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Domingo, 24 de Octubre de 2021
Historia del conflicto palestino - israelí (5° parte)

Los asentamientos israelíes: el problema más acuciante para la paz a comienzos del siglo 21

Ernesto Carmona

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Crecen los asentamientos israelíes en zona palestina
Crecen los asentamientos israelíes en zona palestina

En este artículo, escrito en 2001, el autor analiza la presencia de los asentamientos de los colonos judíos ortodoxos junto a los territorios palestinos, los problemas que esto generaba y sus eventuales soluciones. Resulta muy interesante compararlo con lo que sucede hoy en esa región.

El arma decisiva para vencer la resistencia palestina se empezó a proyectar tras la guerra árabe-israelí de 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania y Gaza, territorios antes pertenecientes, respectivamente, a Jordania y Egipto. Se diseñó en el seno de un movimiento sionista llamado Gush Emunim, el Bloque de los Fieles. Consistía en poblar, mediante la instalación incesante de nuevas colonias, los nuevos territorios ocupados. 

Los 145 asentamientos que se incrustan en los dos territorios que controla la Autoridad Palestina violan los convenios internacionales que impiden la colonización estable de tierras ocupadas durante una guerra. Desde los Acuerdos de Paz de Oslo de 1993, la población insertada ha aumentado de 125 mil a 200 mil, sin contar otros 200 mil israelíes que ocupan 11 asentamientos situados en Jerusalén oriental, que también son considerados ilegales por la ONU. 

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Foto: Wikipedia, mapa de 2007
Foto: Wikipedia, mapa de 2007

Según fuentes israelíes, en este mismo periodo se han construido casi 40 mil viviendas nuevas en suelo palestino.  Muchos de esos asentamientos, modernos y bien equipados, están situados a muy corta distancia de los campos de refugiados palestinos, habitados en condiciones miserables. Militares israelíes protegen las colonias judías, cuyas vías de comunicación perturban la vida de los palestinos, al establecer rígidas limitaciones a sus desplazamientos. 

El Informe Mitchell señaló que "será muy difícil que cese la violencia entre palestinos e israelíes a menos que Israel no detenga totalmente la construcción de nuevos asentamientos". Ariel Sharon -primer ministro israelí- respondió que los asentamientos seguirán creciendo al ritmo que se estima natural. El gobierno palestino, por su parte, declaró que mientras existan asentamientos en tierra ocupada "proseguirá la resistencia y los levantamientos". 

En la historia de Israel se han cerrado y evacuado en otras ocasiones asentamientos judíos, a pesar de las protestas de los desplazados; los del Sinaí en 1982, los del Alto del Golán en 1973, aunque de manera provisional durante la guerra del Yom Kippur o, más recientemente, el enclave de la Tumba de Joseph, cerca de Nablús. 

Yoel Bin Nun, uno de los dirigentes moderado de los colonos, ha propuesto revisar la situación de los asentamientos y llegar a un consenso nacional sobre qué enclaves "podemos defender y cuáles debemos cerrar".  

El discurso de Bin Nun crispó a la derecha radical del movimiento colono, como pasó cinco años atrás, cuando recibió todo al tipo de insultos y amenazas por haber criticado directamente a los rabinos de los asentamientos, quienes habían incitado a asesinar al primer ministro Yitzhac Rabin.

Un caso opuesto es el del rabino Eliazer Melamed, jefe religioso del asentamiento de Brajah, quien exhortó a los pioneros a “prepararse a morir, para defender con sus vidas la tierra”. ´Él dictamino que “está prohibido evacuar los asentamientos; incluso en caso de emergencia o como parte de un acuerdo político”.

El debate que agita el movimiento colono es el reflejo de la polémica surgida en las esferas gubernamentales de Israel, donde se han diseñado planes de evacuación, concentración o cierre de las colonias, en un intento de llegar a un acuerdo de paz con los palestinos.

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Foto aérea: izquierda poblado palestino, derecha asentamiento israelí
Foto aérea: izquierda poblado palestino, derecha asentamiento israelí

En la historia de Israel se han cerrado y evacuado en otras ocasiones asentamientos judíos, a pesar de las protestas de los desplazados; los del Sinaí en 1982, los del Alto del Golán en 1973, aunque de manera provisional durante la guerra del Yom Kippur o, más recientemente, el enclave de la Tumba de Joseph, cerca de Nablús. 

El parlamentario Mossi Raz, del partido laico Meretz, antiguo dirigente del movimiento pacifista Paz Ahora, es uno de los políticos que agitan la "congelación de las colonias a cambio del alto el fuego". Mossi ha sostenido que una vez que se hayan acabado los tiroteos y se serene el campo dialéctico, la gente "se dará cuenta de que el establecimiento de los asentamientos ha sido uno de los grandes errores históricos del sionismo, al complicar inmensamente la posibilidad de un acuerdo de paz con los palestinos". 

Raz opina que un acuerdo de paz con los palestinos obligará a Israel a evacuar al menos la mitad de los enclaves de Cisjordania y la casi totalidad de los de Gaza. Asegura que más del 30% de la población que vive en las colonias lo hace por razones económicas: el precio de las viviendas es tres veces inferior que en las grandes ciudades, y la calidad de vida infinitamente más ventajosa. A estos colonos, una oferta económica generosa y la posibilidad de una nueva vivienda podría hacerlos cambiar de actitud, como sucedió hace dos décadas en el Sinaí. 

