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Viernes, 24 de mayo de 2019
Frente a fuertes críticas internas

Para Macri la cumbre es la oportunidad de validar su plan económico

Pedro Pablo Ramírez H. (Desde Buenos Aires)

A pesar de las malas cifras de su gestión econonómica, el Presidente Macri ha logrado su objetivo principal: concitar el apoyo de los líderes de las grandes economías globales en torno a su plan de reformas y al acuerdo firmado con el FMI.

Carina E. tiene hasta tres trabajos, pero le alcanza para lo justo. Tiene 33 años, no tiene hijos y se considera de clase media, aunque con los 12.780 pesos argentinos que gana trabajando part time, en negro -sin poder cotizar u obtener seguridad social-, solo le alcanza para vivir si comparte gastos y casa junto a otros cuatro amigos. La inflación, que alcanza una tasa de 40,5%, la más alta del G-20, la tiene “completamente precarizada”, afirma.

La realidad de sus padres no es mejor. Su madre era ama de casa y el único ingreso que tenía -hasta hace poco- era una pensión que se aprobó en el gobierno de Cristina Fernández. Pero con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada eso se acabó. Su padre, durante décadas un trabajador del puerto, fue despedido con 74 años, y tiene hoy una jubilación que tampoco le permite vivir tranquilo.

El mismo comentario se escucha por doquier en Buenos Aires, sean macristas o kirchneristas: la situación económica no es buena. Es cierto que muchos argentinos tienden a ser críticos de cualquier gobierno en cualquier momento de su historia, pero con una inflación que se empina por sobre el 40% anual y con el desempleo llegando a casi 10%, según cifras de octubre, la situación es cada vez más crítica. La Secretaría de Trabajo reconoció que, desde que asumió Macri, se han perdido más de 100.000 empleos sólo en la industria manufacturera. Y todo esto, sin contar los recortes a los subsidios que han elevado el precio del transporte, la luz, el gas y otros servicios básicos.

Muchos líderes internacionales que asisten al encuentro se han asegurado de elogiar las políticas económicas del mandatario argentino.

A estas alturas, las cifras de la época kirchnerista parecen ser casi una panacea (ver “Las Macri-cifras”, un artículo gráfico de INTERFERENCIA publicado en septiembre). Sin embargo, la percepción de la calle contrasta con la visión general de los líderes del G-20 reunidos por dos días en la capital argentina. Para la mayoría de ellos, el camino emprendido por el presidente argentino es el correcto.

Firmes junto a Macri

Al abrir la plenaria de la cumbre de las economías más poderosas del mundo, el Presidente Macri se desahogó y reconoció ante sus pares que para su gobierno la realización de la cumbre ha sido “un gesto de apoyo y reconocimiento a la Argentina” después de “tantos años de aislamiento”.

Y muchos líderes internacionales que asisten al encuentro se han asegurado de elogiar las políticas económicas del mandatario argentino. Un día antes de partir a Buenos Aires, Christine Lagarde, la titular del FMI, afirmó al diario Clarín que el acuerdo alcanzado con el gobierno trasandino “está funcionando y ha estabilizado a la economía argentina”.

“Comenzaremos a ver un desarrollo positivo del programa en el segundo trimestre de 2019. En ese entonces debería verse el comienzo del cambio y después de eso será el pueblo argentino el que decida con qué quiere seguir adelante”, afirmó la francesa Lagarde, en un evidente apoyo político a Macri. En septiembre la Casa Rosada y el organismo internacional con sede en Washington llegaron a un acuerdo para inyectar casi US$ 60.000 a la economía argentina en los próximos tres años.

Al apoyo del FMI se sumó ayer el respaldo in situ del Presidente Donald Trump. "Conozco a Mauricio desde hace un largo tiempo, era un hombre muy joven y muy apuesto, hicimos negocios con su familia, con su padre”, afirmó el mandatario estadounidense. “En la época en que yo era solamente un ciudadano, sin saber que su hijo, en un momento, se convertiría en presidente de Argentina. Y, creo que tú tampoco sabías que yo me iba a convertir en presidente de los Estados Unidos", señaló un distendido Trump ante la prensa.

Macri, a su vez, afirmó ante su par el alivio que para su gobierno ha significado el apoyo internacional: "Estamos muy contentos de tenerte acá, en nuestro país (…) especialmente en este año que estamos atravesando tiempos difíciles”.

Antes de irse al despacho en el que ambos presidentes comenzarían su reunión bilateral, Trump no dejó de mostrar su alegría por el camino que está tomando Argentina. “Estaremos hablando de comercio, compras militares, de los viejos tiempos”, afirmó. “Es un honor estar contigo. Estás haciendo un trabajo fantástico".

El apoyo de estos líderes mundiales viene justo en momentos en que su plan de austeridad fiscal golpea duramente su popularidad y las expectativas económicas.

El presidente francés Emannuel Macron también le dio un espaldarazo a la gestión macrista. “Agradezco el apoyo de Francia en el acuerdo con el FMI”, puntualizó el presidente argentino tras su reunión con Macron celebrada el jueves.

Por su parte el líder francés fue más allá y respaldó el interés de Argentina en ingresar a la OCDE: “Reafirmo mi apoyo a su agenda de reformas y seguiremos apoyándolo con el FMI, porque marcó un espíritu de seriedad para la apertura económica. Por eso también ratificamos nuestra confianza para el ingreso de Argentina a la OCDE”.

Malas cifras

El respaldo internacional a su hasta ahora poco exitosa gestión económica es un verdadero bálsamo para el presidente trasandino. El apoyo de estos líderes mundiales viene justo en momentos en que su plan de austeridad fiscal golpea duramente su popularidad y las expectativas económicas.

Según encuestas publicadas por la agencia Reuters en octubre pasado, la aprobación del mandatario está en 27%, mientras que casi un 60% de los encuestados cree que la situación económica “empeorará” o “empeorará mucho” en los próximos meses.

En septiembre, la revista estadounidense Forbes aseguró que, dada la actual situación, “será difícil que Macri conquista los corazones y almas de los argentinos promedios”.

¿Será suficiente el respaldo de los grandes líderes mundiales presentes estos días en Buenos Aires para cambiar la percepción de esos ‘argentinos promedio’? Es poco probable.

El título del artículo de Forbes era elocuente: “Definitivamente, llora por mi Argentina”.

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