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Viernes, 4 de diciembre de 2020
Historia del modelo

1975: Los comienzos de los grupos económicos luego del golpe militar

Manuel Salazar Salvo

neoliberales

Sergio de la Cuadra, Sergio de Castro, Pablo Baraona y Álvaro Bardón.
Sergio de la Cuadra, Sergio de Castro, Pablo Baraona y Álvaro Bardón.

Un par de años después del golpe de estado que derrocó a Salvador Allende, el poder político y militar de aquel entonces inició la venta de las empresas que habían sido expropiadas durante el gobierno de la Unidad Popular. Además, de la mano de un grupo de jóvenes educados en la Universidad de Chicago, comenzaron el proceso de implementación del neoliberalismo en Chile. En este contexto, comienzan a perfilarse los primeros dirigentes del gremialismo que dio origen a la UDI.

En septiembre de 1973, en el momento en que llegan los militares al poder, la Corfo tenía bajo su control 533 empresas. De ellas, 259 se encontraban intervenidas o requisadas y fueron devueltas a sus propietarios entre 1974 y 1978. De las restantes, 202 eran controladas mayoritariamente por la entidad estatal; 20, figuraban con un porcentaje accionario que variaba entre el 10% y el 50%; y, de las otras 52, sólo se poseía una cantidad inferior al 10% de su patrimonio total.

Entre las empresas se encontraban 19 bancos que serían vendidos al sector privado a partir de septiembre de 1975, despertando gran interés entre los grupos financieros emergentes. Los bancos y las empresas “holding” fueron la base de sustentación de los grupos o “conglomerados” económicos”. De esos 19 bancos –cuyo porcentaje accionario en manos de Corfo se indica entre paréntesis- 12 fueron adquiridos entre 1975 y 1980 por los siguientes inversionistas:

-Español Chile: (93.95%). Grupo Puig.

-Chile: (30,07%). Grupo Vial.

-Israelita: (95,91%). Hnos. Gordo, firma Gómez Gallo y otros.

-Sudamericano: (73,39%). Grupos Luksic, Borda, García y Cía. Ltda.

-Talca: (89,55%). Grupo Calaf.

-Concepción: (92.08%). Grupos Ascuí y Cueto.

-Del Trabajo: (83,83%). Grupos Edwards y Said.

-Chileno Yugoslavo: (78.16%). Familia Gazmuri.

-Regional de Linares: (13.59%). Familia Pichara y otros.

-Curicó: (99,7%). Francisco Javier Errázuriz Talavera.

-O’Higgins: (98,09%). 23 cooperativas agrícolas.

-Osorno y La Unión, (88,9%). Grupos Fluxa, Goñi, Rosenthal y Yaconi.

Tras el golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende, los militares y, en especial la Armada, cobijaron a los grupos económicos financieros y a unos pocos industriales exportadores que impusieron el modelo de desarrollo neoliberal. Hubo un importante sector empresarial que sólo se dedicó a especular con el capital que obtenían, en desmedro de aquellos industriales productores de bienes, del comercio y de otras actividades.

Francisco Soza Cousiño, vicepresidente de Corfo entre el 18 de abril y el 22 de octubre de 1975, adquirió cuando estaba en ese cargo una importante cantidad de acciones del Banco de Chile que licitó la entidad estatal. Con ellas en su poder, ayudó a que unas terceras personas accedieran al directorio de esa institución comercial. Soza era presidente de la sociedad constructora Neut Latour, y había sido uno de los principales financistas de la campaña presidencial de Jorge Alessandri.

En octubre de 1975, poco antes de renunciar sorpresivamente a Corfo, Soza Cousiño ofreció una conferencia de prensa donde afirmó: “No es a Corfo a quien compete ver si hay o no palos blancos en la venta de las acciones. Esa es tarea de la Superintendencia de Bancos. A mí que me registren. Lógicamente es imposible evitar que en las nóminas haya gente disfrazada”.

Soza aludía a que, por disposición legal, ninguna persona jurídica podía ser dueña de más del tres por ciento de las acciones de un banco, ni ninguna persona natural poseer más del uno por ciento, regla que, a esas alturas de la dictadura militar, muy pocos respetaban.

Poco más de un mes después Soza fue citado a declarar a la Comisión Antimonopolios debido a una denuncia presentada por un director del Banco de Chile, Fernando Campos Menéndez, en relación a anomalías en el traspaso de acciones de la entidad bancaria que estaban en poder de Corfo.

