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Viernes, 6 de diciembre de 2019
Segunda parte

El MAPU, de la DC a la izquierda en dictadura

Manuel Salazar Salvo

En esta segunda entrega, se da cuenta de cómo el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) vivió la dictadura y fue transformándose en un actor imprescindible de la discusión acerca del devenir de la izquierda en los años más sombríos.

El 9 de mayo de 1969, una semana después de la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en Talagante, se reunió en Peñaflor la denominada comisión coordinadora nacional del Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU, y se presentó un informe político que denunció “el fracaso de la experiencia reformista” de Eduardo Frei Montalva.

Se le acusó de renunciar a un programa de cambios estructurales de la sociedad chilena. En su declaración de principios, los mapucistas se definieron como “fuerza de vida y escuela para el poder” y reconocieron que “nos construimos desde ahora para dirigir la Patria”.

Allí estaban la enorme mayoría renunciada a la Juventud Demócrata Cristiana (JDC) y los principales dirigentes del tercerismo que había dejado el PDC. Entre ellos figuraban Rodrigo Ambrosio, Jaime Gazmuri, Enrique Correa, Juan Enrique Vega, Rafael Agustín Gumucio, Jacques Chonchol, Julio Silva Solar, Vicente Sota, Eduardo Aquevedo, “Fonolo” Ojeda y Kalki Glauser.

En el MAPU también destacaron, en diversos momentos, José Miguel Insulza, Carlos Montes, Raúl de la Puente, Miguel Ángel Solar, Dióscoro Rojas, Marcela Serrano, Ariel Dorfman, Antonio Skármeta, Sergio Marras, Antonio Gil, Tomás Moulian, Manuel Riesco, Manuel Antonio Garretón, José Bengoa, Gonzalo Falabella, Augusto Varas, Óscar Knut, Payo Grondona, Ignacio Agüero, Mario Weisbluth, Jorge Marshall, Jorge Leiva, Jorge Andrés Richards, Jorge Escalante, María Elena Hermosilla, Bernardita Aguirre, Jaime Manuschevich, Fernando Villagrán, Arturo Navarro, Patricia Politzer, Pedro Castillo, Eugenio Ahumada, Eugenio Llona, Mónica Silva, Pablo Portales, Rodrigo de Arteagabeitía, Juan Andrés Lagos, Jaime de Aguirre, Antonio Márquez, Pablo Dittborn, Tita Colodro, Fernando Balcells, Paulina Elissetche, Federico Gana, Eduardo Yentzen,  Guillermo Bastías, Ricardo Brodsky, José Zalaquet, Gustavo Villalobos, Claudio Grossman, Jaime Esponda, Marcelo Contreras, Máximo Pacheco hijo, Francisco Vío, Humberto Vega, María Luisa Sepúlveda, Virginia Rodríguez, Elizabeth Lira, Teresa Chadwick, Carmen Gloria Aguayo, Marta Orrego, Victoria Gallardo, María Eugenia Pavez, Teresa Valdés, Soledad Larraín, María Gracia Valdés, María Antonieta Saa, Pola Aguirre, Adriana Delpiano, Marilú Silva, Eugenia Weinstein, Valeria Ambrosio, Jacqueline Weinstein, Adriana Sepúlveda, Catalina Bau, Morelia Martínez, Eugenio Tironi, Marcelo Contreras, José Joaquín Brunner, Víctor Barrueto, Álvaro García, Gabriel Gaspar, Rafael Guilisasti y Carolina Fernández, entre tantos otros.

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Un acto del MAPU. De izquierda a derecha: Jose Antonio Viera-Gallo, Victor Díaz, Ariel Ulloa, Rodrigo Ambrosio, Eduardo Rojas, Oscar Guillermo Garretón, Bosco Parra e Ignacio Lagno.
Un acto del MAPU. De izquierda a derecha: Jose Antonio Viera-Gallo, Victor Díaz, Ariel Ulloa, Rodrigo Ambrosio, Eduardo Rojas, Oscar Guillermo Garretón, Bosco Parra e Ignacio Lagno.

