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Martes, 26 de Octubre de 2021
[Sábados de streaming]

Documentales – Las cruces: la voluntad y el amor

Juan Pablo Vilches

Las cruces

Las cruces
Las cruces

Un reciente fallo judicial por la Masacre de Laja y San Rosendo trae a colación este magnífico y singular documental sobre lo que allí pasó. Y lo que allí quedó.

Hace unas semanas, la Corte de Apelaciones de Concepción dictó sentencia por la llamada “Masacre de Laja y San Rosendo”, perpetrada por funcionarios de Carabineros una semana después del Golpe y que resultó en el asesinato de 19 personas. Entre ellos había trabajadores de Ferrocarriles, mientras que otros eran sindicalistas o activistas de izquierda que trabajaban en la planta de la Papelera en la zona, identificados por la propia empresa para que fueran detenidos.

Este es un caso emblemático porque dejó expuesta la complicidad civil en las atrocidades de la dictadura, tras largos años de pactos de silencio entre los involucrados. Cuando se empezó a agrietar la muralla, CIPER publicó un reportaje con los antecedentes a la fecha, el que motivó a los realizadores Carlos Vásquez Méndez y Teresa Arredondo a viajar a la zona y filmar el documental que nos ocupa.

Lo bueno es que con ellos viajaron sus decisiones. La decisión de filmar en celuloide de 16 mm, una rareza en esta época digital; la decisión de basar el relato en los testimonios de los carabineros, algunos de los cuales estaban en el reportaje de CIPER; la decisión de que esos testimonios fueran leídos por habitantes de la zona, por tener un acento no muy distinto del que tenían los imputados; la decisión de no usar imágenes de archivo, para que las imágenes no cuenten algo que deben decir y confesar las palabras.

Decisiones parecidas fueron tomadas antes y para hablar de algo parecido, pero más grande. Nos referimos a Shoah (Claude Lanzmann, 1985), documental enorme sobre el holocausto judío que visita los lugares de los hechos, entrevista a sobrevivientes, perpetradores y testigos, y también medita. Sobre las cicatrices que –40 años después– quedaban de esa tragedia gigante, marcadas en la tierra y en la luz, y también en las palabras y rostros de quienes la vieron de cerca.

Las cruces recuerda a Shoah. Con esas secuencias de trenes interminables, cargados de troncos talados por una producción que nunca se detuvo; con esos cielos grises y esa lluvia que no parece lavar nada; con la contemplación de los paisajes donde ocurrió el fusilamiento, la primera inhumación y después la inhumación definitiva en un sector desocupado del cementerio de Yumbel.

Se trata de una cinta breve, pero no por eso parece apurarse en condensar los hechos ni las emociones, sino que deja que todo respire. La secuencia de declaraciones leídas –espaciadamente– basta para contar con mucha claridad la sucesión de versiones y de mentiras hasta que afloró la verdad, mientras que las imágenes de Laja, San Rosendo y la perpetua humareda de la papelera desfilan en pantalla con la parsimonia propia de una instalación.

Muchas veces lo que se ve no se escucha y lo que se escucha no se ve, y en Las cruces se junta una cosa con la otra, con la conciencia de que siempre se gana y se pierde algo con el ejercicio, apostando por cierto a que se gana mucho más de lo que se pierde.

Si bien se nota la sombra de Lanzmann con su Shoah, también parece estar la presencia más sutil de Godard y de su tendencia a desacoplar la imagen del sonido para ver qué sale de ahí. El comienzo de Las cruces nos sitúa en el Golpe a través de uno de los audios reconocibles de ese episodio, y prescinde de la Moneda humeante y en llamas. Acercándose al final, nos presentan a las familiares de las víctimas a las afueras de los tribunales de Concepción, solo con su imagen y sin ruido ambiente.

Muchas veces lo que se ve no se escucha y lo que se escucha no se ve, y en Las cruces se junta una cosa con la otra, con la conciencia de que siempre se gana y se pierde algo con el ejercicio, apostando por cierto a que se gana mucho más de lo que se pierde. ¿Y qué se gana? Muchas cosas: a veces extrañeza, a veces la solemnidad discreta con que recubrimos la muerte, la tragedia u otras cosas que no es tolerable ver. Y a veces ganamos silencio.

En este caso se gana todo eso, y también la percepción del trabajo incesante del tiempo, a través de la naturaleza y de la acción humana, para borrar lo que pasó. Si bien Shoah parece partir del supuesto de que la tragedia estará presente para siempre en los lugares en que ocurrió –convertidos en algo parecido a una tierra maldita–, Las cruces tiene esta impronta de película naturalista que ve emerger y aparecer una nueva realidad que terminará borrando todo lo ocurrido.

Una plácida secuencia, con una familia bañándose en un río, sugiere desde el principio de la película que la inercial marcha del mundo lo borrará todo sin lavarlo ni redimirlo. Hoy, cuando los trabajadores salen de la planta de la papelera –como en la histórica cinta de los Lumière–, cada vez serán menos los que recordarán a los que no salieron un día de septiembre de 1973 para ser fusilados unas horas después. A medida que la película avanza, parece crecer esa sensación de inercia, que se transforma en olvido y, por cierto, en impunidad.

En último término, la parsimonia del documental deja al desnudo un combate, uno muy feroz entre la mencionada inercia que cambia el paisaje y borra las marcas, y las cruces, que aparecen y se convierten también en una parte nueva del paisaje, para dejar testimonio de la voluntad y del amor.

Sin embargo, y en paralelo a esta línea del relato, aparecen las cruces, y quienes fabrican las cruces, y quienes las colocan en diversos lugares significativos y se reúnen en torno a ellas para recordar las muertes y reivindicar a los muertos. En último término, la parsimonia del documental deja al desnudo un combate, uno muy feroz entre la mencionada inercia que cambia el paisaje y borra las marcas, y las cruces, que aparecen y se convierten también en una parte nueva del paisaje, para dejar testimonio de la voluntad y del amor.

 

Acerca de…

Título: Las cruces (2018)

Nacionalidad: Chile

Dirigida por: Carlos Vásquez Méndez y Teresa Arredondo

Duración: 80 minutos

Se puede ver en: redsalas.cl, mediante alquiler

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Comentarios

Comentarios

Donde se puede ver este documental, nunca hay que olvidar lo que pasó en el golpe militar 😔😪 para no volver a cometer los mismos errores del pasado.

Gracias ya vi donde ver este documental 😃

Felicitaciones a Juan Pablo Vilches por su excelente artículo, que da cuenta de un dolor nacional con seriedad y profundidad, en un estilo preciso y elegante.

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