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Miércoles, 24 de febrero de 2021
Columna de opinión

Responsabilidad del mando policial: lo que hay detrás del tono áspero del director general de la PDI

Daniel Soto M.

Director Héctor Espinosa

Director Héctor Espinosa
Director Héctor Espinosa

Héctor Espinosa ha adoptado una actitud agresiva, que vista desde el punto de vista de la legislación que rige el quehacer policial, parece más bien una reacción defensiva. Esto, dado que su actuación personal en el fracasado mega operativo de Temucuicui puede ser objetada legal y éticamente.

Héctor Ángel Espinosa Valenzuela es un personaje público que generó admiración dentro y fuera de la policía civil por defender a su gente, pero que ha incomodado recientemente al mundo político opositor tanto por su cercanía con el gobierno, como por sus invectivas en contra de autoridades que cuestionaron abusos policiales en el procedimiento de Temucuicui.

La faceta de policía severo y riguroso contrasta con la dificultad institucional para esclarecer rumores sobre posibles improvisaciones que afectaron al masivo procedimiento de decomiso y choca con la falta absoluta de reconocimiento de responsabilidades de quienes estaban a cargo de una intervención que costó la vida de un detective y que generó una decena de lesionados entre sus propias filas.

¿Qué hay detrás del tono áspero y la falta de autocrítica de Espinosa? ¿Qué reproches jurídicos podrían surgir contra al director general por su responsabilidad de mando en la muerte del subinspector Luis Morales Balcázar?

Según los dichos del propio jefe de policía, el procedimiento del 7 de enero de 2021 se planificó con más de medio año de anticipación, pero su ejecución se resolvió con premura porque el plazo de la orden emanada de la Fiscalía Araucanía estaba por vencer.

El propósito principal de esta intervención habría sido la incautación de los efectos de la producción de marihuana. Para ese objetivo se reunieron 850 detectives de distintas especialidades y dotaciones de todo el país y se echó mano a 200 vehículos de todo tipo, incluyendo un número no especificado de blindados, más un helicóptero institucional.

Aparentemente se habría considerado innecesario chequear con otras fuentes las características de la supuesta organización criminal y se habría desestimado también solicitar apoyo a Carabineros, considerando el conocimiento de la zona de parte del personal local y que el empleo masivo de medios aseguraba el éxito de la operación.

No obstante, el despliegue se habría enfrentado a obstáculos imprevistos desde sus inicios y hasta culminada la retirada de los detectives, quienes -dicen las fuentes policiales- recibieron disparos de armas largas dirigidos a sus cabezas y cuyos puntos de origen no pudieron ser identificados. Una columna completa de detectives habría quedado atrapada y cien de ellos sólo habría podido escapar de una muerte segura por la intervención improvisada de una treintena de carabineros.

De la docena de predios encomendados, la policía investigativa sólo pudo ingresar a cinco en los que se decomisaron 1.277 plantas de marihuana, 40 kilos procesados, 12 millones de pesos en efectivo y 7 armas de fuego. Las pérdidas para la Policía de Investigaciones registran un muerto, una decena de lesionados, 30 vehículos perforados y un helicóptero inutilizado, sin sumar los costos de traslado y viático del personal, ni tampoco el daño reputacional derivado, entre otros, de las denuncias de malos tratos a niñas indígenas. En terreno, el fiscal, el director general y el subsecretario del interior, justificaron la oportunidad y los resultados del operativo.

Consultado el director general Espinosa sobre eventuales abusos policiales y errores en la planificación, con indisimulada molestia negó que se hubieran cometido violaciones a los derechos humanos contra niñas mapuche y, justificó, que el contingente había sido sorprendido por un poder de fuego abrumador de parte de una organización criminal desconocida hasta entonces y cuyos integrantes operaban perfectamente coordinados.

Las explicaciones y reconvenciones efectuadas por el director general han sido objetadas como engreídas e inadecuadas, pero han generado además dudas sobre su consistencia y sobre la posibilidad que el tono áspero busque evitar que se cuestione su responsabilidad de mando sobre lo que muchos califican como un desastre policial.

De acuerdo con la definición del propio Estatuto del Personal de la Policía de Investigaciones de Chile, el mando es la autoridad de un jefe sobre sus subordinados y su ejercicio le impone “la obligación de asumir por entero las responsabilidades y atribuciones de éste, no pudiendo ser eludidas ni transferidas a los subordinados” (artículo 49 del DFL N°1 del Ministerio de Defensa de 1980).

