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Domingo, 28 de Noviembre de 2021
Irónicamente

Calentamiento global permite a científicos conocer los secretos arqueológicos mejor guardados en el deshielo

Camilo Solís

En los últimos años se han multiplicado importantes hallazgos arqueológicos en torno a los círculos polares, las zonas más frías del planeta, donde el hielo protegió por siglos los secretos de antiguas culturas hasta nuestros días, en los que el hielo retrocede debido a la crisis climática.

Por estos días en el Reino Unido transcurre la COP 26, nueva versión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la cual las autoridades de países de todo el mundo se dan cita para discutir y tomar acuerdos relativos a la grave crisis climática que enfrenta el mundo, donde se han tomado decisiones en búsqueda de reducir las emisiones de gas con efecto invernadero. 

El calentamiento de la tierra ha traído severas olas de calor, crisis hídrica, inundaciones, deshielos, derretimiento de glaciares y distintos efectos provocados por la acción humana que, según un informe de la ONU de agosto de este año, no permiten descartar una subida global del nivel del mar cercana a los dos metros para finales de este siglo. 

Pero el alza de la temperatura y las perjudiciales consecuencias que trae y traerá para toda la humanidad, irónicamente, ha significado buenas noticias para un grupo de investigadores que se dedican a una disciplina no demasiado antigua, la cual probablemente está realizando los descubrimientos más importantes de su historia por estos años: la arqueología glacial.

El deshielo en las tierras circunscritas en el círculo polar ha permitido a científicos acceder a hallazgos verdaderamente impensados hace algunas décadas. 

Numerosos objetos del pueblo Yup’ik de gran valor arqueológico fueron paulatinamente emergiendo desde la centenaria protección que el permafrost le había entregado, lo que transformó la investigación de Knecht de una exploración sin excesivas pretensiones en 2009 -cuando todos estos objetos estaban bajo el hielo- a una que ha realizado numerosos e importantes descubrimientos en los últimos años para la arqueología glacial.

Es el caso del arqueólogo y doctor de la escocesa Universidad de Aberdeen, Rick Knecht, el cual ha dirigido una excavación durante los últimos 12 años en Nunalleq, un antiguo asentamiento de los aborígenes esquimales Yup’ik, en la zona aledaña al mar de Bering en Alas

Conforme fueron pasando los años desde que inició su investigación en Alaska, Knecht se dio cuenta de que el permafrost -capa de subsuelo congelada de manera permanente que se presenta en las zonas más frías del planeta- estaba derritiéndose, de manera que presentaba una inmejorable oportunidad y a la vez un grave riesgo para la investigación. 

Por una parte, numerosos objetos del pueblo Yup’ik de gran valor arqueológico fueron paulatinamente emergiendo desde la centenaria protección que el permafrost le había entregado, lo que transformó la investigación de Knecht de una exploración sin excesivas pretensiones en 2009 -cuando todos estos objetos estaban bajo el hielo- a una que ha realizado numerosos e importantes descubrimientos en los últimos años para la arqueología glacial. 

Por otro lado, el deshielo y el aumento del nivel del mar en Bering amenaza con destruir el sitio arqueológico, lo que entrega una ventana de tiempo en la que el equipo de la Universidad de Aberdeen debe trabajar a buena velocidad.

En la zona, el equipo liderado por Knecht encontró los restos de una casa de césped, en torno a la cual se encontraron cientos de puntas de flecha y más de 100 mil artefactos en excelente estado gracias a la protección del hielo. Entre ellos se encuentran también los huesos de al menos 28 personas, la mayoría viejos, mujeres y niños, algunos de los cuales se encontraban atados y también decapitados. En un artículo de The New York Times, Knecht señaló que se trata de “una escena de asesinato compleja”, y que “es un ejemplo arqueológico raro y detallado de la guerra indígena.

El escenario investigado calza a la perfección con una antigua historia pasada de voz en voz entre los descendientes de la cultura Yup’ik por siglos. El mismo artículo de The New York Times lo comenta: “Durante los últimos siglos, los pueblos Yup’ik de Alaska han contado historias espantosas de una masacre que ocurrió durante los días de la Guerra del Arco y la Flecha. Una serie de batallas largo, a menudo brutales en la costa del mar de Bering y el yukón. Según un relato, la carnicería comenzó cuando un pueblo envió un grupo de guerra para atacar a otro. Pero los residentes habían sido avisados y tendieron una emboscada, acabando con los merodeadores. Los vencedores luego atacaron la ciudad indefensa, la incendiaron y masacraron a sus habitantes. Nadie se salvó”.

