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Martes, 12 de noviembre de 2019
“Araña”, el filme basado que recuerda a Patria y Libertad

Andrés Wood: “El golpe de Estado, al final, es una clase social que se impone a otra"

Joaquín Riffo Burdiles
Víctor Herrero A.

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El director junto a la actriz Mercedes Morán durante el rodaje de la película.
El director junto a la actriz Mercedes Morán durante el rodaje de la película.

En conversación con INTERFERENCIA, el director aborda su última película: las fuentes históricas a las que recurrió, la relevancia de un movimiento que terminó siendo más utilitario que ideológico y la visión de un Chile a más de 40 años del Golpe donde parecen permanecer los mismos conflictos de clase que derivaron en ese hito.

Andrés Wood nos recibe en el patio de su productora Wood Producciones, ubicada en una casona de Providencia. A un costado hay un montón de utilería y vestuarios, que llaman la atención por tener etiquetas como “Trajes DINA”, los que están siendo utilizados en un nuevo proyecto llamado Dignidad, a cargo de María Elena Wood, hermana del director, quien ejerce una labor de productor general para esa serie. Se trata de una producción chileno-alemana, basada en el mundo interior del enclave liderado por el pedófilo Paul Schäfer en el sur de Chile, dirigida por Julio Jorquera y a cargo de Invercine & Wood. 

El pasado 15 de agosto el director de cine -reconocido por títulos como Machuca, Violeta se fue a los cielos o Historias de fútbol- estrenó su última película Araña, que gira en torno a una trama inspirada en la historia y el contexto en el que se desenvuelve el movimiento ultraderechista Patria y Libertad durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), y la vida que llevan esos personajes en la actualidad, varias décadas más tarde.

A propósito de la cinta, INTERFERENCIA sacó un especial de cinco artículos sobre la historia de este movimiento, escritos por el periodista Manuel Salazar Salvo, autor de El rebelde de Patria y Libertad, libro que aborda la vida de Roberto Thieme, uno de los dirigentes históricos de ese movimiento de choque. El primero de ellos puede leerse aquí: "Araña: la verdadera historia sobre el origen y actuar de Patria y Libertad".

En la conversación, Wood pronto confesará que “ya quedé listo con estos personajes”, en relación a las complejas personalidades del triángulo amoroso entre militantes de Patria y Libertad (Inés, Justo y Gerardo) que componen la trama de la película. “Me gustó la experiencia, el proceso y lo que salió, pero ahora tengo ganas de hacer algo más cálido”, aseguró. 

¿Qué le hizo interesarse en este tema? Uno podría decir que Patria y Libertad es un movimiento chico, de hace 40 años y que no dejó una huella permanente en la historia de Chile.

Me parece atractivo que esto tiene muchas napas subterráneas que abarcan diferentes mundos. A mí me sorprendió mucho algo que ha afectado a algunas personas, como es el hecho que Jaime Guzmán haya sido parte de este movimiento. Eso no se conoce como una verdad. Además, hay una resonancia actual con todo este tema. Hoy este movimiento y sus ideas tienen un eco que tal vez hace 15 años no tenían.

¿Lo dice por el auge que ha tenido la ultraderecha en el último tiempo?

Patria y Libertad fue un movimiento super ideologizado, pero a la vez fue un instrumento para otro grupo. Finalmente está defendiendo intereses. Entonces en este proceso me interesó todo: desde cuándo regresa la democracia y los que se quedan fuera de eso, los jóvenes. Me interesó por todo eso y por los mismos personajes, pese a que no asumí nada muy biográfico. 

Si uno va a ver esta película, ¿cuáles son los ecos o paralelismos que se observan con la situación de hoy? ¿Qué puente mental haría uno con la actualidad? 

