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Sábado, 24 de octubre de 2020
¿Todo o nada?

Sin ceder políticamente, Piñera podría enfrentar hoy la mayor movilización social en 30 años

Víctor Herrero A.

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Foto: Puntal.com.ar
Foto: Puntal.com.ar

Pese a la mayor crisis política en décadas, el mandatario no ha cambiado a nadie de su gabinete, mientras que la ciudadanía se prepara para la que podría ser la mayor manifestación en años hoy viernes.

El gobierno de Sebastián Piñera se encuentra cada vez más acorralado por una ola de protestas que no ha cesado en siete días -convirtiéndose en la revuelta popular más importante en un siglo-, pero no ha dado señales claras de querer ceder a las demandas de la calle. De hecho, no ha realizado ningún cambio de gabinete, algo que podría haber descomprimido parcialmente la situación actual, y no ha anunciado ningún tipo de reforma de fondo a un modelo económico que tiene ahogada a la mayoría de la población.

Es más, cada acción de La Moneda ha sido tardía en un escenario de revueltas que ha revelado al mundo que Chile no era, después de todo, un oasis en América Latina, tal como aseguró el propio mandatario hace menos de dos semanas y que el establishment ha defendido durante tres décadas.

Aunque ayer las protestas amainaron levemente, lo que fue ampliamente difundido por los canales de TV que en estos días parecen seguir al pie de la letra la pauta comunicacional del gobierno, para hoy viernes se anunció una serie de movilizaciones que podrían convertirse en las más masivas desde fines de los años 80, al final de la dictadura.

Para hoy viernes 25 de octubre está anunciada una marcha a las 17 horas en Plaza Italia y las principales plazas de muchas ciudades del país. A este movimiento incluso se sumó el gremio de los dueños de camiones que, históricamente, se ha identificado con la derecha. A ello se suman varios gremios del transporte y de otros ámbitos profesionales.

¿Cuál agenda?

La llamada ‘agenda social’ que el Presidente Sebastián Piñera anunció el martes en la noche apenas tuvo repercusión entre los manifestantes que el miércoles y jueves, la sexta y séptima jornada seguida de protestas, ignoraron por completo el llamado a la unidad nacional que, en el libreto de La Moneda, pasaba por un acuerdo con la oposición en el Congreso y la aprobación de una serie de subsidios que muchos interpretaron como “migajas”.

Incluso la aprobación ayer en la Cámara de Diputados de la ley de la jornada de 40 horas laborales a la semana, impulsada hace un par de meses por la bancada comunista, dejó indiferentes a miles de chilenos que siguieron ayer en las calles protestando en contra de un modelo económico que los ha mantenido durante años adeudados y angustiados por pagar las cuentas de fines de mes, financiar con créditos la educación de sus hijos y subsidiar las malas pensiones de sus mayores al llevarlos a vivir a sus casas.

Ayer, el Presidente Sebastián Piñera le volvió a hablar al país tras mantener silencio durante el miércoles, para insistir en que sus anuncios sociales ya estaban en marcha. "Hoy quiero compartir con mis compatriotas una buena noticia: he firmado y enviado al Congreso un proyecto de ley que crea un mecanismo de estabilización en el precio de la energía", afirmó el mandatario. "Ustedes saben que por mandato de la ley la energía subió en promedio 9,2% hace algunos días; queremos anular esta alza en el precio (…) retrotrayendo el precio al que existía antes de esta alza, lo que sin dudas significa un alivio en la cuenta de la luz".

Mientras el presidente repasaba los detalles de sus subsidios, mantuvo completo silencio respecto de las graves violaciones a los derechos humanos cometidos desde que el gobierno decretara el Estado de Emergencia. Y, como en todo los días desde que estallara la crisis, no aceptó pregunta alguna de la prensa apostada en La Moneda.

Mientras Piñera se aferra a su gabinete, en especial a su primo hermano Andrés Chadwick, titular del Interior, el ambiente en las calles se caldea cada vez más. La salida a la crisis es una incógnita. Hoy, el diario Las Últimas Noticias tituló con el ejemplo de Emmanuel Macron, quien reaccionó ante las protestas de los chalecos amarillos con cabildos locales.

Pero ese tipo de salida, que implícitamente reconoce la necesidad de una asamblea constituyente, no parece estar en el horizonte de La Moneda. Más bien al contrario, todas sus acciones apuntan a que el gobierno está en una postura dura que no da signos de ceder.

Tanto así, que varias personas cercanas al círculo de hierro de Piñera aseguraron de manera confidencial a nuestro medio que el gobierno está más seguro que nunca que detrás de este estallido se encontrarían, al menos inicialmente, agentes secretos de Venezuela y Cuba. Sin embargo, más allá de generalidades, no pudieron entregar información fidedigna a este medio.

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algo inevitable, pero el ensimismamiento de piñera no lo hace posible

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