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Martes, 19 de Octubre de 2021
Elecciones 2021

Orrego: "Hoy no pienso igual que cuando apoyé el control preventivo de identidad... hay que formar una nueva policía de Carabineros"

Victor Herrero A.

En esta entrevista el candidato a gobernador de la Región Metropolitana aborda el momento electoral que lo enfrenta con Karina Oliva y el momento político del país que ha girado en contra de todo lo que huela a ‘establishment’. “Este no es un plebiscito sobre los 30 años”, asegura.

Claudio Orrego es uno de los pocos sobrevivientes políticos de la llamada Generación del 80, jóvenes militantes y universitarios que lucharon contra la dictadura pero que en la larga transición política chilena no lograron abrirse los espacios del gran poder que monopolizaron los viejos cuadros.

Pero en estos 30 años Orrego siempre ha estado en la primera fila de la segunda fila política: fue alcalde de Peñalolén, fue biministro sectorial en el gobierno de Ricardo Lagos, fue precandidato presidencial de la DC en 2013 e intendente de la Región Metropolitana durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Aunque gran parte de la trayectoria de este abogado de la Universidad Católica ha sido en el ámbito público, también ha estado -como muchos políticos de su generación- en el mundo privado. A inicios de los 2000 se desempeñó como vicepresidente de desarrollo de negocios de Sonda, el gigante tecnológico de Andrés Navarro, uno de los amigos más cercanos de Sebastián Piñera. La reciente referencia de Karina Oliva de que la Tarjeta BIP había hecho tanto daño a los ciudadanos como Transbank fue precisamente un intento de ligar a Orrego con el fiasco del Transantiago, ya que el diseño de cobros fue realizado por Sonda.

"Creo que hay formar una nueva policía de Carabineros, con una lógica más comunitaria, imbuida en la doctrina de respeto a los derechos humanos, y con apego a la no discriminación... lamentablemente eso hoy no ocurre".

Durante toda su campaña a gobernador, y en especial en las semanas que llevan a los comicios de este domingo 13 de junio, Orrego ha enfatizado su larga trayectoria pública y su conocimiento práctico del ‘terreno’. Es un ámbito que le acomoda y en el que puede mostrar importantes diferencias con su contrincante, pero todo indica que esta elección es mucho más política que técnica.

“Ha existido un intento de transformar esta elección en una suerte de primaria presidencial y en una suerte de plebiscito de los 30 años”, afirma Orrego. “Me parece que eso es una falta de respeto para las y los habitantes de esta región que tienen tremendos problemas de desempleo, de desigualdad urbana, de hacinamiento, de inseguridad”.

Con todo, Orrego no tuvo inconvenientes para responder a todas nuestras preguntas, la mayoría de índole política.

La entrevista se realizó este martes 8 de junio vía zoom.

INTERFERENCIA también viene pidiendo desde el 19 de mayo una entrevista con Karina Oliva, pero finalmente desde su comando nos aseguraron que no había más espacio en su agenda.

Usted fue una de las figuras de la ex Concertación que visitó a Sebastián Piñera a La Moneda pocos días después del discurso de “estamos en guerra”. ¿Se arrepiente de haber realizado ese gesto en medio de la crisis?

- No, porque fuimos a dos lugares. También fuimos a ver a Jaime Quintana que era presidente del Senado. Y era un momento muy complicado para el país. Y más que ‘apañar’ a Piñera -que honestamente creo que ha sido el peor gobierno en décadas, sino en un siglo en nuestro país- creo que era un momento para reencontrar algún espacio de diálogo con todos los poderes del Estado, no solo con Piñera. 

En una hipotética segunda vuelta presidencial entre Joaquín Lavín y Daniel Jadue, ¿por quién vota?

- Yo voy a votar por la candidata de la centroizquierda, que creo que va a ser o Yasna Provoste o Paula Narváez. 

Pero con eso no me responde la pregunta…

- Bueno, llegado el momento tendría que decidir. Creo que hoy se requiere en Chile una fuerza de centro izquierda para poder impulsar cambios profundos y para tener gobernabilidad, y lo que tú estás planteando son posturas bastante extremas hoy día, así que prefiero quedarme con eso y llegado el momento tendré que discernir. 

