Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Martes, 22 de septiembre de 2020
El retiro de un factotum (3° parte)

La historia de Saieh: La influencia del pasado se diluye con la caída de su imperio

Nicolás Massai D.

La pérdida del control en Corpbanca, a raíz de la crisis en su holding supermercadista SMU, significó un achicamiento constante en los medios de comunicación ligados a Saieh. En los últimos años, Copesa suma cientos de despidos y un proceso de jibarización de su estructura.

El 4 de julio de 2019, Sebastián Piñera nombró a Álvaro Saieh como organizador de la participación de Chile en la Expo Dubái que se realizaría en octubre de 2020, pero que actualmente, a raíz de la pandemia del virus Covid-19, se movió para esa misma fecha pero en 2021. Piñera y Saieh se conocían de varios lados; por lo pronto desde la época en que ambos eran accionistas de la Clínica Las Condes, antes de que el mandatario llegara por primera vez a La Moneda.

Para ese entonces, el empresario había dejado de aparecer con frecuencia en los medios protagonizando negocios como los que hizo a partir de los años 80. Su declive provino de la crisis desatada en 2012 en su holding supermercadista SMU, que gatilló problemas en Corpbanca –el banco que controlaba– y que dio el puntapié inicial al achicamiento de Copesa, el consorcio mediante el cual Saieh posee diarios como La Tercera y La Cuarta, radios como Duna o Disney, y que preside su hijo Jorge Andrés Saieh junto al ex director de La Últimas Noticias, Andrés Benítez.

“No les ha ido bien. En los últimos meses han habido despidos que afectan a periodistas y trabajadores de las diversas áreas de Copesa. En sus últimas declaraciones Benítez le ha echado la culpa de los malos tiempos al estallido social. Pero está claro que los problemas venían de mucho antes”, dice María Olivia Mönckeberg, una de las periodistas que más ha escrito sobre este grupo económico.

Dentro de los hitos que ocurrieron en esta nueva trama de Copesa tuvo lugar la compra de acciones a su antiguo socio Alberto Kassis, que permanecía como minoritario del consorcio, pero que en 2019 cedió su porcentaje a Álvaro Saieh, con el que había entrado a la banca a fines de los 80 a través de la adquisición del Banco Osorno y la Unión.

Kassis quería deshacerse de su propiedad en Copesa al menos desde 2014. La operación con Saieh fue interpretada como una muestra de que este último confiaba en el proyecto. Pero otras fuentes aseguraron en su momento que Kassis doblegó a Saieh y lo obligó a comprar esa participación. ¿La razón? Kassis resentía no tener ninguna injerencia editorial en el grupo de medios. Según varias fuentes, su único poder era aprobar o vetar al gerente general de Copesa, y lo habría hecho durante un buen tiempo para forzar a Saieh a comprarle su participación (ver artículo Tras tres años de gestión de Andrés Benítez, Copesa arroja fuertes pérdidas, despidos masivos y cierre o jibarización de varios medios).

A partir de estos movimientos, comenzó a circular el rumor de que el mismo Saieh ya quería desprenderse del consorcio, en vista también de que su influencia ya no era la misma que antes, y al parecer ya no es su foco de atención, luego de otros golpes que ocurrieron en su vida como la muerte de su hija Soledad a fines de agosto de 2017.

“Saieh no alcanzó a empatar con la figura de Agustín Edwards. Mal que mal en el caso de los dueños de El Mercurio se trata de una dinastía de seis generaciones… Y si bien la crisis de los medios de comunicación es un hecho generalizado y El Mercurio y su cadena también experimentan problemas, el ‘achicamiento’ de Copesa se ha hecho más evidente quizá también porque su crecimiento había sido muy notable en pocos años”, agrega María Olivia Mönckeberg.

Efectivamente entre el año pasado y este 2020 se ha informado más respecto de las pérdidas arrojadas por el consorcio, tanto así que en 2019 se cerraron las tradicionales revistas como Qué Pasa y Paula –esta última Saieh la había adquirido al hermano de Agustín Edwards–, así como también se vendió el dial de Radio Zero a la Universidad Católica. 

Por lo mismo, esta nueva alternativa que le entregaba Piñera a Saieh, a cargo de la Expo Dubái, le daba un nuevo aire al empresario; sin embargo, y a pesar de no haber desistido de ser el organizador de este evento internacional, el también dueño de VivoCorp anunció su retiro de los negocios en una entrevista brindada a El Mercurio hace una semana, donde indicó que solo seguirá como asesor de SMU.

El único de sus bastiones que quedó encabezando no tiene que ver directamente con el mundo empresarial, sino más bien con el terreno de la cultura, como presidente de la Fundación Corpartes, creada en 2002 y desde donde la familia Saieh penetró los círculos de las artes en varios de sus niveles, llegando a organizar hasta el día de hoy el festival internacional que se realiza en Santiago y se conoce como Sanfic.

Al mismo tiempo que se llevaban a cabo despidos en Copesa, una nota de Radio Biobío informó que un enviado de Álvaro Saieh había comprado una pintura titulada El Cristo Burlado, de 1280, en Francia, por 20 mil millones de pesos chilenos. Todo indica que su pasión por el arte ya está por sobre su atracción por la influencia, a pesar de que estos dos mundos a veces conviven íntimamente.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Extraordonario reportaje. Excelente documentación de respaldo

Añadir nuevo comentario