La dictadura decidió frenar la ola de rumores que hacía presagiar una tempestad y designó como Vicepresidente de Corfo al coronel Luis Danús, quien desechó de inmediato la participación de intermediarios en la promoción de la venta de los bancos y aseguró que “la Corfo no sólo tiene que vender las empresas en forma justa, sino parecer que lo está haciendo así”.

Pese a las intenciones de Danús, quien más tarde, siendo ya general, se opuso tenazmente a la privatización de Codelco, el proceso de concentración económica siguió en marcha. Los nombres de quienes adquirían bancos y empresas se repitieron cada vez con más frecuencia.

Paralelamente, el ministro de Hacienda, Jorge Cauas, un ex demócrata cristiano, aplicó su “política de shock” que a los pocos meses registró numerosas víctimas, principalmente entre las unidades productivas de bienes.

jorge cauas

Jorge Cauas.
Jorge Cauas.

En 1975, de las 20 mayores sociedades anónimas textiles, sólo cinco mostraron utilidades, ocho presentaron severas pérdidas y las siete restantes –varias en proceso de liquidación- no entregaron informes.

Los medios de comunicación partidarios del modelo –sordos y ciegos ante estos indicios- hablaron de que una nueva generación de empresarios llevaría al país a alturas de desarrollo nunca antes conocidas.

“Ojos que no ven…”

Los montos cancelados por las empresas estatales lícitas y la forma en que estos se pagaron, son algo que nunca ha sido esclarecido totalmente y que correspondió a un verdadero subsidio otorgado por la dictadura. Lo mismo se puede decir de la fijación de las tasas de interés por parte del Banco Central, de la contracción de salarios reales y de la rebaja del costo previsional, entre otras importantes variables económicas.

Alejandro Foxley, director de Cieplan en 1980 y ministro de Hacienda del presidente Patricio Aylwin a partir de 1990, afirmó que “la privatización de las empresas estatales se dio en condiciones extremadamente ventajosas para los nuevos propietarios.

Alejandro Foxley, director de Cieplan en 1980 y ministro de Hacienda del presidente Patricio Aylwin a partir de 1990, afirmó que “la privatización de las empresas estatales se dio en condiciones extremadamente ventajosas para los nuevos propietarios. En esas ventas hubo un subsidio implícito para los compradores, equivalente al 30% del valor del patrimonio. Ello porque el precio de venta estuvo influido por la urgencia del Estado para vender y se hizo en un momento de fuerte recesión y altas tasas de interés. Sólo pudieron comprar los que tenían dinero y acceso a crédito externo”.

Ese mismo año 1980, algunos meses antes de que se reformara la Ley de Bancos, se entregaron algunas cifras inquietantes. Mil 750 empresas, excluyendo a Codelco, poseían más del 60% del patrimonio del total de sociedades registradas en Chile (cerca de 95.000). Un 85% de estas últimas controlaban cerca apenas el 15% de los activos. El dato apareció casi junto con el “Mapa de la Extrema Riqueza”, publicado por Fernando Dahse, investigador de la Universidad Católica, libro que provocó airadas reacciones de los diarios partidarios de la política económica.

El Mercurio, en un reportaje aparecido el 30 de diciembre de 1980, titulado “Mapa de la Extrema Riqueza al Debate”, entregó la opinión del empresario alemán Guillermo Schiess, quien manifestó que “la riqueza está bien distribuida”. La Segunda del 4 de enero de 1981, afirmó en su editorial: “En nuestro país se ha gestado precisamente un proceso de desconcentración del poder económico… si alguna vez ha estado disperso el poder económico en nuestro país, es en la actualidad…”. Añadió que se deseaba “amedrentar a los núcleos de capacidad empresarial” con el propósito de “empantanar a una economía que hoy supera todas las metas del pasado”.

Quizás qué imaginaba el editorialista de La Segunda al hablar de “núcleos de capacidad empresarial”, pues respetables empresarios como Manuel Vinagre habían hecho saber ya varios años antes su parecer.

Cuando Vinagre era presidente del Banco de Chile, por allá por abril de 1977, la revista Qué Pasa le preguntó:

-Podría decirnos, en su opinión, ¿constituye la audacia una cualidad o un defecto en un banquero?

-Y Vinagre respondió:

-Audacia, audacia… una palabra muy de moda… Una pizca la puede tener todo el mundo en los diferentes actos de su vida. Pero esta audacia –aplicada últimamente a los banqueros- tiene un significado bien diferente. No olvide que el audaz quiere crecer y crecer, sin límites, sin importarle absolutamente el resto. Y bueno. Muchos llegan hasta olvidar que el dinero con que están trabajando no es de ellos, sino de los clientes. Audacia, audacia…, después vienen los resultados…”.

