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Sábado, 4 de abril de 2020
Fue a prisión preventiva

Aníbal Copa, el joven aymara arrestado por portar un petardo propio de una ceremonia ancestral

Paula Huenchumil

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Aníbal Copa Huarachi. Foto: Canela Fotografika
Aníbal Copa Huarachi. Foto: Canela Fotografika

El 28 de noviembre de 2019 Copa fue detenido mientras participaba en una manifestación siendo imputado por presuntos ataques a Carabineros y del lanzamiento de un bomba molotov. Tras 70 días en prisión preventiva el Tribunal de Garantía de Alto Hospicio cambió la cautelar, dándole arresto domiciliario total. Conadi Iquique emitió un informe que explica el uso del petardo en ceremonias aymaras. Copa no tiene antecedentes penales.

“Nosotros usamos petarnos para todo, para un cumpleaños, para un casamiento, para ceremonia, cuando vendemos orégano, es parte de la alegría, nos challamos. Usamos licores también, son tradiciones que me enseñaron mis abuelos, costumbres antiguas y ancestrales”, dice Ernesto Copa Choque, agricultor y padre de Aníbal Copa Huarachi, quien es acusado de lanzar un bomba molotov, pero él y su familia afirman que sólo portaba un petardo durante las protestas.

La palabra ch'allar significa en aymara rociar, siendo la challa una ceremonia tradicional basada en la reciprocidad con la pachamama (madre tierra) que se basa en el acto de regar la tierra con elementos simbólicos con el fin de agradecer lo que ésta ha entregado. Hasta la actualidad es un ceremonia que el pueblo aymara conserva y es habitual que utilicen petardos, ya que según la tradición, el ruido sirve para alejar a los malos espíritus.

Anibal Copa Huarachi (26 años) miembro de la mesa autónoma del territorio aymara-quechua Jiliri Irpirinaja, es el segundo de cuatro hermanos, está terminado la carrera de técnico en administración de empresas en Iquique en la Universidad Arturo Prat. Siempre combinó sus estudios con el trabajo, pero un mes antes de ser detenido decidió renunciar a la Municipalidad de Huara donde laboraba, para enfocarse en su tesis, por los largos trayectos que debía hacer de forma diaria. 

“Muchos días llegaba de madrugada a la casa después de trabajar, porque para acá los buses no pasan seguido para Huara. A veces dormía sólo dos horas, porque se levantaba temprano”, dice Belén Copa, la hermana más pequeña de la familia.

La familia Copa Huarachi vive en la comunidad aymara de Soga, en la comuna de Huara. Se definen como una familia tradicional aymara, por lo que usar o llevar petardos con ellos, es algo que forma parte de sus costumbres, hecho por el que Aníbal Copa fue detenido el 28 de noviembre de 2019 cerca de una barricada en Alto Hospicio. 

Su caso fue presentado en la visita in loco de Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a Chile, cuando una delegación del organismo vino a observar la situación ocurrida en el país en el marco de las manifestaciones llevadas a cabo desde el estallido social. Además, la Corporación Nacional de Desarrollo indígena (Conadi) en su sede en Iquique confirmó a INTERFERENCIA que emitió un informe que está siendo utilizado en la causa, donde explican el uso del petardo para ceremonias aymaras. 

El día de la detención

“Él solo encendió un petardo, luego lo interceptaron dos motos, lo golpearon. Aníbal se desmayó y despertó cuando ya estaba en una patrulla. Con su detención, trataron de generar un miedo en los dirigentes y en los vecinos por protestar, es algo que han hecho mucho en la región, y es un sector bastante tranquilo. Él proviene de una familia aymara de mucho esfuerzo, muy querida. Aníbal destaca por su compromiso con su pueblo”, dice José Miguel Carvajal, consejero regional representante de la provincia del Tamarugal, quien además visitó a Copa el 24 de diciembre en la cárcel de Alto Hospicio. 

El 28 de noviembre de 2019 Copa fue detenido mientras participaba en una manifestación. Al día siguiente, el Juzgado de Letras de Familia, Garantía y del Trabajo de Alto Hospicio citó a a la audiencia de control de detención de Anibal Copa Huarachi y a Bastián Díaz por el suspuesto delito de atentado explosivo o incendiario, resultando como medida cautelar prisión preventiva.

Casi un mes después, el Tribunal de Garantía de Alto Hospicio había aceptado mantenerlo con arresto domiciliario, pero el Ministerio Público apeló, por lo que la Corte de Apelaciones de Iquique revocó el arresto domiciliario y permitió la continuidad de la prisión preventiva.

Tras 70 días en prisión, el jueves 06 de febrero, el Tribunal de Garantía de Alto Hospicio, cambió la prisión preventiva por arresto domiciliario total.

“Al momento de ser detenidos (en lugares distintos) ambos imputados portaban una mochila, las cuales al ser revisadas, no contenían ningún elemento de interés investigativo. No se encontraron resto de la bomba, o algún tipo de acelerante o algún elemento que sirva para su fabricación. Tampoco se encontró algún encendedor para prender la supuesta mecha de la bomba. Posterior a su detención, ambos imputados acceden voluntariamente a la toma de muestras de sus manos, con la finalidad de detectar la existencia de algún residuo, arrojando como resultado negativo; ni se encontró nada en sus manos.En primer término, el ilícito que se le imputa a ambos imputados tiene asignada una pena de simple delito, además ambos imputados tienen irreprochable conducta anterior, no registran procesos pendientes, y de hecho esta constituye su primera detención”, señala parte de la defensa de Copa y Díaz. 

La lucha aymara ante la industria minera 

Pablo Jilacata miembro de la Asociación Aymara Ch'ama Marka, proviene de una comunidad de Tarapacá, conoce a Aníbal hace dos años, tiempo en el que se han encontrado en reuniones y asambleas con el fin de defender el territorio inmerso en la aymaridad.

Desde que comenzó la movilización social, realizaron varios cabildos simultáneos en el territorio, uno de ellos se realizó en la comuna de Alto Hospicio donde se conformó una mesa de trabajo de 12 jóvenes, “fuimos propuestos por las bases, entre ellos, se encontraba Anibal”, relata Jilacata.

El 21 de noviembre de 2019 fueron parte de la gran marcha “del altiplano a Iquique”, una movilización considerada una de las marchas más largas de Chile, la cual tenía como objetivo pedir el reconocimiento constitucional y plurinacional de los pueblos originarios.

“Hay un trabajo colectivo hace más de un año, una lucha por la defensa del agua. Para nosotros es un preso político, no estuvo preso de casualidad, fue detenido en un contexto de protesta. Aníbal es una persona comprometida con el pueblo aymara y quechua, acá tenemos el problema de la minería, con sus proyectos de extracción en los distintos pisos ecológicos, en la costa, en los valles, en la pampa, en la cordillera”, agrega Jilacata.

Su familia fue a todas las visitas mientras estuvo en prisión preventiva. “Vamos a luchar hasta el final, porque no hay pruebas, es inocente. A nosotros la industria minera nos tiene invadidos, porque hay una incomprensión del Estado chileno hacia un cultura diferente. A Catrillanca lo mataron, con nosotros quieren hacer lo mismo”, dice Ernesto Copa Choque, padre de Aníbal Copa Huarachi.

El día que salió de prisión preventiva a arresto domiciliario total, Anibal Copa agradeció a los movimientos sociales e indígenas. “Fueron días difíciles, pero no debemos perder la fuerza, la lucha sigue”.

Copa deberá mantenerse en su hogar de la localidad de Huara mientras se desarrollan las investigaciones sobre este caso para cumplir con lo resuelto por el tribunal.

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