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Miércoles, 27 de mayo de 2020
Se exporta a China

Extracción de huiro: científicos chilenos descubren que los bosques de estas algas no se recuperan de la deforestación masiva

Lissette Fossa

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Foto: Antonia Perelló/ Ladera Sur.
Foto: Antonia Perelló/ Ladera Sur.

Cientos de miles de toneladas del alga conocida como huiro palo se recolectan en las costas chilenas. Hoy representa más del 20% de lo que China importa en algas, que deriva en una gran variedad de productos, como cremas y hasta cervezas. Sin embargo, este boom de exportación ha tenido nefastas consecuencias para el ecosistema marino, afectando además peces, cangrejos y moluscos que ahí habitan. 

No lo notamos, pero están en muchos productos que consumimos diariamente. En shampoos, cremas, gel, jaleas e incluso se usa en la elaboración de cervezas y en ortodoncia. Es el alginato, compuesto que deriva de las algas y que tiene una gran demanda, sobre todo en China. Con el auge de este producto, ha crecido la demanda por extracción de algas y Chile, un país privilegiado en costa, es uno de los mayores exportadores de alga picada a China, Japón y Francia.

En Chile el alga más extraída del mar es el huiro. Los huiros son macroalgas pardas, es decir, algas que se pueden apreciar a simple vista y de un color café característico, aunque también existen algas de otros colores. Las aglomeraciones de huiro se dan en costas rocosas y de aguas frías de todo el planeta, formando un ecosistema rico en biodiversidad: los bosques de algas. Estos bosques se dan en las costas de poca profundidad, donde las plantas pueden captar algo de luz solar.

Según datos de la ONG Oceana, tan solo en 2016 se exportaron más de 176 mil toneladas de algas pardas desde Chile y hoy la cifra supera las 400 mil toneladas de huiro que al año se exportan, principalmente a China. Conforme datos presentes en el documental de 2017 Cenizas del agua de Antonia Perelló, más del 20% de las algas que importa China vienen de las costas chilenas. Ante una inminente crisis en China y en el mundo, producto del coronavirus, hay dudas sobre la continuidad de esta alza en la demanda de huiro, pero muchos creen que la extracción seguirá siendo un negocio rentable.

La alta demanda y la falta de fiscalización ha llevado a que se genere extracción masiva de esta alga en las costas y que haya aumentado la extracción ilegal. Por otro lado, la técnica que comenzó a masificarse fue sacar el huiro con una especie de chuzo, desde el disco (raíz), lo que se conoce como barreteo, método que también está prohibido por ley.

Con el auge del barreteo y la gran cantidad de huiro que extraen huireros legales e ilegales, el efecto en el ecosistema marino ya se está notando. Según Alejandro Pérez, biólogo marino que lleva años estudiando estos organismos desde la Estación Costera de Investigaciones Marinas de la UC, en Las Cruces, el método de barreteo está generando que estas especies no se vuelvan a reproducir. Es decir, los bosques de huiros en Chile no se están reforestando.

“Hemos visto en algunos puntos cambios bien drásticos, donde la recuperación del huiro ha sido nula, como en Tongoy, Caldera, algunas zonas del norte, donde hemos visto zonas donde ha cambiado el paisaje del bosque marino, debido a la extracción masiva. Pero en otros puntos, como en áreas de manejo, hemos visto recuperación más rápida. Depende de varios factores. En Chañaral, la recuperación ha sido más rápida. Pero en nuestro experimento en Quintay, llevamos tres años del experimento y todavía no se recupera el bosque marino”, explica Pérez, quien junto a otros investigadores, se apresta a publicar las primeras conclusiones de sus estudios este año.

“Eso nos ha hecho pensar que se requiere manejar esta alga de otra forma, distinta al barreteo. No es un pesquería simple, se debe manejar entendiendo que todas las especies interactúan unas con otras, sobre todo una especie que genera hábitat, que afecta la diversidad”, agrega Pérez.

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Huiro secándose. Foto: Antonia Perelló/ Ladera Sur.
Huiro secándose. Foto: Antonia Perelló/ Ladera Sur.

