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Viernes, 22 de marzo de 2019
Medicina regenerativa

Axolotl: Información genética del anfibio podría darnos superpoderes

Diego Ortiz

Investigadores publicaron en la revista Genome Research el genoma del axolotl, el espécimen con mejor capacidad regenerativa del mundo animal. Con esta información se comienza a pavimentar el camino para desarrollar en humanos el superpoder del anfibio endémico de México.

"Ahora soy un Axolotl”, narra Julio Cortázar en uno de sus cuentos publicados en Final del Juego (1956). El personaje principal del relato, obsesionado por el aspecto y quietud de los anfibios, dedica sus días a observarlos en un acuario, siendo tal la fijación que termina por transformarse en uno de los especímenes.

El escritor argentino demuestra su total fascinación por el animal, pero seguramente ni Cortázar ni sus lectores imaginaron que lo ocurrido en Axolotl podría tener algo de realidad. Hoy, la ciencia anuncia que podríamos llegar a ser -como- un axolotl.

 A finales de enero fue publicado por un equipo de investigadores en la revista Genome Research casi la totalidad del genoma de los axolotls. Con un 94% del mapa genético del anfibio, la publicación permitirá a biólogos adentrarse en el ADN del animal y descifrar las claves detrás de su gran superpoder: la regeneración.

 Es de conocimiento popular que algunas especies de lagartijas tienen la capacidad de desprenderse de su cola al verse amenazadas por depredadores, todo para después regenerarla al poco tiempo. El axolotl o ajolote toma ese mecanismo de defensa y lo lleva al extremo. Es capaz de regenerar cualquier parte de su cuerpo, pudiendo incluso replicar hasta la mitad de su cerebro cuando resulta dañado.

 La capacidad superior para reconstruir su propio cuerpo puso al anfibio bajo el lente de los científicos, quienes con el mapeo de su genoma esperan encontrar aplicaciones dentro de la medicina regenerativa humana.

 El estudio

 Mapear el ADN de los ajolotes (como se ha castellanizado al axolotl) resultó ser una tarea compleja. Con diez veces el tamaño del genoma humano, el equipo de investigación tuvo que llevar más de 100 mil piezas de ADN a cromosomas, las estructuras en forma de pares que condensan el material genético en el núcleo de cada célula.

Para realizar la tarea, los científicos recurrieron a la técnica de ligamiento, donde se asume que secuencias de ADN cercanas físicamente entre sí tienden a heredarse juntas como bloque.

Luego, entrecruzaron el ADN de los ajolotes con salamandras tigre, ambos anfibios cercanos. Al cruzar la información genética primero de axolotls a salamandras y después de salamandras a axolotls, el equipo investigador logró identificar el ADN específico del anfibio de superpoderes en contraste al de su pariente cercano. Una vez reconocidas las secuencias de información genética, pudieron establecer la posición de dichas secuencias en el genoma de 14 cromosomas del animal.

Con esta información, los investigadores pueden comenzar a analizar el funcionamiento de los genes y cómo son regulados. El siguiente paso es establecer si esta forma de regulación y funcionamiento ocurre de alguna forma en humanos, de forma que mediante la manipulación de genes se pueda lograr una regeneración similar a la de los axolotls.

Sin embargo, dichos avances en medicina regenerativa puede que no ocurran. El mejor regenerador del mundo animal se encuentra batallando contra el cambio climático, lo que supone para científicos e investigadores una batalla contra el tiempo.

 El ‘efecto humano’: más que un súperpoder

El axolotl pareciera de otro planeta. En la naturaleza es de un color negro oscuro, pero en cautiverio adquiere distintas tonalidades rosadas y naranjas, siempre con un tinte traslúcido. En su cabeza tiene tres pares de branquias, descritas por el mismo Cortázar en su cuento como “tres ramitas rojas como de coral”. A diferencia de otros anfibios y, también del protagonista humano-ajolote del cuento, el axolotl no pasa por un proceso de metamorfosis, manteniéndose todo su tiempo de vida como un renacuajo. Endémico del sistema de canales de Xochimilco, en la Ciudad de México, el objeto de estudio de tanto el escritor argentino como científicos podría estar próximo a desaparecer.

La contaminación de las aguas de Xochimilco y la depredación por parte de especies introducidas ha llevado a la población de ajolotes a un mínimo histórico: si a fines de los ’90 se contaban 60, hoy se encuentra sólo un ejemplar del anfibio con branquias. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza sitúa al axolotl en peligro crítico de extinción, ocupando un lugar en la lista roja de especies amenazadas en el planeta.

La situación es tan crítica que la Universidad Nacional Autónoma de México lanzó un programa llamado “Refugio Chimpampa”, enfocado en restaurar superficies agrícolas en Xochimilco para salvar al anfibio del ‘efecto humano’ en la naturaleza. El axolotl de Cortázar enfrenta un futuro incierto, demostrando que ni los superpoderes son capaces de frenar las consecuencias de la contaminación humana. 

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