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Jueves, 28 de mayo de 2020
Se viene el 2020

Boicot a la PSU deja casi 10% sin rendir la prueba y hoy rechazo podría crecer, mientras ministra Cubillos mantiene silencio

Lissette Fossa
Francisco Velásquez
Camila Higuera

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Movilizaciones en Antofagasta. Foto: PiensaPrensa
Movilizaciones en Antofagasta. Foto: PiensaPrensa

El movimiento de los estudiantes secundarios ayer se centró en comunas como Puente Alto, Coronel, San Bernardo, Valparaíso, Cañete y Calama. Hoy podría potenciarse.

En una histórica jornada, por primera vez desde que existen pruebas de estandarizadas de admisión universitaria en Chile, hubo movilizaciones destinadas a boicotearlas.

En total, según la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios), 65 establecimientos en 30 comunas debieron suspender la Prueba de Selección Universitaria (PSU), por el efecto de tomas y protestas realizadas por jóvenes que reclaman contra el instrumento, acusando que se trata de la base de la discriminación social en materia de educación. El gobierno, en tanto, signó en 67 los establecimientos, pero al cierre de esta edición no entregó información detallada respecto de cuáles establecimientos se trata ni en qué comuna están.

Considerando la información de ACES, esto equivale a boicotear el 9% de los establecimientos habilitados de un total de 729, aunque afectó al 13% de los 297.437 postulantes, conforme informó el Demre (Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional) de la Universidad de Chile, a cargo del desarrollo de esta medición. Esto, por su parte, equivale a unos 38.600 estudiantes.

Las comunas más afectadas por el boicot, según datos de la ACES sobre la cantidad de recintos que cancelaron el examen, fueron Puente Alto (con 7 establecimientos), Valparaíso (5), San Bernardo (5), Calama (4), Cañate (4) y Coronel (4). En cuanto al rango geográfico, los establecimientos boicoteados están dispersos en el territorio entre Arica y Puerto Natales. Además, 20 de las 30 comunas afectadas están fuera de Santiago.

La manifestación, convocada en un comienzo por ACES, se masificó más bien en comunas de bajos puntajes promedio, lo que coincide con niveles socioeconómicos también más bajos. 

Según un estudio de la Universidad Católica de Valparaíso con datos del Demre del 2017 (el último disponible), los puntajes promedio más altos se concentran en la Región Metropolitana, en comunas ricas como Vitacura (623,3) y Lo Barnechea (611,8), mientras que los puntajes promedio más bajos se concentran en comunas pobres y despobladas. Solo considerando Santiago, los puntajes promedio más bajos son Cerro Navia (421,3) y Lo Prado (439,5). 

Las 30 comunas del país donde hay establecimientos en los que se canceló la prueba promedian un puntaje de 481,2 puntos en la PSU, por debajo del promedio nacional del 2017: 491 puntos.

En Valparaíso, donde se canceló la PSU en cinco recintos, el puntaje promedio es de 470,5, según el citado estudio, mientras que en Coronel, con cuatro recintos, el puntaje es 466,8. Ya en Santiago, Puente Alto, la comuna más afectada por las manifestaciones de este lunes con siete recintos, promedia 484 puntos en la PSU y San Bernardo, con cinco recintos, 473,3.

Dicho de otro modo, se trata de comunas y recintos en los cuales la probabilidad de selección universitaria es -de por sí- más baja, al considerar que las universidades del CRUCH piden puntajes mínimos, los que no bajan de 500 puntos.

Nada parecido había pasado antes, ni con la Prueba de Aptitud Académica (PAA), que funcionó desde 1966 hasta 2002, ni con la actual PSU que se rinde desde el año 2003. 

“Lo particular es que esto ocurre por primera vez en la historia, y por otro lado, hay que poner ojo en las provincias y regiones, ya que habla de que son los sectores más populares los que se movilizan”, comenta a INTERFERENCIA la historiadora social, que estudia movimientos secundarios, Marianela Aravena.

La ACES por su parte advirtió que la segunda jornada de rendición de la PSU presentará un incremento en las manifestaciones. El llamado que realizó la organización es a tomar los establecimientos educativos que sean sedes de la prueba, a nivel nacional. 

“Evaluamos la jornada del lunes como un éxito, no solo logramos instalar la crítica a la PSU, sino que logramos suspenderla en muchos recintos, por lo tanto los secundarios demostramos que nos movilizados en las calles. Fue un éxito movilizar a secundarios a lo largo de todo el país”, comentó a INTERFERENCIA el vocero de la ACES, Víctor Chanfreau, quien consignó que cuentan en alrededor de cien los jóvenes detenidos en las manifestaciones contra la PSU durante este lunes.

En tanto, el Ministerio de Educación adoptó una estrategia similar a la de la huelga del Colegio de Profesores, anterior al 18 de octubre, y la ministra Marcela Cubillos no se refirió a la materia, sino que lo hizo el subsecretario, Juan Eduardo Vargas, quien aseguró que los postulantes que no pudieron rendir la PSU contarán con una alternativa. "El gobierno ha tomado todas las medidas necesarias para resguardar el derecho de estos estudiantes", dijo.

