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Sábado, 24 de agosto de 2019
Anticipa retorno de Cristina Fernández

Guillermo Nielsen: “El problema de Macri es que siempre desconfió de los economistas”

Víctor Herrero (desde Buenos Aires)

El ex secretario de Finanzas de Néstor Kirchner, que negoció la deuda argentina con el FMI hace una década, habla de la situación económica actual de su país y de por qué cree que Macri va a perder en las presidenciales de octubre.

Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2015 prometiendo un giro radical a las políticas económicas más estatistas que Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner impulsaron durante 12 años a partir de 2003.

Pero menos de cuatro años después del ascenso del centro-derechista Macri al poder -el primer Presidente no peronista ni radical en un siglo- la situación económica de Argentina está incluso peor que en los últimos años del gobierno de Cristina Fernández.

Según datos del Banco Mundial, la inflación el año pasado llegó al 50%, mientras que el peso argentino se depreció en 50,6%. Para reducir el déficit fiscal heredado, Macri aplicó aumentos de precios en ámbitos muy sensibles para la tradicional clase media de ese país, como los costos de transportes y de servicios básicos como la electricidad. Tras un pequeño verano de San Juan que le otorgaron los mercados internacionales al inicio de su gobierno, pronto su gobierno se quedó sin fondos para financiar los gastos corrientes, teniendo que recurrir al Fondo Monetario Internacional para un préstamo de emergencia. Y el FMI en Argentina es pseudónimo de “fondo buitre”.

Así, el hombre que prometía dejar atrás los vicios del peronismo, la mayor fuerza política de ese país que, según los tiempos, oscila más hacia la izquierda o hacia la derecha, se encuentra hoy ante la disyuntiva de presentarse o no en las elecciones presidenciales de octubre próximo. Las últimas encuestas no le son favorables. Según la Consultora Circuitos, Cristina Fernández encabeza las preferencias con 33,8% de la intención de votos, mientras que Macri marca 24,4%. Más atrás siguen el independiente cercano al peronismo Sergio Massa, con 12,1%, y el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, el peronista de centro Roberto Lavagna con 9,8%.

INTERFERENCIA se juntó en un café en el barrio Belgrano con Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas bajo el ministerio de Lavagna, para conversar acerca de la situación actual de ese país. “A Mauricio Macri se le escapó la cosa, sólo falta ponerle fecha”, dispara Nielsen, quien encabezó la delegación argentina que negoció el canje de la deuda con el FMI una década atrás.

- Con todo Macri tiene una gracia. Va a ser el primer presidente no peronista en terminar su mandato. 

Eso está por verse. No hay que cantar victoria por anticipado. ¿A qué me refiero? La voluntad está, pero la dinámica en el sector financiero es mucho más veloz que la velocidad institucional de un cambio de gobierno. Acá no está dicho que vaya a terminar su mandato. Con la crisis que hay, con los problemas que hay, a pesar del apoyo total del FMI... Nadie lo quiere voltear, pero Macri se está cayendo solo.

Acto seguido, Nielsen habla de “los chicos del barrio Parque”, en referencia a un sector residencial de pequeñas mansiones de uno o dos pisos en medio de Palermo. “Son pibes criados en la abundancia, son ellos con los que gobierna (Macri)”, afirma. El símil chileno serían los llamados “Harvard Boys” del primer gobierno de Sebastián Piñera, jóvenes de clase alta que provenían de Vitacura, Las Condes o La Dehesa.

Resulta que durante el mandato de Mauricio Macri, los llamados “planes sociales” (subsidios estatales para familias de bajos ingresos) aumentaron de manera considerable. “Los chicos del barrio Parque se sienten culpables por sus privilegios, por eso abren la billetera”, afirma Nielsen, quien también fue embajador de Argentina en Alemania.

- ¿Con ellos gobierna Macri?

Sí. Lo que pasa es que el PRO (Propuesta Republicana) es un partido demasiado armado en torno a su persona. Entonces, no es un partido muy institucional. No es un partido o un grupo de gente con un sustrato intelectual fuerte. Son muy, muy flojitos en eso. Es gente de negocios y de una extracción social bastante frívola. Son para leer la revista Hola, ¿me entiendes? No es gente intelectualmente de fuste. El nivel de ellos es muy mediocre. 

