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Jueves, 26 de noviembre de 2020
Especial: Historia del modelo económico

Los Matte: el principal grupo económico en los últimos 60 años

Sebastián Caviedes Hamuy
Andrés Bustamante Araneda (*)

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La CMPC -la Papelera- eje del poder de los Matte.
La CMPC -la Papelera- eje del poder de los Matte.

Los Matte son uno de los conglomerados empresariales más poderosos no sólo por el control que poseen sobre la actividad económica, sino porque su apellido remite a una familia de tradición oligárquica, con presencia en Chile desde el siglo XIX, y que ha sido puntal dentro de los sectores dominantes, contando con parlamentarios, ministros y dirigentes políticos entre sus filas. 

El imperio económico de los Matte comienza a cimentarse en 1920, al fundarse la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), de la unión entre la Comunidad Fábrica de Cartón -impulsada por Luis Matte Larraín- y la otra empresa de papel de la época, Ebbinghaus, Haensel y Cía. Si la Papelera, al año de su creación, ya producía 2.200 toneladas anuales, entre papeles, cartones y celulosa, hacia 1938 inauguraba la fabricación de papel periódico en Chile, contando como su presidente a Jorge Alessandri, el mismo que veinte años más tarde llegaría a la primera magistratura del país.

La formación de los Matte como grupo económico, sin embargo, sólo se remonta a mediados del siglo XX y refiere a la facción familiar ligada a Eliodoro Matte Ossa, quien progresivamente se hace con el control de la Papelera. Aunque se ha querido atribuir este logro a una cierta habilidad de Matte Ossa para detectar empresas cuyo valor real no coincidía con los balances que presentaban, y a una capacidad de emprendimiento que le habría permitido adquirir progresivamente más del 50% de las acciones de la compañía, lo cierto es que su consolidación llega recién en 1961, cuando, invitado por sus amigos Jorge Alessandri y Arturo Matte, comienza a integrar la propiedad de la Papelera. Cuatro años más tarde, Matte Ossa vende su propiedad en la Fábrica Nacional de Sacos y, con el capital generado, concreta inversiones en esta compañía.

Consiguiendo un rápido avance, ya a inicios de los setenta los Matte exhiben las características propias de un grupo económico consolidado. Fernando Dahse lo constata al situarlo como el segundo de los tres grandes conglomerados chilenos -por cantidad y tamaño de empresas controladas-, tras el Grupo Edwards6, en tanto participa en 26 sociedades y ejerce el control mayoritario en 17 de ellas. Su alcance llega a diferentes sectores de la economía, incluyendo el financiero –especialmente aseguradoras-, comercial, agrícola y fundamentalmente el forestal.

Ahora bien, a pesar de esta diversidad, su principal activo siguió siendo la CMPC, de la que Matte Ossa ya era controlador del 25% al promediar la década. Desde un primer momento, esta empresa había desarrollado un sustantivo proceso de crecimiento, tanto en el sector forestal como en la industria del papel. Aquello se reflejaba en sus plantaciones de pino radiata en la VIII Región, a través de la adquisición del Fundo Pinares (1940) y al entrar en operación diversas plantas de papel (Valdivia en 1951 y Bio-Bío en 1957); además de ponerse en marcha, en 1959, la primera unidad de celulosa en Chile.

La importancia estratégica de este activo y su posición dominante en el sector, explica la enconada resistencia del grupo a la estatización pretendida por el gobierno de la Unidad Popular. La CMPC se transforma en el símbolo de la resistencia del sector privado y los grandes capitales, a la política de incorporación de empresas al Área de Propiedad Social.

Tras la defensa de este enclave monopólico, proceso calificado por El Mercurio como “una de las batallas más fuertes realizada por privados para mantener la libertad de prensa e información en el país”, el proceso de crecimiento del grupo tiene un primer revés: si bien la Papelera no logra ser expropiada, enfrenta una importante merma de recursos. Junto con ello, el Grupo Matte pierde el Banco Sudamericano, Codina y Cemento Melón. Esta última -de la que Matte Ossa era presidente ejecutivo-, habrá de ser pagada por el gobierno con otros bienes que le permitieron al grupo hacerse con el control de Minera Valparaíso, hoy mecanismo a través del cual los Matte ejercen su propiedad sobre Colbún y otros intereses en el área portuaria e inmobiliaria.