- No son posturas tan extremas y según las encuestas existe una alta probabilidad de que esos sean los dos candidatos que pasen a un balotaje presidencial.

- No digo que sea improbable. Siento que a Chile hoy no le hace bien polarizarse y creo que necesitamos una fuerza que impulse cambios sociales importantes y lo haga con respeto a todos, que creo que es lo que ofrece la centroizquierda. Entonces no me quiero poner en ese escenario, y si llega, tendré que discernirlo, pero claramente creo que se necesita una candidata de centroizquierda que impulse los cambios que Chile necesita, pero siempre con gobernabilidad y también con una capacidad de llegar a acuerdos con todos los sectores. 

"Es verdad que en Chile tenemos dos justicias. Creo que todos los delitos de cuello y corbata, y del financiamiento ilegal de la política, parte de la revuelta, del estallido, tiene que ver con la sensación fundada de que aquí tenemos dos tipos de justicia".

Hoy no se puede trasvasijar votos como ocurría antes, pero mirando los resultados de la primera vuelta a gobernador en la Región Metropolitana, un poco más del 50% votó por candidatos de izquierda, y da la impresión de que usted debería ir a buscar esos votos, más que el voto de la derecha. ¿Cómo lo ve?

- Primero, creo que desde la elección de Piñera y Alejandro Guillier la ingeniería electoral no funciona para nada en Chile. Si uno hubiese sumado los votos de izquierda habría ganado Guillier, y sin embargo ganó Piñera. Creo que hoy el voto es muy líquido. La gente está muy empoderada respecto de su libertad para elegir a quién quiera y cuándo quiera. Y nadie es dueño de esos votos, ni los partidos ni los candidatos. Creo que este acuerdo entre Pablo Maltés y Karina Oliva, más allá de la discordia que ha generado dentro de las filas del Frente Amplio, con descalificaciones que van y vienen, yo te diría que lo que trata de mostrar es los límites de esa ingeniería electoral.

Pensar que si yo me alineo con Maltés entonces esos votos son míos…  no es así. De hecho, Pamela Jiles no fue capaz de traspasar su electorado a su marido, y mucho menos Maltés a otra persona. La gente votó en primera vuelta por distintas razones y en esta vuelta decidirá quién le da más confianza para impulsar los cambios que requiere nuestra región en términos de igualdad, de empleo y de seguridad.

En ese sentido, la ingeniería electoral antigua no corresponde. Yo al menos le estoy hablando a todos. Ahora ¿cómo lo hago? ¿Tocándole la puerta a los partidos? No. Enfatizando que tenemos un programa sólido y con propuestas. Yo creo que cualquier persona que lea las dos propuestas que tenemos tendría que llegar a la conclusión de que al otro lado hay improvisación, hay lugares comunes y eslóganes. En el lado nuestro hay propuestas, hay participación de verdad de más de 10 mil vecinos y hay una visión de región que no existe al otro lado.

Entonces mi impresión es que al final la gente va a votar por quien le de confianza que va a hacer los cambios y no solamente hablar de ellos. 

Pocos ponen en duda su experiencia y su gestión. Pero al mismo tiempo hay un rechazo muy fuerte a todo lo que huela a ‘establishment’. En ese sentido, ¿no cree que esa misma experiencia le puede jugar en contra, en el sentido de que mucha gente lo ve como parte del famoso ‘no son 30 pesos, son 30 años’? 

- Yo diría que los eslóganes son buenos para capturar un sentimiento generalizado, pero no son buenos para gobernar. Si uno mira atentamente la elección de hace algunas semanas, se va a dar cuenta que hubo alcaldes que lograron una transversalidad tremenda. Fueran o no fueran nuevos, dependiendo de su buena gestión. Sino nadie explica el más de 50% de Felipe Delpin en La Granja, de Germán Codina en Puente Alto, o el 92% de Claudio Castro en Renca. Y también hubo renovación, las cosas siempre van de la mano.

