La expresidenta Michelle Bachelet reabrió este miércoles el debate presidencial rumbo a 2029. Al ser consultada por una eventual tercera candidatura, respondió "yo creo que sí", y sus palabras movieron de inmediato el tablero político. La oposición las recibió como una buena noticia, mientras que en el oficialismo las leyeron como un intento de ordenar a la oposición en un momento de debilidad del gobierno de Kast.
Bachelet respondió entre risas la pregunta de la académica de la Universidad de Concepción, Paulina Astroza, quien le planteó si "no hay segunda sin tercera". Luego aseguró que hará todo lo posible por la unidad del progresismo y dijo que no se quedará tranquila ante un retroceso en derechos, sobre todo para las mujeres.
Una oposición que celebra
La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, cercana a la expresidenta, dijo que "siempre es una buena noticia saber que tenemos muchos liderazgos disponibles" y que el de Bachelet es un gran liderazgo para todo el progresismo.
El diputado por Biobío Antonio Rivas sostuvo que "Michelle Bachelet diga que está disponible es, sin duda, una buena noticia". Advirtió, eso sí, que el problema se genera con otros partidos de la oposición, en particular el Frente Amplio y el Partido Comunista. La oposición, además, agendó una reunión con la expresidenta tras sus dichos.
El gobierno resta urgencia
Por el Ejecutivo habló el biministro Claudio Alvarado, quien calificó los dichos de Bachelet como una "expresión de deseo". Dijo que las opiniones había que buscarlas en la oposición, donde hay diversos liderazgos con el mismo interés, y que no es "nuestra preocupación principal".
Críticas desde la derecha
El diputado Javier Olivares (PDG) fue el más duro. Responsabilizó a Bachelet de problemas actuales del país, que atribuyó a la semilla que plantó en educación y en la reforma tributaria, y dijo que lo mejor para el país es que esté lo más alejada posible de la política. Luego apuntó a su vida personal: deseó que se vaya a su casa a disfrutar de sus nietos y sugirió que siga los pasos de la exalcaldesa Evelyn Matthei para "hacer unas buenas cazuelas".
El senador UDI Enrique van Rysselberghe afirmó que Bachelet está en su derecho de competir, pero que tendrá problemas para sumar apoyo en el FA y el PC, que tienen figuras como Gabriel Boric y Jeannette Jara. La vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), reconoció que es una figura articuladora y capaz de organizar a un sector hoy dividido, y anticipó que el escenario cambiará y obligará a tomar otras decisiones políticas.
Los libertarios fueron más críticos. Cristóbal Urruticoechea la calificó de "pésima candidata" y dijo que un nuevo gobierno suyo sería un desastre para el país. Paulina Muñoz sostuvo que Bachelet es experta en levantar candidaturas sin piso, primero la de la ONU y ahora la de un tercer período. En el sector también recordaron que sus apoyos recientes, como Paula Narváez y Jeannette Jara, no tuvieron éxito electoral.
La republicana Catalina del Real calificó de "tremenda irresponsabilidad" levantar una opción presidencial cuando recién comienza el actual período de gobierno, y dijo que la izquierda sigue atrapada en la lógica del pasado.
Lecturas políticas en el oficialismo
En el oficialismo no esperaban que Bachelet abriera la puerta a una candidatura a poco menos de siete meses del inicio del gobierno de Kast. Varios dirigentes creen que aprovecha un momento de debilidad del Ejecutivo, que enfrenta un 63% de rechazo en Cadem, y que logra ordenar la vocería de la oposición. En la derecha también anticipan una estrategia para emplazarla por el balance de sus dos gobiernos.
Un debate que se adelanta
Los dichos de Bachelet adelantaron además un debate en la izquierda sobre la renovación de rostros. En el oficialismo identifican como posibles interesados a Tomás Vodanovic, Claudio Orrego, Jeannette Jara y Gabriel Boric.





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