Tres meses después, el MAPU se integró a la Unidad Popular, designando como su candidato presidencial a Jacques Chonchol. Más tarde, apoyaron a Pablo Neruda, a Rafael Agustín Gumucio y a Aniceto Rodríguez, pero al final se decidieron por Salvador Allende. Rodrigo Ambrosio se negó al médico socialista.

El 30 de octubre de 1970 el MAPU inició su Primer Congreso. Ambrosio asumió como secretario general y Enrique Correa como subsecretario. Este último, para ganarse la vida, compartía su labor política con la enseñanza del marxismo en la Universidad Técnica del Estado.
Ambrosio se marchó a Concepción y se radicó allí. Estaba convencido de que los obreros del acero de Huachipato serían la nueva vanguardia de la revolución.

Durante la Unidad Popular, el MAPU consiguió colocar numerosos militantes en cargos de gobierno: Jacques Chonchol, ministro de Agricultura; Juan Carlos Concha, ministro de Salud; José Antonio Viera-Gallo, subsecretario de Justicia; Oscar Guillermo Garretón, subsecretario de Economía; Carmen Gloria Aguayo, secretaria de Desarrollo Regional; Fernando Flores, ministro de Hacienda; Juan Enrique Vega, embajador en Cuba; Enrique Correa y luego José Miguel Insulza como asesores de Clodomiro Almeyda en la Cancillería.

Decidieron, entonces, dar un nuevo paso y declararon al MAPU como un partido marxista. Esto hizo que se retiraran Chonchol, Rafael Agustín Gumucio, Alberto Jerez y Julio Silva Solar, entre otros, quienes dieron a la Izquierda Cristiana.

En 1972, acompañado por Carlos Portales, Rodrigo Ambrosio partió en gira a China, Vietnam y Corea del Norte. Luego a Europa y finalmente a Cuba, donde se entrevistó con Fidel Castro y le pidió armas para defender la revolución chilena. A su regreso al país, murió en un accidente automovilístico el 19 de mayo de 1972.

La conducción del MAPU fue asumida por Jaime Gazmuri. Enrique Correa renunció durante dos meses por considerar que el MAPU debía integrarse al Partido Comunista. Por esos días, algunos sectores de Izquierda identificaban al movimiento como el Partido Comunista Bandera Verde.

El 7 de marzo de 1973, debido a crecientes disputas internas, el MAPU se dividió en dos fracciones: una marxista-leninista, encabezada por Oscar Guillermo Garretón y Eduardo Aquevedo; la otra, por Gazmuri, Correa y Fernando Flores.

Se sucedieron las declaraciones, expulsiones recíprocas e incluso enfrentamientos físicos entre ambos bandos, que pugnaron por apropiarse de las sedes partidarias. El MAPU-Garretón recibió el apoyo del PS, del MIR y de la Izquierda Cristiana; el MAPU-Gazmuri contó con la simpatía del PC. En eso los sorprendió el golpe militar del 11 de septiembre.

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Otro acto del MAPU. Habla Eduardo Rojas. Atrás, sentados, Óscar Guillermo Garretón, Enrique Correa, Rafael Agustín Gumucio, Javier Luis Egaña y Vicente Sota, entre otros.
Otro acto del MAPU. Habla Eduardo Rojas. Atrás, sentados, Óscar Guillermo Garretón, Enrique Correa, Rafael Agustín Gumucio, Javier Luis Egaña y Vicente Sota, entre otros.

