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Lunes, 13 de julio de 2020
Especial Elecciones 1970

Allende: “Soy como la Coca Cola, un producto metido en la gente”

Manuel Salazar Salvo

En 1962, John Kennedy percibía la posible elección de Salvador Allende como una grave amenaza a la democracia y a la estabilidad regional, y, sobre todo, a las inversiones estadounidenses. El embajador de la Casa Blanca en Santiago, Charles Cole, favoreció el nombre de Julio Durán, candidato de Jorge Alessandri y del Partido Radical, para candidato en 1964, pero luego de los traspiés electorales del radicalismo y de la derecha, Washington optó por entregar su apoyo al PDC.

La Casa Blanca determinó que la CIA y otras agencias gubernamentales respaldaran la “Revolución en Libertad” que propugnaba Eduardo Frei quien, además, era partidario de una tibia “chilenización” del cobre, más que una reforma profunda de esa industria minera.

El  gobierno de los Estados Unidos destinó al PDC recursos no sólo por medio del Departamento de Estado y de la CIA, sino a través de varias otras rutas, por un monto total que superó los diez millones de dólares.

A fines de noviembre de 1962, el PS proclamó a Allende como su candidato presidencial para 1964. Los otros competidores eran el nacionalista Jorge Prat Echaurren, el radical Julio Durán Neumann y Frei Montalva.

Cinco meses más tarde, en abril de 1963, se efectuaron nuevos comicios para renovar a los alcaldes y regidores del país. El PDC se ubicó como la primera fuerza política nacional con 456 mil votos.

Un factor determinante en el crecimiento de la DC en el período 1952-1964 fueron los cambios en la composición y en el tamaño del electorado. Desde el retorno de la democracia, en 1932, hasta 1949, el número de votantes se dobló, y en los comicios presidenciales de 1952, los inscritos llegaron a un millón cien mil, equivalentes a un 18 por ciento de la población. Después de la introducción de la cédula única, en 1958, que reforzó el principio del secreto del voto, el aumento de los inscritos fue explosivo. Entre 1961 y 1964, los electores pasaron de 1,8 millones, a 2,9 millones, resultado de un cambio en la ley de elecciones que hizo la inscripción obligatoria.

El partido de Eduardo Frei ejerció una poderosa atracción entre las mujeres y los desposeídos de los campos y de las barriadas urbanas, que no formaban parte de las fuerzas socialistas ni comunistas. En esos grupos plantó las banderas de “la Patria Joven” y de una “revolución en libertad”, en contra de la derecha  y de la izquierda, reuniendo en muy corto tiempo a la más formidable fuerza política que haya existido en el país

Dos acontecimientos mundiales marcaron aquel año. La muerte del papa Juan XXIII, reemplazado por Paulo VI; y el asesinato a fines de año, del presidente Kennedy.

En marzo de 1964 murió Oscar Naranjo, diputado socialista por Curicó. Hubo que reemplazarlo a través de una elección complementaria, evento que fue considerado como un anticipo de la presidencial. Ganó el FRAP con el 39,2 %, seguido por la coalición de derecha, con un 32,5% y el PDC con el 27,7%.

La derecha no tuvo duda alguna. Si mantenían a Julio Durán como su candidato, el marxismo llegaría a La Moneda. En masa, entonces, se volcaron en apoyo de Eduardo Frei.

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 Allende se dirige a sus partidarios. Foto de Ximena Castillo
Allende se dirige a sus partidarios. Foto de Ximena Castillo

Los socialistas se radicalizan

Allende llegó a la Presidencia del Senado y consiguió sin desvelos ser designado candidato del FRAP para enfrentarse a Frei Montalva y Durán en las presidenciales. Otra vez su jefe de campaña fue Salomón Corbalán, apoyado por un comando electoral bastante más grande que el del 58.

La campaña de Allende recibió ayuda de Cuba y de otros países socialistas. Carlos Puebla envió la canción “De ti depende”, que se transformó en el himno de la candidatura. Su hermana Laura Allende se puso al frente del Comité Independiente de Mujeres Allendistas (CIMA); se creó el Comando Católico Allendista, a cargo de Juan Rosa Ventura; el Frente Cívico Militar, encabezado por Maglio Bustos; el “Baluarte del Pueblo” y el Movimiento Preparándose para Votar por Allende, destinado a enseñarles a sufragar en la nueva cédula única.

Se contó con el apoyo del senador conservador Eduardo Cruz Coke y del muy liberal “Goyo” Amunategui; se impulsaron múltiples frentes de masas e incluso se armó un pequeño equipo de seguridad que integraban Sergio Meza, Alejandro Philipi y Rodolfo Ortega Fenner, además de dos “compañeros” a los que se conocía como X1 y X2, que gustaban del “espionaje” político.

Todo parecía funcionar mejor en el comando, pero gran parte de las dirigencias socialistas ya no creía en el camino de las urnas, en la “vía allendista” para llegar al poder. El influjo de la revolución cubana era poderoso y en parte de la izquierda chilena se empezó a pensar en la posibilidad de empuñar los fusiles.