Yo creo que el primero y el más obvio, donde la película es más fuerte quizás, tiene que ver con cómo lidian los camaleónicos que se reinventan según cada contexto, y finalmente el objetivo de mantener el poder y los privilegios es claro, utilizando la ideología o nuestra incultura. Creo que no tiene nada de malo cambiar de opinión, pero si uno sigue la discusión política en los últimos 30 años, te choca lo que se adjudican algunos que estuvieron en contra de todo. Como que se van acortando las distancias de tiempo, y por ejemplo una persona que está totalmente en contra de las cuotas femeninas en la política, es ministra de la Mujer. 

Por otro lado, lo evidente, es que hay varios viudos de eso. Que son capaces de organizarse y sienten que tiene sentido esto, con una ideología medio barata, agarrada de cualquier lado y particularmente con la migración o los derechos de la mujer, se aprovechan de este desorden político. Eso, dejando fuera a los “cabezas de pistola”, como los ex DINA o CNI. 

¿Cuán relevante es Patria y Libertad dentro de la historia reciente de Chile? ¿Se puede entender el país sin la presencia de ese movimiento?

Si no hubiesen sido ellos, alguien más tendría que haber asumido directamente ese rol. Si ves los números concretos de atentados que comienzan a ocurrir a partir del año 1973, es una cifra masiva, una especie de estado de terror donde todos los días ocurría algo. No sé si son fundamentales en el Golpe, pero sí cumplen una labor que no tengo claro cuánto pesa en la decisión final. Algo habrían inventado los mismos que estuvieron detrás de Patria y Libertad. Si uno ve a personajes como Rolando Matus, y ve en qué están ahora, se da cuenta que es un poco lo mismo. Son grupos 'necesarios'. Es difícil la pregunta, es como pensar en qué pasaría en la historia de Chile sin el MIR. Creo que éste era un grupo heterogéneo y que sus lazos eran más extensos de lo que se piensa. 

En la película se ve que los personajes tienen un rol activo en la historia. Son jóvenes, están viviendo una etapa de su vida revolucionaria y son una especie de vanguardia, pero de la derecha. ¿Cómo fue reflejar esa actitud? ¿En base a qué testimonios perfiló esos personajes? 

Creo que en el contexto de la Guerra Fría era muy fácil reclutar a miembros. Era un espacio “sexy” por eso mismo, no apelaban a algo estático, sino que a la acción todo el rato. Tengo amigos que a los 14 años ayudaban a cargar camiones. El otro día me encontré con un compañero de colegio y me dice: “oye, fui a ver la película y mi mamá sale ahí. Yo tenía cuatro años y la acompañé a un campo de entrenamiento paramilitar al sur de Temuco”. Siento que como corresponde a una clase social uno se topa con estas personas, pero había una sensación de que se estaba en espacios de todo o nada. 

Entendiendo que es una obra de ficción, ¿en qué sustentos históricos y fuentes se apoyó para armar esta historia?

Recurrí a todo lo que pude conseguir, que tampoco es mucho. Hay como cuatro libros, y un documental, Con el signo de la araña (1973), que es bien interesante y aparece en la película y otro que se llama El golpe blanco (1975), que habla un poco más de la derecha de ese minuto. Ideológicamente son sesgados, pero interesantes porque aparecen ellos expresándose. Por eso quise poner el documental en la película, para que entendieran que estaba hablando de cosas que no eran inventadas, sino que estaban ahí.

¿Habló también con ex militantes de Patria y Libertad?

No quise, la verdad. Siento que el más público es Roberto Thieme, que ha tenido mil entrevistas, y lo encuentro un poco delirante. No quise meterme en ese espacio y con los demás no me interesó. De alguna manera la película no está buscando “la carta de Violeta” o algún elemento de ese tipo que sea revelador. Agarramos ciertos hitos políticos objetivos -donde también me han discutido si es objetiva la muerte del edecán Araya- y a partir de eso mezcla algunos elementos. Thieme puede estar enojado porque el personaje principal se hace desaparecer, por ejemplo. Me tomé varias libertades porque me parece que son personajes muy complejos. La vida personal de Thieme es alucinante, entonces no quise agarrarme de eso. Más me interesaba la mirada de hoy, creo que es una película que se toma como muy histórica pero no lo es tanto. 