Lo cierto es que el huiro es muy importante para el ecosistema costero. Genera bosques que son el hogar de peces de roca, moluscos, cangrejos, caracoles, además de ser el nido de muchos de estos animales, que depositan sus huevos y se reproducen en dicho lugar. Es cosa de ver un huevo de uno de los tiburones pequeños que anidan en nuestras costas: tienen una forma parecida a una hoja de huiro.

“La algas pardas, como el huiro, son formadoras y estructuradoras de hábitats, lo que se llama especies ingenieras, que son como los bosques terrestres, forman hábitats para comunidades diversas, las más diversas del planeta. Desde el disco de flotación, que es la raíz, donde más de 150 especies se asocian a estos discos, luego lo que vendría siendo el tronco, que hay otras especies que se asocian y las láminas u hojas, donde especies buscan refugio y alimentos. Además, transforman CO2 que está en el mar en oxígeno, lo que viene siendo muy importante ahora con el cambio climático”, comenta Pérez. 

Desde hace unos años, el barreteo comenzó a ser una de las principales “pescas” del país. Ha generado que bosques de algas desaparezcan y con ellas, jaibas, erizos, cangrejos y algunos tipos de peces, que antes abundaban en esos espacios. 

“Nadie le ha tomado el valor que tiene para las especies que viven en el mar y estamos deforestando el océano. Además, el huiro tienen una tremenda importancia ecológica y de regular la temperatura, de captador de CO2, que se ha estudiado poco y hasta hace poco no sabíamos que lo hacía. Nosotros empezamos a informar del tema hace dos años, cuando nos dimos cuenta que era la pesquería más grande de chile”, explica Liesbeth van der Meer, directora ejecutiva de la ONG Oceana Chile.

Extracción ilegal y poca fiscalización

Quienes se dedican a sacar huiro en nuestras costas no son grandes empresas, sino pescadores artesanales, o huireros. Históricamente, los huireros durante el siglo XX y principios de éste eran familias que traspasan este oficio de generación a generación. El método de extracción tradicional era recolectar el huiro que naturalmente las olas depositaban en las rocas y en las playas.

Pero desde hace unos diez años, el fenómeno de la venta de huiro se volvió una alternativa laboral apreciada, sobre todo para pescadores de la zona central y norte del país. El huiro se comenzó a pagar mejor por kilo y las empresas moledoras de algas comenzaron a exportar más sacos a Asia. Esto coincidió con despidos en las mineras y los coletazos de la crisis subprime del 2008. Fue así como cientos de huireros ilegales, es decir, que no tienen el Registro Pesquero Artesanal (RPA,) sacan huiro y venden a las moledoras, sin ningún control de por medio.

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Dibujo del barreteo. Ilustración de revista REMA.
Dibujo del barreteo. Ilustración de revista REMA.

Las moledoras, en muchas ocasiones, registran lo que compran a huireros ilegales como parte de la cuota de huireros legales, ya que muchas de estas empresas manejan los números de RPA de los pescadores con quienes trabajan. Este datos sobre cuántos kilos se extraen por pescador debe informar a Sernapesca (Servicio Nacional de Pesca), institución que regula esta pesca y mantiene las estadísticas oficiales al respecto. Sernapesca también debiese ser el ente que fiscaliza en terreno la extracción de huiro en zonas donde hay veda.

En este momento la ley permite solo la recolección del huiro, pero el barreteo está prohibido en tamaños menores a 20 centímetros de diámetro de plantas. Sin embargo, muchos de los pescadores realizan barreteo, buceando, dejan flotando el huiro y luego recolectan las plantas que llegan naturalmente a la orilla. Así parece que recolectaran el producto. Posteriormente lo secan, al sol y lo entregan a empresas picadoras, que exportan el material picado. Así lo pudo constatar la documentalista Antonia Perelló en Atacama (ver documental).