El golpe y los asilos

Al promediar diciembre, Carlos Portales ayudó a Enrique Correa a asilarse en la embajada de Perú. Poco después, viajó a la Unión Soviética, donde se vinculó con altos personeros del PCUS, colaboró con el programa Escucha Chile”, de Radio Moscú y recolectó dinero para su nueva misión en el MAPU Obrero-Campesino, el MOC: organizar la resistencia armada en la clandestinidad. En 1975 se decidió su primer ingreso a Chile como jefe del aparato militar de su partido. Fue sometido a una estricta dieta que lo hizo bajar de 120 a 75 kilos. Le eliminaron parte del pelo y le hicieron entradas en la frente. Reemplazaron sus lentes ópticos y le afeitaron la barba. Ingresó al país clandestinamente y vivió en Providencia, bajo la falsa identidad de un sociólogo que trabajaba en un estudio de arquitectos.
En 1977 regresó a Europa y se instaló en Berlín oriental a solicitud de Clodomiro Almeyda. Informó a los exiliados que el régimen militar tenía férreo control del poder y que no había modo de removerlo por la fuerza. Luego asumió como encargado en el exterior del MOC e inició un período de renovación ideológica, distanciándose de Almeyda y acercándose a las tesis de Carlos Altamirano. Viajó constantemente a Italia, donde se reunía con Insulza, Viera-Gallo, Estévez y otros miembros de su partido que también se bañaron en la renovación impulsada por Enrico Berlinguer y el PC italiano. Correa entró y salió de Chile con bigotes y pelo teñido, bajo chapas tan diversas como la del agrónomo Ismael Carmona o los nombres políticos de Carlos, Waltero José.

La década de los 80

En 1977 Eugenio Tironi regresó a Chile luego de terminar sus estudios de sociología en Paris y se abocó junto a otros militantes a reorganizar las estructuras del MAPU. Él mismo fue designado por su partido para que viajara a Europa y comunicara personalmente a Óscar Guillermo Garretón que, desde ese momento, el MAPU sería dirigido desde el interior. En los años siguientes gran parte de los mapucistas –afuera y adentro del país- trabajaron por la renovación socialista y participaron en la Convergencia Socialista y en el Bloque Socialista.

En diciembre de 1982 el MAPU que seguía encabezando Garretón decidió en Chile crear el Movimiento Juvenil Lautaro, MJL, para encauzar las crecientes protestas juveniles y hacerse fuertes en algunas poblaciones de la capital. No obstante, poco después, gran parte de ese aparato, dirigido por Guillermo Ossandón Cañas, se separó del partido y decidió formar una fuerza militar propia que en los años siguientes, incluso después de retorno a la democracia, derivaría en abiertas acciones terroristas.

A fines de mayo de 1985 la denominada corriente unitaria de los mapucistas hizo un congreso de unidad en Punta de Tralca y se fundieron en un solo partido. Luego de elegir a Víctor Barrueto como su nuevo secretario general, emitió una declaración que en parte señalaba:

- (…) lo que buscamos es fortalecer un gran Partido Socialista compuesto por muchos pilares, socialistas marxistas, socialistas cristiano, socialistas laico, unos más moderado, otros más izquierdistas. No pretendemos que los MAPU que vayan al Partido Socialista se disfracen de socialistas históricos y tampoco pretendemos que los socialistas históricos se disfracen de MAPU. Lo que nos interesa es encontrar un tronco común donde todas etas corrientes tengan vida; de otra forma, lo único que ser lograría sería un socialismo raquítico, sin sustentación en la base.

También se refirieron a su independencia de la Alianza Democrática y del Movimiento Democrático Popular, que recién había surgido:

-El MAPU no forma parte de ninguno de estos dos componentes políticos pues pensamos que ni la Alianza Democrática ni el MDP sirven para la realidad chilena de hoy. El MDP s ha planteado, como un frente revolucionario que pretende resolver el dilema capitalismo-socialismo. La Alianza Democrática, por su lado, se erige como fuerza alternativa de gobierno. Para el MAPU ninguna de las dos posturas resuelve la situación actual, ni corresponde a las inquietudes del ochenta por ciento de los chilenos. Pensamos que el dilema a resolver se llama dictadura-democracia y para eso es necesario aunar todas las energías para que el gobierno de Pinochet termine antes de 1989.

Finalmente, a fines de diciembre de 1989, al renacer reunificado el Partido Socialista de Chile, el protocolo de unidad fue firmado por Clodomiro Almeyda, Jorge Arrate y Oscar Guillermo Garretón, en representación del MAPU ya también fusionado.

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