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Miércoles, 19 de febrero de 2020
Crisis en el conglomerado

Tras tres años de gestión de Andrés Benítez, Copesa arroja fuertes pérdidas, despidos masivos y cierre o jibarización de varios medios

Nicolás Massai D.
Víctor Herrero A.

Ayer se produjeron despidos masivos en La Tercera y otros medios de Copesa. Las pérdidas millonarias del grupo presagian el comienzo del fin del imperio medial de Álvaro Saieh.

Ayer el conglomerado medial Copesa perteneciente al empresario Álvaro Saieh –dueña de los diarios La Tercera La Cuarta, de las radios Duna y Disney, y de marcas como las de la ex revistas de papel Qué Pasa y Paula– inició una nueva y masiva ronda de despidos que afectó al menos a 70 empleados, desde las áreas editoriales a las de administración y comercial.

El gerente general del Consorcio Periodístico SA (Copesa), Andrés Benítez, envió un comunicado a todos los empleados expresando que “en este día difícil para todos, quiero en primer lugar representar a nombre de Copesa, el enorme agradecimiento que tenemos hacia aquellos que hoy nos dejan, algunos luego de muchos años en la empresa”.

Según supo nuestro medio, en la redacción de La Tercera y Pulso fueron despedidas 17 personas, 13 periodistas (muchos del área de Opinión y cuatro de Pulso) y cuatro miembros del área gráfica. 

Pero también se produjeron decenas de despidos en las áreas administrativas del conglomerado, que actualmente se sitúa en un edificio cerca de la Escuela Militar en Las Condes.

“Lo sucedido se enmarca en el complejo escenario que enfrentan los medios de comunicación en el mundo, del cual todos estamos conscientes […] Chile no escapa a esta realidad global. Hemos visto como algunos medios han dejado de circular, al tiempo que otros enfrentan importantes pérdidas. Esta situación, se ha visto agravada a partir de la crisis del 18 de octubre, por la fuerte caída de la actividad económica y de la inversión publicitaria”, aseguró Benítez en su escrito.

Sin embargo, la realidad de Copesa es más compleja de la que presenta su gerente general. Según datos obtenidos por INTERFERENCIA, en 2018 las pérdidas de Copesa alcanzaron unos 4.500 millones de pesos, y en 2019 estas aumentaron a unos 6.500 millones. El estallido social sólo vino a empeorar las cifras del último trimestre del año pasado cuando, efectivamente, la inversión publicitaria en los medios tradicionales cayó en casi 50% según distintas estimaciones.

“Todos sabíamos que el negocio se estaba achicando rápidamente, el estallido social no es la causa de estos recortes”, afirma un empleado de Copesa que está al tanto de los números de la empresa. “Lo que pasa es que Andrés Benítez es un gran lobbista, vende un cuento de futuro que, sin embargo, no se ha materializado”.

Varios sindicatos de Copesa publicaron ayer un comunicado en el que lamentaban que “hoy tuvo lugar la desvinculación más severa del inconcluso proceso de avance hacia un proyecto digital en Copesa”. Y en referencia a que Benítez viene “vendiendo” la idea de que está encabezando una transformación digital de gran envergadura, el sindicato insistió: “Es indispensable además que la empresa explicite con claridad si con las desvinculaciones de hoy 30 de enero concluye el proceso de ajuste y reducción de personal”.

Manos de hacha

El ingeniero comercial Andrés Benítez asumió la gerencia general del grupo de Saieh en agosto de 2018. Benítez –ex editor de Economía y Negocios de El Mercurio, ex director de Las Últimas Noticias y ex rector de la Universidad Adolfo Ibáñez– asumió en reemplazo de Carolina Schmidt, la actual ministra de Medio Ambiente del gobierno de Sebastián Piñera.

“En estos tres años sólo hemos visto destrucción de valor”, asegura una fuente de Copesa. “Benítez sólo se ha dedicado a cerrar medios y a reducir costos, destruyendo de paso marcas potentes como Paula y Qué Pasa”. 

Desde entonces, el conglomerado periodístico ha vivido un descalabro sin parangón en la industria medial chilena, el que incluye el cierre de Radio ZeroLa Hora y Biut. 

Los despidos de este jueves, a los cuales se pueden sumar más durante este año, según confidenciaron fuente internas a nuestro medio, se suman a una ola de reducción de costos que comenzó con la llegada de Benítez a Copesa. Mientras la actual ministra Carolina Schmidt encabezaba el consorcio, secundada por Benítez, en julio de 2018 se despidieron a más de 20 periodistas. 

En abril de 2019, Benítez ordenó la desvinculación de otras 20 personas de diferentes áreas del diario La Tercera. Según afirmó a nuestro medio en esa ocasión Pedro Aguilera, presidente del Sindicato Nº 3 de La Tercera, el periódico pasó de tener cerca de 1.800 trabajadores en 2015, a 1.000 ese año..

En noviembre de 2019, en medio del estallido social, se produjeron varios despidos de periodistas. Varias de estas salidas parecían estar motivadas más por razones políticas y editoriales, que por criterios financieros.

La actual ola de despidos apunta a achicar la nómina salarial del grupo Copesa y retornar a números azules, según varias fuentes internas consultadas por INTERFERENCIA. De hecho, el anuncio se postergó a la espera de que Álvaro Saieh completara su gira por Dubai a mediados de mes.