- Pero al nivel técnico, ¿no tienen buenos cuadros? 

Tecnocráticamente no. Mira la embarrada que tienen con la macroeconomía. ¿En qué son buenos, cuál es el punto fuerte de ellos? Las obras públicas. En esto le pasan trapo a cualquiera, porque han atraído gente con mucha experiencia de obras públicas del sector privado, de la gestión privada. Son managers formados, con mucha experiencia en empresas grandes. Entonces ahí han hecho una diferencia muy grande. Saben gestionar la red pública, en eso no hay duda. Pero están jodidos porque la pifiaron en la macro, y ahí el problema en buena medida se debe a la personalidad de Macri.

- ¿A qué se refiere?

Yo trabajé con Macri. Trabajaba más con su padre en las empresas del grupo. El padre se incomodaba mucho -y él también- con los economistas. El padre era un tipo muy creativo, tiraba diez ideas. De las diez, nueve eran poco útiles. Entonces, el rol del economista era decirle: ‘no, mira, no podemos hacerlo por esto y por esto’, y se sentía limitado. Pero con la idea que le salía bien, ya le daba para hacer negocios varios años. Y buenos negocios, el tipo era una mente brillante. 

Mauricio siempre se sintió incómodo con los economistas. Como que le hinchábamos las pelotas. Le poníamos obstáculos a su creatividad. En el fondo, él cree que con voluntad la cosa sale. Nosotros decíamos: ‘no, mira, esto para conseguir financiarlo y que nos presten plata tenemos que mostrar esto y esto. La rentabilidad...’, la cosa lógica del trabajo corporativo. Pero él siempre estaba incómodo con los economistas. 

Yo trabajé menos con él, trabajaba sobre todo con su padre. Pero éste era un sentimiento conocido entonces. A mí me parece que él, como presidente, se quiso sacar de encima a los economistas. Su máxima parece ser: esto lo manejo yo. Y así partió el ministerio de Economía en varias partes, y esa fue la embarrada. Le pasó por encima a los tipos que estaban en el Banco Central y se fue al carajo. Esto le anduvo bien dos años, los primeros dos años donde el aparece y es visto en el mundo...

- .. ¿como el que rescata la economía argentina?

Claro. Vos pensá, en Argentina el cambio de gobierno es el 10 de diciembre. En menos de 30 días, sin haber demostrado nada aún, fue recibido como un héroe en Davos. También hay una cosa frívola ahí, ¿te das cuenta? Entonces, esa popularidad inicial le facilitó el acceso al crédito internacional, pero el gobierno no supo auto limitarse con el crédito. Tomaron 100.000 millones de dólares en dos años, que es muchísima plata para Argentina. 

- Como el 20% del PIB.

Claro. Y para terminar de embarrarla, se asustaron un poco, salen corriendo y van al FMI. Uno de los grandes logros que nosotros tuvimos fue salir del Fondo. Yo negocié el acuerdo con el FMI, primero con Eduardo Duhalde y después con Néstor Kirchner. Si hoy le mencionas a cualquiera el FMI, no quieren saber nada de eso. Pero Macri fue corriendo al FMI, y ahí lo ayudo mucho Trump. Para desgracia del Fondo y los argentinos, Trump le tuerce la mano al cuerpo técnico del fondo y lo hace ir más allá de las normas. Un crédito de más de 57.000 millones de dólares, le hace darle más plata que las normas le permiten. Entonces, esas dos cosas son terribles, porque esto hay que pagarlo. Y el lado B es que los vencimientos están concentrados para el próximo gobierno. Este gobierno se endeudó, el próximo va a tener que pagar. 

- Entonces, como que ni le conviene ser reelecto, ¿no?

Claro. Si fuese gente sensata y no hubiese esa ambición desmedida, tendrías que parar la pelota y decir pará. 

- ¿Y ese dinero del FMI para qué se ha usado? 

Esta plata se ha usado sobre todo para gastos corrientes. Cristina venía con un nivel de gasto totalmente desmadrado. Pero Cristina venía gambeteándole a la crisis, termina su gobierno, y con suerte no entró en crisis. Pero había restricciones a la divisa, al acceso a los dólares, había un control cambiario muy jodido, había racionamiento del dólar para las industrias, no se podía importar libremente... un desastre. La verdad que fue una cagada. 

