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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
INTERFERENCIA en Argentina

Trump y Xi acuerdan tregua comercial tras cumbre G-20

Pedro Pablo Ramírez H. (Desde Buenos Aires)

Las 20 economías más grandes del mundo alcanzaron ayer en Buenos Aires un débil consenso en torno a reafirmar el libre comercio que ha dominado el mundo desde 1945. Pero el foco estaba en la llamada “cena billonaria” entre los mandatarios de China y Estados Unidos. Anoche, los jefes de Estado de las dos mayores economías del mundo concordaron tres meses de negociaciones antes de escalar o desactivar la guerra de aranceles.

Luego de dos días de intensas negociaciones y conversaciones, marcadas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, ayer los representantes de la cumbre del G-20 lograron emitir un documento conjunto que fija los consensos y disensos que alcanzaron los líderes mundiales de este selecto grupo que reúne a los países que concentran cerca del 85% del PIB mundial.

El presidente argentino y anfitrión del evento, Mauricio Macri, que había pedido en reiteradas ocasiones llegar a un acuerdo, pudo respirar aliviado y los medios tradicionales de ese país rápidamente catalogaron el acuerdo como una victoria diplomática para su gobierno.

Fue tanta su satisfacción, que comenzó las palabras finales de la cumbre refiriéndose a la situación interna, enviándole un mensaje claro a su antecesora y principal opositora, Cristina Fernández. “Agradecemos la muestra de apoyo a las transformaciones que están sucediendo en la Argentina, al cambio que decidieron los argentinos cuatro años atrás. El mundo tiene interés, quiere participar y nos quieren a acompañar, en un contexto difícil”, afirmó Macri.

El enfrentamiento comercial entre las dos economías más grandes del mundo impacta especialmente a Sudamérica, un tradicional aliado de Washington que, sin embargo, ha prosperado durante la última década de la mano de Beijing.

Mientras el mandatario trasandino intentaba sacar réditos locales de esta cumbre, lo cierto es que la atención estaba puesta en cómo China y Estados Unidos iban a resolver o reconstruir sus alicaídas relaciones comerciales. Después de todo, el enfrentamiento comercial entre las dos economías más grandes del mundo impacta al resto de los países. Y ello es especialmente cierto para Sudamérica, un tradicional aliado de Washington que, sin embargo, ha prosperado durante la última década de la mano de Beijing.

Un triunfo para Trump

Mientras los asesores de los presidentes y jefes de gobierno presentes en Buenos Aires corrían contra reloj para lograr un documento de consenso para el G-20, las miradas estaban puesta en la cena entre los mandatarios de China y Estados Unidos.

Fue una comida provechosa que logró evaporar parte de la presión. Tras cenar con su par de China, Donald Trump anunció que postergaría por tres meses su idea de imponer aranceles de 25% a todas las importaciones chinas a Estados Unidos. Fiel a su estilo comunicacional histriónico, Trump aseguró después de la comida de que se trató de un “increíble y productivo encuentro, con posibilidades ilimitadas tanto para Estados Unidos como China”.

Sin embargo, Washington se mantuvo firme en otros temas globales, entre ellos el de no suscribir al Acuerdo de París -promocionado durante esta cumbre por Francia y las Naciones Unidas- que busca implementar políticas públicas para reducir los efectos del cambio climático. “Los Estados Unidos reiteran su decisión de retirarse del Acuerdo de París, y afirman su fuerte compromiso con el crecimiento económico y el acceso a la energía, utilizando todas las tecnologías y fuentes de energía a la vez que se protege el medio ambiente”, afirmó un comunicado de la Casa Blanca.

El gobierno chino, en tanto, también tuvo palabras de elogio tras el encuentro de Trump y Jinping. “Ambos presidentes concordaron que las dos partes pueden y deben acordar buenas relaciones bilaterales”, afirmó Wang Yi, un alto diplomático de Beijing. “Las conversaciones en torno a temas económicos y comerciales fueron muy positivas y constructivas. Ambos jefes de Estado llegaron al consenso de frenar el aumento de tarifas (arancelarias)”.

Tal vez la señal más contundente de lo mucho que ha cambiado la comunidad económica global tras la crisis financiera de 2008, es que estas cumbres -como el reciente encuentro de la APEC- ya no generan los consensos transversales de hace algunos años. Al final, todas las miradas están puestas sobre cómo un puñado de actores se maneja en este nuevo, pero aún líquido y desconocido, orden mundial.

 

 

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