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Domingo, 25 de octubre de 2020
Entrevista a Marco Grosso

Sociólogo argentino: “Hay un Chile que vive en Suiza y otro en Latinoamérica”

Joaquín Riffo Burdiles

Este socio director de la consultora de estudios en opinión pública Ricerca, reflexionó sobre la crisis actual que se vive en Chile, país cuya realidad conoce de cerca. En entrevista con INTERFERENCIA se refirió a las desigualdades y grietas que observa dentro de un modelo antes aplaudido por una Latinoamérica cuyo mapa político se está reordenando. 

“Para muchos historiadores, el modelo chileno es el primer experimento de políticas neoliberales en el mundo, incluso antes que los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y de Margaret Thatcher en el Reino Unido. El Chile de Augusto Pinochet es casi considerado un laboratorio de pruebas respecto a estas políticas económicas”. 

Con esta frase Marco Grosso, sociólogo con estudios en historia de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y consultor en estudios de opinión pública, comienza a contextualizar el modelo chileno, ejemplo económico y político durante varios años a nivel sudamericano, pero que tras el estallido social de mediados de octubre ha sido cuestionado a distintos niveles. Algo que no ha pasado desapercibido fuera del país. 

En conversación con INTERFERENCIA, Grosso apunta que “Chile es como la vanguardia de las políticas neoliberales. Yo veo una continuidad, desde que se implementa el modelo durante el régimen de Pinochet y tras la vuelta a la democracia, de un modelo chileno que ha sufrido pocas modificaciones en su premisas económicas, a pesar de los gobiernos de la Concertación que teóricamente estaban ligados a la izquierda o ‘socialistas’ -con muchas comillas- pero al menos más progresistas”. 

Así, el sociólogo describe que “incluso, tantos años de gobiernos de Concertación no hicieron modificaciones estructurales en el modelo. En todo caso, las diferencias con los gobiernos de Piñera pueden ser más en referencia a las políticas sociales o de las posturas políticas e ideológicas, pero no tanto en el trasfondo de la política económica”.

Desigualdad y clases medias

A juicio de Grosso, la profundización de las políticas neoliberales en Chile y el resto de Latinoamérica ha terminado generando brechas cada vez mayores entre los sectores más acomodados, y las clases medias y bajas.

En comparación con otros países del globo, el sociólogo manifestó que “la economía en Estados Unidos y en varios países europeos es mucho más cerrada de la que pregonan sus teóricos. En Latinoamérica y en otros países subdesarrollados la apertura de la economía es uno de los fundamentos del neoliberalismo. A eso se suma toda la privatización de las empresas públicas”.

En esa línea, explica Grosso, “indefectiblemente en países poco desarrollados como los nuestros, el neoliberalismo ha provocado una mayor desigualdad social de la que nuestros países habían tenido históricamente, una exclusión de un sector importante de la sociedad que prácticamente queda fuera de todo, y a ello se le suman los temas de flexibilización laboral que son típicos de las políticas neoliberales, lo que le va quitando derechos a los trabajadores y las consecuencias que esto va teniendo sobre las políticas de salud y educación”. 

A su parecer, “lo que ha pasado en Chile pasó en casi todos los países que aplicaron lo mismo. En la Argentina el modelo más parecido pudo haber sido lo que vivimos en la década de los 90, irónicamente con un gobierno peronista como el de Carlos Menem, y lo que nos pasó ahora con los cuatro años de Mauricio Macri”.

Consultado por INTERFERENCIA sobre cómo se veía desde Argentina el desarrollo económico chileno de los últimos 30 años, afirmó que “siempre he visto a Chile como una sociedad mucho más desigual que la Argentina, donde históricamente hubo una clase media -muy golpeada a partir de la década de los 90 con las políticas neoliberales- pero que se podía decir que era mayoritaria o al menos junto con los sectores populares, los dos segmentos de la sociedad más fuertes. En cambio en Chile se ve que está todo más dividido: hay un sector que vive muy bien, quizás mejor que la mayoría clase alta argentina, eso lo he experimentado cuando he estado allá. Da la sensación que hay un Chile que vive en Suiza y otro en Latinoamérica”. 

A partir de la crisis social, continuó Grosso, quedó en evidencia que “en el modelo chileno hay una grieta prácticamente imposible de sortear entre los sectores populares y los más acomodados. Creo que esa brecha es justamente lo que se está poniendo en manifiesto ahora”. 