Para crear una base económica, se ubicaron parques industriales cerca de los asentamientos. Empresas establecidas pudieron vender sus propiedades en Israel, obtener terrenos a bajo costo en un parque industrial, recibir generosos subsidios gubernamentales y emplear trabajadores palestinos por salarios mucho más bajos que los que pagaban en Israel. En la economía del asentamiento [hacia 2001], los palestinos no tienen derecho a un salario mínimo, vacaciones anuales, indemnización por cesantía u otros derechos que sí están protegidos en Israel. 

Muchos israelíes ven a los colonos como una extraña secta de religiosos fanáticos. Algunos argumentan que ya que un millón de palestinos son ciudadanos israelíes, algunos miles de colonos israelíes podrían permanecer en un futuro Estado Palestino como ciudadanos respetuosos de las leyes o residentes extranjeros.

Los costos de mantener los asentamientos son elevados. Examinando los gastos del gobierno fuera del área de Jerusalén -incluyendo infraestructura, carreteras y unidades del ejército para su defensa- expertos de Gush Shalom han calculado que cada colono le cuesta al contribuyente israelí unos 125 mil dólares por año. 

Mientras numerosos colonos han declarado su disposición a arriesgar sus vidas, y las de sus niños, para probar su determinación, nadie sabe cuántos se han mudado silenciosamente de vuelta a Israel. Aquellos que han preferido quedarse, han expresado su consternación ante la falta de apoyo del público israelí y se sienten cada vez más aislados. Muchos israelíes ven a los colonos como una extraña secta de religiosos fanáticos. Algunos argumentan que ya que un millón de palestinos son ciudadanos israelíes, algunos miles de colonos israelíes podrían permanecer en un futuro Estado Palestino como ciudadanos respetuosos de las leyes o residentes extranjeros. 

El núcleo duro del movimiento de colonos fue a los territorios ocupados con el propósito de impedir el establecimiento de un Estado Palestino o para expulsar por completo a los palestinos. Es inconcebible que optaran por vivir pacíficamente bajo un gobierno palestino. 

Para los palestinos, los colonos son un símbolo de la ocupación, la opresión, y la humillación. Los dirigentes palestinos han indicado que no objetan la presencia de israelíes individuales, respetuosos de las leyes, en un estado palestino; pero los colonos son otra cosa. 

Algunos israelíes temen una guerra civil si se remueve a los colonos por la fuerza. Los colonos están fuertemente armados y son parte integral de las operaciones del ejército israelí. Ningún gobierno israelí se ha atrevido a evacuar un asentamiento de Cisjordania o de Gaza (excepto pequeños puestos de avanzada establecidos con el carácter de provocaciones). 

El antiguo primer ministro Yitzhak Rabin ni siquiera se atrevió a remover el puñado de colonos de Hebrón después de que el colono Baruch Goldstein asesinó a 29 fieles musulmanes en una mezquita en la ciudad. 

Un gobierno fuerte, un acuerdo de paz sólido, y el apoyo de una gran mayoría de los israelíes, será necesario para justificar un traslado por la fuerza. La oposición -creen- se reduciría a un núcleo fanático, que no representaría una verdadera amenaza para Israel. Es lo que sucedió, en mucho menor escala, cuando el gobierno de Menájem Beguín trasladó por la fuerza a los colonos del norte del Sinaí. El ministro de Defensa de aquel entonces, Ariel Sharon, supervisó esa operación. 

Propuestas de solución

Una vez que un gobierno israelí llegue a la conclusión de que la paz tiene que fundarse en la coexistencia de dos estados vecinos, el problema de los asentamientos se resolverá probablemente según los siguientes delineamientos: 

Un trueque territorial reajustaría las fronteras en ambas direcciones, tal vez en función del interés de ambas partes. Esto permitiría la permanencia de algunos asentamientos mayores cerca de la frontera anterior a 1967, es decir, los vecindarios dentro del Jerusalén anexado, que ya son in separables del paisaje de la ciudad. Otros, fuera de Jerusalén, deberán ser tratados como los demás asentamientos. 

Por su parte, Israel renunciaría a tierras vecinas al territorio palestino, las que podrían ser utilizadas para recibir a refugiados palestinos. Se ha sostenido que tal trueque había sido considerado aceptable en las negociaciones entre Ehud Barak y Yasser Arafat. 

Algunos israelíes han propuesto anexar al Estado Palestino la franja de aldeas palestinas del lado israelí de la Línea Verde o "el Pequeño Triángulo" [se refiere a las fronteras posteriores a la primera guerra árabe-israelí de 1948-49]. Los ciudadanos palestinos de Israel que viven allí, sin embargo, lo han objetado, tal vez debido a su nivel de vida, que aunque es inferior al del promedio israelí, es más elevado que el promedio en los territorios palestinos. También tienen lazos desde hace tiempo con los sistemas económicos, políticos y sociales de Israel.

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Colonos israelíes
Colonos israelíes

Otra posibilidad es anexar a un futuro Estado Palestino el territorio deshabitado a lo largo de la Franja de Gaza conocido como Las Dunas Halutza y /o al sur del área de Hebrón. Esas áreas desérticas no son equivalentes a la tierra cultivable de los asentamientos, pero podrían ser utilizadas para viviendas. 

En lo que toca a Jerusalén, el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, sugirió que los asentamientos judíos en áreas palestinas ya anexadas por Israel fueran parte de Israel. Por su parte, Israel aceptaría entregar a los palestinos todos los vecindarios árabes de Jerusalén, incluyendo Hararn al-Sharif. Todos los demás asentamientos deberían ser evacuados. 

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