El presidente chileno José Antonio Kast, con 60 años, no tiene una amplia experiencia en el mundo laboral como podría suponerse por su edad.
Desde que se tituló de abogado de la Universidad Católica en 1991, su trayectoria principalmente ha sido el ser concejal (desde 1996 a 2000), diputado (desde 2002 hasta 2018) y candidato presidencial (desde 2018 a marzo de 2026).
Es decir, de los 35 años que lleva fuera de la universidad, 30 los ha destinado a la política.
Y efectivamente, la política es un trabajo. Sin embargo, el que Kast está desempeñando desde el pasado 11 de marzo es uno en el que no tenía experiencia.
Ni como concejal ni como diputado el actual presidente tuvo que hacerse responsable de una institución. Nunca fue parte de un gobierno, ni como ministro, ni como subsecretario, ni como seremi, etc.
Estamos hablando de la administración pública. Ni como concejal ni como diputado el actual presidente tuvo que hacerse responsable de una institución. Nunca fue parte de un gobierno, ni como ministro, ni como subsecretario, ni como seremi, etc.
Gestó su carrera desde la oposición, tanto como congresista, llevando la contra a los gobiernos de Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera –en algunas materias–; asimismo lo hizo desde la UDI, el partido en que militó hasta 2016 y al que torpedeó desde dentro para poder fundar después el Partido Republicano.
Kast, de cierta manera, está haciendo la práctica, tanto como se le criticó a Gabriel Boric, quien llegó a ser presidente sólo habiendo pasado por la dirigencia estudiantil y la Cámara de Diputados.
Incluso, si se le quisiera comparar con Sebastián Piñera, el actual mandatario queda corto.
A diferencia del fallecido ex jefe de gobierno, quien demostró su habilidad y poco pudor para moverse en el mundo de los negocios, José Antonio Kast desde los años noventa que encomienda los movimientos comerciales de su familia a su hermana Christian Kast.
A diferencia del fallecido ex jefe de gobierno, quien demostró su habilidad y poco pudor para moverse en el mundo de los negocios, José Antonio Kast desde los años noventa que encomienda los movimientos comerciales de su familia a su hermana Christian Kast, entonces tampoco es experto en las finanzas.
Entonces no es de extrañar que las dos primeras semanas del nuevo gobierno se hayan visto como un montón de experimentos. El problema para Kast –y para los chilenos en general–, es que casi todo ha salido mal hasta ahora.
El primer gran error fue intentar gobernar antes de asumir. Esto fue con la institucionalización de ‘la moneda chica’, a la cual llamaron la ‘Oficina del Presidente Electo’. Esto dejó una sensación en la opinión pública de que ya se encontraba en marcha su gestión. El problema fue que los conflictos comenzaron en esta etapa.
Desde el 14 de diciembre, día en que Kast ganó la segunda vuelta a Jeannette Jara, ya se contabilizan al menos nueve polémicas que han afectado su gestión.
Las negociaciones de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, con Kast antes que ella dejara su cargo de fiscal; los problemas comunicacionales de la vocera, Mara Sedini; el retiro de los decretos medioambientales que se le fue encima al gobierno por afectar a la ranita de Darwin; el alza de las bencinas; el decir que el Estado está quebrado y además desdecirse públicamente de aquello; la próxima alza en las cuentas de la luz; los eventuales indultos a violadores de Derechos Humanos; las críticas internas desde la derecha, provenientes de personajes como Diego Schalper o Johannes Kaiser; y los gritos del ministro de Vivienda, Iván Poduje, a una vecina en Viña del Mar;
Todo este saco de problemas se asemeja bastante a lo que pasó con el gobierno de Gabriel Boric en sus inicios, cuya inexperiencia e improvisación quedó patente cinco días después de asumir.
Todo este saco de problemas se asemeja bastante a lo que pasó con el gobierno de Gabriel Boric en sus inicios, cuya inexperiencia e improvisación quedó patente cinco días después de asumir, cuando Izkia Siches realizó una visita mal planificada a la comunidad de Temucuicui y fue expulsada a balazos.
Kast ya está sufriendo los efectos de su inexperiencia, dado que distintas encuestas han mostrado un desplome de entre 10 y 17 puntos porcentuales en cuanto a su aprobación ciudadana, encontrándose actualmente bajo el 50%.
Se acabó la luna de miel. Tal como le pasó a Gabriel Boric, el presidente Kast debe darle un nuevo perfil a su gobierno si es que quiere evitar convertirse en el nuevo ‘merluzo’ de los votantes de Chile.







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