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Lunes, 18 de marzo de 2019
Escrito en 1972

El desconocido análisis marxista que hizo Piñera en plena UP

Sergio Jara Román

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Interferencia
Interferencia

Junto al académico Patricio Meller, el recién graduado Piñera realizó un estudio con un viejo computador Burroughs para comprobar si los supuestos de El Capital, específicamente la plusvalía, se cumplían de manera constante o no en la industria chilena. A 45 años de su elaboración INTERFERENCIA lo publica íntegramente.

En septiembre de 1972, un año antes del golpe de Estado, Chile estaba convulsionado. Camioneros de todo el país se reunían en privado y públicamente para trazar la que sería una de las mayores paralizaciones que enfrentaría la Unidad Popular (UP), el gobierno socialista que encabezaba Salvador Allende. Esa movilización la concretarían en octubre, provocando bloqueos de rutas y desabastecimiento en los comercios. Chile estaba, en ese minuto, en su mayor encrucijada, debatiéndose entre dos modelos de desarrollo políticos y económicos antagónicos: capitalismo o socialismo.

Sebastián Piñera, futuro Presidente de Chile en dos oportunidades, pasó esos años terminando su carrera de ingeniería comercial en la Pontificia Universidad Católica (PUC) y preparando sus maletas para emigrar, en 1973, a Estados Unidos donde comenzaría sus estudios de postgrado en Harvard. Pero en septiembre de 1972, justo antes que el sistema productivo chileno colapsara y él dejara el país, junto a uno de sus profesores lanzó un estudio que buscó, ya en esa época, comprobar si la teoría marxista era correcta para determinar, entre otras cosas, la plusvalía en los procesos productivos.

La plusvalía fue definida por Carlos Marx en su obra El Capital (1867) como el valor monetario que genera un trabajador por encima del valor de su fuerza de trabajo.

La plusvalía había sido mencionada por economistas capitalistas, pero fue definida por Carlos Marx en su obra El Capital (1867) como el valor monetario que genera un trabajador por encima del valor de su fuerza de trabajo. En el fondo, determina el grado de explotación del capitalista sobre la fuerza laboral. Fue esa relación, entre otras, la que Piñera se propuso estudiar en 1972, cuando empleadores y trabajadores chilenos se enfrentaban en las calles y fábricas por el control de los medios de producción.

Fue un paper de 57 páginas que denominó Un Análisis Cuantitativo Marxista del Sector Industrial Chileno. El trabajo lo desarrolló en conjunto con su antiguo profesor y actual académico de la Universidad de Chile, Patricio Meller, para el Departamento de Economía de la PUC. Ambos utilizaron un computador Burroughs y otro de IBM y fueron financiados por la Fundación Ford.

"El artículo en cuestión, como dice en la Introducción, tiene una finalidad puramente académica", dice Meller, a 45 años de la elaboración de ese paper. "Se explicitan las hipótesis fundamentales del libro El Capital de Carlos Marx y luego, se estiman econométricamente algunas regresiones para testear estas hipótesis".

Piñera y Meller abordan los supuestos de Marx sobre la constancia de la tasa de plusvalía, es decir, de explotación.

Ambos, Piñera y Meller, efectivamente mencionan en el documento los principios del marxismo y luego del capitalismo, en una especie de ejercicio comparativo. Después, abordan los supuestos de Marx sobre la constancia de la tasa de plusvalía, es decir, de explotación.

Dicho fenómeno económico, de acuerdo a Marx, se puede poner en cifra al dividir el trabajo "necesario" que realiza una persona (equivalente a una canasta de bienes que aseguren su mantención para seguir siendo trabajador), por el trabajo extra que realiza y que no se incluye en su sueldo. El resultado de esa relación es la cifra de plusvalía. En otras palabras, en el sistema capitalista, el valor del trabajo "necesario" se alcanza rápidamente con sólo una parte de la jornada de trabajo, sin embargo, los obreros trabajan de todas formas una jornada completa. A ese trabajo extra que realizan y que es mayor al que necesitan para reproducirse como tales, se le llama plusvalía.

En medio del ejercicio y con series de datos históricos sobre los procesos de manufactura de la economía local, Piñera y Meller revisaron la supuesta rigidez de dicha tasa. En esa línea, plantean que lo que Marx define como componentes del valor del trabajo justo de un trabajador como la canasta de bienes, el valor hora del trabajador y la duración de su jornada laboral, no son iguales para todos los trabajadores. Esos tres factores serían variables de acuerdo a la especialización de cada trabajador y otras consideraciones de mercado.

Por ello, la primera de sus conclusiones fue: “La evidencia empírica obtenida a partir de los censos manufactureros de 1957 y 1967 indica claramente que la tasa de plusvalía no es constante entre las distintas industrias en un momento dado del tiempo”.

El paper, dice hoy Meller, era efectivamente un material de estudio académico y no de contingencia política. Por eso, no fue conocido públicamente. El documento, simplemente, quedó en el olvido hace años. Hasta ahora que INTERFERENCIA lo publica íntegramente.     

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Interesantisimos sus artículos y noticias en general, saludos y felicitaciones.

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