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Lunes, 13 de julio de 2020
Igual que con los haitianos

Letra chica: Gobierno ofrece a colombianos vuelos ‘humanitarios’ a cambio de que no regresen en 9 años

Maximiliano Alarcón G.
Diego Ortiz
Paula Huenchumil

Retorno voluntario

Foto de contexto. Crédito: Luis Hidalgo
Foto de contexto. Crédito: Luis Hidalgo

El Plan humanitario de regreso ordenado al país de origen, ofrecido por el Departamento de Extranjería y Migración de Chile, requiere a quienes postulen declarar “bajo promesa o juramento de fe” comprometerse a no regresar a Chile en el plazo de nueve años. Más de 200 personas esperan, alojando en carpas en la calle, la salida del primer vuelo, el cual estaba programado para hoy pero que por razones no del todo claras fue cancelado.

El pasado miércoles 3 de junio, el gobierno de Sebastián Piñera anunció que dispondría de un vuelo para repatriar a ciudadanos colombianos que de forma voluntaria deseen volver a su país de origen. Si bien el Ejecutivo calificó este hecho como “humanitario” en un comunicado de prensa, no mencionó públicamente que la condición para quienes suban al avión es que no pueden regresar a Chile en los próximos nueve años.

En medio de la pandemia del coronavirus, varios extranjeros en Chile han buscado volver a su país de origen por la difícil situación económica. En este contexto, el Ministerio del Interior y la Cancillería levantaron esta medida exclusiva –hasta ahora– para ciudadanos colombianos. Pero la prohibición de retornar a suelo chileno, junto con la difícil situación que los espera en Colombia, ponen en entredicho la conveniencia de esta iniciativa.

El vuelo debía concretarse hoy martes 9 de junio*, pero fue suspendido. Según información que han recibido las personas que aguardan por el avión, esto se debe a que todavía no se resuelve qué pasará con ellos al llegar a Colombia. De momento, la situación en dicho país es que tendrían que permanecer en cuarentena a penas lleguen a tierra firme, pero la residencia temporal de confinamiento sería un costo que correría por ellos mismos, y no por cuenta del gobierno del presidente colombiano Iván Duque.

INTERFERENCIA estuvo ayer lunes en el campamento improvisado por los ciudadanos colombianos en calles Santa Magdalena con Andrés Bello, en la comuna de Providencia, donde pudo constatar la información que durante el fin de semana publicaron en redes sociales personas como el periodista Gustavo Manén. Efectivamente, para acceder a este vuelo voluntario y gratuito, deben firmar una declaración jurada en la que aceptan la prohibición de regresar en nueve años (revisa el documento aquí).

Por sus funciones, este requisito es definido por el Ministerio del Interior, quien está a cargo del Departamento de Extranjería, mientras que la gestión de Cancillería se acota a gestionar la autorización del vuelo y que los ciudadanos colombianos sean recibidos en su país. 

Al cierre de esta edición, nuestro medio no obtuvo una respuesta del Ministerio del Interior respecto de por qué se fijó esta prohibición de regresar en los próximos nueve años, pero todo indica que se imitó por completo la política implementada por el gobierno en el plan retorno iniciado en 2018 para repatriar a ciudadanos haitianos, el cual establecía el mismo requisito, pero en un contexto mundial muy distinto al de hoy.

Independientemente de lo que implica la cláusula de no retorno a Chile por nueve años, la suspensión del vuelo a Colombia es una terrible noticia para las más de 200 personas que alojan a la intemperie en Providencia. “Acá lo importante es irnos y que nos lleven a todos”, asegura Leidi (32 años). Consciente de lo que significa firmar el papel, la mujer reconoce que no pueden seguir en Chile, a pesar de las condiciones abusivas que establece tanto el gobierno chileno, con la prohibición de volver, como el gobierno colombiano, exigiendo a migrantes costear alojamiento para una cuarentena obligatoria de varios días. 

A la luz del único farol que ilumina el improvisado campamento colombiano, Leidi responde seria: “por supuesto que firmaremos el papel”. No queda de otra".

70 carpas en Avenida Andrés Bello

Son las 8:30 de la noche cuando un grupo de 30 colombianos se reúne a un costado de un poste de luz en avenida Andrés Bello. Discuten sobre las acciones a tomar luego de que se cancelara el vuelo humanitario de vuelta a Colombia. Lo hacen al frente del alumbrado público, la única luz que llega a esa hora al campamento improvisado con cerca de 70 carpas de camping. 