La toma del poder económico

Desde hacía varios años antes se estaba estructurando un grupo de intelectuales que luego se vincularían estrechamente al movimiento gremialista, nació en la UC a mediados de los años 60. En 1955 llegaron a Chile Theidor W. Schultz, Arnold Harberger, Earl J. Hamilton y Simon Rottemberg, docentes de la Universidad de Chicago. Con Julio Chaná, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica establecieron un sistema de becas para estudiantes chilenos e iniciaron una serie de cursos en nuestro país. Casi simultáneamente viajaron a Estados Unidos Sergio de Castro, Florencio Felay y Víctor Ochsenius, de la UC., y Berta Castro, Carlos Clavel y Carlos Massad, de la U. de Chile. 

El primero en egresar de Chicago fue Massad, quien regresó a Chile y, entre otras actividades, impartió un curso de economía monetaria. Sus alumnos más aventajados fueron Álvaro Bardón y Andrés Sanfuentes. Pronto, Massad fue llamado por el presidente Frei Montalva para hacerse cargo de la presidencia del Banco Central, entidad a la que también ingresaron Jorge Cauas y Ricardo French Davis. Más tarde se sumaron Bardón, Sanfuentes, José Luis Zabala, Juan Villarzú, Camilo Carrasco, Sergio de la Cuadra, Alberto Blanco y Javier Frei. 

Sergio de Castro, de vuelta en Chile, asumió como Decano de la Facultad de Economía de la UC y en 1968 fue reemplazado por Rolf Lüders. 

Por esos días otro grupo de egresados de Chicago, ideológicamente un poco más a la derecha, fundó el Centro de Estudios Socioeconómicos, CESEC, bajo la dirección de Emilio Sanfuentes. En 1969, la candidatura de Alessandri le encomendó el estudio de base de la política económica de su programa. Entre los autores sobresalían Sergio de Castro, Pablo Baraona, Manuel Cruzat, Adelio Pipino, Sergio Undurraga, Javier Fuenzalida y Sergio de la Cuadra. 

Entre todos estos economistas existían marcadas diferencias ideológicas, que iban desde concepciones casi socialistas hasta el más desenfadado neoliberalismo. Erróneamente se les ha atribuido una formación profesional uniforme por el sólo hecho de haber estudiado en la Universidad de Chicago.

Entre todos estos economistas existían marcadas diferencias ideológicas, que iban desde concepciones casi socialistas hasta el más desenfadado neoliberalismo. Erróneamente se les ha atribuido una formación profesional uniforme por el sólo hecho de haber estudiado en la Universidad de Chicago. 

No obstante, varios de ellos se reunieron durante la Unidad Popular para elaborar un programa económico que en su opinión debía implantarse una vez que concluyese el régimen de Allende. Entre estos figuraban: Emilio y Andrés Sanfuentes, Sergio de Castro, Pablo Baraona, Manuel Cruzat, Juan Villarzú, José Luis Zabala, Sergio Undurraga, Juan Braun y Álvaro Bardón. 

Así, después del golpe militar, todos ocuparon cargos fundamentales. De hecho, en los días inmediatamente posteriores al 11 de septiembre de 1973, Sergio de Castro fue nombrado asesor del ministro de Economía; José Luis Zabala,  gerente de estudios del Banco Central; Juan Víllarzú, director del Presupuesto, y Sergio Undurraga, como asesor directo de Roberto Kelly en la Oficina de Planificación Nacional, ODEPLAN. El resto, algunos de sobra conocidos por el país, de una o de otra manera, tanto en cargos públicos como privados, contribuirán al afinamiento y desarrollo del modelo que habían gestado. 

Todos juntos 

En septiembre de 1973, mientras las tropas se dedicaban preferentemente a sofocar a balazos y torturas cualquier intento de resistencia, la Junta Militar pidió que regresaran a Chile Carlos Massad, Jorge Cauas y Raúl Sáez para que expusieran un plan destinado a reorganizar la economía. Tras un breve intercambio de pareceres se da el visto bueno y comenzó la instauración del modelo neoliberal y parte del denominado “ladrillo”, el plan que habían elaborado para cuando fuera depuesto el presidente Allende. 