Así se llegó al 4 de septiembre de 1964. El veredicto de las urnas fue categórico y aplastante: Eduardo Frei Montalva, 1.409.012 votos (56,09 %), Salvador Allende, 977.902 votos (38,92 %) y Julio Durán, 125.000 votos (4,99%)

La Ley Electoral era categórica. El 7 de noviembre de 1964, debían estar inscritos los candidatos a las 147 bancas de la Cámara de Diputados y a los 20 sillones senatoriales que reemplazarían a los honorables que terminaban sus mandatos.

Los hechos demostrarían que la DC estaba condenada a una oposición sin tregua de sus adversarios del FRAP, quienes consideraban que la victoria de Frei se había gestado gracias “al apoyo de la derecha y del imperialismo, que vieron en su candidatura una tabla de salvación para sus privilegios”.

El Partido Radical como los liberales y conservadores pasaron también a integrar la oposición, pero no reservaron elogios para el nuevo mandatario. Los conservadores emitieron una declaración donde hablaban de “nuestro candidato” y prometían que “cooperaremos al resultado de su gestión sin exigencias de ninguna clase”.

De cara a las parlamentarias, los cálculos del PDC indicaban que conseguirían unos diez senadores y con optimismo hasta 65 diputados, logrando con ello aventajar sin muchas angustias al Frente Democrático y al FRAP.

Los logros de la DC excedieron todos los pronósticos al obtener 12 senadores, de un total de 45, y 82 diputados, de un total de 147, con 989.626 votos (41,06 %).

Se fusiona la derecha

En mayo, tropas de Estados Unidos invadieron la República Dominicana y en todo el continente se multiplicaron las protestas contra Washington. En Chile, Aniceto Rodríguez fue elegido secretario general del PS, en reemplazo del senador Raúl Ampuero; en tanto, en el PDC, Patricio Aylwin, sucedió al frente de la directiva al senador Renán Fuentealba. La derecha, por su parte, integrada por los partidos Liberal, Conservador y Acción Nacional, resolvió funcionarse en 1966 en un nuevo conglomerado,  el Partido Nacional.

Al interior del PS, los partidarios de la vía insurreccional –los llamados “castristas” o “guevaristas” –, aliados con los “dialogantes”, que representaban Allende y el “Cheto” Rodríguez, lograron desplazar a Raúl Ampuero y su tendencia partidaria de una “tercera vía” del “Frente de Trabajadores”.

Ampuero afirmará poco después en su libro “La izquierda en punto muerto”:

-El FRAP padece una suerte de senectud precoz, en suma, que se expresa en las cualidades relevantes del “allendismo”, entendido como sintomatología global y no como denominación peyorativa: eclecticismo congénito, irrefrenable vocación electoral, formalismo programático, superficialidad teórica, repulsión a la crítica.

A fines de diciembre de 1966, Salvador Allende fue elegido presidente del Senado.

En las siguientes elecciones de alcaldes y regidores, efectuadas el 2 de abril de 1967, las fuerzas políticas se mantuvieron casi inalterables: PDC, 820.429 votos y un 36,5%; PR, 370.828 y 16,5%; PC, 337.140 y 15%; PN, 329.564 y 14,6%; PS 318.550 y 14,2%; Partido Democrático Nacional , Padena, 56.702 y 2,5%. Abstención: 25,1 %.

Por esa fecha, los claustros de la Universidad Católica empezaron a estremecerse con los vientos de una reforma y con la recomposición del espectro político juvenil. Eran los “rebeldes” de la Juventud Demócrata Cristiana y la aparición del “gremialismo”, entre los grupos más conservadores.

En 1967, convivían dos grandes grupos en el PDC. Uno, el “oficialista”, que reunía a los más de derecha y a los que llamaban “guatones” (se le atribuía engordar en el poder); y otro, integrado por “rebeldes” y “terceristas”, a los que denominaban “chascones”.

El 11 de agosto de 1968, un grupo de sacerdotes de la llamada “Iglesia Joven”, acompañados de religiosas, jóvenes y obreros católicos, se apoderó de la Catedral Metropolitana causando conmoción en todos los círculos sociales más conservadores. La izquierda, por su parte, se conmocionó con la ocupación de Checoslovaquia por tropas soviéticas.

Allende realizaba, mientras, diversos viajes por Europa y América Latina. Fue designado el mejor parlamentario por los redactores políticos y presidió la delegación del Partido Socialista a los festejos de los 50 años de la Revolución de Octubre en la URSS. También participó en la Conferencia Tricontinental de La Habana y propuso crear la Organización de Solidaridad Latinoamericana, OLAS, para apoyar a los movimientos subversivos en el continente.

Allende se trataba de equilibrar, a como diera lugar, en el medio de las tendencias internas de su partido. Apoyaba en lo que podía a Cuba y los focos de guerrillas, a la vez que condenaba enérgicamente la intervención de la URSS en Checoslovaquia. Miraba con simpatía a los jóvenes “idealistas” del MIR y viajaba a confraternizar con los “camaradas” de la República Democrática de Corea, de Vietnam, Laos y Cambodia.

