El regreso del campeonato nacional 2026, en el histórico Estadio Nacional, debería haber sido una fiesta: el pitazo inicial de la Liga de Primera División, un debut con público y un tono festivo para los clubes y su gente. En cambio, lo que vivimos fue una tragedia anunciada. Absolutamente previsible. Un bochorno que abre la temporada con fuego, humoy violencia delictiva.
Un sector de la barra de Universidad de Chile protagonizó una escena lamentable, más grosera que los incidentes a que ya nos tiene habituados el fútbol chileno reciente: usaron de bengalas, se enfrentaron a guardias y carabineros, destruyeron butacas y, lo más grave,incendiaron la galería más emblemática de la hinchada: la del codo sur. Obligando incluso a detener el partido por varios minutos. El encuentro ante Audax Italiano terminó con un tibio empate 0-0, eclipsado por la violencia de unos pocos y la impotencia de muchos.
No se trata solo de vandalismo. Este acto tiene raíces más profundas: pretendió ser una protesta airada contra decisiones dirigenciales, contra el abuso de Azul Azul y la ANFP, todo con el resultado de cajón: La opinión publica condena transversalmente en vandalismo y se pierde la legitimidad de la crítica a la institucionalidad del fútbol que, pese a su manejo contrario a las normas y al sentido común, no se inmuta. Secuestrada por emprendedores centrados exclusivamente en las fortunas que han logrado amasar aprovechando la falta de contención y de límites. Mientras los clubes y la selección viven su peor momento en lo deportivo. Personajes que han sido sancionados por organismos competentes dada la ilegalidad de sus manejos financieros y no sienten vergüenza ni remordimiento.
Es un hecho que no abandonarán su posición de poder. La fuente de su provecho personal será cuidada y protegida y se valdrán de la falta de visión de algunos descarriados que delinquen sin estrategia, sin un sentido político serio de su vandalismo, sintiéndose el centro del universo, ajenos a la mirada crítica, no solo de la prensa sensacionalista, sino que también del hincha azul sensato. Un círculo vicioso que nos ha llevado a la decadencia.
En tal escenario, pierde la “U”, pierde el fútbol, perdemos todos. Salvo aquellos obnubilados con maximizar su riqueza personal que logran distraer la atención de su abuso, para continuar haciendo lo único que quieren hacer: Seguir enriqueciéndose, sin ética ni códigos.
La crítica del alcalde de Ñuñoa a la gestión del Estadio Nacional —que va desde la seguridad hasta el manejo de infraestructura y logística de grandes eventos— también pone de manifiesto una realidad incómoda: no existe un modelo nacional coherente para administrar estos espacios en toda su complejidad. Y mientras esa discusión siga relegada al fuera de juego, el fútbol seguirá pagando el costo de una incapacidad colectiva de enfrentar sus problemas estructurales.
Finalmente, la pregunta que debemos hacernos es simple: ¿queremos que el fútbol chileno sea sinónimo de fiesta y comunidad, o que nos resignamos a aceptarlo como un ring de confrontaciones y fuegos artificiales que terminan incendiando más que butacas? La respuesta de clubes, autoridades, hinchas y sociedad civil será determinante para que episodios como el del Estadio Nacional no se repitan. Sobre todo, la de los hinchas movilizados que vieron cómo se forjó y materializó este auténtico disparo en los pies, sin intervenir. Para que no se diga que si no estás con ellos estás con Azul Azul. Como si se tratara de una guerra. Permitiendo que también el fútbol funcione en clave de polarización en la que, de manera estridente, reclaman que te definas para enfrentar a un enemigo. Somos constantemente presionados para tomar posición ahí donde lo que deberíamos hacer es evaluar, negociar, dialogar, deliberar y esforzarnos por recuperar la legitimidad de aquellos rincones de nuestra comunidad que han caído en desgracia.
El fútbol es pasión, sí —pero también responsabilidad. Y el día que perdamos esa última noción, habremos incendiado no solo un estadio, sino las esperanzas de una afición entera.








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