Un mes después regresó de Estados Unidos Miguel Kast, incorporándose a ODEPLAN como jefe del Departamento de Estudios. Freísta desilusionado y uno de los más lúcidos dirigentes del gremialismo, Kast ingresó al organismo junto a Ernesto Silva, Arsenio Molina. Enrique Goldfard, Juan Carlos Méndez y Patricia Matte, entre otros jóvenes profesionales, casi todos gremialistas. 

Desde la Oficina de Planificación Nacional, Kast fue insertando en puestos claves de la administración a incondicionales del modelo, provenientes en su mayoría de la Universidad Católica: Sergio de la Cuadra, Daniel Tapia y Gonzalo Valdés, en el Banco Central; Rodrigo Mujica, en Agricultura; Jorge Claro, en Educación; Carol Rahilly, Andrés Risopatrón, Jorge Humphrey y Eleodoro Matte, en Salud; Fernando Córdoba y Hugo Obando, en el SINAP, etc. 

Trasladó también al Secretario General de la Juventud, Cristián Valdés, a la Gerencia General de CORFO. Se declaraba también "embarcado y comprometido con el movimiento gremialista”. 

Más tarde Valdés abandonaría la administración pública e ingresaría al grupo BHC. A comienzos de los años 80, Valdés se encontraba declarado reo por presunta estafa en las investigaciones que se seguían con relación a anormalidades detectadas en Fondos Mutuos. 

En 1974, Fernando Leniz, importante ejecutivo del grupo Edwards, se convirtió en el primer civil del gabinete al ser designado Ministro de Economía. Masón en su juventud, ateo y alessandrista desde su adolescencia, aparentemente no calzaba con el estereotipo de los civiles que circulaban por las oficinas de generales y almirantes. Sin embargo, era más partidario del modelo que toda la Escuela de Chicago en conjunto. Una de sus primeras decisiones fue solicitarle a Sergio de Castro que trabaje a su diestra. 

fernando leniz

Fernando Léniz.
Fernando Léniz.

Nadie hablaba de política. Las escasas discusiones al interior del régimen se centraban sobre cómo, cuándo y a quién traspasar las empresas y bancos que se encontraban en poder del Estado. Dentro de este debate se insertó el distanciamiento de Raúl Sáez y las primeras disputas entre los uniformados. 

En 1975, la crisis del petróleo mostró que no todo marchaba sobre ruedas y se decidió aplicar la "política de shock" llevando a Jorge Cauas al Ministerio de Hacienda; Sergio de Castro a Economía; y Pablo Baraona al Banco Central. 

Casi de inmediato, De Castro puso personal de su confianza en labores de asesoría. Entre ellos Hernán Buchi, Martín Costabal, Jorge Díaz, Carlos Hurtado, Felipe Lamarca y Nicolás Yrarrázabal. 

Hasta ese momento el gremialismo sólo se había hecho presente a través de sus economistas y de Jaime Guzmán,  quien asesoraba a la Junta desde la Secretaría General de Gobierno. Pero, lentamente, se sumaban a cargos menores en municipalidades, ministerios y otras entidades dependientes del Estado. 

Cuando se avizoró que la política de shock suscitaba los primeros síntomas de descontento, se buscó proporcionar al régimen un movimiento que reuniera a sus partidarios y mantuviera en alto la moral de la ciudadanía, principalmente entre los jóvenes universitarios, de donde se pretendían obtener nuevos colaboradores. Con este propósito se orquestó el Frente Juvenil de Unidad Nacional. 

A fines de 1975 asumió en la cartera de Hacienda Sergio de Castro. La crisis del momento había sido parcialmente superada y empezaba la sacralización del modelo.

Los audaces… 

El año 1976 no fue muy bueno para el gremialismo. La imagen de probidad que se esforzaban en proyectar sufrió un serio revés al conocerse los irregulares manejos en la administración de la Cooperativa de Ahorro y Préstamos La Familia. 

La iniciativa de crear la cooperativa surgió en el segundo semestre de 1975 durante una reunión celebrada en la Casa Central de la Universidad Católica, presidida por el Vicerrector, Alberto Hardessen, y a la que asistieron Javier Leturia, Cristián López, Tomás Irarrázabal, Juan Infante, Miguel Kast, Carlos Paul y Sergio Oyanedel. La idea era buscar el modo de administrar en la mejor forma posible los fondos de bienestar de los estudiantes de la UC. Se decidió entonces prestar servicios de ahorro y préstamo a cualquier interesado, dando vida a "La Familia" y lanzándola con una fuerte campaña publicitaria a través de Canal 13 de TV y diversos otros medios de comunicación. 

jaime guzman

Jaime Guzmán.
Jaime Guzmán.