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La trama de la película gira en torno al triángulo amoroso protagonizado por militantes de Patria y Libertad.
La trama de la película gira en torno al triángulo amoroso protagonizado por militantes de Patria y Libertad.

A propósito de la mirada actual, en la película dos de los personajes principales están funcionando en el mundo de hoy y son miembros del sistema, a excepción de Gerardo. Se podría observar una diferencia notoria entre los que abrazaron el libre mercado y quienes se perdieron en el idealismo nacionalista. ¿Eso fue lo que pasó? 

Justamente creo que a la protagonista (Inés) le importa muy poco el nacionalismo, pero no por tonta, sino porque sólo quiere evitar el marxismo y como dice ella: “hubo que inventarse una guerra”. En su concepción, estaban esos intereses ahí mezclados, y evidentemente en ese proceso la sensación que tengo es que Guzmán, más supuestamente Alessandri, ven en Pablo Rodríguez Grez una posibilidad de encontrar un grupo más duro y lo arman de esta manera, como un instrumento. Tú ves que hay gente que escribe libros sobre el nacionalismo y luego escribe cómo privatizar el cobre. En la vida real ha pasado. 

¿Qué le parecieron críticas como la de Héctor Soto en La Tercera, donde dice que cuesta mucho empatizar con los personajes por su nivel de maldad? 

Siempre trato de que no se produzca esa falta de penetración en la audiencia, pero es verdad que son personajes difíciles en algún sentido, si uno los compara, por ejemplo, con los niños de Machuca. Me agotaron un poco por lo intensos que son. Siento que el riesgo que toma la película es que puedes terminar empatizando con Gerardo de alguna manera, al menos yo, y con Inés quizás. Con Justo es más difícil porque está siempre arriba, totalmente alterado, es más de una línea. Empatizo en entender que Inés tiene una debilidad amorosa, pese a su fuerte carácter y lo “araña” que es, y con Gerardo porque es un pobre desamparado que le dieron de beber algo y se lo quitaron, quedando como un romántico en ese espacio, pese a lo bárbaro y violento que es. Es como decir, ¿se puede empatizar con Robert de Niro en Taxi Driver? Claro que sí, y no creo que tenga más humanidad que Gerardo. 

Es raro porque nosotros incluso hicimos un lavado de imagen, en cómo habla y se viste la mujer de esa época, la realidad es todavía más estereotipada. Nosotros lo camuflamos para hacerlo más atractivo y no hubiese un choque cultural tan fuerte. Fue una decisión donde tuvimos diferencias entre nosotros, porque algunos pensaban que los estábamos “ablandando” [a los personajes]. Después de estar en contacto con estos personajes, me dan ganas de hacer algo ahora más relacionado con los afectos. 

Una parte importante de su filmografía tiene fuertes componentes históricos, se concentra mucho en la época política más traumática de Chile. ¿Es algo biográfico, a propósito o por casualidad? ¿Se considera un autor político?

No sé por qué será. Quizás es porque leo inconscientemente que estamos totalmente marcados por esa cicatriz. Incluso a la gente que cree que no lo está. Me cuesta leer el país sin ese evento. Un amigo inglés me dice que lo que hacemos tiene que ver más con las clases sociales que con la política, y esa política está determinada por las clases. Y yo tengo la sensación de que Chile está muy determinado por las clases sociales. Yo creo que el Golpe de Estado es una clase social que se impone por sobre la otra. No soy ingenuo, los hechos ocurrieron de cierta manera, con víctimas y victimarios, que quizás bajo otras condiciones pudieron ser otros, pero finalmente no lo fueron. En “Araña” se ve cómo son las clases las que finalmente dominan la película.

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Comentarios

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excelente pagina de investigación periodística,mis felicitaciones!!!

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