Sin embargo, la decisión de reunirse ahí no obedece simplemente a que es el único lugar que no está a oscuras. Los 30 colombianos discutiendo sobre su futuro, en ese lugar en particular, son también una distracción. 

A pocos metros del tumulto, Edwin, concentrado, trabaja un par de cables del panel ubicado abajo del alumbrado público. El hombre -cuya identidad será mantenida en reserva- es electricista de profesión, y hace ya unos 15 minutos que está empecinado en extraer energía del panel. De lograrlo, las más de 200 personas en el campamento podrán cargar sus celulares durante la noche. Por su parte, las 30 personas que están discutiendo tapan la visión tanto de un guardia de seguridad como de dos carabineros que vigilan el lugar. 

“Es triste ver cómo nos están echando como unos perros, como unos ladrones, como si fuéramos unos delincuentes... Pero hay muchos colombianos que tomamos la decisión de aceptar eso, por el bienestar de nosotros y de nuestras familias”, explica Sergio Murcia (29 años), a quien lo sorprendió la pandemia estando como turista en Chile. Debido a la pandemia, le han cancelado su vuelo de regreso en cuatro ocasiones, siendo imposible para él retornar a su país. “Nunca me dieron respuesta nada, solo contestaba la operadora. La mayoría de nosotros viajamos por Latam”.

Desde hace unos días, Murcia asumió una especie de rol de líder entre los colombianos, gestionando almuerzos y trabajando en fortalecer la convivencia en el lugar. El hombre se toma unos minutos y profundiza sobre las consecuencias de firmar un documento que imposibilite a los colombianos repatriados de volver a Chile: “Hay personas que están casados con chilenos, y van a tomar esta decisión de ser deportados de este país”, indica.

Edwin logra conseguir la electricidad y el alargador comienza a rotar por turnos entre las familias presentes. El acceso a internet es la principal forma que tienen las familias colombianas en la calle de postular a los vuelos humanitarios e informarse sobre las opciones que tienen para poder hacer frente tanto a la pandemia como al invierno. El celular es, también, la única vía que tienen para contactar a sus familiares en Colombia.

Juli Andrea tiene 31 años, lleva cuatro años en Chile y es madre de una niña de nueve. Luego de quedar cesante a mediados de febrero, fue imposible para ella pagar las cuentas y el arriendo de un hogar. Hace dos días que llegó al campamento de carpas en Andrés Bello y, consciente de lo que significa firmar la carta para acceder a los vuelos, Juli asegura no sentir resentimiento. “No puedo ser mal agradecida porque me fue bien aquí, pero todo se ha complicado luego del estallido social y la pandemia”, explica. 

A pesar de no saber cómo están las cosas en Colombia, Juli Andrea y su hija necesitan volver: “allá está duro y me puede ir bien o mal, con la diferencia de que está mi familia y estoy más protegida”. 

A menos de 50 metros del campamento colombiano se puede divisar un segundo grupo de carpas. 43 ecuatorianos, incluyendo niños y adultos mayores, viven una situación similar a la de los migrantes de Colombia. Se encuentran sin techo, sin trabajo y, en una situación que describen como preocupante, sin ninguna promesa de vuelos de retorno a Ecuador a la vista. 

Cristian Medranda acompaña a Liliana, una de las voceras y organizadoras dentro del campamento, quien asegura que a pesar de las precarias condiciones se las arreglan para subsistir en comunidad. Medranda indica que “supimos lo del papel que le están haciendo firmar a los colombianos y es terrible”, ya que en el caso de tener pareja o familia en Chile, volver a Ecuador por no tener trabajo significaría nueve años sin verlos. “¿Usted se imagina yo firmara un papel para no volver a ver a mi esposa en nueve años?”.

 

*En la edición original de este artículo se hablaba, por un error de edición, que el vuelo estaba programado para el 9 de mayo. Agradecemos a una lectora y lector que nos hicieron ver esta equivocación.

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Comentarios

Comentarios

Hola ,yo me encuentro en chile y quiero viajar a mi país a Colombia como puedo hacer para averiguar sobre el vuelo humanitario?

Hl muy Buenos Dia soy colombiana me en cuentro en chile con mis 2 hijos menores de edad y mi espaso quiciera q me ayuden porfavor a regresar ami pais como ahoga para otener la yuda del Vuelo humanitario muchas gracias

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