Estamos donde tú estás. Síguenos en:

Facebook Youtube Twitter Spotify Instagram

Acceso suscriptores

Martes, 26 de Octubre de 2021
Comunicado

Asociación de documentalistas de Chile: “La censura en los grandes medios significa la no existencia de nuestros personajes y nuestras historias”

Camilo Solís

A través de un comunicado denominado "TVN nunca dejó de censurar", este ente gremial de documentalistas da cuenta de su preocupación por la naturalización de la censura en la pantalla chica desde el retorno a la democracia, impidiendo mostrar al público realidades que incomodan a la gran empresa que financia la programación de los canales.

El estreno en la televisión chilena del documental La batalla de Chile por el canal privado La Red puso en el centro de la discusión pública el rol de la televisión pública en un país, y el problema de la censura -o la autocensura- a la hora de mostrar obras que pueden resultar incómodas a algunos sectores de la sociedad. 

Esto se vio especialmente reflejado cuando la empresa alimenticia Carozzi, se enteró de que tenía publicidad en la franja horaria correspondiente a la exhibición del documental, ante lo cual solicitó al canal que retiraran cualquier tipo de anuncio durante la emisión, debido a que “la empresa no participa en espacios políticos”, según explicaron al respecto. 

INTERFERENCIA publicó además la historia de tres documentales cuyos derechos habían sido comprados por TVN -el canal público del país- y que a pesar de eso no habían querido poner en la pantalla por distintos motivos. Es el caso del documental El diario de Agustín, I love Pinochet y también el cortometraje de la serie “Amores a la chilena” sobre José Balmes y Gracia Barrios.

La televisión pública se fundó bajo una norma que le permite “escribir y borrar con la misma mano”. Es pública, pero se financia con las reglas de juego del mercado. Este híbrido ha sido objeto de estudio y debate por años. Hoy, quienes auspician financian tanto al mundo privado como al público, y la tendencia en el tiempo, muestra un protagonismo en aumento de los intereses propios de la empresa privada en la programación de los contenidos emitidos por estos mismos medios.

A propósito del mismo fenómeno, la Asociación de Documentalistas de Chile (Adoc) publica a continuación un comunicado en el que muestran su preocupación por la exclusión del cine documental chileno de las pantallas de la televisión nacional. “El documental trabaja con la realidad sociocultural y política y construye de por sí memoria de época” mencionan y “por eso mismo es muy sensible a la censura y sesgo que el modelo político de turno realiza hacia sus contenidos”, proponiendo una reflexión sobre “cómo se ha naturalizado la censura, al punto que algunos sectores la nombran como “libertad de acción” de la empresa, escondiendo lo que es o sencillamente legitimándola.

En conversación con INTERFERENCIA uno de los asociados, el documentalista Daniel Miranda, comentó que el propósito del comunicado es señalar que “en Chile ha sido sistemática la censura en contra del documental chileno desde la transición a la democracia, no se trata de hechos aislados, sino que ha sido la práctica regular. No se han mostrado documentales que tratan temas de la dictadura, y por ejemplo tampoco documentales muy buenos que tienen que ver con el conflicto mapuche. Eso no es casualidad”, mencionó. 

Este acercamiento entre quien financia y quien programa no es inocuo, afecta la representación cultural a la cual accedemos como comunidad, y tiene gran incidencia en el conocimiento que adquirimos a través de nuestra memoria histórica. Decide quiénes son los protagonistas y quiénes personajes secundarios. Decide cuáles temas son importantes para nuestra comunidad y cuáles no. Decide las historias que pueden ser contadas en el presente, y también cuáles lo serán desde una generación a otra. 

“Eso tiene que ver con que la TV nacional, incluso la pública, se financia a través de la gran empresa, y para ellos ciertos contenidos son ruidosos. Eso pasa con muchas películas. Nosotros decimos que un país sin documental es como un álbum sin fotografías, y en ese sentido, la censura de los documentales chilenos significa la no existencia de nuestras historias y de nuestros personajes. Al final es una especie de discriminación”, menciona Miranda, quien agrega “el fin de semana TVN pasó El chacotero sentimental, y Violeta se fue a los Cielos; que son ficción y todo bien, pero no generan ruido. Entonces, ¿por qué no pasar un documental?”

