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Sábado, 24 de agosto de 2019
Gobierno retiró la candidatura

Caída de Dobra Lusic provoca otro revés para ministro Hernán Larraín

Maximiliano Alarcón G.

Recientes revelaciones de la prensa sobre la forma de operar de la ministra de la Corte de Apelaciones terminaron por derrumbar su postulación a la Corte Suprema. Sin embargo, la estocada final provino de las propias filas del oficialismo, que fueron restando sus apoyos, dejando al ministro de Justicia en un jaque mate.

Después de no contar con los votos necesarios en el Senado para ratificarla, el gobierno retiró ayer miércoles el nombre de la ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, Dobra Lusic, como candidata a integrar Corte Suprema.

La caída de la ministra Lusic significó un duró revés para el ministro de Justicia, Hernán Larraín, quien hasta último momento insistió públicamente en convertirla en el próximo miembro del máximo tribunal del país. Y es que no fue sólo parte de la oposición que tenía dudas respecto de su nombramiento, sino también varios senadores del oficialismo.

El nombre de Lusic -que hasta hace poco contaba con un respaldo transversal en el Senado, y cuyo nombramiento fue defendido con vehemencia por el senador José Miguel Insulza durante una reunión de la bancada del Partido Socialista el martes recién pasado- comenzó a generar dudas a partir de una serie de revelaciones de la prensa. Radio Bío Bio había revelado sus nexos con un oscuro operador político, a quien la jueza benefició con un cargo de notario suplente, mientras que INTERFERENCIA reveló un entramado de dudosas compraventas de propiedades realizadas con sus hermanos y un fallo que emitió en contra de su ex cuñada.

Más allá de que se frustraron las posibilidades para la ministra y que ahora el gobierno tendrá que proponer otro nombre, este hecho deja en evidencia cómo para el ministro de Justicia, Hernán Larraín, se ha vuelto un problema elegir a los candidatos a la Corte Suprema.

Los problemas de Dobra Lusic consiguieron algo que parecía imposible, poner en contra del ministro a senadores de su propio sector. El pasado miércoles, durante su visita a la Comisión de Constitución del Senado, la jueza fue interpelada por el senador de Renovación Nacional, Andrés Allamand, acerca de las informaciones publicadas por nuestro medio respecto de la compraventa irregular de propiedades.

Esto ya era un mal indicio y ayer miércoles en la mañana el escenario fue peor. Según un artículo de El Mercurio, los senadores Francisco Chahuán (RN), Manuel José Ossandón (RN) y Felipe Kast (Evópoli) tenían decidido abstenerse en la votación. La misma publicación señalaba que la senadora y presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, había solicitado reconsiderar el nombre de la candidata.

Los antecedentes sobre Dobra Lusic hacían difícil su nombramiento para cualquier congresista. Pese a que rondaba la idea de que el Partido Socialista podía aportar algunos votos a favor, las dudas y disidencias del propio Chile Vamos terminaron por sepultar su candidatura.

No es su primera vez

El nombramiento de los ministros de la Corte Suprema parte con la elaboración de una quina de parte del máximo tribunal. Luego de esto el Presidente de la República escoge un nombre de la lista y lo presenta al Senado, que debe ratificar o rechazar el candidato propuesto.

Pese al cambio del sistema binominal para elegir a los representantes del Congreso, lo cierto es que, al menos el Senado, todavía funciona bajo esa lógica. Normalmente, los nombres para la Suprema se negocian de antemano entre el Senado y el gobierno, convirtiendo su aprobación en un mero trámite.

El de Lusic era el tercer nombramiento durante este gobierno. El anterior fue Mauricio Silva, en el cupo correspondiente a la oposición y cuyo nombre fue respaldado por el senador Felipe Harboe (PPD). En este no hubo mayor conflicto más que una larga demora, puesto que la definición estaba marcada por el acuerdo que se alcanzara al interior del sector opositor, donde también sonaba Javier Moya, apoyado por el senador Guido Girardi (PPD).

Pero la primera definición durante el actual mandato de Sebastián Piñera también fue un problema para Hernán Larraín. A mediados de 2018, el ejecutivo propuso a Ángela Vivanco como ministra de la Corte Suprema. Si bien este nombramiento correspondía al oficialismo, todo se tensionó por los antecedentes de la entonces candidata.

Vivanco tenía fallos en contra de la distribución de la “píldora del día después” y además impulsó la ofensiva de Chile Vamos en contra de la Ley de Aborto en tres causales ante el Tribunal Constitucional. También fue defensora de la Constitución de 1980 aprobada en dictadura.

Su perfil conservador incomodó a los senadores Ricardo Lagos Weber y Adriana Muñoz, como también a los congresistas del Partido Socialista, por lo que todos se negaron a aprobar la nominación. En tanto, un Hernán Larraín tenso, pudo salvar el nombramiento gracias al resto de los parlamentarios PPD, los de la Democracia Cristiana, del Partido Radical y el independiente Alejandro Guillier, quienes se cuadraron con la propuesta del gobierno.

Si bien en esa ocasión el gobierno pudo culpar a la oposición de no respetar el acuerdo al que habían llegado en negociaciones a puertas cerradas, en el caso de Lusic fue la paulatina erosión de apoyo en el propio oficialismo la que terminó por sepultar su candidatura. Y eso ha puesto ahora todos los ojos sobre el ministro Larraín, cuyo desempeño ha sido deficiente no sólo a ojos de la oposición, sino también al de sus correligionarios.

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