Diría que objetivamente ha existido un intento de transformar esta elección en una suerte de primaria presidencial y en una suerte de plebiscito de los 30 años. Y yo lo que he dicho es que me parece es que eso es una falta de respeto para las y los habitantes de esta región que tienen tremendos problemas de desempleo, de desigualdad urbana, de hacinamiento, de inseguridad, que lo que quieren es que la persona que gane no sea una suerte de parlamentario regional, que es un poco lo que yo escucho de Karina, que habla de todas las posturas políticas pero que no dice cómo las va a hacer ni qué propuestas tiene. Yo creo que lo que nosotros estamos haciendo es una propuesta de transformación de un territorio.

"Yo digo, tenemos que ser capaces de proteger nuestros glaciares y si va a haber alguna actividad industrial tiene que ser con esa protección. De lo contrario, simplemente no puede existir".

Cuando a mí me dicen lo de los 30 años, yo en ese tiempo fui concejal, fui alcalde ocho años en Peñalolén donde le cambiamos la cara a la comuna trabajando para los pobres, erradicamos la toma más grande de Chile, hicimos parques. Es decir, yo he estado trabajando con las patitas en el barro haciendo la pega, innovando con poca plata, llevando justicia urbana a todos los territorios.

Por el otro lado, no es que no haya experiencia, sino que es una experiencia distinta. Karina fue asesora de Alejandro Navarro, fue presidenta del partido Poder y candidata a diputada por ellos, hoy es dirigente a nivel nacional del partido Comunes y candidata, o sea tiene experiencia política. Lo que no tiene es experiencia territorial que es distinto.

O sea, no es que haya alguien completamente nuevo y alguien completamente viejo, sino que hay experiencias distintas. Sin desconocer mi militancia política, porque tenemos una visión política y yo tengo una pésima evaluación de Piñera, de verdad creo que ha sido de una negligencia supina en la gestión de las ayudas sociales y el apoyo a las pymes, y el estallido social no pudo haber sido peor.

Pero al final del día, cuando se trata de gobernar la Región, yo tengo súper claro que voy a tener que gobernar con todas y todos los alcaldes y alcaldesas. Y esa visión inclusiva creo que no existe al otro lado, que es más bien una política de trincheras. Y no tiene que ver solamente con cuál va a ser la primaria presidencial en noviembre, sino que va a tener que ver con cuál es la propuesta de cambio y justicia territorial para la región. Y si algo ha quedado en evidencia en los últimos debates es que hay una diferencia grande. 

Acá no estamos compitiendo en currículum. Acá lo que vale es tu conocimiento del territorio, tus propuestas y tu coherencia, y creo que en eso yo no me siento un dinosaurio antiguo. La gente podrá discrepar conmigo, pero reconoce mi coherencia desde la dictadura en la lucha por los derechos humanos y también mi trabajo con los pobres. Se podrán construir caricaturas de mí, pero no son la realidad y para eso son las campañas y los debates. 

No va a ser responsabilidad directa suya en caso de ganar, pero es un tema que preocupa a muchos. ¿Qué piensa de la ley de glaciares? Hace poco Codelco dijo que si se aprobaba tal como está estaría en peligro el 40% de su producción.

- O la minería aprende a explotar los minerales con respeto absoluto a los glaciares o no tiene mucho sentido. En el caso de la Región Metropolitana esos glaciares le otorgan el 70% del agua a la región más populosa de Chile y a la capital del país. Entonces esto no es sólo un tema romántico medioambiental, es un tema de supervivencia de la ciudad. Yo di una pelea siendo intendente por proteger el parque Río Olivares y tuvimos la misma oposición de la minera. Tenemos que ser capaces de proteger nuestros glaciares y si va a haber alguna actividad industrial tiene que ser con esa protección. De lo contrario, simplemente no puede existir. Porque lo que está en juego es el agua y la supervivencia de la Región. 

- La seguridad es un tema que preocupa a todos los ciudadanos, desde Las Condes a Bajos de Mena. ¿Pero cómo se puede abordar el tema de la inseguridad si es que el cargo al cual postula en realidad no tiene ninguna facultad directa?