En sus ratos libres, practicaba yoga para relajarse. Su obsesión eran las  parlamentarias de 1969 y su asalto definitivo a La Moneda, en septiembre de 1970.

El 29 de octubre de 1969, por 12 votos a favor y 13 abstenciones, el comité central del PS proclamó a Salvador Allende como el candidato presidencial del partido. Hasta última hora su competidor había sido Aniceto Rodríguez. “Como la Coca Cola, soy un producto metido”, afirmó el designado, quien fue ratificado el 22 de enero de 1970 por los partidos que integraban la Unidad Popular, coalición que reemplazó al FRAP y que integraron comunistas, socialistas, radicales, socialdemócratas, mapucistas y la Acción Popular Independiente, API.

Aquella noche hubo una concentración en la avenida Bulnes, en pleno centro de Santiago, organizada por el Partido Comunista para proclamar al abanderado de la izquierda.

-“El pueblo unido jamás será vencido”, coreaban los concurrentes.

A fines de marzo, ya lanzadas las campañas, el gobierno denunció un  conato sedicioso que encabezó el general (r) Horacio Gamboa, detenido junto a otros 25 conspiradores.

Un mes después, a fines de abril, dos oficiales y 12 suboficiales de la Escuela de Fuerzas Especiales del Ejército fueron dados de baja. Se les acusó de actividades en concomitancia con el clandestino Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR. Los oficiales eran el capitán Florencio Fuentealba, hermanastro de Luciano Cruz, y el teniente Mario Melo. En los días siguientes, éste último se integró al equipo de seguridad de Allende.

En Linares, al terminar ese mismo mes, fue asesinado a palos el ingeniero agrónomo Hernán Mery, de la CORA. Era el primer caso fatal en la reforma agraria del gobierno de Frei Montalva.

La Iglesia católica emitió el 27 de mayo un documento donde se pronunció a favor de la Reforma Agraria y de los campesinos. Igualmente justificó la violencia si ella era producto de la miseria y el abandono.

En tanto, el Centro de Opinión Pública, que dirigía Eduardo Hamuy, entregó su última encuesta: Alessandri 36,1%; Tomic, 30,8%; y, Allende, 25,6%.

En la quinta de recreo El Rosedal, mientras, centenares de partidarios ofrecieron un almuerzo de homenaje al general (r) Roberto Viaux, el segundo en ocho días. En la ocasión, Viaux anunció que no tenía la intención de postular a la Presidencia; pero advirtió que estaba dispuesto a encabezar cualquier movimiento de rebeldía, si la situación del país lo exigía.

El otoño y el inicio del invierno fueron violentos. Se multiplicaron los bombazos y los atentados, las ocupaciones de terrenos urbanos y de fundos. El MIR redobló sus  asaltos, aparecieron nuevos grupos violentos y, entre ellos, algunos conjurados que temían el triunfo del abanderado socialista.

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Salvador Allende con los jubilados
Salvador Allende con los jubilados

El nuevo comando

Allende había reunido nuevamente a su equipo de campaña, al que sumó a dos nuevos integrantes: Miria Contreras Bell, la “Payita”, y el español Joan Garcés. El periodista Augusto Olivares llamaba a la mujer “Chiquita, la mecanógrafa” Una de las primeras tareas fue abocarse a la redacción de “Las primeras 40 medidas del gobierno popular”.

El comando se instaló en calle Compañía 1447, presidido por Rafael Tarud, quien así lo había exigido para bajar su candidatura. El comando de prensa lo manejaban José Tohá y Víctor Vío. El tesorero fue Alberto del Canto, a quien llamaban “El guatón del puro”, un hombre de buena situación económica y muy hábil para los negocios.

Recuerda Osvaldo Puccio en sus memorias:

-Ya no nos medíamos en sumas pequeñas. La mayoría de los fondos financieros para la campaña del año 70 eran recursos propios. Algunos negocios de comercio exterior con apoyo de la República Democrática Alemana, Cuba, Polonia y otros países socialistas, nos sirvieron para financiar la campaña.

Al equipo de la seguridad llegaron Fernando Gómez y Mario Melo. Más tarde lo hizo Eduardo “Coco” Paredes.

A fines de abril de 1970, en calle Bandera, muy cerca de los tribunales de justicia, Allende sufrió un ataque cardíaco. En el hospital José Joaquín Aguirre le hicieron un electro cardiograma que reveló una crisis coronaria. En su casa de Guardia Vieja, lo cuidaron su hija Beatriz, la Payita y el doctor Oscar Soto. Se dijo que había tenido un fuerte resfríos e incluso se desmintió una información sobre el infarto entregada por la prensa.

Mañana: Los profundos cambios impulsados por el programa de gobierno de la Unidad Popular

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Comentarios

Comentarios

Manuel Salazar Salvo extraordinario¡¡

Ni me di cuenta cómo se trasformaron en un Mercurio, un seguidor menos y hablare con toda mi comunidad que ya Interferencia se vendió y cobra por sus contenidos.

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