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Eliodoro Matte Ossa.
Eliodoro Matte Ossa.

El que guarda siempre tiene

Una vez en dictadura, hacia 1978 el patrimonio del grupo asciende a US$ 360 millones de la época, situándose en el tercer lugar dentro de los grupos económicos, ahora detrás del grupo Cruzat-Larraín y del conformado al alero del Banco Hipotecario de Crédito (BHC).

En este sentido, la importancia de los Matte radica no tanto en la cantidad de empresas que controlan, sino en el patrimonio que ellas representan en conjunto. Además de este rasgo, otro de los factores que explica su capacidad de sobrevivencia es una política de bajo endeudamiento. Al comparar los datos sobre la deuda de los tres principales grupos económicos, se observa que sumando las deudas externa y con el sistema financiero, la de los Matte se acerca a los US$ 28 millones, representando un 8% del patrimonio de dicho grupo, muy por debajo de los niveles de endeudamiento de los grupos BHC y Cruzat-Larraín.

Este endeudamiento excesivo de sus rivales sería la principal causa para su colapso al producirse la crisis económica de comienzos de los ochenta. Mientras tanto, en este período el Grupo Matte aumenta su participación en sociedades, de 26 a 45, adquiriendo el control en 35 de ellas. Logran el control mayoritario de Volcán y Pizarreño, y adquieren Puerto Lirquén.

Pero sus dos jugadas más relevantes son, por una parte, la creación del Banco Industrial y de Comercio Exterior, en tanto a la fecha era el único grupo económico sin un ancla financiera. Y, por otra, el nuevo aumento de su participación en la Papelera, que les permitió ejercer un control efectivo en ésta, con el 55% de las acciones. Y es que hacia finales de los setenta, la Papelera es la segunda empresa privada más grande del país y la única del grupo dentro de las 30 mayores empresas privadas chilenas, explicando prácticamente la mitad del patrimonio total del grupo. A estas alturas, sin embargo, su representante en la mesa directiva no es Matte Ossa, sino que el mayor de sus hijos varones, Eliodoro Matte Larraín.

Si bien no se trata del grupo empresarial más favorecido con las privatizaciones ni con la liquidación de empresas tras la crisis de 1981-82, existen elementos para sostener que la expansión del Grupo Matte se realiza fundamentalmente a partir del concurso del Estado.

En primer lugar, el grupo se beneficia de la reprivatización de INFORSA, la cual adquiere en 1986 por medio de una resolución de la Comisión Antimonopolio de la época. Esta se fundó bajo el argumento de que “no es determinante para la libre competencia que la propiedad de las empresas esté en una o varias manos, sino que interesa el comportamiento que observen en el mercado”, ayudando a consolidar con esto a la CMPC en el mercado local de la producción forestal y de papel.

Por otra parte, la expansión de la industria forestal, clave en el desarrollo de la Papelera, se establece como un importante nicho de mercado tras la reestructuración que inicia la dictadura. Esto, porque se genera un proceso de reapropiación de tierras entregadas a campesinos y comunidades mapuche, y además se reorganizan los usos de suelo, en tanto son asignadas a la producción forestal importantes extensiones de terreno consideradas poco productivas para fines agrícolas. Junto con ello, el Estado apuesta a la consolidación del sector forestal como eje del desarrollo exportador, para lo cual promulga el Decreto Ley 701 de 1974, que, entre otras cosas, estableció un subsidio de hasta un 75% del costo de la plantación, junto a exenciones tributarias para las empresas que se dedicaran a la producción forestal.

