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Jueves, 30 de Julio de 2026
Aborto en tres causales

Proyecto "Escucha su corazón": "Es un castigo por ser mujer, por ser pobre"

Francisca Santander Faúndez

El proyecto de ley busca obligar al personal médico a ofrecer a las mujeres escuchar los latidos fetales antes de un aborto en las tres causales, en medio de manifestaciones feministas convocadas para este viernes bajo la consigna "Escucha mi decisión". En Interferencia conversamos con la periodista Daniela Durán, para conocer su lectura sobre el cuestionado proyecto.

El proyecto de ley "Escucha su corazón", que obligaría al personal médico a ofrecer a las mujeres escuchar los latidos fetales antes de un aborto en las tres causales, ha reabierto en Chile un debate que muchas creían superado. La discusión llega además a la calle: organizaciones feministas, encabezadas por la Coordinadora 8M, convocaron manifestaciones en distintas ciudades del país para este viernes 31 de julio bajo la consigna "Escucha mi decisión", exigiendo el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

Para conocer una lectura desde quien investiga y narra la vida de mujeres marginadas, conversamos con la periodista Daniela Durán, conocida por su proyecto audiovisual que reconstruye historias como las de la Chinoska, la Berenice, Carmen Marín o Irene Iturra, mujeres cuyas vidas fueron contadas casi siempre desde el morbo o el juicio moral, y que ella busca comprender desde el contexto que las rodeó.

Durán no matiza su postura frente al proyecto: lo describe como "profundamente violento, misógino y peligroso", y cuestiona que se presente como una defensa de la vida cuando, a su juicio, no existe la misma urgencia por la niñez vulnerada que ya vive en el país. Para ella, la iniciativa expone más bien "el rechazo y odio hacia las mujeres y el profundo malestar que genera en sectores conservadores que hoy tengan derechos".

Sobre la obligación de escuchar los latidos, sostiene que responde a una lógica "profundamente conservadora, dogmática y de derecha", que termina imponiendo un sufrimiento adicional a mujeres que ya atraviesan circunstancias dolorosas: "Hacer pasar por eso a una mujer que ya está sufriendo es simplemente crueldad."

Consultada por si el proyecto puede leerse como una forma de consentimiento informado —como plantean sus impulsores—, Durán responde que no: el consentimiento informado busca entregar información que amplíe la capacidad de decidir, y aquí no hay información nueva, sino "una forma de presión" en un momento de extrema vulnerabilidad. Es una lectura que coincide con la que han hecho las propias organizaciones convocantes, que han descrito la norma como una fuente de obstáculos y revictimización.

Es justamente su trabajo con historias de mujeres marginadas —pobres, trabajadoras sexuales, acusadas de delitos—, el que enmarca su lectura del debate: "Este tipo de proyectos los veo como un castigo. Un castigo por ser mujer, por ser pobre, por no tener oportunidades para elegir." Y advierte sobre un riesgo mayor: si hoy se discute que una mujer violada deba escuchar el latido antes de decidir, dice, mañana el cuestionamiento podría extenderse a otros derechos ya conquistados.

Durán también apunta a una asimetría que, dice, rara vez se discute: mientras a las mujeres se las juzga moralmente por decisiones sobre sus propios cuerpos, no existe un escrutinio equivalente hacia los hombres que abandonan la paternidad.

Para la periodista, el aporte de su trabajo a este tipo de debates es justamente el contexto que suele faltar: "El debate público hoy necesita menos consignas y más humanidad."

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