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Sábado, 23 de febrero de 2019
A menos de un año de su inauguración

La intriga con que la derecha se apropió del Teatro Regional del Bío Bío

Camila Higuera
Nicolás Massai D.

A continuación la historia acerca de cómo quienes no pudieron concretar el Teatro Pencopolitano que prometieron a Concepción, terminaron -con la ayuda del intendente Jorge Ulloa- al frente de otra iniciativa que sí funcionó.

Durante años una gigantografía en la costanera del río Bío Bío en Concepción decía “Aquí estará nuestro mayor orgullo cultural”. Eran los 90’ y la gráfica fue destiñéndose con el tiempo así como la esperanza de que algún día fuera realidad el proyecto “Teatro Pencopolitano” que dotaría a la ciudad y a la región de un espacio cultural del primer nivel.

El Teatro Pencopolitano nunca llegó a existir, pero sí dio origen a la Corporación Teatro Pencopolitano (CTP), una agrupación ciudadana fuertemente dominada por militantes de RN. Pese a que la entidad no logró allegar los recursos para concretar dicho teatro, finalmente logró a principios de enero de este año dominar el directorio de un proyecto alternativo que sí funcionó: el Teatro Regional del Bío Bío (TRBB), el que fue inaugurado el 7 de marzo de 2018 y que logró atraer más público que el GAM de Santiago, comparando ambos primeros años de funcionamiento.

¿Cómo logró CTP cumplir su sueño a cuenta ajena?

La trama de la historia tiene dos capítulos. El primero involucra a un militante RN con pasado en Avanzada Nacional, quien en 2017 no logró mantenerse en el directorio, pero que en 2018 forzó una segunda elección, mientras que el segundo envuelve al intendente del Bío Bío Jorge Ulloa, quien -a menos de un año de iniciado su mandato- nominó a miembros y aliados de CTP como directores, todos de derecha, contraviniendo la antigua costumbre binominal de nombrarlos según la proporción de cores de cada coalición política.

El King de la intriga

La Corporación Teatro Regional del Bío Bío nació en 2011 para administrar el teatro del mismo nombre, el cual actualmente se financia mediante aportes del Ministerio de las Culturas y las Artes (51,6%), el Gobierno Regional (40,1%)  e ingresos propios (8,4%).

En relación a esa estructura de financiamiento, la CTRBB está compuesta por once directores, cinco de los cuales son nombrados por el intendente del Bío Bío, y seis corresponden a representantes de la sociedad penquista. Estos seis son elegidos por la votación de los cerca de 40 socios de teatro, quienes adquieren esa calidad por invitación de otro socio y pagando cuotas mensuales de 24.000 o 48.000 pesos mensuales. En la práctica, los socios más importantes son universidades locales, el municipio de Concepción y representantes de organizaciones culturales, como CTP.

Si bien entre 2011 y 2017 -es decir entre las administraciones de Piñera I y Bachelet II- la CTP no tuvo mayor prominencia, en 2018 inició una intriga que le permitió sumar dos directores clave.

Juan Eduardo King fue director entre 2015 y 2017 representando a la CTP, además de militante RN y ex militante de Avanzada Nacional. En agosto de 2018 denunció en la prensa regional que varios socios del CTRBB no habían pagado sus cuotas. Bajo los estatutos, la votación del directorio realizada en julio de 2017 –que lo dejó fuera del directorio y con ello a CTP– debía quedar invalidada, apuntó entonces.

Efectivamente, según narra una fuente del directorio actual “solo 22 socios tenían sus cuotas al día”. Sin embargo, esa situación es normal en el funcionamiento de este tipo de entidades, y podía ser fácilmente subsanada en las sesiones de directorio, antes de que haya salido en los medios de comunicación, por lo que -según señala fuente- “intuimos en aquel momento que había otra intencionalidad”.

Después de la denuncia de King, las cuotas comenzaron a normalizarse. Sin embargo, las aguas se agitaron y el directorio completo fue arrastrado a una polémica de probidad azuzada por la prensa local de la que muchos miembros quisieron salir pronto, por lo que en octubre de 2018 los directores accedieron a realizar una nueva elección. Esta, ahora con un gobierno de derecha de fondo, permitió el ingreso del CTP Christian Paulsen, periodista e histórico dirigente de RN, y el de Octavio Enríquez, quien si bien entró en representación del rector de la Universidad Andrés Bello de Concepción, es un reconocido CTP. Además, ingresaron al directorio representantes de las universidades de Concepción, del Bío Bío y Católica de la Santísima Concepción, además de la Municipalidad de Concepción.

Si bien King no logró reinstalarse en el directorio del CTP con la operación mediática de desacreditación del directorio en que no fue elegido, sí pudo poner a dos de los suyos, cuando no había ninguno. Y su turno vendría después.

La hora del intendente Ulloa

Una de las primeras medidas de 2019 del intendente Jorge Ulloa, fue nombrar los cinco directores de la CTRBB que le corresponden a nombre de la Intendencia del Bío Bío, sin mediar consulta alguna a de los consejeros regionales electos democráticamente (cores) que acompañan la gestión del intendente.

Un acto inédito en la administración del TRBB, pues en esta nominación siempre los intendentes habían respetado los equilibrios políticos expresados en la elección popular de las autoridades regionales. Esto, a diferencia de, por ejemplo, Rodrigo Díaz, intendente del Bío Bío durante el último mandato de Michelle Bachelet, quien nombró a dos personas afines a Chile Vamos y a tres de la Nueva Mayoría en el CTRBB, conforme a los equilibrios políticos del Consejo Regional de entonces.

