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Lunes, 2 de Febrero de 2026
[Voces Lectoras]

Carta abierta de la comunidad académica sobre el respeto a la ciencia, la democracia y el interés público en tiempos de crisis

Interferencia

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Iván Poduje
Iván Poduje

Llamar despectivamente a elegir entre “lauchas” o personas, no solo reduce e infantiliza el necesario rigor frente a esta tragedia, sino que pone de manifiesto un desprecio hacia la vida, impropio de una persona que deberá asumir prontamente un rol clave en el desarrollo del país. Además, contradice el debate democrático y pluralista que debe existir en estos espacios, en que la Universidad abre sus puertas para recibir a actores territoriales como alcaldes, empresarios, ex ministros, autoridades, profesionales, académicos, entre otros.

A la comunidad académica, científica, profesional, política y ciudadana:

Nos dirigimos a ustedes para manifestar nuestra profunda preocupación y rechazo ante la forma en que se desarrolló una intervención pública el jueves 29 de enero de 2026 en el marco del Seminario “En Tiempos de Resiliencia y Reconstrucción: Desafíos del Desarrollo Urbano y Rural para el Chile del 2050” organizado por la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) en dependencias de la Universidad del Bío-Bío, en la ciudad de Concepción. El seminario se desarrollaba en un ambiente cordial, transversal y colaborador de cara a la catástrofe ocurrida por los incendios que afectan al Gran Concepción, hasta que Iván Poduje, futuro ministro de Vivienda y Urbanismo, increpó de forma despectiva a un investigador de dicha casa de estudios, quien había alzado la voz para defender la naturaleza, sugiriendo que él -y por extensión otros científicos- “le da más importancia a los árboles que a las personas”.

Este episodio, cuyos registros han circulado rápidamente en portales de noticias, no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia preocupante que pretende generar una dialéctica peligrosa, ideológica y extremista que obliga a elegir entre personas y otros seres vivos, como si la vida humana no dependiera del soporte que nos ofrece la naturaleza y su articulación en el territorio. Llamar despectivamente a elegir entre “lauchas” o personas, no solo reduce e infantiliza el necesario rigor frente a esta tragedia, sino que pone de manifiesto un desprecio hacia la vida, impropio de una persona que deberá asumir prontamente un rol clave en el desarrollo del país. Además, contradice el debate democrático y pluralista que debe existir en estos espacios, en que la Universidad abre sus puertas para recibir a actores territoriales como alcaldes, empresarios, ex ministros, autoridades, profesionales, académicos, entre otros.

La reciente catástrofe producida por los incendios forestales ha afectado gravemente a las regiones del Bio-bío y Ñuble, dejando a personas fallecidas, a familias destruidas, a flora y fauna devastadas, a ecosistemas dañados y a comunidades enteras sin vivienda. Su magnitud demuestra que las decisiones públicas deben fundarse en evidencia científica robusta, y en una mirada integral del desarrollo. Y en ese proceso la Academia cumple un rol necesario, urgente y fundamental.

La situación ocurrida no sólo representa una falta de respeto a un investigador y a la ciencia en general, sino que también tensiona el diálogo y colaboración entre el Estado y las Universidades, instituciones que cumplen una función esencial para anticipar, comprender y mitigar los riesgos que enfrentamos como país. Las universidades no son espacios de confrontación ideológica superficial, sino plataformas de análisis riguroso y reflexión crítica que contribuyen al bien común.

No podemos pasar por alto esta forma de hacer política que menosprecia la evidencia, el conocimiento académico y las preocupaciones ambientales. Todo en un contexto en el que lasociedad chilena, y en particular la región del Biobío, requiere unidad, cooperación intersectorial, liderazgo basado en datos, diálogo y respeto ciudadano y democrático.

Esperamos que los futuros ministros y autoridades públicas cumplan el rol por el que fueron democráticamente electos y se comprometan a entablar un diálogo respetuoso con la comunidad académica, alejándose de descalificaciones personales y ataques ideológicos.

Firman:
Más de 200 académicas y académicos, profesionales, estudiantes y organizaciones sociales comprometidas con la defensa del territorio y el interés público.

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