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Miércoles, 27 de Octubre de 2021
Historia

A 80 años de la masacre de Babi Yar, aún no existe un museo dedicado al holocausto ocurrido en Ucrania

Víctor Herrero A.

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Ejecución de los judíos de Kiev
Ejecución de los judíos de Kiev

A fines de septiembre de 1941, los alemanes ejecutaron a más de 33 mil judíos de Kiev en un barranco conocido como Babi Yar. El papel que desempeñaron muchos ucranianos en la matanza de sus vecinos judíos impide hasta hoy establecer un centro de memoria dedicada al sangriento hecho que fue la antesala de la exterminación sistemática en las cámaras de gas. Hoy la antigua cañada es un parque de recreación familiar.

Hace exactamente 80 años, en los dos últimos días de septiembre de 1941, ocurrió en Kiev una de las masacres más terribles -pero también más olvidadas- de la Segunda Guerra Mundial.

El lunes 29 y martes 30 de septiembre de ese año, miembros de la SS y de la policía alemana acarrearon a más de 30 mil judíos de la ciudad recientemente conquistada por los nazis hacia un enorme barranco en las afueras de la capital de Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética. Era una zona que, desde el siglo XV, los locales llamaban Babi Yar y que los habitantes de la ciudad solían usar para recreación los fines de semana. Babi Yar, que significa “la quebrada de la anciana”, era un enorme barranco natural de unos 150 metros de largo, 50 metros de ancho y hasta 30 metros de profundidad. Los alemanes vieron en esta depresión natural una fosa común perfecta para iniciar el exterminio de la población judía de Kiev.

Bajo la promesa de una “Umsiedlung” (una reubicación) familias enteras obedecieron el llamado de los días anteriores de presentarse con sus pertenencias en un punto específico de Kiev. De ahí en adelante todo siguió un protocolo cuidadosamente planificado: fueron transportados en camiones, trenes o a pie hasta las afueras de la ciudad. En un primer puesto de control tenían que entregar todas sus pertenencias. En un segundo puesto tenían que desvestirse por completo. Todo entre gritos y órdenes de los uniformados que exigían que las víctimas se apuraran. Después, en grupos de hasta 100 personas, tenía que correr en medio de dos largas filas de SS y policías que les pegaban con palos y patadas hasta, finalmente, llegar a la garganta de entrada del barranco.

En agosto de 1943 los alemanes comenzaron a desenterrar los miles de cuerpos de Babi Yar para quemar los restos. Era parte de la Operación Desentierro, que buscaba borrar todos los rastros de los crímenes y sus víctimas.

Ahí los esperaba una escena infernal. Cientos de cuerpos desnudos, todos fusilados, copaban el piso de tierra y pasto. Eran ancianos, hombres y mujeres y cientos de niños e incluso bebés de pocos meses. Tenían que acostarse sobre los muertos y después eran ejecutados por ráfagas de metrallas. Al final, los miembros del comando 4a de la Einsatzgruppe C (grupos operativos) y del 45° batallón de la Policía de Seguridad Alemana repasaban a los sobrevivientes con disparos en la nuca.

“La idea era que no tuvieran tiempo de pensar y que una vez llegados al barranco, ya fuera demasiado tarde para reaccionar”, confesó un miembro de las Einsatzgruppen en uno de los juicios realizados por los soviéticos en Kiev en 1946.

La única imagen de la primera matanza de Babi Yar

Se ha documentado que en esos dos días de septiembre se masacraron en total a 33.771 personas, todos judíos.

Paul Blobel, el coronel de la SS que organizó y ejecutó la matanza, informó con orgullo a sus superiores del número alcanzado. Pero también advirtió de las complicaciones del procedimiento. Era un operativo costoso que exigía recursos militares -armamento, municiones, camiones- que se necesitaban en el frente oriental que iba avanzando hacia Moscú y los campos petroleros del sur del Volga. Además, advirtió de las “repercusiones psicológicas” que la acción tuvo sobre sus hombres.

Así, Babi Yar también fue el comienzo de una búsqueda por un método más eficiente , barato y masivo de exterminio que, unos meses después, culminaría con la creación de los grandes campos de exterminio y las cámaras de gas, donde los nazis usaron el fungicida Zyklon B para asesinar a millones de judíos y otras personas “indeseables”, entre ellos unos 600 mil prisioneros de guerra soviéticos.