Junto al capital extranjero

A principios de los noventa, los Matte han visto derrumbarse dos veces a los grupos económicos dominantes, mientras ellos conservan y expanden su posición en la economía nacional. Lo sucedido con los grupos Edwards y BHC en los setenta, ocurrió de igual forma con los grupos Cruzat-Larraín y Vial, durante los ochenta. En contrapartida, el grupo Matte logra sortear la crisis sin mayores sobresaltos, lo que queda demostrado en el hecho de que el banco BICE se transforma en una de las pocas instituciones bancarias que registra utilidades en este período.

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Arturo Matte Larraín.
Arturo Matte Larraín.

Durante esta década también, los Matte comienzan alianzas con el capital transnacional e inician un proceso de expansión regional en sus distintas ramas de negocios. En estas se incluyen su comercialización de productos higiénicos junto a Procter & Gamble, el vínculo que establecen con Simpson Paper para formar Celulosa del Pacífico y, por último, la operación conjunta que realiza con otros capitales para adquirir Forestal Santa Fe, que viene a aumentar significativamente su capacidad de producción de celulosa.

Adicionalmente, el grupo realiza tres movimientos expansivos de gran importancia. En primer lugar, en 1994 constituye junto a la familia Rothschild el holding Bicecorp, que centraliza sus actividades financieras, y le permite incursionar además en seguros, factoring y leasing. Por otro lado, CMPC en 1995 se transforma en un holding del cual se desprenden 5 filiales: Celulosa, Forestal, Papeles, Tissue y productos sanitarios y Productos de papel. En el segmento del tissue, cuenta con plantas en Chile, Argentina y Uruguay, representando este concepto un 47% de las ventas totales del holding. Finalmente, en 1996 el grupo lograconsolidar su participación en el sector energético, esta vez con el generoso auspicio del gobierno de Eduardo Frei, que privatiza la Central Colbún Machicura, en favor del consorcio formado por Tractebel (Bélgica) y el Grupo Matte, que queda con el 40% de la propiedad.

El control de la central se cedió en primera instancia por un pago al contado de US$ 136 millones (considerando que la inversión inicial fue de US$ 1200 millones), lo que representó el 40% del valor total de la operación y la adquisición del 37,5% de las acciones. Respecto del valor restante, se acordó el pago por la vía de un crédito a tasa inferior a la de mercado, y pese a que dicho consorcio se encontraba en minoría en cuanto a su participación, se le entregó el control y administración de la empresa de inmediato. Ello implicó, además, que una parte importante del saldo adeudado fuese pagado con cargo a las utilidades de la propia generadora.

Nueva estructura de propiedad

En los años recientes, los Matte han conservado un lugar de privilegio entre las fortunas de los grupos económicos chilenos, en donde la segunda generación, conformada por Patricia, Eliodoro y Bernardo Matte Larraín heredan plenamente lo construido por su padre, al fallecer este en el año 2000. Pero, ¿cómo se organiza su estructura de propiedad y control? Las memorias de sus empresas muestran que la propiedad es manejada a través de un conjunto de sociedades de inversión, en las que cada integrante tiene distintos porcentajes de participación. Aquellas sociedades sustentan, además, la propiedad sobre sus activos más importantes: Empresas CMPC, de la que se derivan 55 sociedades (52 subsidiarias y 3 asociadas, entre ellas las mencionadas 5 ramas más importantes de la empresa); el holding Bicecorp, del que se desprenden 24 sociedades que agrupan las actividades financieras del grupo; Minera Valparaíso, que integra la propiedad de los segmentos energético (Colbún), portuario e inmobiliario, y sobre Inversiones Almendral, a través de la cual se controla el 30% de Entel. 

Muchas de estas son sociedades anónimas cerradas, usuales en las estructuras de empresas familiares, y respecto de las cuales no existe obligación de inscripción en el registro de valores de la SVS, ni obligación de publicación de la memoria anual sin que ella esté mediada por la solicitud de algún accionista. Asimismo, este sistema de gestión es el que les ha permitido un control familiar de los intereses del grupo, que a la vez permite llegar a la propiedad individual. A través de ella, cada uno de los tres controladores del grupo ha integrado a sus hijos, entregándoles porcentajes de participación que extienden esta clase de control. Lo característico entre todos ellos, es que pertenecen por parentesco al Grupo Matte y tienen un acuerdo de actuación conjunta formalizado.