“La norma establece que siempre se puede sacar huiro mientras éste llegue naturalmente  a la costa, pero mucha gente se mete al mar a sacarlo, y la gente que venía de trabajar en la minería tenía camionetas y más indumentarias. Cuando grabamos el documental, hace tres años, y se generó una situación tensa, como una guerra del huiro, entre estos huireros nuevos y las comunidades que sacaban desde hace años, siendo pescadores registrados. También se generaron robos de huiro, acuchillamientos y ataques entre ellos”, cuenta Perelló.

Por otro lado, en varias zonas de la costa hay vedas por algunos meses del año. Sin embargo, la fiscalización de esta veda es mínima y además, su tiempo no se ha prolongado al nivel de que permita la reforestación del alga, según ha constatado la comunidad científica. 

“En teoría hay fiscalización, pero en la práctica son muy pocos fiscalizadores y el terreno es demasiado grande, no les da. También es difícil fiscalizar y no hay mucha voluntad tampoco de hacerlo, eso es lo que yo vi”, agrega Perelló.

Incluso el protagonista del documental, un huirero conocido como El Biji, busca poder rescatar su fuente laboral con un permiso que le permitiría cultivar huiro. Para ello, necesitaba un permiso especial de la Armada y Sernapesca, para plantar en un espacio propio de mar, ya que él observaba que el huiro era cada vez más escaso. Perelló se enteró que recién este mes de marzo Biji logró obtener el permiso, que desde el 2016 lo impulsa una ley de re-plantación de algas.

“Lo que más me preocupa es la depredación que hay en el borde costero. Todos los días estamos depredando, día a día. Y estamos sacando recursos del mar y no estamos echando nada al mar”, dice Biji en el documental.

Para Antonia Perelló, quien convivió con los huireros por casi un mes, hay mucha conciencia sobre el daño que la extracción de huiro sin control le hace al ecosistema marino. 

“Ellos están muy conscientes, se dan cuenta que son parte del problema también. Ellos ven que no se reproduce el huiro y los pescados y querían que hubiera más fiscalización”, afirma la documentalista.

Para el biólogo marino Alejandro Pérez, las investigaciones científicas que muestren la reforestación del huiro permitirán conocer no solo cómo extraer el recurso, sino cuando. “La idea es darle valor agregado a estos recursos, ahora solo estamos exportamos estas algas y después compramos los subproductos”, consigna.

Un mapeo satelital, publicado recientemente por la científica chilena Alejandra Mora, muestra que hay zonas de la costa que han perdido hasta 50% de sus bosques de huiro. Para científicos, huireros y organizaciones como Oceana, se hace urgente una política que regule la extracción de este recurso antes de que sea demasiado tarde.

“Hemos concluido que esto hay que hacerlo de abajo hacia arriba. O sea, hay que aprender de las comunidades que han logrado manejar esto de una forma adecuada, para traspasar el conocimiento hacia otras comunidades. Hay comunidades de huireros trabajan en Chile hace más de 60 años, es una actividades tradicional de los chilenos, al principio se hizo de manera sustentable, es decir, tampoco hay que estigmatizar a todos los que sacan el huiro. Por eso hay que informar a las comunidades, enseñar que este recurso no vuelve, que lo cortaste y se acaba”, opina Van der Meer.

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Comentarios

Comentarios

Yo creo que si no las sacan de raiz éstas algas deberían volver a crecer,lo malo es que no hay vogilancia al respecto,porque aunque pongan veda la gente las extrae igual

Hace unos 10 años, quizá un poco más, me contaron que una autoridad de Quintero, tal vez un Alcalde, que ordenó limpiar una playa de ese ¿ex? balneario , exactamente de huiros (o cochayuyos o yerbas de las lagunas o mar, en quechua) Fue una lección de la ignorancia, de la presunción de autoridades que no consideran la sabiduría del pueblo. Hoy la cosa es peor y dramática porque vemos que vamos a hacer desaparecer, no una especie, sino una planta que es alimento que consumimos en formas diversas. Inmoralmente ,como lo expresa el artículo , digámoslo, estamos matando sin control ... la gallina de los huevos de oro y asesinando a Chile, al mar de Chile para que además, nos lo revendan en cajitas...

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