La última encuesta Plaza Pública de Cadem confirma un deterioro del gobierno: la aprobación de José Antonio Kast cae a 34% y la desaprobación sube a 61%, con un promedio de nota de 3,4, por debajo incluso del promedio de todo su primer semestre. Un 62% de los encuestados considera que su gestión ha sido peor de lo que esperaba.
El sondeo, correspondiente a la segunda semana de septiembre, muestra una aprobación que cayó un punto respecto a la medición anterior y se ubicó en 34%, mientras la desaprobación subió a 61%, un punto por sobre el 60% previo. Un 4% no respondió la pregunta. Al pedir a los encuestados que calificaran la gestión con nota de 1 a 7, el resultado fue igual de duro: un 51% entregó notas entre 1 y 3, un 13% puso nota 4, un 15% nota 5 y solo un 19% calificó con 6 o 7. El promedio resultante, 3,4, queda bajo el 3,6 que Kast acumula como promedio de todo su primer semestre en el cargo, lo que sugiere que la caída no se ha estabilizado sino que sigue profundizándose.
El contraste es elocuente: el mismo mandatario que en diciembre pasado ganó la segunda vuelta con la votación presidencial más alta registrada en la historia de Chile hoy encabeza, según Cadem, su peor promedio de evaluación ciudadana desde que asumió el cargo.
El deterioro no ocurre en el vacío. La encuesta Cadem de comienzos de septiembre, previa a esta última medición, ya mostraba un ambiente económico crecientemente pesimista: un 63% de los encuestados juzgaba que el rumbo del país era equivocado, mientras un 91% calificaba mal la situación del empleo y un 82% la capacidad de consumo de los hogares; solo un 4% confiaba en que la megarreforma tributaria fuera a traducirse en crecimiento a corto plazo. Ese sondeo se conoció además tras un Imacec de julio en terreno negativo informado por el Banco Central, lo que reforzó la sensación de estancamiento.
Aquella medición de comienzos de mes ya había sido calificada como el peor resultado obtenido por Kast desde que inició su mandato; la de esta semana no revierte esa tendencia, sino que la profundiza en un punto adicional tanto en aprobación como en desaprobación.
Ya en marzo, cuando el gobierno cumplía apenas dos semanas, Interferencia advertía que Kast llegaba al Palacio con un problema estructural: nunca había administrado nada. Su trayectoria, de casi treinta años desde que se tituló de abogado en la Universidad Católica en 1991, se construyó íntegramente desde la vereda de la oposición —como concejal entre 1996 y 2000, diputado entre 2002 y 2018 y luego candidato presidencial por casi una década—, sin pasar jamás por un ministerio, una subsecretaría o la dirección de un servicio público. Tampoco tenía ese roce en el plano privado: los negocios de la familia los delegó desde los años noventa en su hermano Christian.
Se comparaba esa falta de experiencia con las críticas que en su momento recibió Gabriel Boric por asumir sin haber gestionado nunca una institución, y planteaba que Kast partía incluso más atrás que Sebastián Piñera en materia de manejo de negocios y de gobierno.
En el artículo se contabilizaban nueve controversias en las primeras semanas de mandato: las negociaciones de la entonces ministra Trinidad Steinert antes de dejar su cargo como fiscal, los problemas comunicacionales de la ex vocera Mara Sedini, el retiro de decretos medioambientales que afectaban a la rana de Darwin, el alza de las bencinas, la marcha atrás del propio Kast tras decir que el Estado estaba quebrado, la discusión por eventuales indultos a violadores de derechos humanos, las críticas internas de figuras como Diego Schalper y Johannes Kaiser, entre otros.
Revise: José Antonio Kast, el practicante de 60 años
Seis meses después, el diagnóstico de entonces se sostiene con cifras más duras. La propia Cadem preguntó esta vez por los principales errores del gobierno: un 38% apunta al alza de los combustibles traspasada a los consumidores, un 32% al bajo crecimiento económico y al aumento del desempleo, y un 25% a haber generado expectativas que después no pudo cumplir. El pesimismo, además, se proyecta hacia el resto del mandato: un 41% no espera que ocurran cambios positivos y un 32% cree que las mejoras, si llegan, recién se notarán hacia fines de 2027.
Lo que en marzo era una hipótesis sobre la inexperiencia administrativa de Kast —construida a partir de su biografía y de una seguidilla de traspiés en las primeras semanas— hoy aparece respaldado por seis meses consecutivos de cifras a la baja. El aprendizaje en el cargo, como lo planteó entonces este medio, sigue en curso, y por ahora el costo político lo sigue pagando el propio gobierno.





Comentarios
Añadir nuevo comentario