Entonces, Macri libera todo y además el mundo le presta. Llegó la plata, pero ­­­no quisieron bajar el nivel de gasto, que es lo que tendrían que haber hecho. Entonces se endeudaron para mantener el nivel de gasto, para pagar jubilaciones, para darle plata a las provincias. Un nivel de gasto muy elevado, más elevado incluso que el que tenía Cristina. Pero se endeudaron para gastos corrientes y alguna obra pública también. Algo han hecho, pero la mayor parte del endeudamiento está en sueldos, en jubilaciones... es gasto corriente. 

- Recurrir al FMI en Argentina parece, al menos desde el punto de vista simbólico, claudicar.

Acá la cosa se pone bien fea una vez que van al Fondo. Eso en sí mismo da lugar a una corrida. Cuando ellos van al Fondo, hace exactamente un año, estaba lleno de fondos que estaban expuestos a Argentina. Cuando recurren al FMI, estos se preguntan qué carajo estamos haciendo en Argentina. Entonces algunos salieron, algunos pudieron salir, pero la cosa se desbandó. Muchos no pudieron salir, porque el tipo de cambio se desplomó.

- Es interesante su visión que vincula el desastre macroeconómico con la personalidad del presidente. ¿No hay gente buena que lo rodee?

No. Tiene ciertas ideas fijas y el funcionamiento del gobierno es muy peculiar. El presidente es electo, por lo tanto es inamovible. Pero los ministros son fusibles. Pero, ¿qué pasa? Macri no usa a nadie de fusible y se produce una situación grotesca en la que el Presidente parece ser el fusible del jefe de gabinete Marcos Peña, a quien protege mucho. Hay una dupla que tiene un rol muy bravo, que son el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba y Marcos Peña. Son dos tipos que ayudaron a Macri para llegar al poder. Macri pasó en 10 años de tener la imagen de un ‘nene rico’ a tener una imagen de líder y a ganar elecciones. Entonces ahí hay una deuda.

- Cuando hace unos días Macri hizo un llamado a la unidad nacional, lo primero que se vino a la mente es la petición similar que hizo Fernando de la Rúa en medio de la crisis en 2001. ¿Cree que ese llamado es una muestra de cuán débil está la Casa Rosada?

Sí, porque si hay algo que no le interesa es un acuerdo nacional. Ellos llegaron con mucha arrogancia, decían a quien quisiera escucharlos que el gobierno de ellos iba a ser el fin del peronismo. Se lo dijeron a todo el mundo. Pero terminaron en esta crisis y el peronismo está vivito y coleando. Pero si hay algo que no le interesa es compartir nada, y si le hubiese interesado lo hubiese hecho en otro momento, no cuando estás cuesta abajo. 

- ¿Cómo se explica que a menos de cuatro años que Cristina Fernández dejara el poder esté ahora liderando las encuestas?

Estoy convencido que Macri ganó porque la gente no toleraba más a Cristina y sus eternas cadenas nacionales en los últimos dos años de su gobierno. Y en cadena nacional podía hablar dos horas de cualquier tontera. Y además, con toda esa cuestión con los jóvenes y la Cámpora (movimiento juvenil kirchnerista encabezada por su hijo) le dejó sectores completos del gobierno a un centro de estudiantes. Le dejó el ministerio de Economía, le dejó Aerolíneas Argentinas a estos centro de estudiantes. No es la forma. Eso indignó a muchos, porque no era el peronismo tradicional, sino más bien el zurdo.

Lo que le quiero decir es que el sector urbano, de clase media con cierto barniz cultural, no se la bancaba. Las cadenas nacionales eran absurdas. Me parece que ella entendió que eso estuvo mal. 

- Al juzgar por la presentación que Cristina Fernández hizo en la Feria del Libro, parece que sí.

Fue una lady. Entonces, si se unen los elementos, que en realidad Macri ganó porque la gente estaba cansada de ella, y que el gobierno de Macri es muy duro con la clase media, muy duro impositivamente, no sería extraño que ella volviera al gobierno.

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