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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
Homicidio en Teodoro Schmidt

El pauteo de Carabineros por WhatsApp que originó una #fakenews

Maximiliano Alarcón G.

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Interferencia
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En la mañana del martes la prensa informaba que Walter Rain fue asesinado mientras defendía una iglesia evangélica de unos comuneros mapuche que intentaban quemarla. La información llegó a los medios a través de un chat que mantienen funcionarios de la institución con periodistas de distintos medios. Pero era falsa.

Eran las 06:21 de la mañana de este martes 20, cuando decenas de periodistas que cubren regularmente el sector policial recibieron una notificación por whatsapp por parte del área de comunicaciones de Carabineros.

El mensaje comenzaba así: "HECHO: Carabineros detuvo a un hombre de 20 años, integrante de la comunidad mapuche Manuel Lefiqueo, percatándose que un grupo indeterminado de integrantes de la comunidad mapuche Pedro Painén, llegó al lugar premunidos de armas blancas y de fuego con la finalidad de quemar la iglesia evangélica Apostólica".

La información provenía del “Oficial de Servicio”, el carabinero de turno que participa en este chat gestionado por el área de comunicaciones de esa institución. Era la primera información acerca del homicidio de Walter Rain en la comuna de Teodoro Schmidt, en la Araucanía, una noticia que copó la agenda de noticias durante gran parte de ese martes.

Los periodistas policiales en este grupo de whatsapp están acostumbrados a recibir los primeros datos de hechos delictuales, pero también versiones oficiales y rutinarias de Carabineros. Y, al menos en este caso, no se dieron el trabajo de verificar la información. Y así,  A las siete de la mañana, ya varios canales de TV, diarios y radios se habían hecho eco de esta información, con la muerte de Camilo Catrillanca y la violencia en La Araucanía aún fresca en la memoria. En el noticiero matutino de la señal 24 Horas de TVN, por ejemplo, aparecía en grandes letras el titular “Último minuto: Hombre muere tras intentar repeler un ataque incendiario en La Araucanía”, mientras que un periodista despachaba por teléfono entregando, básicamente, la misma información que apareció en el grupo de whatsapp (aquí cómo TVN 24 Horas transmitió la noticia)

El problema es que la información era parcialmente falsa.

Es habitual que las áreas de comunicaciones de ministerios, servicios e instituciones creen grupos de información en whatsapp para coordinar temas con los periodistas de los tradicionales medios de comunicación, ya sea para anunciar puntos de prensa, entregar cuñas de autoridades, emitir comunicados, entre otros. El chat en cuestión lleva por título “Policiales” y su foto característica es una imagen de los policías de la serie animada ‘Los Simpsons’.

INTEFERENCIA obtuvo acceso a la información intercambiada a partir de la madrugada del martes (ver pantallazos en esta nota) entre los periodistas y José Mora, el encargado por parte de Carabineros de gestionar este grupo de chat.

Sin embargo, algunos comenzaron a dudar tempranamente del parte policial. A eso de las ocho de la mañana, periodistas de la radio ADN apuntaban a través de sus cuentas personales de Twitter que la información les parecía “confusa”.

A media mañana los familiares de la víctima desmintieron la información que entregaban los medios. A las 11 de la mañana, Oscar Rain, sobrino de la víctima, señalaba a nuestro medio que la muerte de su tío fue a manos de un vecino que vive en el mismo terreno de la iglesia, pero que el incidente nada tenía que ver con un supuesto intento de quemar una iglesia por parte de un grupo de mapuche (ver artículo de INTERFERENCIA "de nuevo cae versión de Carabineros").

Cerca del mediodía varios medios iniciaron las primeras rectificaciones. Esto motivó un conflicto al interior del chat “Policiales” de Carabineros.

Tormenta en el chat

Después de que Carabineros y el ministro del Interior, Andrés Chadwick, se vieran cuestionados por entregar inicialmente información inexacta y falsa acerca del asesinato de Camilo Catrillanca, este episodio amenazaba con convertirse en un nuevo bochorno.

A las 12:31 del mediodía, José Mora, del área de comunicaciones de Carabineros, publicó:

“La información que nosotros enviamos a través de este chat es para uso exclusivo de los periodistas policiales. Además no son los partes que se van al tribunal. Es una cuenta interna de los procedimientos en desarrollo”, escribió.

Su mensaje apuntaba a las dudas que habían expresado públicamente algunos periodistas, pero que no son reporteros que suelen cubrir temas policiales y no forman parte del grupo de whatsapp.

Tras esto, varios periodistas que pertenecen a este grupo de difusión se cuadraron con el representante de Carabineros y comenzaron a criticar a sus colegas que, según ellos, los estaban perjudicando al “ventilar” sus dudas.

Enojado, José Mora comenzó a eliminar de manera masiva a reporteros del grupo, cerca de 35 en total, amenazando además con que otro de los grupos similares que dirige estaba “en evaluación”. Un periodista de un canal de televisión dijo a nuestro medio: “Fui sacado sin motivo alguno”.

Según cuentan periodistas que estuvieron en el chat, este no era sólo para conocer los “procedimientos en desarrollo”, como dijo el hombre de comunicaciones de Carabineros, sino que muchas veces se entregaban las “pautas amigables y las cuñas de los superiores cuando los reporteros no van a las pautas y le piden material”.

Más allá de que el grupo sea una forma de coordinación, es un espacio creado por un funcionario de Carabineros, donde también hay “oficiales de servicio” que entregan sus versiones de manera informal a un grupo de periodistas.

INTERFERENCIA intentó comunicarse con José Mora para conocer la versión de la policía uniformada, sin embargo no obtuvo respuesta. También se le enviaron mensajes de whatsapp, que fueron vistos, pero no contestados.