Entonces, ¿cuáles serían las obligaciones de las que tendría que hacerse cargo Héctor Espinosa? Como director general, debiera responder de las consecuencias de desempeñar el mando y la jefatura superior, dirección y administración de la Policía de Investigaciones de Chile (artículo 9 del Decreto Ley N°2.460 de 1979, Ley orgánica de Policía de Investigaciones de Chile y artículo 23 del Decreto 41 del Ministerio de Defensa de 1987, Reglamento orgánico de la Policía de Investigaciones de Chile). Sobre sus hombros pesa, por tanto, garantizar el cuidado de todo su personal y la conservación de todos los elementos materiales de la institución.

Los contornos del mando policial están definidos por la reglamentación interna y por la ética institucional e impone a quien lo ejerce, que se haga responsable tanto de los actos propios, como de las acciones de los subordinados.

En casos análogos a los de Temucuicui y en los cuales producto del cumplimiento de órdenes superiores también falleció personal comandado, la discusión penal consistió en determinar si estas órdenes debían considerarse como una falta de previsión o cuidado, o más bien como el producto de un concurso de voluntades que intencionalmente contrariaba los deberes de diligencia inherentes al ejercicio del mando aceptando, en la práctica, las consecuencias de accidentes o agresiones fatales.

Ese fue el debate relacionado con la responsabilidad de los mandos militares que en 2005 causaron subalternos muertos, respectivamente, en una grieta en la Antártica, y en una marcha fatídica en Antuco. En ambos casos, la discusión consistió en determinar si había culpa y, como consecuencia, un cuasi delito de homicidio o, bien dolo eventual y los mandos militares debían ser castigados por el homicidio de su personal.

En la cultura policial y militar se considera que las operaciones riesgosas no pueden estar expuestas a que deriven en escenarios no planificados. Incluso se puede asumir que puedan existir fatalidades, pero no se acepta que estas puedan ocurrir por errores imprevistos, ni menos por negligencia de los jefes. De acuerdo con esta visión, si un jefe policial expone torpemente la vida de su personal con resultados irremediables, esta conducta constituiría una contravención a los principios del mando responsable y podría ser calificada penalmente como homicidio.

De acuerdo con lo expuesto, Héctor Espinosa Valenzuela no sólo podría ser objeto de duros cuestionamientos penales, sino que, en lo inmediato, debiera responder por infracciones disciplinarias que surgen de la vulneración de sus obligaciones de dirección y administración, en los términos que prescriben los artículos 9, 10 y 22 del D.L. N° 1.460 de 1979, Ley orgánica de la Policía Investigaciones, razón por la cual tratándose de un cargo de la exclusiva confianza del Presidente de la República, cabría su remoción de acuerdo a facultades presidenciales del artículo 32 N° 10 de la Constitución Política de la República.

 

* Abogado, Consultor en derechos humanos y políticas de seguridad. Twitter: @DanielSotoM2

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Comentarios

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Recien los estoy leyendo Gracias

La responsabilidad del Sr. Director General PDI.? Pero si el no se manda solo, es un auxiliar del Ministerio Publico, quien dirige y tiene a su responsabilidad la persecucion de los delitos.

El Director habla con la verdad; los indigenas mapuches, matan, destruyen, incendian, agreden, roban, usan armas cortas y largas, con gran potencial de gran potencial de daño, y los que rasgan vestiduras, calladito el loro, los extremistas de los DD.HH. (Micco del FPMR), los honorables de izquierda y otros personajes, no emiten ninguna opinion, los malditos, cuando Carabineros o PDI, son muertos, atacados y violentados, porque eso no vende ni les da votos; pero si ambas organizaciones, cumplen con el mandato legislativo, se dice que estan aplicando violencia excesiva (?????). Es decir, sólo deben defenderse con una ramita de árbol o una pluma de gallina, para hacerles cosquillas, si se les da un palo, poco menos que los acusan con el Papa y los Jueces cómplices, se hacen parte de las querellas. Púdranse honorables y ladrones de izquierda.

