Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Domingo, 28 de Noviembre de 2021
Newsletter 'La Semana'

La ultraderecha avanza

Andrés Almeida

eduardo_bolsonaro_y_jose_antonio_kast.jpg

Eduardo Bolsonaro y José Antonio Kast
Eduardo Bolsonaro y José Antonio Kast

Este artículo es parte del último newsletter exlusivo de INTERFERENCIA, el que se ofrece hoy para todo público.

En Chile la candidatura de José Antonio Kast está avanzando rápido, en tanto ha logrado dar respuesta a cierta incertidumbre que despierta el proceso político del país. aunque todavía n0 es tan claro que el temor a un gobierno de izquierda le haya permitido al candidato ultraderechista romper del todo su techo de crecimiento.

Pero, la principal señal de preocupación proviene del sector que gusta llamarse así mismo como de "centro derecha", pero que -frente al desmoronamiento de su candidato, Sebastián Sichel- parece no hacerle el asco a Kast. En INTERFERENCIA seguimos ese caso, y Lissette Fossa escribió El discreto pase de los partidos oficialistas a la candidatura del ultraderechista Kast, donde se recogen todas las señales del giro de la derecha chilena hacia un candidato que ha propuesto sacar a Chile de la ONU, cavar una gran zanja para evitar la emigración desde Bolivia, retroceder en derechos humanos básicos de mujeres y LGTB+, hacer pagar una especie de impuesto a la fauna y flora para ser preservada, crear una red internacional "anti radicales de izquierda", entre otras medidas de similar naturaleza.

De todos modos, no es un fenómeno excepcional chileno, pues se monta en algo mayor a nivel mundial que no ha perdido fuerza pese a que Donald Trump perdió la presidencia de Estados Unidos hace un año. Es más. muchos analistas de habla inglesa identifican el Partido Republicano de Estados Unidos como la mayor fuente de inestabilidad democrática por el lado de la extrema derecha.

En cierta parte este giro de la derecha chilena no sorprende, pues hasta hace no mucho era férrea defensora y admiradora del dictador Augusto Pinochet, y recientemente no tuvo problemas en apoyar a un gobierno -el de Sebastián Piñera- que violó los derechos humanos de manera reiterada y sistemática, condenado por varios organismos internacionales. Así y todo, el auge de Kast comienza a ser motivo de preocupación mundial, tal como da cuenta John Barlett en The Guardian, en su artículo titulado Candidato de extrema derecha de Chile se monta en ola anti-inmigrante para subir en las encuestas presidenciales. quien repara en la organizada marcha contra los inmigrantes de Iquique como parte de una estrategia trumpista por parte de la extrema derecha chilena.

De todos modos, no es un fenómeno excepcional chileno, pues se monta en algo mayor a nivel mundial que no ha perdido fuerza pese a que Donald Trump perdió la presidencia de Estados Unidos hace un año. Es más. muchos analistas de habla inglesa identifican el Partido Republicano de Estados Unidos como la mayor fuente de inestabilidad democrática por el lado de la extrema derecha.

Recientemente Paul Krugman, premio Nobel de Economía y columnista habitual de The New York Times publicó Republicanos, el partido anti-negocios (en español, vía El Mercurio Inversiones), en el que advierte cómo las autoridades del partido de la derecha estadounidense se han sumado a la agenda anti-vacunas, en el entendido de que está imperando una especie de irracionalidad política favorable a Trump que puede quebrar la histórica alianza entre las grandes corporaciones y el partido del elefante, como se le conoce. 

También conviene leer a J Bradford Delong, en La extraña muerte del Estados Unidos conservador (en español, en Project-Syndicate), donde el columnista, refiere a dos libros; Gobierno y decadencia: la caída de los moderados y la destrucción del Partido Republicano, desde Eisenhower hasta el Tea Party, del historiador Geoffrey Kabaservice (2012) y Cómo mueren las democracias de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (2018), para concluir que los republicanos caminan hacia una crisis fatal pues están pasando de ser un partido adaptativo al cambio permanente que ofrece la destrucción creativa de Joseph Alois Schumpeter, a uno que busca atrincherarse y engañar a quienes se sienten amenazados de ser "cancelados" o "reemplazados" por esa ola destrucción creativa.   

Robert Kagan, columnista de The Washington Post, no es tan 'optimista', pues en su ensayo Opinión: nuestra crisis constitucional ya está aquí, realiza un detallado análisis acerca de cómo Trump ha ido tomando posiciones en el Partido Republicano, al punto de que -salvo caso de salud, según juzga el columnista- tiene prácticamente en su bolsillo la nominación para competir por la presidencia de Estados Unidos en tres años más, quien lo hará con la estrategia de estremecer las instituciones federales ante un nuevo resultado estrecho, en caso de no ganar legítimamente.

Es más, como preparación para dicha competencia, el ex presidente ha logrado depurar al partido de sus críticos en los estados republicanos, donde muchos funcionarios no obedecieron a sus órdenes de buscar ilegalidades, de modo que un segundo asalto al Capitolio -en sentido figurado- no falle.    

El asunto es grave, al punto que hace un par de semanas lo abordó Martin Wolf, para muchos el columnista más lúcido de Financial Times, probablemente el periódico financiero más influyente del mundo. En La extraña muerte de la democracia de Estados Unidos, Wolf advierte:  

"Supongamos que Trump regresa al poder en 2024, decidido a vengarse de sus enemigos, respaldado por el Congreso y la Corte Suprema. Incluso consideremos que esto podría ser solo un interludio. Trump es viejo: su fallecimiento podría ser el final del momento autoritario. Pero, ni el sistema electoral ni el Partido Republicano volverán a ser lo que eran. Este último es ahora un partido radical con una agenda reaccionaria. Estados Unidos es la única superpotencia democrática. Su transformación política en curso tiene profundas implicaciones para las democracias liberales en todas partes, así como para la capacidad del mundo para cooperar en tareas vitales, como la gestión de los riesgos climáticos. En 2016, se podrían ignorar estos peligros. Hoy, uno debe estar ciego para hacerlo".

Estados Unidos es fuente de alarma suficiente, pero no es la única. 

En Europa se vive actualmente una crisis política por la negativa del gobierno de extrema derecha de Polonia a aceptar los principios de la Unión Europea (UE) de separación de los tres poderes del Estado, en una andanada de Mateusz Morawiecki que busca controlar el Poder Judicial. En la práctica el líder polaco se suma a otro gobierno ultraderechista al interior de la UE: Hungría, cuyo primer ministro Viktor Orbán ya respaldó a su colega polaco.

Estos fenómenos -el húngaro y el polaco- tiene correlato en lo que puede pasar en Chile y América Latina. 

En una entrevista que tuve con Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox, la agrupación de extrema derecha española, símil de los republicanos chilenos -a propósito de un artículo publicado conjuntamente con Francisco Velásquez sobre las redes internacionales de Kast, en el marco de la llamada Carta de Madrid que busca combatir la ideología de inspiración comunista en la "Iberoesfera"-, el parlamentario español me indicó que prontamente respaldarán la carta figuras húngaras y polacas. Esto, en un contexto en que crecerá la presión para acusar al Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla como organizaciones de inspiración comunista, en alianza con Cuba, Venezuela y el narcotráfico.     

¿Será a esta coordinación anti-radical de izquierda a la que se refería el programa de Kast?

Este es el artículo al respecto: Quiénes son los amigos internacionales de José Antonio Kast.

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario