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Domingo, 17 de enero de 2021
Análisis de 'The Guardian'

EE.UU: Mujeres dudan más de la vacuna porque sus problemas de salud son poco investigados

Paula Huenchumil

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Ilustración: Transparency International. Ada Yokota @adastoy
Ilustración: Transparency International. Ada Yokota @adastoy

Tres encuestas indican que los hombres son más propensos que las mujeres a la decisión de vacunarse contra el Covid-19. La autora del newsletter The Week in Patriarchy, Arwa Mahdawi, de The Guardian, analizó esta tendencia que da cuenta de cómo la medicina ignora o menosprecia históricamente a las mujeres. Compara esta situación con el racismo médico sufrido por la comunidad afroamericana. 

Según sondeos recientes en Estados Unidos los hombres son más propensos que las mujeres a la decisión de vacunarse contra el coronavirus. Ante ello, la columnista del periódico británico The Guardian, Arwa Mahdawi, se preguntó: ¿por qué las mujeres dudan en recibir la vacuna contra el coronavirus?

Una encuesta de National Geographic indicó que el 69% de los hombres encuestados dijeron que tenían alguna probabilidad o mucha probabilidad de tomar la vacuna, en comparación con el 51% de las mujeres. Mientras que una encuesta de Pew dio como resultado que el 45% de las mujeres “probablemente no” o “definitivamente no” tomarían una vacuna, en comparación con el 33% de los hombres. A esto se suma una encuesta de Gallup que coincidió con esta tendencia, pues el 60% de las mujeres tomarían la vacuna en comparación con el 66% de los hombres.

Mahdawi -quien firma el influyente newsletter The Week in Patriarchy (La Semana en el Patriarcado, traducido al español), plantea que estos datos son algo sorprendentes, debido a que la “sabiduría convencional”, respaldada por investigaciones muestran que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tomar la pandemia en serio y cumplir con las regulaciones de salud pública.

La periodista señala que “una teoría es que el movimiento antivacunas, que está dominado por mujeres, se ha infiltrado en espacios femeninos más convencionales. Investigaciones recientes de la Universidad George Washington encontraron que miembros de comunidades en línea previamente ‘indecisos’ sobre las vacunas se están conectando cada vez más con antivacunas”.

Sin embargo, la columna del periódico británico The Guardian enfatiza que una de las razones por las que las mujeres se sienten atraídas por la medicina alternativa es porque la medicina tradicional no ha hecho exactamente un trabajo “brillante” para ganarse su confianza, debido a que las preocupaciones sobre la salud de las mujeres a menudo se descartan.

“Un estudio encontró que las mujeres con dolor de estómago severo tenían que esperar un 33% más para ser atendidas por un médico que los hombres con los mismos síntomas. Los problemas de salud de las mujeres también están muy poco investigados: hay cinco veces más investigaciones sobre la disfunción eréctil que el síndrome premenstrual, por ejemplo, a pesar de que el primero afecta al 19% de los hombres y el segundo al 90% de las mujeres. En Estados Unidos, los ensayos de investigación médica no estaban obligados a incluir mujeres hasta 1993 porque los cuerpos de las mujeres se consideraban demasiado complejos y hormonales”, explica Arwa Mahdawi.

El racismo médico

Arwa Mahdawi también plantea que no solo las mujeres tienen buenas razones para desconfiar de la industria de la salud, debido a que la Encuesta Pew también arrojó que menos de la mitad de los adultos afroamericanos dicen que tienen la intención de vacunarse contra el coronavirus, en comparación con el 61% de los blancos. 

“Se ha experimentado con los estadounidenses negros (una palabra: Tuskegee) y se los ha esterilizado a la fuerza. El sistema médico no ha tomado en serio el dolor negro debido a las persistentes nociones racistas de que los negros tienen la piel más gruesa que los blancos. Las minorías también están subrepresentadas en los ensayos clínicos, lo que puede resultar en tecnología y tratamientos que no satisfacen sus necesidades”, ejemplifica.

A su vez, señala que en el mismo contexto de pandemia los oxímetros de pulso, que miden los niveles de oxígeno en la sangre y se han utilizado cada vez más, pueden dar lecturas engañosas en personas de piel oscura. “Un nuevo estudio ha encontrado que los resultados engañosos ocurren tres veces más a menudo entre las personas negras. Probablemente porque el color de la luz utilizado en el oxímetro de pulso puede ser absorbido por el pigmento de la piel. Lo que habría sido algo que los investigadores hubieran captado de inmediato si se hubieran tomado en serio la diversidad”.

“A menudo hay muchas burlas cuando se trata de desconfiar de la medicina y la ciencia. Las personas que no abrazan con entusiasmo las vacunas son consideradas sin educación e irracionales. Sin embargo, si nos guiamos por la historia, es perfectamente racional que las mujeres y las minorías desconfíen del sistema médico. Para ser claros: no estoy diciendo que haya ninguna razón para dudar acerca de la vacuna contra el coronavirus, que ha demostrado ser segura. Estoy diciendo que no se cambia la opinión de la gente burlándose de ellos o llamándolos estúpidos, lo haces ganándote su confianza. Y la industria de la salud todavía tiene un largo camino por recorrer en lo que respecta a hacerlo”, concluye.

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