Tras la matanza de septiembre de 1941, las SS dinamitaron algunas paredes del barranco para sepultar los cuerpos. Pero se calcula que en los siguientes dos años unas 60 mil personas más fueron asesinadas en Babi Yar, entre ellos prisioneros de guerra, nacionalistas ucranianos, comunistas, gitanos y los pocos judíos sobrevivientes, entre otros.

Conscientes de la escala de sus crímenes y aunque todavía estaban a la ofensiva ganando terreno, el régimen nazi inició en mayo de 1942 la Sonderaktion 1005 (Acción Especial 1005) en los territorios soviéticos para ocultar las masacres. Y no sólo la de Babi Yar, sino de. cientos de otras como la ocurrida en Odessa a fines de 1941 e inicios de 1942, donde fueron asesinados a balas unos 40 mil judíos.

Esta acción, que también se conoció como Operación Desentierro, consistió en exhumar cientos de miles de cuerpos y quemarlos por completo para no dejar rastro alguno.

Aunque a una escala mucho menor, unos 30 años después los militares chilenos harían algo parecido. Tras descubrirse en noviembre de 1978 los cuerpos de 15 campesinos asesinados por Carabineros en los hornos de Lonquén, que hasta la fecha eran considerados desaparecidos, Pinochet ordenó la llamada Operación Retiro de Televisores que consistió en desenterrar las fosas clandestinas y lanzar los restos de los cuerpos de detenidos desaparecidos al mar para borrar cualquier huella de los crímenes.

Dos meses antes de que el Ejército Rojo reconquistara Kiev en noviembre de 1943, los nazis ordenaron el desentierro de Babi Yar. El periodista estadounidense Bill Downs, que había sido invitado al lugar por las tropas soviéticas, consignó en la revista Newsweek el testimonio de un superviviente de la Acción Especial 1005.

En el artículo decía: “El superviviente Efim Vilkis dice que a mediados de agosto las SS movilizaron a un grupo de 100 prisioneros de guerra rusos, a los que llevaron a la quebrada. El 19 de agosto se les ordenó a estos hombres desenterrar todos los cuerpos de la quebrada. Los alemanes mientras tanto se llevaron a otro grupo al cercano cementerio judío, llevándose las lápidas mortuorias para construir la base de una enorme pira funeraria. Sobre las lápidas de piedra pusieron una capa de madera y después una capa de cuerpos, y así sucesivamente hasta que la pira tenía la altura de una casa de dos pisos. Vilkis dice que en cada operación se quemaban unos 1.500 cuerpos y que cada pira demoraba dos noches y un día en quemarse por completo. La cremación continuó por 40 días y después se les ordenó a los prisioneros, que a estas alturas sumaban 341 hombres, construir otra fragua. Como era la última y no quedaban más cuerpos por quemar, los prisioneros se dieron cuenta que esa era para ellos. Unos 200 hombres trataron un escape, pero sólo una docena logró sobrevivir las balas de las ametralladoras nazis”.

La compleja memoria

Hasta el día de hoy no existe un centro de memoria en Babi Yar, convertido hoy en un parque más de Kiev. De hecho, el barranco ya no existe después de que una avalancha de residuos de fábricas de cemento inundara el sector en 1961.

El próximo miércoles 6 de octubre habrá una ceremonia conmemorativa por los 80 años de lo que se considera la primera gran operación de exterminio de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En esta van a participar los jefes de Estado de Ucrania, Alemania, Israel, y la Orquesta Sinfónica de Alemania interpretará la tercera sinfonía del compositor y pianista ruso Dmitri Shostakóvich, que dedicó esa obra a Babi Yar.

Lo que no habrá, será la inauguración de un centro memorial que estaba previsto entrar en funcionamiento hoy 29 de septiembre de 2021.

“En Ucrania no hay judíos. En ninguna parte, en ninguna ciudad, en ninguna villa. Quietud. Silencio. Un pueblo ha sido asesinado. ¿Dónde están los judíos?”, escribió Vasily Grossman en noviembre de 1943.

