No quiero sonar como Franco Parisi o Pato Navia, pero a fines de mayo, caminando por Times Square en New York, vi a un grupo de personas marchando en círculos y portando carteles. Era una clásica protesta estadounidense.
Me acerqué a una persona que repartía panfletos para saber de qué se trataba. Eran periodistas de Reuters, quienes reclamaban mejores condiciones laborales.
La que más llamó mi atención fue la demanda de que sus empleos gocen de protección frente al avance de la inteligencia artificial.
Lo que alguna vez fue una distopía ya es una realidad en gran parte del mundo y en Nueva York ya se ven las consecuencias sociales, como es el caso de los periodistas de Reuters en alerta por la posibilidad de ser reemplazados por las máquinas.
El panorama es tan sorprendente que en la misma caminata, a metros del edificio del New York Times, vi una publicidad que habla por sí sola: ‘Deja de contratar humanos’, decía el cartel, con la imagen de una mujer generada por inteligencia artificial.
Este cartel pertenece a Artisan AI una empresa que –respaldada por la potenciadora de startups, Y Combinator–, proporciona los servicios de Ava, una asistente de ventas creada con inteligencia artificial que cumple las tareas de un ser humano en cuanto a la relación con los clientes.
El CEO de la compañía es Jaspar Carmichael-Jack, un joven de 23 años que en el sitio oficial de Artisan AI reconoció que el eslogan de su marca es una estrategia de marketing controversial.
El CEO de la compañía es Jaspar Carmichael-Jack, un joven de 23 años que en el sitio oficial de Artisan AI reconoció que el eslogan de su marca es una estrategia de marketing controversial:
“A algunos les encantó. A otros les disgustó. Quiero plasmar por escrito lo que realmente pienso, porque el cartel solo tiene tres palabras, pero la idea que subyace es mucho más compleja”, señala.
El empresario señala que en realidad, Ava no reemplaza del todo a un humano:
“Esta es la parte para la que no cabía la valla publicitaria, y quiero dejarlo claro. No creemos que deba eliminarse el rol de BDR (representante de negocios). Tiene componentes inherentemente humanos. Una voz humana al teléfono, escuchando, adaptándose, creando un momento de conexión con un desconocido, es algo que la IA no hace bien y probablemente no debería hacer”, agrega.
Sin embargo, el ideal de Carmichael-Jack de mantener ciertas labores humanas no puede ser dictado a los líderes de las compañías que a diario avanzan en el uso de IA, muchas veces reemplazando a seres humanos.
Y los ciudadanos, además de los periodistas de Reuters ya están reaccionando en Estados Unidos.
Según reportó el Wall Street Journal en mayo pasado, está creciendo el descontento social contra el avance de la inteligencia artificial, lo cual quedó simbólicamente representado en los abucheos recibidos por el ex CEO de Google, Eric Schmidt, al hablar de la IA en una ceremonia de graduación en la Universidad de Arizona.
En una conferencia de julio de 2025 organizada por el Servicio Civil en Chile y dictada por Stijn Broecke, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), puso paños fríos a la situación:
“Las empresas nos dicen que la Inteligencia Artificial no está causando destrucción masiva de empleos, por lo que no debiéramos preocuparnos por un futuro sin empleo. Lo que hará la IA es cambiar drásticamente los trabajos que haremos”, dijo.
Pero es imposible no preocuparse en Chile, considerando que el desempleo marca un 9,4% de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas.
Y la urgencia sube con la reunión secreta realizada en mayo pasado entre el presidente José Antonio Kast y el empresario estadounidense, Peter Thiel, dueño de Palantir Technologies, una de las más importantes compañías de análisis de datos e inteligencia artificial militar del mundo.
Esta última, ha sido fundamental, por ejemplo, para el seguimiento de los inmigrantes en Estados Unidos que no tienen su situación regularizada.






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