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Lunes, 1 de marzo de 2021
Muerte de Altamirano: 1° parte

Carlos Altamirano: el aristócrata que quiso ser revolucionario

Manuel Salazar Salvo

El periodista Manuel Salazar perfila al histórico dirigente socialista fallecido el domingo pasado a los 96 años. En esta, la primera de tres entregas, INTERFERENCIA explora los inicios políticos de quien fue considerado el enemigo Nº 1 de la dictadura de Pinochet.

Nació el 18 de diciembre de 1922 en Santiago, hijo del latifundista Carlos Altamirano Rodríguez y de Sara Orrego Puelma. Se crió en una familia muy acomodada y de gran prestigio en la derecha tradicional. Su abuelo materno, Juan Antonio Orrego González fue por largo tiempo presidente del Banco de Chile. Un  tío abuelo suyo -Luis Altamirano Talavera- llegó a ser presidente de la Junta de Gobierno que gobernó Chile entre el 11 de septiembre de 1924 y el 23 de enero de 1925, tras derrocar al presidente Arturo Alessandri.

Ver 2° Parte: Carlos Altamirano: los años previos a la Unidad Popular

Ver 3° Parte: Carlos Altamirano del “avanzar sin transar” a la renovación socialista

Altamirano estudió en el Liceo Alemán de Santiago, donde uno de sus mejores amigos fue Clodomiro Almeyda, quien lo introdujo en las teorías del marxismo. Su pensamiento también estuvo influido por su tío Héctor Orrego Puelma, afín al sector más izquierdista del extinto Partido Liberal, amigo de Pablo Neruda y quien llegaría a obtener el Premio Nacional de Música. Tras egresar de los padres franceses, ingresó a Medicina en la Universidad de Chile, pero no soportó los estudios de anatomía y optó por cambiarse a Derecho en la misma universidad. Allí se reencontró con el “Cloro” Almeyda y juntos conformaron un grupo de amigos muy interesado en el acontecer político. Los llamaban “Los catorce despistados en busca de partido” y entre ellos estaban, además de Almeyda, Arturo Matte Alessandri, Patricio y Andrés Aylwin Azócar, Manuel Matus Benavente, Raúl Alcaíno, Aníbal Pinto, Octavio Marfán, Gonzalo Villaseca, Benjamín Arrieta y Eugenio Veloso. Las discusiones se realizaban una vez a la semana en la casa de Carlos Altamirano. Muy pronto, sin embargo, cada uno de ellos tomó caminos políticos diferentes. 

En ese período, Altamirano conoció a Salvador Allende e impulsado por este ingresó al Partido Socialista. También se consagró como un gran atleta cuando ganó un campeonato sudamericano de salto alto, donde se elevó hasta 1,96 metros. Aquel hecho fue presenciado por su amigo personal, el político e intelectual peruano fundador del Partido Aprista (APRA), Víctor Raúl Haya de la Torre, que se encontraba en el palco del Estadio Nacional

En 1947 se recibió de abogado y entró a trabajar a Chilectra, en aquellos años controlada por capitales estadunidenses. En 1952, junto al PS, se sumó a la candidatura presidencial del generalCarlos Ibáñez del Campo, el mismo que había desplazado a su tío abuelo como presidente de la junta militar de 1924. Altamirano simpatizaba con Ibáñez debido a la rivalidad que tenía con la derecha chilena y el Partido Radical, al que consideraba en aquel entonces un “partido de la burguesía” que “buscaba la conciliación de clases” y que se oponía a una reforma agraria dado que varios de sus dirigentes eran dueños de fundo.

Salvador Allende, Tomás Chadwick Valdés y José Tohá, entre otros líderes del socialismo, se distanciaron de Ibáñez porque desconfiaban de las promesas de campaña del candidato y formaron el Partido Socialista Popular, que postuló a Allende como aspirante a La Moneda y obtuvo un magro 5,45% de los sufragios frente al 46,72% conseguido por el ex-militar.

Altamirano fue nombrado subsecretario de Hacienda por Ibáñez. El ministro era Felipe Herrera, su antiguo compañero en Derecho y estrecho amigo. En aquella gestión destacó la creación del Banco del Estado en 1953. Poco después, sin embargo, Altamirano y el PS se retiraron del gobierno luego de que Ibáñez le pidiera la renuncia al entonces ministro del Trabajo, Clodomiro Almeyda, por apoyar un paro obrero en la fábrica Yarur-Sumar, cuyos propietarios habían aportado importantes sumas de dinero a la campaña de Ibáñez.

En 1956, los socialistas se reunificaron y con otros partidos constituyeron el Frente de Acción Popular, FRAP. Ese mismo año el PS condenó la intervención militar soviética a Hungría y empezó a estrechar lazos con dirigentes del mundo latinoamericano, en especial del APRA de Perú como Manuel Seoane Corrales, Luis Alberto Sánchez o José Melgar Márquez. Ellos solían pasar exiliados en Chile cada vez que en Perú se instalaban dictaduras que perseguían a los apristas. El PS también se acercó  a personalidades como el boliviano Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario; los venezolanos Rómulo Gallegos y Rómulo Betancourt, que al igual que los apristas estuvieron exiliados en Chile; y con el ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas.

Dos años después, en 1958,  el PS y el FRAP levantaron la candidatura presidencial de Salvador Allende, quien perdió muy estrechamente ante el candidato de la derecha, Jorge Alessandri luego de que le fueran arrebatados votos por el independiente Antonio Zamorano, apodado “El Cura de Catapilco”. Tiempo después, el propio Zamorano reconocería que Alessandri lo visitó en varias oportunidades brindándole apoyo económico a su candidatura.

La revolución cubana en 1959 y la posterior alianza entre Cuba y la Unión Soviética marcó un cambio de rumbo en la izquierda latinoamericana y en el socialismo chileno, generando en este partido nuevas y profundas divisiones, que se agudizaron luego de que Fidel Castro se acercara a la URSS.

En 1961, Altamirano fue electo por el FRAP como diputado por Valdivia, La Unión y Río Bueno, teniendo que asumir en una devastada zona luego del terremoto de 1960. Cuatro años después, en 1965, el dirigente socialista llegó al Senado como representante de la provincia de Santiago y se perfiló como una figura del PS con importancia nacional. Ese mismo año el partido decidió adelantar su XXI Congreso para afinar sus posturas frente al gobierno demócrata cristiano de  Eduardo Frei Montalva, elegido en 1964, y mejorar su estructura interna. Reunidos en Linares los socialistas ratificaron  la estrategia  del “Frente de Trabajadores”, su participación en el FRAP y el rechazo categórico al PDC. Allí también se reveló con mayor vigor una tendencia de dirigentes que simpatizaban con la experiencia cubana y que era liderada por Altamirano.

El PS empezó a encaminarse entonces a un período de reñidas luchas internas y de trascendentales eventos políticos nacionales.

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Comentarios

Comentarios

hola buenas .... he encontrado interesante la vida de este maquiavélico , entrecomillas político y la biografía de este , me podrian decir de donde han sacado esta gran información y reseña que pusieron igualmente tuve dudas porque por otra parte vi que carlos altamirano había egresado del liceo alemán y no de los padres franceses podrian confirmarme esa duda , todo esto es para saber de la historia politica de esa epoca

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