- Voy a refrasear tu pregunta. No tiene todas las facultades, pero tiene algunas. Por lo pronto, tiene facultades para invertir dinero. En qué inviertes es una decisión autónoma del gobierno regional. Tú puedes invertir en programas de inversión psicosocial, evitar la deserción escolar, invertir en la capacidad comunitaria de seguridad, puedes fortalecer la iluminación y la transformación de sitios eriazos en las comunas. Incluso puedes ayudar a las policías, como lo hice cuando fui intendente, donde invertimos en un buen laboratorio criminalístico para la PDI y en camiones blindados para hacer operaciones antidrogas. O sea, tú tienes recursos, esa es la primera función que tienes y nadie te la puede privar.

"Si el delegado presidencial no reconoce la supremacía política y legitimidad ciudadana del nuevo gobernador, va a haber conflicto. Pero si lo hace, va a haber espacio para la coordinación".

Yo por ejemplo he propuesto la conexión e interconexión de todas las cámaras de televigilancia, de todas las cámaras que hoy están conectadas en la región. Eso es tecnología, eso es recursos.

En segundo lugar, está el rol de la coordinación, que es un mandato legal; es decir, el gobernador va a tener que coordinar a todos los actores de la región y ahí están los municipios, los fiscales, las policías, el gobierno y el poder judicial. Por último, está el poder político, o sea, el gobernador regional va a ser la segunda autoridad más votada de Chile después del Presidente de la República.

Lo que yo digo es que ese gobernador tiene que ser capaz de exigirle al gobierno de turno, sea de Piñera o del que sea, que persiga a los narcotraficantes, persiga los delitos de cuello y corbata, persiga el tema del control de armas que no sirve para nada en Chile, porque estamos fiscalizando a la gente honesta y hoy día tenemos un mercado secundario de armas que le da un poder de fuego a los narcotraficantes que es superior que el de las policías.

Todo eso se puede hacer. En el caso nuestro eso se traduce en un plan integral de prevención del delito y un consejo regional que combata el delito y la delincuencia, y lo vamos a hacer sí o sí. Te digo, yo tengo la experiencia, era alcalde de Peñalolén y cuando era alcalde no tenía ninguna facultad sobre la policía, y sin embargo hicimos una política integral de seguridad, y disminuimos en 20% el temor y en 10% la victimización. Se puede coordinar, se puede invertir, se puede planificar la seguridad en el territorio, sin mandar a las policías, sí. No te digo que sea fácil ni lo ideal, pero se puede.

Hay un aspecto que se ha mostrado poco en los debates y es el fenómeno de la cohabitación. Habrá una gobernadora o gobernador regional electo, pero también estará el delegado presidencial. En caso de que usted gane podría tocarle cohabitar un tiempo con Felipe Guevara, el actual intendente…

- …es un desafío, como dices, en el sentido de que, si el delegado presidencial no le reconoce la legitimidad y autoridad política al gobernador para ser la máxima autoridad regional, vamos a entrar en conflicto. O sea, tú tienes hoy día delegados provinciales o delegados regionales de muchos servicios públicos, pero ninguno de ellos, por mucho que sea un delegado regional, por ejemplo, un director regional de Senadis o de Sence, se va a meter a una comuna sin avisarle al alcalde o alcaldesa. Bueno, si el delegado presidencial no reconoce la supremacía política y legitimidad ciudadana del nuevo gobernador, va a haber conflicto. Pero si lo hace, va a haber espacio para la coordinación. 

Ahora, siempre va a haber espacio para la discusión, porque si además hay un gobierno de derecha como el de ahora, que lo ha hecho tan mal, que piensa que los chilenos estamos en guerra, que hay que desconfiar de los municipios, que a la gente hay que encerrarlas sin darle nada de comer, vamos a tener sin duda una tensión.