Legalmente constituida en octubre de 1975, se designó gerente a Cristián López Sagredo, luego reemplazado por Rodrigo Mujica, uno de los fundadores del gremialismo. Luego se formaron dos comités: Agrícola y Estudiantil. El primero compuesto por Francisco Cerda, Sebastián Pérez (ejecutivo de ICIRA) y Sebastián Vicuña (de Pro-Chile); el segundo, integrado por Ignacio Astete, Luis Cordero (dirigente de la Secretaría de la Juventud), Javier Leturia y Hernán Larraín (Director de Asuntos Estudiantiles de la UC). También se incorporó el entonces Secretario de la Rectoría de la UC, Carlos Bombal. . 

Antes de un año de funcionamiento, los depósitos captados llegaron a los 60 millones de pesos. De improviso, inexplicablemente para los sorprendidos ahorrantes, "La Familia" se declaró en cesación de pagos en diciembre de 1976. Uno de los principales afectados fue un carpintero que había adquirido celebridad pública luego de ganar solo el pozo de la Polla Gol. 

El fallo judicial que siguió al proceso sentenció "una serie de defraudaciones cometidas por personas que se apropiaron indebidamente de dinero, hechos que configuran el delito de estafa" y condenó con cárcel a Alberto Hardessen, Cristián López y Rodrigo Mujica. 

La principal de las razones que motivaron el hundimiento de la Cooperativa fue el otorgamiento de importantes volúmenes de crédito sin las garantías suficientes. Varios de ellos retirados por importantes personeros del gremialismo. 

En la cumbre del poder 

En 1976 ingresó al gabinete como ministro del Trabajo Sergio Fernández, abogado y catedrático en la Escuela de Derecho de la UC. Con él, los gremialistas introdujeron un ariete que les permitió influir en cada una de las decisiones que tomaba el gobierno militar, manteniendo a raya a los sectores nacionalistas que pugnaban por acceder a las esferas más cercanas al general Pinochet. 

Junto con el ascenso de Fernández, Pablo Baraona se hizo cargo del Ministerio de Economía y Álvaro Bardón del Banco Central. 

Los gremialistas, paralelamente, empezaron a hablar de la necesidad de consolidar una política de transición que reemplazara al estado de emergencia, proceso que partió en julio de 1976 con la redacción de las Actas Constitucionales. De ahí en adelante, Jaime Guzmán utilizaría todas las tribunas disponibles para insistir sobre el tema. 

En este contexto es que el general Pinochet anunció sorpresivamente en Chacarillas, una de las cumbres del ahora Parque Metropolitano, el nueve de julio de 1977, el programa para devolver la normalidad al país. 

chacarillas

Antorchas en el cerro Chacarillas en 1975.
Antorchas en el cerro Chacarillas en 1975.

A fines de año, Pinochet optó por realizar una Consulta Nacional, cuyo decreto para llevarla adelante fue resistido en la Contraloría. El impasse se resolvió sacando al contralor y nombrando en el cargo a Sergio Fernández, quien de inmediato cursó la decisión presidencial. Su conducta servicial lo llevó en abril de 1978 al cargo de ministro del Interior. Dos días después, designó a Hernán Cubillos como ministro de Relaciones Exteriores y a Alfonso Márquez de la Plata en la cartera de Agricultura. 

Con Fernández como una especie de Primer Ministro, los sucesos se precipitaron. En julio fue destituido el general Gustavo Leigh, comandante en jefe de la FACh, y casi al mismo tiempo Ignacio Astete, uno de los principales dirigentes del gremialismo, llamó en La Serena a "una movilización cívica que convierta al pinochetismo en una fuerza arrolladora...”.

Los grupos económicos se aprontaron entonces al asalto definitivo.

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Comentarios

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Es muy buena idea dar a conocer parte de la historia de los grupos económicos emergentes en la época de la dictadura. Derechamente fue un saqueo descarado de parte de quiénes se apropiaron de las numerosas y principales Empresas del Estado, Desde luego, el gremiliasmo -UDI, en su origen y que aún perdura ;. su principal característica es la falta de valores y principios , es su concepción política y formación hegemónica ,carente de visión social. Ejemplos : egocentrismo e individualismo, falta de ética, de honestidad, de sensibilidad de solaridad, negacioniismo, etc..etc. ; son parte de su cultura ideológica. Eso explica las conductas que ejercen. Hay un inmenso material histórico , personajes con rostro que necesario dar a conocer . Qué bueno que lo hagan. Felicitaciones y Gracias por informar.

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