Nota de la Redacción: Ningún profesional de nuestro medio forma parte del chat policial descrito en este artículo.

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Cuando van a entender que todos los atentados mapuches de la Araucanian, SON INVENTADOS!!

Señor Director: CREO EN EL COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO. Creo en él porqué soy un militar de honor y entiendo la urgente necesidad de reforzar el Ethos de la Profesión Militar. El General Ricardo Martínez llegó a su actual cargo no por casualidad. Seis anteriores Comandantes en Jefes supieron –en algún momento de sus exitosas carreras militares– de su existencia. Decenas de Oficiales más antiguos que él fueron sus superiores y lo debieron calificar en innumerables oportunidades. Otros tantos fueron sus instructores y profesores en los diferentes cursos de requisitos para ascender a Teniente, Capitán o Mayor. Otros, fueron sus profesores en la Academia de Guerra y paralelamente, todos los años de su carrera militar, 35 o más veces, fue sometido a una minuciosa revisión de su desempeño. Como Coronel, por reunir los requisitos, alcanzó el grado de General con los votos favorables que obtuvo de quienes en ese momento, como Generales integrantes del Alto Mando Institucional, determinaron que reunía las condiciones para lograr ese ascenso. Durante su Carrera militar, por su preparación profesional, se hizo merecedor al mando de un Regimiento, Escuela, División y otras unidades. Y así, sorteando todos requisitos apoyado por todos los que le dieron el pase, llegó a Comandante en Jefe del Ejército, con la aprobación del Gobierno de turno. Por lo mismo creo en el General Martínez, así como siempre he creído en las capacidades y liderazgo de sus seis antecesores, al mando de la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile. Desde el General Augusto Pinochet hasta el General Humberto Oviedo. Si no creyera en él, sería un traidor. Tan traidor como quien grabó y probablemente vendió a un medio de comunicación –al igual que Judas– sus francos y directos comentarios frente a sus camaradas. Podré no estar de acuerdo con algunos aspectos de lo que señaló o cómo lo dijo. Podré dudar de la calidad de sus asesores directos, de la lealtad de sus colaboradores más cercanos y también podría dudar de la idoneidad de los oficiales de su círculo más cercano. Podré dudar de quienes tienen la obligación de cuidarlo o protegerlo, aunque en ello se les vaya su propio puesto. También, podré dudar de los partidos políticos que lo atacan o apoyan, interesadamente, pero jamás duraría del profesionalismo y la honorabilidad de un Comandante en Jefe. Todos los que hemos sido Comandantes de diferentes Unidades Militares, en más de una vez nos hemos equivocado en nuestras expresiones. No una, varias veces y también –los más honorables– han tenido la hombría para reconocer sus errores frente a sus unidades y subordinados. Sé lo que es ejercer la autoridad y disciplina sobre quienes están bajo el mando de una autoridad militar. Conozco de las presiones, directas e indirectas y del mal uso del concepto de “familia militar” para intentar torcer la mano. A los militares que dudan de cualquier Comandante en Jefe, no importando como se llame, están dudando, entonces, de su propia hombría. Esa que no supieron cuidar y respetar, antes de atacarlo a través de los medios comunicación o las redes sociales, sin darse cuenta que son ellos mismos los que más se desprestigian. No solo entre sus camaradas sino también ante la sociedad completa. De todo lo que he escuchado puedo dar fe que el General Ricardo Martínez se ha ceñido al código de honor establecido en el Manual, “Ethos de la Profesión Militar”, de reciente publicación en el Ejército: (página 4-29 y 4-30) Prácticas del honor militar: · Cumplo con la palabra empeñada. · Soy veraz y justo con las personas. · Me preocupo por reflejar mi carácter y fortaleza en mis actos y decisiones sobre la base de las virtudes militares. · Soy transparente con respecto a mis opiniones y decisiones. · Mantengo y hago respetar mis condiciones cuando creo en lo que es correcto. · Me preocupo por mantener el prestigio de la institución a través de mi actuar en toda circunstancia. · Actúo con transparencia y probidad en cualquier situación. · Demuestro coherencia personal entre lo que digo y lo que hago. · Soy honrado en la administración de los recursos que el Ejército pone a mi disposición. · Digo lo que pienso cuando algo me parece incorrecto y siempre con respeto. · Me esfuerzo por actuar conforme con la ética y los valores militares declarados en la Ordenanza General del Ejército. · Demuestro fortaleza a la hora de plantear y defender mis convicciones. · Califico y evalúo a mis subalternos según sus méritos y no de acuerdo con mis relaciones personales de amistad (justicia). · Cultivo el sentimiento de orgullo nacional al pertenecer al Ejército de Chile. Al respecto y después de leer y repasar, una vez más este Manual que nos habla de las cuatro virtudes cardinales: la fortaleza, la templanza, la justicia y la prudencia –conceptos que debería constituir “la joya de la corona”– también debo hacer mi “mea culpa”. Yo también he sido imprudente y me excuso públicamente. Confieso haberme hecho permeable “al liviano pelambrillo” sobre la reunión del General Martínez con más de 900 Oficiales de la Guarnición de Santiago. Con más tiempo, tomando distancia y repasando lo ocurrido puedo decir fuerte y claro: Creo en el Comandante en Jefe del Ejército de Chile, porque él no es el jefe de ningún Partido Político, no representa a ninguna corriente política. Es un soldado, que la historia lo puso al mando de una institución justo en el momento en que se inicia una crisis, que en lo personal si estimo que existe, pero lo que se debe evitar, es algo mucho más grave, es que esta se transforme en una revolución. Christian Slater Escanilla Coronel de Ejército.

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