Pero no es una tensión de cargos. Incluso hay alcaldes de derecha que tienen tensión con este gobierno, los alcaldes han sido bastante coherentes para criticar al gobierno, hay gente incluso que no tiene idea de que algunos alcaldes son de derecha, porque todos han criticado al gobierno por la gestión de la pandemia…

 … y por el estallido social también.

- Claro, si no fuese por los alcaldes, no hubiésemos tenido plebiscito. Ellos fueron los primeros en convocar un referéndum. Lo que quiero decir es que hoy día el delegado tiene que entender que más allá de sus facultades, hay una autoridad regional que va a ser elegida por la ciudadanía, y con ella se tiene que coordinar. Si va a pelearle va a salir perdiendo y eso sale en perjuicio de la ciudadanía.

Hablemos de los presos del estallido social. Lo he visto en los debates televisivos diciendo que está en contra de un indulto general. Pero hemos visto ya una y otra vez como han liberado o bajado de manera drástica las medidas cautelares a varios de estos jóvenes, que llevan meses e incluso más de un año en prisión sin que el Ministerio Público haya logrado acreditar un caso judicial sólido en contra de ellos.

- Déjame hablar a nivel de principios y a nivel de soluciones prácticas. A nivel de principios, yo siempre he dicho cuán fundamental es el derecho a la protesta y a la movilización social pacífica en una democracia. Ese derecho no se puede restringir, al revés, se tiene que fortalecer para que la democracia siga estando viva. Eso, creo yo, es incompatible con actos de violencia en la sociedad, y ahí incluyo las violaciones a los derechos humanos y también incluyo la quema de un hotel, del comercio, de un museo, de una iglesia o del Metro. 

Como segundo principio, creo que la prisión preventiva debiese ser una excepción y no una norma; es decir, solo cuando haya antecedentes muy calificados o antecedentes en materia penal, se puede justificar la prisión preventiva. Pero si es una persona primeriza, que comete un delito menor, no se justifica la prisión preventiva. Y yo, como cualquier demócrata, estoy dispuesto a revisar casos en los cuales se ha abusado de esa medida cautelar, no tengo problema con ello. 

Convengamos que en un momento mi contendora habló de 2.500 personas detenidas, después resulta que eran 26. Lo que yo creo que deberíamos hacer es ver espacios de convergencia. Lo hablé con la senadora Yasna Provoste, que patrocinó el tema, y estábamos de acuerdo. Ella no estaba por indultar delitos graves, de atentados contra la vida de personas o infraestructura de la ciudad. Ella estaba por, uno, agilizar los juicios; dos, limitar al máximo la prisión preventiva; y tres, que delitos o faltas menores se entendieran en el marco de la protesta. Yo con esos tres puntos estoy de acuerdo.

"Si no fuese por los alcaldes, no hubiésemos tenido plebiscito. Ellos fueron los primeros en convocar un referéndum".

Pero creo que tenemos que pasar de lo genérico a lo específico. Si me preguntas si estoy dispuesto a analizar casos específicos para ver si se justifican o no las medidas cautelares, sin duda alguna. Y si me preguntas si estoy dispuesto a indultar a todas las personas independientes de la gravedad del delito, no.

- ¿Está dispuesto a que se rebajen las medidas preventivas incluso para los delitos de ese tipo? Por ejemplo, ante la quema de una iglesia, que los procesados puedan cumplir con arresto domiciliario.

- Te diría que hay casos que se van a justificar, por ejemplo, si tienes una persona primeriza, sin antecedentes penales, acusado de un delito grave, probablemente hay que revisar la medida cautelar. Estoy disponible. Pero si la persona tiene delitos previos graves, y además está acusada de otros delitos graves en este marco, no.

Yo creo que de verdad llegó el momento, si queremos avanzar en esta materia más allá de la consigna genérica, de ver los casos específicos. Quizás eso nos ayudaría a ver una convergencia. Yo creo en el estado democrático de derecho, no creo que el Estado pueda privar la libertad arbitrariamente, sin pruebas, a una persona primeriza sin antecedentes.