Cabe recordar que el gobierno de Piñera nombró en julio de 2019 al dueño de Copesa como representante de Chile para la ExpoDubai 2020. El 20 de enero finalizó la gira del canciller Teodoro Ribera por Dubai y Abu Dabi. En el viaje, colocó la primera piedra del pabellón de Chile en la Expo Dubai 2020. A esta gira lo acompañó Jorge O'Ryan (director de Prochile), Jorge Daccarett (embajador); Ronald Bown (presidente de la Asociación de Exportadores); y Álvaro Saieh, comisario chileno para la Expo Dubai 2020

El cuento de la cenicienta

Aunque el público y los lectores no se hayan dado cuenta, Andrés Benítez vendió a la familia Saieh la idea de que iba a encabezar la transformación digital del conglomerado. Con un sueldo que bordea los 20 millones de pesos, según distintas fuentes al interior de Copesa, el ex rector de la UAI tiene a la familia controladora convencida de su estrategia.

Es más, Jorge Andrés Saieh, hijo del patriarca, cree ciegamente en la estrategia de Benítez, la que convirtió las revistas Paula y Qué Pasa en productos online que se ofrecen en el portal de La Tercera.

“Esa es pura destrucción de patrimonio editorial, de influencia política”, afirma una fuente ejecutiva de la compañía. 

La estrategia de suscripción digital de La Tercera ha sido, hasta ahora, decepcionante. Según fuentes internas no alcanza para suplir las suscripciones tradicionales de papel. Y si bien volver exclusivamente digitales a las revistas Paula y Qué Pasa ha redundado en un mayor tráfico en Internet, “al mismo tiempo se destruyó el valor editorial y de influencia de esos medios”, asegura esta fuente.

A los problemas comerciales de Copesa se suman las crecientes críticas de sus lectores por lo que perciben como una cobertura sesgada en medio del estallido social. El ejemplo más reciente fue cuando La Tercera publicó que el presidente Piñera podía caminar tranquilamente desde La Moneda hasta el ministerio de Hacienda, en la cuadra de al frente. Esto obviando que Carabineros había cerrado las cuadras alrededor para evitar que el mandatario fuera agredido verbal o físicamente por transeúntes.

¿El fin de Copesa?

Hace al menos dos años circula el rumor que Saieh quiere vender Copesa. Hace un tiempo el empresario le compró el casi 17% de participación que Alberto Kassis tenía hace años en ese conglomerado. Algunos lo interpretaron como una muestra de que Álvaro Saieh confiaba en el proyecto. Pero otras fuentes aseguran que Kassis doblegó a Saieh y lo obligó a comprar esa participación. ¿La razón? Kassis resentía no tener ninguna injerencia editorial en el grupo de medios. Según varias fuentes, su único poder era aprobar o vetar al gerente general de Copesa, y lo habría hecho durante un buen tiempo para forzar a Saieh a comprarle su participación.

Como sea, hoy Copesa es uno de los conglomerados de medios que más valor ha perdido. Si bien toda la industria de los medios está sumergida en una crisis, la de Copesa es más profunda y grave que la de sus pares en Chile. 

La cadena de El Mercurio no se ha desecho de sus activos. Tampoco la TV comercial. “Si miras lo que ha pasado en Copesa los últimos años, es pura destrucción de valor económico y valor editorial”, dice alguien conocedor de las lógicas del grupo. 

“Copesa dejó de ser un conglomerado de medios y a lo más se puede resguardar en La Tercera y Radio Duna”, afirma.

Así, si Álvaro Saieh, que tras la muerte de su hija en 2017 se desentendió de Copesa, pretende vender, habrán pocos oferentes, por poca plata.

Mientras tanto, Andrés Benítez seguirá reinando en medio del caos. De hecho, junto a Jorge Andrés Saieh, hijo del patriarca, ambos comparten el lobby de sus oficinas. “Andrés cuenta con toda la confianza del hijo de Saieh”, afirma un conocedor de las cosas que ocurren dentro de Copesa. “Por eso, es difícil que las cosas cambien”.

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La escena no es exclusiva en Copesa, en general las empresas chilenas están plagadas de ejecutivos con sueldos groseros, que venden humo a sus desesperados propietarios que ven cómo sus negocios se degradan día tras día producto de la digitalización de la vida y porque empresas como Amazon, Netflix o Ikea, los están haciendo pebre. En términos darwinianos desaparecerán, porque no han desplegado nuevos órganos que les permita ser anfibios. Dudo que a los "Benitez les paguen USD 26.000 en alguna empresas gringa porque no agregan valor. Hay decenas de "casos de estudio" de lo que NO hay que hacer, pero todo radica en qué tipo de empresario es, ya que el ADN de estos "dueños" es hacendal agrícola: heredaron o recibieron las tierras más fértiles del planeta, casi gratis, tienen un cúmulo de peones que sacan los frutos que ponen en barcos y reciben lluvia de dólares. El resto son especuladores de bolsa (como lo fue Saieh) buenos para las "pasadas". El otro problema es que sus "negocios" tienen utilidades obscenas, nadie en el mundo gana tanta plata como los 10 empresarios más ricos de Chile y eso nos lleva al tercer factor del derrumbe de sus negocios (ojo que SMU casi quebró a Saieh, tuvo que vender un banco para recuperarse): no creen ni invierten en innovación porque para qué, ganan tanto que no necesitan innovar en nada. Estos "Benitez leen Wired, van a USA de paseo a Google (ojo, cualquiera que saque Nº puede ir) y se llenan de "ejemplos" reactivos, sin estrategias solventes, imposibles de aplicar en Chile porque somos mercados, distintos, con cliente y contextos distintos que necesitan modelos de negocios, distintos y una inversión enorme en experiencia de usuarios y clientes. La transformación digital es un cambio cultural que sucede en el lenguaje. El resto es música.

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