Y es que los intentos de establecer un museo sobre este holocausto judío todavía generan controversias en Ucrania, en parte porque es un recordatorio del papel que desempeñaron los nacionalistas ucranianos en esos años. En efecto, una parte importante de la población de Kiev celebró la llegada de las tropas alemanas a inicios de septiembre de 1941, en los que veían a liberadores del yugo ruso-soviético. Policías y militantes de movimientos nacionalistas ucranianos participaron en toda la organización e implementación de la masacre de Babi Yar, excepto los disparos de muerte que corrieron solo por parte de las SS y la policía germana. Hay muchas historias de locales que denunciaban a sus vecinos judíos sólo para quedarse con sus casas y pertenencias.

Así, conmemorar exclusivamente a los más de 30 mil judíos asesinados en esos dos días inevitablemente arroja una luz sobre la colaboración ucraniana con el régimen nazi.

Además, en los años siguientes, en ese barranco también fueron fusilados nacionalistas ucranianos que, al poco andar, se dieron cuenta que su mayor enemigo eran los nazis y no los soviéticos.

Pero fue sobre todo la política emprendida por la Unión Soviética la que contribuyó a que el papel ucraniano en la masacre pasara al olvido. Como parte del relato de la Gran Guerra Patriótica -la tenaz resistencia soviética y posterior victoria sobre la Alemania nazi- en los años 50 el régimen de Moscú prefirió enfatizar la unidad de todo el país en esa guerra.

No es que no supieran lo que había pasado. El mismo hecho de haber invitado a Kiev a corresponsales de Estados Unidos en noviembre de 1943 para atestiguar lo ocurrido en Babi Yar es muestra de ello. Pero en la URSS de la posguerra las necesidades políticas eran otras y para el régimen del Kremlin una conmemoración del exterminio judío era considerado “nacionalismo judío” y, por lo tanto, anti-soviético.

Con todo,  nunca cesó de existir presión para conmemorar la masacre. En 1961 el ya entonces célebre poeta ruso Yevgueni Yevtushenko se quejó públicamente : “No hay memoriales sobre Babi Yar”.

Crédito: Der Spiegel

Finalmente, en 1976 se estableció el primero. Pero en su inscripción no se menciona a los judíos, sino que de manera genérica a “los habitantes de Kiev y los prisioneros de guerra”.

Después del colapso de la URSS en 1991 y la independencia de Ucrania comenzaron a surgir pequeños memoriales en Babi Yar, dedicados a personas o grupos específicos. Uno es una Menorá (el tradicional candelabro judío de siete brazos) arriba de un pequeño zócalo. Otro es una tabla con nombres de víctimas ucranianas. Entre éstas figuran el editor en jefe del diario “La palabra ucraniana”, que fue fusilado por los alemanes en el barranco de Babi Yar a fines de 1942. Lo que no se menciona, aseguró el semanario alemán Der Spiegel en un reportaje reciente, es que ese periódico hizo un llamado a sus lectores en octubre de 1941 a denunciar a la Gestapo, la policía secreta alemana, a los judíos que se habían escondido en la ciudad. “Un museo que recuerde sobre todo los asesinatos de judíos se contradice con el mito heroico de la lucha antifascista que actualmente se cultiva Ucrania”, escribió Der Spiegel.

Tal vez por eso hasta el día de hoy muchos ucranianos ni siquiera conocen bien la historia del antiguo barranco. “Mucha gente camina por el parque sin conocimiento alguno de los crímenes atroces que allí ocurrieron”, se quejó hace unos años el historiador Vitali Najmanovich en una conferencia en el Museo de Historia de Kiev. “Usan Babi Yar como zona de recreación, para pasear el perro o hacer asados”.

“No hay judíos en Ucrania”

El 25 de noviembre y el 2 de diciembre de 1943 el periodista y corresponsal de guerra soviético Vasily Grossman escribió uno de los primeros artículos sobre el exterminio judío, el que todavía iba a plena marcha en los territorios al oeste de la Ucrania liberada. Los vientos de guerra habían cambiado a favor de la Unión Soviética tras la victoria en Stalingrado en febrero de ese año, y el régimen estalinista no quería causar revuelo. Un versión abreviada apareció en el periódico judío-soviético Eynikayt (Unidad) escrito en yiddish, el idioma judeo-alemán que empleaban las comunidades asquenazíes en el centro y este de Europa.

Los intentos de establecer un museo provocan polémica en Ucrania, ya que también es un recordatorio del papel que desempeñaron los nacionalistas ucranianos en apoyar a los nazis y contribuir al exterminio de sus vecinos judíos.