Le pregunto todo esto porque hay un relato que va más allá de la casuística, y lo hemos visto una y otra vez en todos estos años: hay una justicia para los pobres y otra para los ricos. Por ejemplo, cuando pillaron a unos jóvenes de mayores recursos con un AK-47, ninguno de ellos estuvo un año en prisión preventiva; hace unos días sometieron a proceso al ex general Santiago Sinclair por su participación en el asesinato de 17 trabajadores forestales en Panguipulli en octubre de 1973 y su medida cautelar es arresto domiciliario nocturno. Pero si unos jóvenes de La Pintana tiraron una molotov en medio de las protestas pueden pasar un año y medio presos sin juicio en contra.

- Sí. No solo estoy de acuerdo contigo, sino que además yo lo he escrito y documentado. Es verdad que en Chile tenemos dos justicias. Creo que todos los delitos de cuello y corbata, y del financiamiento ilegal de la política, parte de la revuelta, del estallido, tiene que ver con la sensación fundada de que aquí tenemos dos tipos de justicia.

Eso no significa que el día de mañana digamos que quemar una estación de Metro o una iglesia es un delito menor. No, lo que significa es que cuando alguien se colude, financia ilegalmente la política, comete un delito, se le debe aplicar el mismo rigor de la ley. 

Pero es verdad que hoy una persona que roba una bicicleta queda en capacha, o lo que pasó con el joven que murió en la cárcel de San Miguel, que terminó muerto por vender CD piratas. Eso es parte de la indignación en el país, que no admite dos interpretaciones. Ahora, no porque haya esa doble justicia, que hay que cambiar y combatir, hay que relativizar cierto tipo de delitos. 

Hablando de esta doble justicia y sabiendo lo que hoy sabemos del control preventivo de identidad, que se aplica mucho más a jóvenes que a mayores, más a personas de recursos más bajos que a los más pudientes… ¿sigue pensando que “el que nada hace, nada teme”, que es la frase que usó hace unos años para apoyar la medida del control preventivo por parte de Carabineros?

- No. Cuando se planteó este tema no habíamos tenido ni el Pacogate, ni el caso Catrillanca, ni la Operación Huracán. Hablábamos de una policía que tenía casos de corrupción y de sesgos, pero que en general aparecía, al menos en la teoría, como comprometida con la lucha al delito.

"Yo tengo a mi haber haber sido el intendente que más marchas autorizó en democracia. Entonces que no vengan a decir que el Orrego de hoy reprimiría al Orrego que marchaba en dictadura".

Lamentablemente, la evidencia que hay hoy día -yo leía el estudio de la UDP al respecto- es que se ha ocupado esta facultad -que no es detención por sospecha, ojo, eso fue caducado de la legislación chilena, esto es solo control de identidad- primero, sin los resultados que se esperaban, y segundo, ha sido ocupada con sesgo, con discriminación. Hoy día, después de todo lo que hemos sabido de Carabineros, una atribución como esta, a esta policía, creo que claramente hay que revisarla.

Creo que hay formar una nueva policía de Carabineros, con una lógica más comunitaria, imbuida en la doctrina de respeto a los derechos humanos, y con apego a la no discriminación, y lamentablemente eso hoy no ocurre, en consecuencia, si me preguntas si mantendría lo mismo, la respuesta es no.

A propósito de unas fotos suyas participando en protestas en la dictadura junto al Movimiento Sebastián Acevedo contra la tortura, alguien publicó en redes sociales que el Orrego del futuro estaría reprimiendo al Orrego del pasado…

- … ¡Eso no es cierto! Yo imagino que tú eres de izquierda por las preguntas que me has hecho. Eso está bien. Pero mira, yo creo que uno puede discrepar de las personas, pero lo que hizo Florencia Lagos, en redes sociales, quien dijo que yo soy un candidato pinochetista u otros que yo era el candidato del Rechazo, cuando yo encabecé la campaña del Apruebo... ¿Sabes lo que me pasa a mi? Primero, dejémonos de caricaturas, yo me metí a la política para luchar por los derechos humanos, estuve dispuesto a arriesgar la vida, caí preso, me apalearon, nunca he ocupado la violencia como medio de acción política, ni siquiera en dictadura. 

