidieron el desarrollo normal de la organización.

“Un miembro de la directiva se reunió con un grupo de trabajadores en la operación de la radio en Osorno, tras lo cual uno de ellos fue amonestado por la empresa por haber asistido dentro de su horario laboral, pese a que la reunión había sido autorizada por el director de la operación. Eso desincentivó a que la gente de esa ciudad se afiliara al sindicato", dijo.

El reportero agregó que “el hecho de que los despedidos fueran, principalmente, trabajadores sindicalizados generó miedo en el resto, por lo que dejaron de afiliarse nuevas personas a la organización, ya que varios trabajadores nos expresaron que si lo hacían podían ser desvinculados sólo por eso".

Le consultamos a Narayan Vila, actual presidente de la organización, sobre las presiones y señaló:

“De forma directa y abierta, no; pero sí hemos conocido un par de relatos, de compañeros que prefieren mantener su nombre en reserva, relativos a que la empresa insinúa que pertenecer al sindicato juega en contra a la hora de negociar mejores condiciones salariales con ellos. Es decir, condicionan desafiliarse, para acceder a una negociación en mejores términos. Lo otro, ha sido el despido sistemático de gente que pertenece al sindicato, de distintas áreas de la radio. Un tercer elemento dice relación con incentivos y el amedrentamiento, a través de una carta de amonestación, a un compañero de regiones, para evitar que se sumen al sindicato. Entonces, presiones directa no, sólo los típicos comportamientos de empresa para evitar que la gente se sume al sindicato”.

Las siete sociedades y el multirut

Cuando Marcela Aguilera intentaba formar un sindicato en 2006 se encontró con una sorpresa: la empresa funciona con multirut.

Actualmente, los hermanos Mosciatti cuentan con siete sociedades de su propiedad: Bio Bio Comunicaciones S.A., Trongol Ltda., R.D.T Sociedad Anónima, Bio Bio Inversiones Sociedad Anónima, Radio Difusora F.M 102 Ltda., Alba Comunicaciones Ltda. y Entretenimientos Gioco Ltda.

Tanto en el sindicato de 2011 como en el actual, la agrupación sólo ha representado a los trabajadores de Bío Bío Comunicaciones S.A., lo que ha impedido, por ejemplo, que se sumen personas de la emisora en Concepción, donde gran parte está contratada por Trongol Ltda.

Bío Bío Comunicaciones cuenta con dos multas ejecutoriadas en la Dirección del Trabajo. Una de 40 UTM fechada el 1 de septiembre de 2014 por “No llevar registro de asistencia y determinación de las horas de trabajo”, y otra de octubre de 2017, que asciende a 30 UTM, por “Excluir de la limitación de la jornada ordinaria sin cumplir requisitos legales”. Multa por el mismo motivo tuvo la Sociedad Radiodifusora FM 102 Ltda. en 2014.

Son pocas multas para una empresa que tiene multirut. Marcela Aguilera y Jonathan Galarce, explican que el desgaste que deja la empresa quita las ganas de iniciar o seguir con una denuncia. Por esta razón, muchos de los trabajadores simplemente declinan iniciar acciones -legales o administrativas- en contra de su empleador.

Una de las fuentes del segundo intento sindical explicó también que ante los despidos y otras situaciones (como un comité paritario donde hasta el representante de los trabajadores fue escogido por los hermanos Mosciatti) se hicieron denuncias en la Dirección del Trabajo, pero nunca obtuvieron respuesta.

Actualmente la empresa y el sindicato evalúan negociar de forma no reglada, es decir, sin la Inspección del Trabajo vigilando las conversaciones entre la radio y sus trabajadores.

Paralelamente la radio estudia apelar a la solicitud de servicios mínimos en caso de huelga, la cual ya rechazó la Dirección del Trabajo. Según publicó El Desconcierto, la propuesta de los Mosciatti buscaba que en caso de paralización de actividades, el medio funcionara con tres editores, ocho periodistas, tres choferes, una recepcionista y dos personas a cargo del aseo, entre otros funcionarios. 

INTERFERENCIA contactó a Radio Bío Bío y directamente a Tomás Mosciatti, sin embargo hasta el cierre de esta edición no obtuvimos respuesta.

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Hola encuentro interesante sus reportajes son uy buenos

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Increíble de un medio cuyo eslogan es "decir la verdad " ; que se dedica a denunciar a empresas, políticos, y otros que han cometido faltas de diversa índole, predicando con el ejemplo. Abusando con la vulnerabilidad que hoy tienen los trabajadores que por necesidad económica deben aguantar todo lo que los grandes empresarios (ex-"los patrones".) desean hacer con los derechos de estos. Esto se repite en muchas empresas que , bajo el seudo artificio de "prestación de servicios" contratan trabajadores con bajas remuneraciones, sin derechos y/o garantías, donde realizan labores para las grandes compañías (telefónicas, bancos, empresas del estado, etc.) casi similares a las que realizan los trabajadores de estas empresas pero con un menor sueldo. Hasta cuando se cometerán estos abusos? Quien le pone el "cascabel al gato"?

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