Además, en relación al apoyo civil que ha tenido el estallido social, opinó que “da la sensación de que este modelo también fue socavando una parte de la población que está más acomodada, que pueden ser sectores los medios altos, y ese segmento va perdiendo estatus social, y termina movilizándose también. Es similar a lo que sucedió en Argentina con el tema de los cacerolazos, donde te diría que la mayoría eran sectores medios que se estaban hundiendo. Ahí tienes una combinación bien interesante, cuando los sectores populares y los medios se juntan, es muy difícil sostener algo. Es un factor a analizar”. 

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Marco Grosso, sociólogo argentino.
Marco Grosso, sociólogo argentino.

 

En relación a cómo era visto el país hasta antes del 18 de octubre, el sociólogo relató que el modelo chileno era ampliamente aplaudido por los sectores ligados al macrismo en Argentina, principalmente por la certeza económica que otorga a ciudadanos y empresarios, situación totalmente opuesta a la que vive el país trasandino.

“Era el modelo endiosado por muchos políticos y por la mayoría de los economistas que escriben en los diarios, y vemos en la televisión que son en su mayoría liberales y neoliberales. A ellos les venía bárbaro el modelo chileno para reforzar sus convicciones ideológicas, y eso los llevaba a niveles de paroxismo total, del tipo 'el modelo a seguir'", dijo.

Pese a lo anterior, lo que Grosso pudo observar analizando el modelo en sus distintas visitas a Chile, donde también pudo visitar la realidad de regiones fuera de Santiago, es que “una buena parte de la población no tiene posibilidad de ascenso social. Prácticamente quedas condenado de por vida a vivir en un segmento que no tiene ninguna aspiración a superarse. Por el contrario, en Argentina el ascenso es algo que se ha valorado históricamente, en especial en la etapa del peronismo, pero siempre hubo durante buena parte de la historia, una expectativa de que los sectores populares pudiesen ascender socialmente y tener una mejoría, al igual que los sectores medios”.

Gobernabilidad y crisis

Para poder darle alguna explicación a lo que está viviendo el Gobierno de Sebastián Piñera, Grosso se remite al libro La invención del pueblo del historiador Edmund S. Morgan. Según describe el sociólogo, en la introducción de ese texto Morgan reflexiona que todo gobierno necesita constituir una ficción para legitimarse, y que esa ficción tiene que tener algo de realidad y algo de ficción. Vale decir, debe tener fundamentos concretos, que se aparejan a la realidad, pero a la vez algo de sublimación de esas cosas para que tenga cierta característica sobrenatural, para convencer a la gente.

“Si esa ficción se acerca demasiado a la realidad deja de ser una ficción, y si se aleja demasiado es insostenible y no puede legitimar un gobierno. Entonces, para que un gobierno tenga legitimidad tiene que haber una dialéctica entre ambos extremos que permita tener los pies sobre la tierra. Me parece que al modelo chileno le pasó eso: se alejó demasiado de la realidad, y se terminó convirtiendo en una mera ficción”, expresó. 

A ello, Grosso le suma el factor de manejo político y comunicacional del mandatario. “La forma y los modales de los gobernantes a veces pueden hacer que estos fenómenos estallen todavía más o se apacigüen. Ahí está la habilidad, o la falta de ella, para calmar o provocar a las masas. En mi humilde opinión, me parece que la carrera política de Piñera está terminada acá”. 

Consultado sobre el reordenamiento político que está teniendo Latinoamérica, y sobre la posibilidad  de que un sector logre cierta hegemonía sobre el otro, Grosso recordó que “venimos de un contexto donde hace algunos años estaba la Concertación en Chile, el Kischnerismo en Argentina, el Frente Amplio en Uruguay, Lugo en Paraguay, Evo en Bolivia, Lula y Dilma en Brasil, Correa en Ecuador, sumado a Venezuela que es un caso bastante especial, y con la sola excepción de Perú y Colombia con gobiernos de derecha. Hoy no veo un regreso tan mayoritario, sino más bien una tensión. Y hay que considerar que los procesos políticos no siempre coinciden temporalmente”.

A partir de aquello, el sociólogo opinó que “va a ser un escenario que se viene complicado en Sudamérica. Se ve que viene un equilibrio entre sectores y no un predominio de una tendencia por sobre otra”.

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