Es más, el cargo de intendente es un cargo de mierda, porque tienes que ser el que autoriza las marchas, el que no las autoriza, el de Estadio Seguro, y, así y todo, nosotros autorizamos 3.750 marchas en los cuatro años que estuve en la Intendencia. Y la mayoría, no todas, eran por la Alameda, cuando en el primer gobierno de Piñera se había prohibido que pasaran por la Alameda.

Es más, yo mismo di curso a una mesa de movilización social, en 2015, mira lo premonitorio, con Carabineros de Chile, el general de zona, el INDH, las agrupaciones que marchaban, la Confech, ciclistas, la CUT, las mujeres, organizaciones por la libertad sexual, la gente en favor de legalización de la marihuana, y teníamos una mesa donde discutimos cómo garantizar que las marchas fueran pacíficas y se desarrollaran con un recorrido que no siempre afectará a los mismos vecinos.

De ahí surgió la primera liberación pública de los protocolos de acción de Carabineros. Nunca tuve una denuncia de un atropello a los derechos humanos mientras era intendente; es más, cuando ocurrió el lamentable hecho con el joven Rodrigo Avilés que fue golpeado por un chorro de guanaco en Valparaíso, la Confech me planteó la posibilidad de una marcha nocturna por la Alameda. Y yo sabiendo los riesgos, autoricé la marcha, a pesar de que presumía que iba haber disturbios, porque de haber prohibirla hubiese sido peor, iba haber represión y personas heridas inocentes, Y la autorizamos, y casi me costó el cargo, no por haberla permitido, sino porque hubo disturbios y saqueos al final, y la gente me responsabilizó a mi. Ese es mi compromiso con los derechos humanos.

Entonces, que venga alguien livianamente a decir que Orrego es un represor, bueno, uno puede tener opiniones, pero esto que acabo de decir son hechos que tú puedes verificar.

Yo tengo a mi haber haber sido el intendente que más marchas autorizó en democracia. Entonces que no vengan a decir que el Orrego de hoy reprimiría al Orrego que marchaba en dictadura.

- De hecho, yo estuve en esa marcha como periodista y casi me muero gaseado por las lacrimógenas.

- Es que el problema que pasó es que como Carabineros había sido acusado de este atentado contra la integridad de Avilés, en vez de intervenir tempranamente, se quedó al margen. Y ¿sabes lo que pasó? Saquearon toda el área de Avenida Brasil. Entera. Todos los comercios saqueados. Además intervinieron tarde, porque no querían ser acusados nuevamente.

"Al final del día, cuando se trata de gobernar la Región, yo tengo súper claro que voy a tener que gobernar con todas y todos los alcaldes y alcaldesas. Y esa visión inclusiva creo que no existe al otro lado, que es más bien una política de trincheras".

Yo digo, el control democrático, con respeto a los derechos humanos, del orden público, es de la esencia de la democracia. El que crea que puede haber saqueo y violencia permanente sin control democrático, no cree en la democracia. El problema es que el orden público se haga bien, con respeto a los derechos humanos, que se haga cuando interviene la violencia y no cuando alguien se quiere manifestar.

Yo tengo a mi haber sido el intendente que más marchas autorizó en democracia. Entonces que no vengan a decir que el Orrego de hoy reprimiría al Orrego que marchaba en dictadura. Yo nunca he reprimido una manifestación pacífica, al contrario, la he fomentado, la he autorizado, la he protegido.

Distinto es cuando hay daño al pequeño comercio, cuando hay destrucción de la ciudad. Ahí cualquier intendente de cualquier color político tiene que ejercer el control democrático con respeto a los derechos humanos, de lo contrario simplemente está renunciando a su cargo de autoridad.

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Comentarios

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chanta! no necesitamos gente que se de cuenta cuando ya dejaron la embarrada! si no le dicen que se equivocó seguiría en la misma linea, no le creo

Sin duda es una persona consecuente entre lo que dice y lo que hace. En tiempos de tanta incer social, asegura gobernabilidad y desarrollo para la región

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