“Cuando nuestras fuerzas entraron al son de los truenos de las armas y explosiones de granadas a los poblados en la ribera occidental de Ucrania, los gansos locales se elevaron al cielo. Aleteando con sus enormes alas blancas, volaban en círculo sobre las chozas campesinas, sobre lagos cubiertos de lirios, sobre campos y jardines. Hay algo asombroso en el arduo vuelo y los llantos agudos, alarmantes y afligidos de estos pájaros domésticos”, escribió en noviembre de 1943 el periodista y escritor Vasily Grossman, que venía acompañando al Ejército Rojo desde Stalingrado.

Pasarían años antes de que se conociera la versión entera del reportaje de Grossman, titulado “Ucrania sin judíos”. En este, el periodista soviético, que también era judío, relató su espanto.

“En Ucrania no hay judíos. En ninguna parte – no los hay en Poltava, Kharkov, Kremenchug, Borispol, tampoco en Yagotin. En ninguna ciudad y en ninguna de las cientos de miles de Shtetl (villas con población mayoritariamente judía) verás los ojos negros y lagrimosos de una niña pequeña, escucharás la voz afligida y arrastrada de una anciana, podrás vislumbrar la cara morena de un niño hambriento. Quietud. Silencio. Un pueblo ha sido asesinado”, escribió Grossman.

Y en una serie de interrogantes angustiantes, espetó: “¿Dónde están los judíos? Quién le formulará al Caín del siglo XX esa espantosa pregunta: ¿dónde están los judíos que alguna vez vivieron en Ucrania? ¿Dónde están los cientos de miles de ancianos y niños? ¿Dónde están las millones de personas que hace sólo tres años laboraban y vivían en esta tierra en una amistad pacífica con los ucranianos?”.

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En las fosas de Babi Yar, los nazis condujeron a los judíos acompañados del cuerpo de la policía auxiliar ucraniana. El rol de as tropas pro alemanas locales en Europa del Este no ha sido puesto en el lugar que tuvo. La Werematch y sus aliados, rumanos e italianos en esa etapa, no tenían suficientes efectivos para lidear con la encomiable resistencia de los soviéticos, menos al ritmo de bajas que la guerra les estaba costando. Lo sucedido en los países bálticos, en el este oeste de Ucrania y Bielorrusia supera los limites pre concebidos de la maldad. Lean Los Amos de la Muerte, testimonios de las mismas SS en como actuaron. pero recuerden esas matanzas no solo se llevaron a los judíos, sino también a los comunistas denunciados y que entre julio y diciembre del 41, 3 millones seiscientos mil soldados soviéticos capturados por los alemanes murieron de hambre y frio a plena intemperie en la estepa entre el otoño y el invierno.. No es propaganda, esta documentado y fue presentado en Nurenberger. Solo el cerco y la batalla de Kiev embolso a más seiscientos mil prisioneros, En Chile cada año, unos prusianos tardíos, desfilan cada septiembre con marchas militares alemanes, saludando y reviviendo a un ejercito que adoran, que fue el brazo armado de Hitler. Esa galantería prusiana de los desfiles y sus uniformes y runas, no los salvo de su derrota para bien de la humanidad. Hoy se habla de forma muy liviana del fascismo y se olvida lo que es. lo sucedido en Iquique nos debiese dar notas que el germen del fascismo esta en todas partes y siempre será azuzado por los mismos de entonces

Como siempre...la historia se repite

El nazi-fascismo provocó la tragedia de la 2a. Guerra Mundial. Pero también condenemos con la misma fuerza el pacto entre la Alemania nazi con Hitler y la Rusia sovietica con "Stalin". Alemania inició la guerra invadiendo el oeste de Polonia el 01/sep./1945 y Rusia lo hizo invadiendo el oeste el 13/sep.1945., se dividieron Poñonia. Ambos invasores masacraron a un pueblo polaco q contaba con muy pocos medios de defensa, q además eran anticuadas para la época.. Hay recordar la historia completa !

Rectificación a comentario enviado anteriormente. 1) Donde dice: 1945, debe decir: 1939. 2) Donde dice Oeste: debe decir ESTE, en el punto geográfico relacionado con Rusia.

Esta será la zanja que propone Kast??? https://www.ilustrado.cl/2021/10/03/kast-propone-una-zanja-en-las-fronteras-para-regular-la-migracion/

Muy de acuerdo con Eduardo Hernandez,

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