A continuación, revisa el comunicado, el que también dejamos a disposición del lector en adjunto al final de este artículo:

COMUNICADO PÚBLICO 

TVN nunca dejó de censurar 

El documental trabaja con la realidad sociocultural y política y construye de por sí memoria de época. Releva protagonistas en busca de la diversidad presente en la gran comunidad como también en la pequeña. Por eso mismo es muy sensible a la censura y sesgo que el modelo político de turno realiza hacia sus contenidos. 

En el marco del período histórico que popularmente conocemos como “transición democrática¨ y el presente de hoy, y bajo la realidad de una concentración de medios aún existente, la censura se aplicó de manera sistemática para los contenidos que disgustan o incomodan al poder. Es un fenómeno que concierne a los medios masivos, y por lo tanto que la Televisión Pública (TVN) no sea una excepción a la regla, es un gran problema que atender. Su carácter público la mandata a proteger y difundir, la diversidad cultural de voces que la comunidad nacional expresa a través de sus actores sociales, bajo el cuño de cualquier gobierno. Este mandato se ha visto hoy día cuestionado por estar en deuda con su principal objetivo. 

La televisión pública se fundó bajo una norma que le permite “escribir y borrar con la misma mano”. Es pública, pero se financia con las reglas de juego del mercado. Este híbrido ha sido objeto de estudio y debate por años. Hoy, quienes auspician financian tanto al mundo privado como al público, y la tendencia en el tiempo, muestra un protagonismo en aumento de los intereses propios de la empresa privada en la programación de los contenidos emitidos por estos mismos medios. 

Este acercamiento entre quien financia y quien programa no es inocuo, afecta la representación cultural a la cual accedemos como comunidad, y tiene gran incidencia en el conocimiento que adquirimos a través de nuestra memoria histórica. Decide quiénes son los protagonistas y quiénes personajes secundarios. Decide cuáles temas son importantes para nuestra comunidad y cuáles no. Decide las historias que pueden ser contadas en el presente, y también cuáles lo serán desde una generación a otra. 

Lo anterior sitúa los recientes acontecimientos de censura con el documental “La Batalla de Chile” de Patricio Guzmán, TVN, el canal de TV La Red y la denuncia de este por el retiro de avisaje publicitario de la empresa Carozzi. Nos obliga a observar de una forma más amplia estos hechos, porque son muchos los documentales que han sido censurados en este período (*), y nos invita a reflexionar acerca de cómo se ha naturalizado la censura, al punto que algunos sectores la nombran como “libertad de acción” de la empresa, escondiendo lo que es o sencillamente legitimándola. 

Para quienes trabajamos con el documental, la censura en los grandes medios significa la no existencia de nuestros personajes y nuestras historias, ni más, pero tampoco menos. Para la creación artística y la construcción cultural de una comunidad cualquiera, cuando esto sucede por un largo período de años, se instala la peor y más nociva de sus formas: la autocensura en diferentes grados. 

La censura sociocultural y política impacta a modo de espejo en nuestra diversidad y su riqueza, manipula nuestra necesaria memoria de época para pensar el presente e imaginar nuestro futuro compartido. Discrimina a dedo e invisibiliza grupos y sectores específicos de la población, fomentando aún más la desigualdad social. Cercena profundamente nuestra libertad de expresión y creación junto a nuestro derecho al conocimiento, y en definitiva nos empobrece a todos. 

Como gremio hacemos un llamado a la denuncia permanente cuando la censura prevalece, pero también al trabajo conjunto y necesario para los cambios que nos resguarden de ella, especialmente en el diseño de políticas públicas. Para eso necesitamos el compromiso y la unión de todas nuestras organizaciones como trabajadores de la cultura, para demandar y construir propuestas que permitan los cambios que tanto y de manera urgente en este ámbito necesitamos. 

Septiembre, 2021 

Asociación de Documentalistas de Chile ADOC

 

Adjuntos: 

Ya que estás aquí, te queremos invitar a ser parte de Interferencia. Suscríbete. Gracias a lectores como tú, financiamos un periodismo libre e independiente. Te quedan artículos gratuitos este mes.

Comentarios

Comentarios

Añadir nuevo comentario