El subsecretario Vargas, asimismo, minimizó los efectos de las protestas estudiantiles: "Cerca del 90% de los jóvenes ha podido rendir exitosamente la primera de las pruebas. Hay entonces, un porcentaje en torno al 10% de los estudiantes que no lo ha podido hacer. Sin embargo, queremos decir van a darse todas las posibilidades para esos estudiantes no vean conminado su derecho a poder acceder a la educación superior", señaló.

Consultados por INTERFERENCIA los funcionarios de comunicaciones del Ministerio de Educación por el silencio de Cubillos, estos aseguraron que el organismo que se va a referir a este tema es el Demre, como la institución encargada de determinar tiempos y plazos de rendición de la PSU.

Un día de boicot

A las 8:30 de este lunes 6 de enero, las puertas del Liceo n°4 Isaura Dinator de Guzmán de la comuna de Santiago aún se mantenían cerradas. El nerviosismo propio de los estudiantes que se presentaban a rendir la prueba de selección universitaria se hacía sentir con los primeros abucheos, ya que oficialmente a esa hora debían abrirse las puertas de las sedes de rendición del examen. 

Frente al colegio, en calle Matucana, cuatro carabineros vigilaban la jornada. A las nueve horas, con media hora de atraso, se abrieron las puertas del liceo y los estudiantes se dirigieron a las salas que el día anterior habían reconocido con total tranquilidad. Los examinadores pasaron la lista y se dio inicio a la evaluación de lenguaje. 

“Estaba nervioso contestando la prueba, ya que se sentían ruidos en el patio. No sabíamos si podríamos terminar de hacerla. Yo contesté hasta la pregunta treinta lo más rápido que pude”, cuenta a INTERFERENCIA Ignacio Campos, de 18 años. Sin embargo, a las 9:30 Campos vio que quienes gritaban en el patio entraron a su sala y el examinador que intentó calmar los ánimos fue sacado del lugar. Los jóvenes que protestaban tomaron las pruebas y las rompieron. 

“Todos salimos de la sala y en el patio se estaban tirando sillas, gritaban, peleaban entre ellos, tiraban petardos. Algunos lloraban, porque querían dar la PSU y otros les intentaban explicar lo injusto del proceso de selección”. Mientras, Campos caminaba entre los pasillos buscando a una amiga que se encontraba con crisis de pánico producto de la presión que este proceso ejercía en ella. 

Según cuenta este postulante, para él la PSU es una prueba segregadora e “injusta”, pero dice no estar preocupado porque está seguro que la rendirá en otro momento. Para él, “es un cacho”, pero porque se considera parte de un sector “privilegiado” que tendrá buen puntaje en la prueba. 

“Nosotros como tenemos el privilegio de tener educación privada, tenemos cierta seguridad de que nos va a ir bien. Pero tenemos amigos, familiares, que no tienen privilegios y nos llega adentro”, reflexiona Ignacio Campos. 

Campos estudió la enseñanza media en el colegio Pedro de Valdivia, que tiene un convenio con el preuniversitario del mismo nombre al cual asistió para prepararse para la PSU. A las 14:30 hrs de este lunes este estudiante se enteraba que no podría rendir la prueba de ciencias, la prueba especifica que necesitaba para ingresar a la carrera de ingeniería en biotecnología.

Ingrid Veloso, de 18 años, esa misma mañana también tenía que dar la PSU en el mismo liceo. Tras unos 15 minutos en que intentó contestar la prueba de Lenguaje, bajó desde el tercer piso para preguntarle a la jefa de local qué pasaría con el examen. La respuesta de la encargada fue sencilla: “No sé, esto nunca había ocurrido”. 

Claudia Duarte, se encontraba acompañando a su hija, Ingrid, a las afueras del Liceo 4, luego que en la mañana fuera a buscarla al establecimiento. “En todo esto, los únicos afectados son nuestros hijos, que en general son los con menos recursos. Las personas en los sectores acomodados no tienen problemas, para ellos todos se desarrolló en total normalidad. Estas manifestaciones, si tienen resultado, serán importantes, porque lamentablemente en nuestro país es la única manera de lograr cosas; hay que llamar la atención”. 

“Yo no estoy a favor de la PSU, pero igual tenemos que darla, tenemos que entrar a la universidad, entonces si hubiese otro sistema para entrar a la U sería preferible, pero igual necesitamos darla por ahora. Hay cabros que no tienen tantos recursos y necesitan darla, dependen más de ella”, profundiza el ex alumno del colegio Pedro de Valdivia, Cristóbal Manriquez, quien durante la tarde acompañó a  su amigo Ignacio Campos al colegio donde rendiría la PSU de ciencias. 

En el mismo contexto, en el Instituto Superior de Comercio de Santiago (INSUCO), a la misma hora, sí se estaba rindiendo la prueba específica de ciencias. La jornada en dicho establecimiento, como en otros 665 a nivel nacional, se desarrolló en total normalidad. 

Roberto Norambuena, de 17 años, quien dio la PSU en el INSUCO, considera que es “una estupidez” que se sigan tomando los establecimientos, porque la presión a la que se ven enfrentados con el proceso de selección dice “es suficiente”. Sin embargo, este joven que quiere ingresar a estudiar química y farmacia en la Usach afirma que el sistema educacional “es injusto y segregador” y la PSU es un reflejo de ello. 

Norambuena dice no estar nervioso, porque ya había estudiado lo suficiente. Ahora todo depende del resultado de su PSU.

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