Absolutamente en desacuerdo con ud. La operación Temucuicui logró el objetivo de decomisar la marihuana que era un secreto a voces. Desgraciadamente la muerte del PDI ensonbreció está exitosa operación considerando que se sabía que a ría una tenaz oposición de la comunidad. El tono de Director contrasta diametralmente con el laxo tono que han usado los Directores Generales de Carabineros desde la muerte del General Bernal. Felicito al Diector de La PDI por ponerse del lado de su institución y decir las cosas tal cual la ven los habitantes vecinos de Temucuicui y no de la clase politica.

Señores No me sorprende las actitudes de la izquierda de la denigrante defensoria de la niñez, de la seudo protectora de derechos humano de izquierda y de los congresistas y del periodismo sectario. Lo que hizo la PDI según estos el periodismo de izquierda es un montaje, según los parlamentarios hay uso exagerado de los recursos, los organismos sectarios encuentran abusos y resulta que no hablan o minimizan el resultado de este procedimiento pero resulta que se encontraron plantaciones, armamento les dispararon con armamento de guerra y los organos de derecho humano les retiraron el armamento de reglamenro a los funcionarios, resultado un muerto y heridos en las filas de la PDI y ningun damnificado por parte de los delincuentes narcoterroristas, sólo una mentira de la cual se ha colgado la defensoria de la niñez para molestar a la institución y esta mentira sale de los labios de una sobrina de 17 años del delincuente muerto Catrillanca, lo que sabemos como actúan las familias de delincuentes no compramos esa baratela, mas encima nos dicen niña menor de edad para estos casos sin embargo a esa edad la izquierda pretende que ellas decidan los abortos, puedan votar, etc, etc. La verdad da asco lo poco consecuentes que son y lo aprovechadores de situaciones que son, por eso que estamos tan mal como país. Además no les gusta que les digan la verdad y los desnuden, por ello estoy absolutamente de acuerdo con la postura del director de la PDI.

Hola, puedo acceder a contenidos?

La pregunta es como sabian los delincuentes que la PDI iva por ellos... Aquí hay mucha mierda y de Estado de Derecho en el Sur.... Callampa!

Otro que está convencido que el sol se puede tapar con un dedo. Como dice un humorista "sospechosa la wea", nadie dice ni una palabra y no creo que sea una orden. Pero tarde o temprano la verdad aflora.

Solo destacar que este articulo analiza maliciosamente el procedimiento de la PDI en la Araucania, no menciona en nada el origen del como y el porque de este operativo antinarco y terrorismo, porque hay que reconocer que eso es lo que domina en esta zona del Pais y donde usando el motivo de la reindivicacion , amparados por funestas organizaciones como la de los DDHH, pretenden cortar a Chile por la mitad , solo por funestos intereses, ante la vista y paciencia de un Gobierno inoperante.

La verdad siempre duele

Aparte de los aspectos legales que pone en claro el articulo, respecto de la responsabilidas de Hector Espinoza, en el desastre de Temucuicui, no se responde a la pregunta inicial ¿Porque tan empoderado y desafiante a quienes lo critican? Si lo que sugiere el articulo es que se defiende como gato de espaldas porque sabe que es responsable y puede ser sancionado y aplica la tactica futbolera de que la mejor defensa es el ataque.; yo creo que esta equivocado. Algunas preguntas: Porque un operativo tan aparatoso por marihuana? Cuanto representan en plata 1200 o 10.000 plantas de marihuana en comparación con una caja de zapatos de coca, o heroina. No sería mas sensato poner 850 agentes en accion para perseguir ese tipo de sustancias, mucho mas adictivas y peligrosas. Porque en Temucuicui, justo el dia en que se lee en Angol la sentencia al cabo Alarcon por el asesinato de Camilo Catrillanca? Si el factor sorpresa es fundamental en este tipo de operaciones, porque lo hacen de día y en carabana, mas que un operativo parecía una murga con bombos y platillos? Por que no actúó carabineros si está conoce mejor el teatro de la guerra. Huele mas a una señal publicitaria de una mente ultra derechista jugando al empate. Que les salió el tiro por la culata, les salió, con consecuencias dramaticas para un policía joven y la credibilidad de una institución todava bien evaluada. Para mi que a Espinoza lo tomaron de perkin y por ahora tiene que comerselas, pero está asegurado por que si se lo pitean, grita. Y si grita, el fusible que viene es Delgado. Y hasta ahi no mas llegará la cosa, pero todos sabemos que por la torpesa,por lo infantil esto no puede ser mas que obra de Piñera.

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