Pese a que Ulloa no contravino una ley, pues para eso le bastó con la sola aprobación del consejo, el que mayoritariamente es de derecha, sí alteró un acuerdo político.

Como resultado, ahora fueron nombrados el polémico Juan Eduardo King, el vicerrector de la Universidad San Sebastián de Concepción, Fernando Quiroga, quien también es CTP, el ex core UDI Claudio Arteaga, Héctor Campos, gestor cultural de la Universidad del Bío Bío (UBB) y el abogado Remberto Valdés. Todos ellos hombres de derecha, salvo Valdés quien es reconocido por tener contactos transversales, según pudimos establecer consultado a distintos periodistas que conocen la política de Concepción.

Con esto CTP sumó cuatro miembros y el liderazgo de la derecha en el directorio, el que finalmente designó a Quiroga como presidente, a King como vicepresidente, Valdés como secretario y Enríquez como tesorero. Es decir, todos CTP, salvo, nuevamente, Valdés.

La fuerza de CTP quedó demostrada no solo por el resultado, sino también por el proceso. Para muchos fue sorprendente observar que Héctor Campos, pese a ser de la UBB, votó por Quiroga de presidente, y no por Igor Concha, el candidato opositor, pese a que también es de la UBB. Esto, en circunstancias en que Concha, quien era el antiguo presidente, es cantante lírico, mientras que Quiroga es kinesiólogo, y probablemente el miembro más alejado del arte dentro del directorio.

Lo paradójico de todo esto es que la razón por la cual la Intendencia tiene derecho a nombrar cinco directores en el TRBB es porque tiene el deber de aportar el 40,1% de sus ingresos anuales, los que corresponden a 257 millones de pesos para el ejercicio de 2018. Dinero que Ulloa no hizo entrega en la fecha correspondiente: agosto, con lo que complicó el normal funcionamiento del teatro y al directorio saliente, justo en el periodo en que ardió la polémica mediática de King.

Según lo que Ulloa declaró el 14 de octubre a El Sur de Concepción, el retraso se produjo por irregularidades en la rendición de los dineros por parte del directorio de entonces.

En el sitio web del teatro hay un portal de transparencia que acredita que sí se realizaron rendiciones. Nuestro medio contactó a la Intendencia del Bío Bío para confirmar cuál fue el problema y nos dijeron que se debió a “observaciones”. Consultamos si podíamos conocer en qué consistieron estas, y si era posible, acceder a los documentos que las respaldan, pero nos dijeron que eso podía tardar dos semanas. Consultamos al periodista a cargo, además, si recordaba la fecha aproximada de cuándo se efectuaron dichas observaciones, y respondió que no.

La orden de traspaso del dinero finalmente fue emitida recién en diciembre, y se encuentra en Contraloría, por lo que -al cierre de esta edición- todavía no llega a las arcas del teatro.

Por su parte, el core del Partido Igualdad del Frente Amplio, Javier Sandoval, aseguró a INTERFERENCIA que no existían observaciones formales por parte de la Intendencia a la CTRBB. “El equipo técnico del Gobierno Regional dijo a la comisión de inversiones del Consejo Regional algo distinto al discurso de Jorge Ulloa. No presentaron un detalle de las observaciones, justificándose en que se enteraron a última hora. Dijeron que existían observaciones menores, algunas verbales, las que no constituyen reparos. No existía ninguna observación formal del Gobierno Regional al teatro en el momento en que Ulloa declaró en los medios”, acusa Sandoval, quien califica el episodio como “una operación del intendente para perjudicar al teatro y posicionar nombres afines a Chile Vamos dentro del directorio”.

 En esto coincidió el ex alcalde de Concepción, el socialista Ariel Ulloa, quien también fue parte del directorio que renunció tras la denuncia de King. “El gran error es politizar el teatro, la cultura no es de derecha ni de izquierda. Hubo intentos de politización de la izquierda anteriormente pero, pese a mi militancia, los frené y no resultaron”, agregó.

La pencopolización del TRBB

Con el nuevo directorio las corporaciones culturales del Bío Bío que no son CTP quedaron relegadas y actualmente existe preocupación. Una fuente de este sector señala que la CTP llegará con un criterio conservador del arte: “son los que creen que existe una alta cultura y una baja cultura”, dice la fuente.

 Otra preocupación que existe tiene que ver con el manejo de las finanzas, pues muchas fuentes consultadas dicen que no hubo claridad del destino de muchas donaciones efectuadas a CTP en su momento.

Consultamos a King acerca de lo que se hizo con esas donaciones, pero dijo que no se acordaba, pero que “está todo en orden”.

Frente a estas inquietudes, Francisca Peró, dice que “los cambios que ha habido en el directorio como equipo ejecutivo los asumimos con total naturalidad. Estamos muy agradecidos de los directores salientes y del apoyo que siempre tuvimos de su parte. Hoy es el turno de trabajar con un nuevo equipo, conformado por nuevos integrantes y otros que continúan, con una fuerte presencia de representantes de las universidades. Hemos tenido ya dos reuniones y se nota que todos están con ganas y ánimo de aportar y trabajar para la consolidación del Teatro por lo que esperamos que sea un muy buen año para todos nosotros y principalmente para el Teatro Bio Bío”.

Después de todo, la misión de Peró será seguir dándole brillo a este teatro, diseñado por el arquitecto chileno, Smiljan Radic, y que  fue reconocido a nivel mundial, siendo nominado al Premio Beaszley del Museo de Londres 2018, además de ganar el Premio Brunner de arquitectura en 2018.

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