Según el sitio oficial de la Universidad de Aberdeen, los hallazgos corresponden a la antigua aldea de Nunnaleq “una aldea Yup'ik de los siglos XIV al XVIII con restos orgánicos excepcionalmente bien conservados. Desde 2018, hemos estado procesando hallazgos en un laboratorio con sede en Quinhagak en el recién inaugurado Centro de Arqueología y Cultura de Nunalleq”, centro de conservación e investigación inaugurado en 2018 en Alaska, en el que científicos y los descendientes Yup’ik han compartido para conocer más de su propia cultura.

Los hallazgos en Nunnaleq le han valido ser destacados por la conocida revista National Geographic, la que ha incluído estos descubrimientos como una de las “100 maravillas arqueológicas del mundo”.

El descubrimiento de valiosos objetos arqueológicos en Alaska, no hace más que acrecentar el número de otros importantes hallazgos que han ocurrido en el mundo reciéntemente debido a la retirada del hielo. 

Es el caso del descubrimiento de Ötzi, el "hombre de hielo". Se trata del cadaver de un hombre encontrado en buen estado de conservación en 1991 en los Alpes centrales, por un grupo de montañistas cuando retrocedió la cobertura glacial de la zona.

Chile no está ajeno a este tipo de descubrimientos debido al deshielo. En 1997 se halló por primera vez en la zona el resto fósil del un Ictiosaurio -un reptil marino que vivió en el Triásico y el Cretásico hace 245 millones de años- debido a la retirada del Glaciar Tyndall. Hasta la fecha, ya se han descubierto más de 50 fósiles de este reptil a causa del retroceso del hielo.

Según su autopsia, Ötzi murió hace nada menos que 5.300 años, muy probablemente por la acción de una flecha que tenía clavada en el hombro. "La flecha le seccionó una arteria y le causó una hemorragia mortal", señala una publicación de National Geographic.

Chile no está ajeno a este tipo de descubrimientos debido al deshielo. Es el caso del Glaciar Tyndall, ubicado en la patagonia chilena, al interior del Parque Nacional Torres del Paine, el cual ha ido progresivamente derritiéndose durante las últimas décadas. 

Esto permitió que en 1997 se hallara por primera vez el resto fósil del primer Ictiosaurio -un reptil marino que vivió en el Triásico y el Cretyásico hace 245 millones de años- en la retirada glacial del Tyndall.

Hasta la fecha, ya se han descubierto más de 50 fósiles de este reptil debido al retroceso del hielo, convirtiendo al Glaciar Tyndall en el "yacimiento Cretácico de ictiosaurios más austral e importante del mundo por la concentración y excelente preservación de sus fósiles", tal como señala una publicación de Conicyt.

"En la medida en que el Glaciar retrocede de su posicionamiento, va dejando a la vista el rastro de una fauna marina alguna vez abundante y que, por razones de actividad geotectónica, estas especies fueron quedando atrapadas por grandes cataclismos y desplazamientos de la corteza terrestre, quedando plasmadas y depositadas en el fondo marino, cubiertas por el lodo y en un ambiente sin oxígeno que permitió su conservación y la oportunidad de ser observadas en el lugar en donde perecieron", señala una publicación de la Fundación Glaciares Chilenos.

"Toda la zona del Glaciar Tyndall está cerrada a actividades turísticas, exceptuando los procedimientos que impliquen actividades científicas y respectivas al estudio de los fósiles que se conservan en la zona. El glaciar Tyndall es hoy un foco de observación y exploración de ictiosaurios importantísimo a nivel mundial, y con el cual se busca descifrar una de las más grandes interrogantes de la ciencia, cómo y por qué evolucionaron los ictiosaurios", agrega el mismo artículo.

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Comentarios

Comentarios

Que buen artículo ! decir a la pasada, que el deshielo del permaforst es una muy mala noticia para el calentamiento global pues el deshielo libera toneladas de GEI, principalmente metano y carbono...

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