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Edificios de calle Phillips, propiedad de los Matte.
Edificios de calle Phillips, propiedad de los Matte.

Modernizan la estrategia

Al comenzar los dos mil, los Matte modifican su estrategia, caracterizada por la venta de activos considerados prescindibles, y se concentran en áreas específicas en las que apuestan por un fuerte proceso de internacionalización y competencia global. Ello implicó la venta de su participación en el consorcio con Procter & Gamble (Productos Sanitarios S.A), además de reducir su incidencia en el ámbito financiero, concretando la venta de su participación en AFP Summa, Compañía de Seguros El Roble y Compañía de Seguros El Raulí. Todo esto, que implicó la renuncia del Grupo Matte a constituirse en un conglomerado financiero relevante.

En contraposición, los Matte adquieren el 80% restante de la Planta Santa Fe a Shell y Citibank, y el 50% restante de Celulosa del Pacífico a Simpson Papers, con inversiones por US$ 676 millones. Además de ello, han buscado que de su cadena de producción forestal industrial surjan productos con mayor valor agregado. Para ello han llevado adelante inversiones para incrementar la capacidad de producción de papel tissue en Argentina, inaugurando una planta en la región del Maule que cuadruplica su capacidad de producción de cartulinas y envases, y poniendo en funcionamiento una planta de productos aislantes fabricados con lana de vidrio. Todas estas inversiones, con el horizonte de competir al menos a escala latinoamericana, cuestión que se ha traducido en un aumento del patrimonio de la CMPC en casi un 50%, entre 1992 y 1999.

En este mismo sentido, el proceso de crecimiento del holding forestal es ascendente, y su proceso de competencia por la producción de celulosa con el Grupo Angelini trasciende las fronteras de la disputa por el mercado chileno, dando cuenta de cómo este mercado progresivamente se torna insuficiente para los grandes grupos económicos. En 2009, CMPC compra al Grupo Aracruz de Brasil la Planta Guaiba por US$ 1.430 millones, proyectando en 2012 la ampliación de esta con una nueva inversión de US$ 2.100 millones, que es la más importante en la historia de la empresa. Con aquella inversión, los Matte hacia 2015 proyectaban una producción de 4,1 millones de toneladas, mientras que Arauco (del Grupo Angelini) proyectaba aumentar de 3,2 a 4 millones su producción de celulosa al entrar en operación nuevos proyectos; ambos siguiendo de cerca a la brasileña Fibria, primer productor internacional con más de 5 millones de toneladas anuales.

Otro movimiento relevante es su extensión hacia el ámbito de las comunicaciones, por medio de la adquisición de cerca de un 30% de Entel, a través de Inversiones Almendral. Aunque en el sector energético han tenido su mayor revés en el último tiempo, debido a que la puesta en marcha del Proyecto Hidroaysén -llevada adelante en partes iguales entre Colbún y Endesa-, sufrió sucesivas derrotas políticas, partiendo por las masivas movilizaciones sociales de rechazo durante el 2011, y avanzando hasta el enfrentamiento directo con las autoridades del gobierno de Sebastián Piñera, reclamando debilidad por la falta de conducción del problema energético. Las últimas estocadas al proyecto vinieron de la revocación de su Resolución de Calificación Ambiental, en junio de 2014, y de la posterior denegación de derechos de agua por parte de la DGA. No obstante, a principios de junio de este año, Colbún ha anunciado nuevas inversiones por más de US$ 1.000 millones para el desarrollo del complejo Guaiquivilo Melado, en la cuenca del Maule, y que aportaría una capacidad instalada de 420 MW.

Concluye mañana

(*) Caviedes y Bustamante son sociólogos de las universidades de Chile y Católica, respectivamente. Este artículo fue tomado de la revista Cuadernos de Coyuntura de la Fundación Nodo XXI, Nº 8, Año 3, junio de 2015. La publicación original, incluyendo sus múltiples notas, puede encontrarse en http://old.nodoxxi.cl/wp-content/uploads/CC8-Editado-a4.pdf.

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