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Miércoles, 27 de Octubre de 2021
[Columna académica]

Análisis de evidencia: Por qué no es el momento para implementar el Pase de Movilidad del Minsal

Florencia Tevy
Rafael González
Aníbal Vivaceta

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Pase de movilidad
Pase de movilidad

Desde la perspectiva de la evidencia científica es posible afirmar que los vacíos de información respecto del funcionamiento de la principal vacuna empleada en Chile (Coronavac) y del comportamiento de las variantes, son suficientes como para advertir que esta medida puede desatar una nueva catástrofe sanitaria hacia el invierno, al ofrecer una falsa sensación de seguridad.

El Ministerio de Salud (Minsal) busca implementar un carnet similar al Certificado Digital Covid de la Unión Europea. Según el Minsal, el llamado Pase de Movilidad en Chile tiene por objeto otorgar más libertades a las personas que hayan pasado por dos dosis de vacunación y 14 días después de la segunda dosis. porque  “son las personas que tienen menos riesgo de enfermar gravemente”, según expuso la subsecretaria Paula Daza.

¿Es adecuada la medida en este momento?

Aquí se analizarán solamente los aspectos referidos a la evidencia respecto a la vacunación e inmunidad, y no aquellos legales o sociales. Desde esta perspectiva, lo primero a considerar es que una vacuna tiene por objeto prevenir la enfermedad no así los contagios. En otras palabras, una persona vacunada en la  práctica tendrá una probabilidad menor de enfermar que una no vacunada. Esto es la efectividad de cada vacuna. 

En Chile, la vacuna de uso masivo es Coronavac de la empresa china Sinovac, para la cual el Minsal ha dado el dato preliminar que dice que dicha vacuna posee una efectividad entre un 65,3%. Se trata de un dato preliminar porque en esta medición sólo se contemplaron personas vacunadas sanas y los casos de personas vacunadas sanas con enfermedad sintomática confirmada con un PCR positivo. En tanto, es importante notar que esta efectividad baja radicalmente a un 54% aproximadamente al considerar, además, los casos de vacunados enfermos asintomáticos. Esto según lo confirmado por el doctor Rafael Araos, asesor del Minsal, en conferencia de prensa (revisarla en este video: 00:23:55). De tal modo, es importante subrayar que las personas con enfermedades de base y los casos sospechosos no fueron incluidos en estas aproximaciones. 

El factor disminución de los contagios por vacunación es una variable más que debe ser medida, un dato que no se ha reportado aún para Coronavac. siendo información que colaboraría a prever el escenario epidemiológico ante la implementación de el Pase de Movilidad. 

Actualmente, contando ya con un número mayor de vacunados, es necesario que ese dato sea ajustado por tramo de edad que aún se desconoce, para poder estimar los riesgos de dar una señal que, muy probablemente, se asociará con una percepción de menor riesgo, como es el caso del Pase de Movilidad. 

La movilidad no es un factor en sí que determine la velocidad de contagio, pues ésta depende de las interacciones de riesgo sin medidas de protección (por ejemplo; lugares cerrados sin ventilar, alimentación conjunta a corta distancia). Pero, mientras no se resuelvan problemas asociados a un aumento de movilidad sin los cuidados que se requieren, como el hacinamiento en el transporte público, probablemente ésta se traducirá en un aumento indirecto del riesgo de trasmisión. 

Cabe decir que lo anterior no necesariamente implica un alza neta de casos, pero sí, una menor efectividad en la reducción en el mediano y largo plazo; es decir, de aquí al invierno o de aquí a un año plazo.

Aunque una persona esté vacunada, en principio, podrá contagiarse con igual probabilidad que una persona no vacunada. Lo que ocurre es que, en ese evento, el sistema inmune de una persona vacunada neutralizará rápidamente el virus adquirido recientemente, lo que disminuirá la probabilidad de que el vacunado enferme y que contagie a otros. 

Sin embargo, eso no es así para todas las vacunas ni para todas las poblaciones. Por ello, el factor disminución de los contagios por vacunación es una variable más que debe ser medida, incluyendo los tramos de edad. Y es este dato el que no se ha reportado aún para Coronavac, siendo una información que colaboraría a prever el escenario epidemiológico ante la implementación de medidas tales como el Pase de Movilidad. 

Preguntas a la UCI

Es llamativo que la proporción de pacientes en UCI en el rango etario mayor a 70 años ha tenido una fluctuación menor que la de otros grupos en cuanto a los ingresos a UCI: a pesar de ser el grupo con que se inició la vacunación, los datos no permiten hasta ahora evidenciar un impacto tan notorio en la reducción de los casos graves. 

Esto puede obedecer a diversas causas que aún no se resuelven y deben estudiarse para la toma de decisiones sanitarias. Por ejemplo, la no reducción notoria de casos graves en ese tramo de edad puede deberse a que el número de no vacunados rezagados es de alrededor del 15%. O a que los pacientes mayores de 70 años generalmente pasan más tiempo en la UCI que un paciente joven (un dato que aún es sólo cualitativo). O que existe una variante del virus para la cual la vacuna Coronavac es menos efectiva. O una combinación de algunos o todos estos factores. 

Es fundamental que para todas las decisiones se considere que los menores de 18 años no están vacunados, que no hay vacunas para ellos y que los casos de enfermedad con hospitalización en menores y en jóvenes han aumentado en el 2021 respecto al 2020. Sólo entre marzo y abril de 2021 hubo 700 hospitalizaciones y 27 decesos de menores de 18 años, y el total de fallecidos menores de edad durante toda la pandemia asciende a 123. 

 

Los vacíos de información en torno a la Coronavac y las variantes

Desde la perspectiva de la inmunización efectiva aún se desconoce el porcentaje, o una estimación razonable, de las personas que han desarrollado anticuerpos y memoria inmunitaria con la vacuna de Sinovac. 

Existen datos preliminares locales, en vías de ser publicados en revistas científicas, que indican que la vacuna genera anticuerpos y memoria inmunitaria en los vacunados, ya sea porque han estado enfermos de Covid alguna vez o no (ver paper), pero es necesario ampliar estos datos y separarlos por tramo de edad para las políticas de salud pública. Recientemente se ha publicado en Nature Medicine que el espectro de anticuerpos neutralizantes que posee una persona inmunizada es altamente predictivo de la magnitud de eficacia clínica de la vacuna, que además da proyecta la protección a largo plazo contra la enfermedad grave y que también predice la eficiencia de protección contra variantes (ver paper). 

Por otro lado, se debe considerar la circulación de nuevas variantes del coronavirus SarsCov-2. Este tipo de datos se obtienen a través de la secuenciación genética del virus. En la práctica esto significa tomar muestras de pacientes y leer el material genético del virus que los ha infectado. Diversos países en el mundo han montado programas gubernamentales denominados de vigilancia genómica para realizar esta secuenciación genética del virus de manera masiva y sistemática con el fin de poder detectar y monitorear nuevas variantes. 

Desde la perspectiva de la inmunización efectiva aún se desconoce el porcentaje, o una estimación razonable, de las personas que han desarrollado anticuerpos y memoria inmunitaria con la vacuna de Sinovac.

En Chile, el Instituto de Salud Pública (ISP) realiza esta función hasta que se establezca el programa ya anunciado por el gobierno, el que pretende pasar de 170 a 500 secuenciaciones semanales, lo que está pendiente, según informó ayer INTERFERENCIA

Aunque aún no existe un monitoreo robusto de las variantes, los reportes de vigilancia genómica que ha realizado el ISP indican que las variantes P1 (originalmente encontrada en Brasil) y la variante B117 (originalmente encontrada en Reino Unido) poseen circulación comunitaria en Chile y el número de enfermos Covid debido a estas variantes se encuentra en sostenido ascenso (ver informe). 

Ante la circulación de variantes se requieren estudios que indiquen qué tanto Coronavac neutraliza las diferentes variantes, ya que esa vacuna fue concebida para actuar en contra de la variante original. A este respecto, todavía no existe evidencia robusta que indique que la vacuna más empleada en Chile es eficiente contra las variantes P1 o B117. 

Hay trabajos en vías de ser publicados: algunos indican que la vacuna no sería efectiva (ver paper), otros indican que sí (ver paper), pero ninguno tiene información robusta que apunte en una dirección de manera certera. 

No obstante se debe resaltar que uno de tales trabajos sugiere que la vacuna de Coronavac es 42% efectiva en prevenir la transmisión en adultos mayores (ver paper). Este dato merece al menos dos consideraciones. Primero que es necesario confirmar la efectividad de esta vacuna para prevenir transmisión, según los procesos de determinación social de la salud en Chile y segundo, que sería oportuno contar con un programa de vigilancia genómica robusto que dé cuenta de la cantidad real de casos covid por la variante P1, como paso previo a implementar un pase de movilidad o medidas similares. 

Carta blanca al Pase de Movilidad: mala idea

Todo sumado, la evidencia indica que aún se requieren más datos acerca de los efectos de la vacunación en Chile para tomar grandes decisiones como lo es un Pase de Movilidad. 

Considerando que un certificado de este tipo no tiene una eficacia sanitaria por sí mismo, y que se deberán mantener las mismas medidas no farmacológicas que se han tomado hasta ahora, el Pase de Movilidad parece ser una decisión apresurada que podría inclusive llevarnos a una catástrofe sanitaria antes o durante el invierno. 

Dado que la comunicación y la comprensión de los mecanismos de transmisión comunitaria han sido muy deficitarias, es fácil que la gente caiga en una falsa sensación de seguridad, interpretando el certificado como alguna garantía de menor riesgo de transmisión. 

Dado que la comunicación y la comprensión de los mecanismos de transmisión comunitaria han sido muy deficitarias, es fácil que la gente caiga en una falsa sensación de seguridad, interpretando el certificado como alguna garantía de menor riesgo de transmisión. 

Incluso aunque las personas sopesen adecuadamente el riesgo, y adviertan que un certificado no es un escudo antivirus, no hay garantías de que se cuiden adecuadamente, si no entienden bien los riesgos y cómo evitarlos. 

Hasta ahora, se ha intentado instruirlos maquinalmente sobre lo que deberían hacer, pero  mucha gente sigue sin entender la diferencia de riesgos entre interactuar al aire libre o en un lugar cerrado o la razón de lavarse las manos para prevenir el Covid-19.

La mejor manera de apresurarse es hacer las cosas con el cuidado necesario de forma que sea posible avanzar con seguridad. 

 

Florencia Tevy es genetista, PhD de la Universidad de Bologna, CEO de GEDIS Biotech y pertenece a la Red de Investigadoras de Chile.

Rafael I. González es profesor asistente del Centro de Nanotecnología Aplicada de la Universidad Mayor e investigador asociado del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología – Cedenna.

Aníbal Vivaceta de la Fuente es médico salubrista y epidemiólogo, profesor de Salud Pública de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso. Integra el colectivo aquihayunproblema

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Comentarios

Comentarios

Desde hace rato, ante la ya clara evidencia de la debilidad comparativa de la Cornavac y similares frente a las vacunas Pfizer, Moderna, etc , propongo a ustedes, que han sido brillantes y científicos , que pongan todo los esfuerzos en que venga una tercera dosis con vacunas Pfizer o Moderna

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